Y llegó el final de “Cómo conocía a vuestra madre”

NOTA: esta entrada es deudora de otro artículo de 2012 en el que especulaba sobre un posible final. Aquí voy a comentar el final de la temporada con detalle, así que si aún estáis viendo la serie y no queréis tragaros spoilers a mansalva, guardad este post en favoritos o en “read it later” (ahora “pocket”) para más tarde.

Después de 9 temporadas y algunas especulaciones sobre su continuidad, la serie de la CBS How I met your mother (“Cómo conocí a vuestra madre”) ha llegado a su esperado final. Aquí en España aún se está emitiendo la última temporada, y tardaremos un par de meses en ver qué ocurre con Ted Mosby y su futura esposa.

Tras ver el doble episodio que cerró la serie (The last forever, episodios 9×23 y 9×24) me quedó un sabor agridulce, más amargo que dulce para ser sinceros. Pero después de comentarlo con otra persona y repasar mi anterior artículo, me di cuenta de que era el final que la serie se merecía. Al fin y al cabo, Cómo conocí a vuestra madre no es la historia de cómo Ted Mosby conoció a Tracy McConnell (su futura esposa y madre de sus hijos), sino la historia de amor y desamor de Ted y Robin.

Para no perderme por las ramas, voy a dar una serie de argumentos a favor y en contra del final, centrándome especialmente en la figura de Tracy y en lo que había yo había pronosticado en octubre de 2012.

A favor

  • Presentan a Tracy (“la madre”) al final de la temporada 8: en mi artículo especulativo suponía que el personaje de la madre sólo saldría al final del último capítulo de la serie. Me equivoqué por una temporada. En el capítulo que cerraba la temporada 8, podíamos ver a Tracy en el último plano del episodio. A lo largo de la temporada final, hemos podido ver cómo Tracy ha ido conociendo a todos los protagonistas de la serie, dejando a Ted Mosby para el final. También protagonizó el episodio 200 (9×16): How your mother met me, donde se resume su historia entre 2005, justo al comenzar la serie, y 2014.
  • Unen todas las piezas del puzzle de forma bastante aceptable: es precisamente en este episodio nº 200 donde vemos desde el otro punto de vista todas esas pistas que Ted ha ido dejando durante la serie. Desde el paraguas amarillo hasta la presencia de Tracy en esa primera clase que imparte Ted Mosby aunque en realidad está en el lugar equivocado. En general lo enlazan todo bastante bien, aunque seguro que si revisáis la serie capítulo por capítulo encontráis algún fallo. Por ejemplo, dejan una pista falsa cuando Ted cree ver a Tracy (sólo su tobillo) en el piso de Cindy, y cree reconocerla años más tarde en el McLaren’s, pero finalmente no es así.
  • Tracy es adorable: sencillamente eso. Toca el bajo, es amable, encantadora, se interesa por los demás y tiene aficiones raras. Además, es muy guapa. Si Tracy existiera de verdad, me casaría con ella.

 

Ted Mosby

Sí, le he robado el paraguas a mi mujer

En contra

  • Tracy es DEMASIADO adorable: el punto fuerte de Tracy juega también en su contra. A lo largo de la serie, Ted idealiza tanto a la que será su futura esposa que al final tenemos un personaje demasiado bueno. Así que puedo entender que aunque a mí me parezca adorable, otros la consideréis repelente. Lo comprendo. Claro que os tendréis que batir en duelo conmigo.
  • La historia de Tracy es muy trágica: lo que vemos en el episodio 200 es la historia demasiado dramática. Pierde a su novio el día de su cumpleaños y no es capaz de superarlo. Apenas sale al principio y después es incapaz de volver a tener pareja. Y cuando comienza a salir con alguien, le resulta imposible profundizar en la relación. A esto se le añade el episodio final, que nos desvela que Ted y Tracy sólo estuvieron 10 años juntos. Una historia demasiado cruel para un personaje tan encantador.
  • La relación entre Ted y Tracy pierde credibilidad: después de un recorrido tan largo por parte de los dos, el romance entre ellos resulta raro. Ted y Robin están jugando al ratón y al gato hasta el mismo final, y Tracy aún no ha superado del todo la muerte de su novio. Lo normal es que lo suyo hubiese sido una relación “de transición”, y no el gran romance.
Tracy McConnell

Así que me has robado el paraguas…

Pero por encima de todo, hay que aplaudir a los guionistas por tener previsto el final desde el principio de la serie, con esa conversación final entre Ted y sus dos hijos. Los planos de los niños se grabaron en su momento, pues no olvidemos que ahora tienen este aspecto:

Y es que como decía al principio, Cómo conocí a vuestra madre es la historia de Ted y Robin. Y los guionistas de la serie han sabido contarla mientras pretendían contarnos otra historia.

Aunque yo me quedo con Tracy McConnell.

La lideresa en su cortijo

El jueves merendaba con un titular que no me podía creer: “[Esperanza] Aguirre arrolla la moto de un agente de Movilidad y se da a la fuga”. Al parecer la expresidenta de la Comunidad de Madrid había sido multada por parar en un carril bus y se había marchado antes de tiempo. Poco a poco se fueron conociendo más detalles de la noticia y se supieron las peregrinas explicaciones de Aguirre sobre los hechos. Quien más quien menos habrá visto la noticia y no merece la pena entrar en detalles.

Ni que decir tiene, las redes sociales explotaron y hubo mofa en cantidad sobre el asunto. Pero eso tampoco debería sorprendernos. En cuanto alguien se pone en el punto de mira, todos se suben al carro.

A partir de ahí empezaron las tertulias y como siempre, los hubo que defendían lo indefendible. Y eso que hasta en Intereconomía sermoneaban a la señora Aguirre por creerse que podía hacer lo que le viniera en gana. Los defensores de la lideresa, con Marhuenda a la cabeza, recurrían a la falacia lógica de restar autoridad a la otra parte. Porque claro, ahora resulta que los agentes de movilidad no son nadie. Donde esté un buen Guardia Civil que se quiten el resto de cuerpos de seguridad. Ahí tienen a Tejero y a Roldán, sin ir más lejos… Y sí, he recurrido a la misma falacia lógica.

Lo que más me sorprende es la poca cabeza de Aguirre. Vale que esta mujer fue un auténtico cáncer para la política, pero en el fondo fue la más lista entre las filas del PP. Su retirada de la política no fue nada casual y por lo general ha salido airosa de todos los escándalos de corrupción que han salpicado a sus compañeros. Resulta raro que ahora, por una simple multa, haya montado la que ha montado y sus explicaciones sean tan pueriles.

Dice que ya se estaba viendo la foto en los periódicos por la multa y por eso se marchó antes de tiempo… ¿Y qué problema hay? Cometió una infracción y la pillaron. Tuvo la mala suerte de que el policía que la multó no simpatizaría con su ideología y por eso no quiso hacer la vista gorda. Pero de ahí a sumar desobediencia civil hay un trecho.

Se me ocurren dos explicaciones. La primera es que Esperanza Aguirre, tras años en la presidencia de la Comunidad, se cree que la ciudad de Madrid es su cortijo, y que puede campar por él a sus anchas, haciendo lo que le viene en gana. No es nada raro que los políticos pierdan el contacto con la realidad. La segunda es que tiene una buena razón para montar semejante pollo. Quizá llamar la atención de cara a una vuelta a la escena política, o desviar la mirada de algo peor que esté pasando.

Lo peor de todo es que seguro que ni siquiera paga la multa. Aunque total, esa multa la pagaremos nosotros.

La ciudad de los gigantes. La historia de un niño rata.

“Querido lector, ante ti tienes un cuento hecho pensando en los niños. Una historia que quiere enseñarte a valorar otras cosas distintas a las que tienes. Un cuento que quiere que conozcas cómo se vive en otros lugares. Hay otros niños que no pueden leer esta historia pero la viven; son los nómadas de las alcantarillas, también conocidos como niños rata de Ulán Bator.”

Con estas palabras, Sandra Molins Barceló nos presenta La ciudad de los gigantes, un pequeño relato ilustrado que supone su debut literario. La historia es aparentemente muy pequeñita, pero sólo aparentemente, ya que encierra una realidad mucho más grande. Noir es un niño rata de Ulán Bator (capital de Mongolia), que regresa a las alcantarillas tras haber pasado el día buscando comida. Le explica sus hazañas a su mejor amiga, la rata Iki. Así, contemplamos la realidad de la ciudad a través de los ojos del niño, para el que la dueña de una panadería es una malvada bruja, al tener una escoba, sus hijos son fantasmas al tener la cara llena de harina, y los autobuses son monstruos que devoran gente.

La rata Iki

(c) 2014 Sandra Molins

Sandra Molins, una joven autora nacida en Madrid (aunque ha pasado casi toda su vida en Alcalá de Henares), creó este relato como proyecto final del Ciclo Formativo de Diseño e Ilustración que estaba cursando. Su intención era dar a conocer la existencia de estos niños rata que se ven obligados a vivir en las alcantarillas, escondidos del mundo, y robar comida furtivamente. Una realidad menos conocida que la de otras regiones tercermundistas ya que a las instituciones oficiales no les interesa que se sepa de ella, pero no por ello es menos alarmante.

El libro está pensado para que se pueda hacer una doble lectura. Los más pequeños verán una historia más amable, y se quedarán con las aventuras de Noir. El resto veremos la cruda realidad que se esconde tras la historia, ejemplificada en la figura del protagonista.

Alcantarilla

(c) 2014 Sandra Molins

La ciudad de los gigantes es un libro de 28 páginas con un formato poco habitual. Es por esto que su publicación a través de una editorial resultaba misión imposible. Así que la autora decidió autopublicarlo a través del servicio de Amazon, única plataforma en la que podemos comprarlo. Su precio es algo menos de 8€, y es un buen regalo para niños de 8 a 10 años.

Imágenes reproducidas con permiso de la autora

Datos bibliográficos

  • Título: La ciudad de los gigantes
  • Autor: Sandra Molins Barceló
  • Formato: tapa blanda, 28 páginas.
  • Editor: CreateSpace Independent Publishing Platorm
  • Edición: 1ª (1 de febrero de 2014)
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 1494939223
  • ISBN-13: 978-1494939229

Robocop: la trilogía

Con motivo del reciente estreno del remake de Robocop, he querido hacer un repaso de la película original de 1987 y de las dos secuelas que hubo en los años 1990 y 1993. Por desgracia, los vídeos que quería poner, y que podían verse en en algunas de mis entradas anteriores (1 y 2) ya no estaban disponibles por motivos de copyright. Entiendo que al haber pasado más de 20 años desde la última entrega, no tiene sentido morderse la lengua por el tema de los spoilers y era mejor poder comentar con detalle algunos aspectos. Como siempre, vuestras opiniones, correcciones, dudas, etcétera, son bienvenidas en los comentarios.

Robocop (1987)

  • Dirección: Paul Verhoeven
  • Guión: Edwar Neumeier y Michael Miner
  • Música: Basil Poledouris
  • Productora: Orion Pictures
  • Intérpretes: Peter Weller (Alex Murphy/Robocop), Nancy Allen (Anne Lewis), Dan O’Herlihy (Presidente OCP), Ronny Cox (Dick Jones), Kurtwoos Smith (Clarence J. Bodicker), Miguel Ferrer (Bob Morton), Felton Perry (Donald Johnson)

En un futuro no muy lejano, la ciudad de Detroit está sumida en la crisis financiera y la delincuencia es un problema que desborda a la policía. Vamos, como Detroit en la actualidad. La corporación OCP (Omni Consumer Products) planea construir un nuevo barrio en el viejo Detroit bautizado com Ciudad Delta. Además, ha firmado acuerdos con la policía y tiene en desarrollo varios proyectos de alta tecnología para ayudar a las fuerzas del orden en la erradicación del crimen. Uno de estos proyectos es RoboCop, un cyborg mitad hombre mitad máquina. Bajo la armadura de metal se esconde Alex Murphy, un policía recién trasladado de distrito por la OCP y que ha sido brutalmente asesinado por la banda de Clarence Bodicker. Como miembro de la policía, el cuerpo de Murphy es legalmente propiedad de la OCP. Aunque la compañía ha borrado la memoria de Murphy y en su lugar han implantado las directrices del programa, los recuerdos del policía no tardarán en aflorar…

Robocop fue el debut en Hollywood del holandés Paul Verhoeven (Desafío total, Starship Troopers), que ya contaba con una dilatada carrera en su país natal y dos años antes había estrenado su primer largo rodado en inglés, Los señores del acero. Detrás de la violencia extrema que roza la comedia negra (cómo olvidar la brutal muerte de un ejecutivo de la OCP durante la demostración del ED-209, una de las muertes más estúpidas del cine) nos encontramos con una mordaz crítica sobre la sociedad consumista norteamericana y un futuro que resulta clarividente.

Robocop

(c) Orion Pictures / MGM

Porque el trasfondo de Robocop tiene mucha miga. Una gigantesca corporación, especializada en mercados de alto riesgo (esploración espacial, defensa militar, cárceles…) ha firmado un convenio con la ciudad. Esto supone la privatización de un servicio público esencial como el de la policía, que ya es todo un negocio: el programa ED-209, tras patrullar por las calles del viejo Detroit, se vendería a los ejércitos de todo el mundo. A cambio de ayudar a la sobrepasada policía, la OCP podrá construir Ciudad Delta, que también estará bajo su administración. Todo un pelotazo urbanístico (y antidemocrático), no sólo por el negocio inmobiliario sino por los negocios añadidos (e ilegales) que conlleva, como le explica Dick Jones a Bodicker en una escena de la película.

El uso de spots televisivos era una marca de la casa de Verhoeven. Destaca el anuncio del SUX 6000 y esa parodia de “la tradición americana”. Además, las ráfagas de noticias ayudan a contextualizar la película para darnos cuenta del tipo de futuro en el que nos encontramos. Un futuro que se ha hecho realidad en gran medida: crisis económica (Detroit está literalmente en la ruina), privatización de servicios públicos…

Lo cierto es que el diseño de Robocop ha aguantado muy bien el paso del tiempo, y a día de hoy resulta todo un icono. Robocop se ha ganado un puesto de honor en el imaginario fantástico de finales del siglo XX. La cinta está llena de imágenes que son todo un clásico, como la detención de los delincuentes que pretenden violar a una mujer, la caída por las escaleras del ED-209, y un largo etcétera.

Robocop 2 (1990)

  • Dirección: Irvin Keshner
  • Guión: Frank Miller y Walon Green, basado en una historia de Frank Miller y en los personajes de Edwar Neumeier y Michael Miner
  • Música: Leonard Rosenman
  • Productora: Orion Pictures
  • Intérpretes: Peter Weller (Alex Murphy/Robocop), Nancy Allen (Anne Lewis), Dan O’Herlihy (Presidente OCP), Belinda Bauer (Dr. Juliette Faxx), Tom Noonan (Cain), Gabriel Damon (Hob), Felton Perry (Donald Johnson)

Ante el éxito de la primera parte, es normal que Orion Pictures quisiera explotar el filón. De hecho, Robocop parece de por sí un personaje de cómic, un superhéroe destinado a protagonizar una película tras otra. A pesar de no contar con Verhoeven en la dirección (a la sazón ocupado en Desafío Total), las expectativas eran muy altas, ya que su sustituto era Irvin Keshner (El imperio contraataca), y el guión corría a cargo de Frank Miller.

Sin embargo, los problemas empezaron precisamente en el guión. El primer borrador se calificó de irrealizable y hubo que reescribirlo. Miller se enfurruñó y se apartó del mundo del cine hasta que hizo Sin City junto a Robert Rodríguez. También adaptó ese primer borrador el el cómic Frank Miller’s Robocop. El borrador reescrito junto a Walon Green fue el que se rodó. Repasemos la historia:

Detroit continúa hacia su ruina económica, y por su parte la OCP prosigue con su proyecto Ciudad Delta, que dentro de poco empezará a construir. Las calles del viejo Detroit están repletas de yonkis y vandalismo callejero, en parte debido a la huelga salvaje de la policía (ya que la OPC, que es la institución que la regula, ha recortado los salarios y eliminado las pensiones). Hay una nueva droga altamente adictiva, el Nuke, cuya distribución monopoliza el narcotraficante Caín y su banda (que incluye a su novia, a un chico de unos 12 años que suelta tantas palabrotas como Eddie Murphy o Richard Pryor, y a un policía corrupto que tienen de topo). Para limpiar las calles, la OCP está desarrollando un nuevo prototipo de Robocop. En el colmo de la originalidad, este nuevo proyecto se llama Robocop 2, que además tendrá un sistema de comandos con interfaz Mac-OS, en vez de la de MS-DOS del primer prototipo (para que se vea que es más moderno… y que Apple es el mal). Pero no logran dar con el candidato adecuado. Por su parte, el primer Robocop, ahora de color azulado como se pensó para la primera entrega, se resiste a desprenderse de los recuerdos de su vida anterior.

Robocop 2

(c) Orion Pictures / MGM

A pesar de la ausencia de Verhoeven, la cinta mantiene algunas señas de su predecesora, como el uso de anuncios en clave satírica y de bloques de noticias que nos dan pistas sobre lo que está ocurriendo. Por ejemplo, el ED-209 es un modelo que se ha vendido a varias ciudades pero ocasiona demasiadas molestias, de ahí que se busque una alternativa. También hay abundantes dosis de violencia y humor negro, aunque no tienen el toque que le dio el director holandés.

Así, el alcalde de Detroit (interpretado por Willard E. Pugh) resulta un bufón estereotipado al que es imposible tomar en serio cuando la historia lo requiere. Igualmente lamentables resultan los momentos en los que Robocop, debido a las cientos de directrices que han añadido a su programa, es incapaz de actuar como un policía y en su lugar se dedica a dar lecciones de moral que harían sonrojar al He-Man de la serie animada de la Filmation.

El guión, por su parte, tiene un serio problema de ritmo. La trama en la que Robocop renuncia definitivamente a su identidad humana, aparte de que no me resulta creíble, se resuelve en el prime acto, cuando habría sido mucho más interesante mantenerla hasta el clímax de la cinta. Y la parte en la que Robocop se convierte en un instrumento de relaciones públicas, aunque está justificada por el guión para que así haya motivos para desarrollar el Robocop 2, detiene la acción, y durante un buen rato dejamos de lado a Caín y su imperio del Nuke.

Por último, los personajes están demasiado salidos de madre, claro que siendo Frank Miller el guionista no es de extrañar. Tenemos a un Macaulay Culkin con la frialdad de un psicópata y que no para de soltar tacos, hasta su presunta redención cuando es masacrado por Robocop 2. La Dra. Juliette Faxx, impulsora del proyecto Robocop 2, es una villana de opereta a la que sólo le falta acariciar un gato persa o remover un caldero, y que para colmo es una mala puta que ha llegado a donde está acostándose con el presidente de la OCP. En la primera parte, Bob Thorton (desarrollador del programa Robocop), es un ejecutivo trepa que sabe aprovechar el momento, y que al principio hasta nos cae simpático. Por último, el presidente de la OCP, el old man, ha pasado de ser un tipo moralmente ambiguo pero simpático a convertirse en un hombre sin escrúpulos. Lo mismo ocurre con Donald Johnson, que en Robocop era el amiguete majete de Bob Thorton y ahora es uno de los Vicepresidentes de la OCP con las mismas malas pulgas que Dick Jones.

El éxito de Robocop 2 en la taquilla norteamericana fue moderado, recaudando 15 millones de dólares en su primer fin de semana, menos de la mitad de su presupuesto, que fue de 35 millones. Con todo, sólo en Estados Unidos fue capaz de recuperar la inversión, lo que sumado a las ventas en vídeo hizo que Orion Pictures se embarcase en una tercera parte.

Robocop 3 (1993)

  • Dirección: Fred Dekker
  • Guión: Frank Miller y Fred Dekker, basado en una historia de Frank Miller y en los personajes de Edwar Neumeier y Michael Miner
  • Música: Basil Poledouris
  • Productora: Orion Pictures
  • Intérpretes: Robert Burke (Alex Murphy/Robocop), Nancy Allen (Anne Lewis), Bruce Locke (Otomo), Remy Ryan (Nikko Halloran), John Castle (Paul McDaggett), Jill Hennesy (Dra. Marie Lazarus), Felton Perry (Donald Johnson)

La última secuela de la franquicia (ya que los títulos de Robocop 4 y sucesivos son en realidad episodios de la serie) vio reducido su presupuesto con respecto a su predecesora, y eso se nota en el resultado. Se trata además de una cinta “más familiar” dentro de lo que cabe, pues se buscaba conectar con un público más amplio, y su calificación en los USA fue un PG-13 frente a la R de las dos primeras. Como colofón, Peter Weller, que ya había mostrado su descontento durante el rodaje de la segunda parte, finalmente no pudo participar en la tercera ya que el rodaje le coincidía con el de El almuerzo desnudo, en el que estaba participando.

Robocop 3 trancurre 5 años después de los hechos acontecidos en la segunda entrega. El proyecto Delta City había quedado en stand by debido a los problemas generados por el enfrentamiento de los dos colosos al final de la cinta anterior. Los costes de la batalla han llevado a la OCP al borde de la bancarrota, y sólo la absorción por parte de la nipona Kanemitsu ha conseguido evitarlo. Con un nuevo respaldo para hacer realidad el proyecto, la OCP ha creado el cuerpo paramilitar de Rehabilitadores Urbanos (Rehabs), comandados por Paul McDaggett. Pese a la imagen que ofrecen los medios de ellos, los Rehabs están deshauciando a los habitantes del barrio de Caddillacs Heights en el viejo Detroit, para poder comenzar las obras de Delta City. Nikko es una pequeña geek de apenas 10 años, que durante el desalojo de su casa pierde a sus padres y acaba bajo el cuidado de un grupo de resistencia. Durante un paseo de reconocimiento, Robocop se enfrenta a los Rehabs, aunque debido a su directriz 4 (han vuelto a programarlo con sus 4 directrices básicas) no puede atacarles. Lewis resulta herida en el efrentamiento y finalmente muere. A partir de aquí la película se convierte en la búsqueda de venganza. Por su parte, la corporación Kanemitsu ha enviado a Otomo, un misterioso negociador…

Robocop 3

(c) Orion Pictures / MGM

Miller, que volvió a encargarse del guión, rescató tanto algunas ideas descartadas de la segunda parte, por ejemplo el personaje de Nikko, como algunos de sus otros personajes, que recicló convenientemente para esta historia, siendo el ejemplo más claro el androide Otomo, basado en el Ronin del cómic. Resulta sorprendente que Miller volviese a colaborar con la franquicia teniendo en cuenta que se tuvo que rehacer el guión de Robocop 2 por inviable. Y más aún cuando estamos ante una película PG-13, más palomitera y con una violencia mucho más asumible. Ése es precisamente uno de los elementos que rechinan en esta tercera entrega. Tras dos cintas repletas de escenas de violencia en toda su crudeza, el tono de acción y aventura de esta tercera parte resulta insuficiente. Para colmo, tenemos de coprotagonista a una niña repipi fanática de los ordenadores (y de Robocop), dos ingredientes empalagosos de cualquier guión: los niños y la informática como sutitutivo de la magia.

Por otra parte, el presupuesto de esta película se había reducido con respecto a su predecesora y eso se nota en el resultado. Hay escenas de efectos especiales que cantan bastante, como los planos de Robocop volando en su reactor, o las cara de Otomo cuando se descubre que es también un robot.

Lo que no fue cuestión de presupuesto es el corto papel de Nancy Allen, quien exigió que su persojane falleciese en la primera mitad del film comon condición para encarnar a Lewis por tercera (y obviamente última) vez. Y aunque la muerte de Lewis es el leitmovit de Robocop para continuar, se podrían haber currado un poco la historia, ya que la poli rubia sufre una de las muertes más absurdas que nos podamos echar a la cara.

Por su parte, Robocop, que supuestamente se había despedido de su anterior vida, insiste en que lo llamen Murphy, aunque es un detalle sin importancia. En cuanto a la OCP, el presidente que conocíamos (the old man) se ha retirado y le ha sustituido un fantoche sin ninguna credibilidad, rodeado de directivos a la altura. Sólo permanece Donald Johnson, que ha sido ascendido (otra vez) a Vicepresidente y muestra una actitud de cretino, jugando a ser malo pero impotente y lameculos a la hora de la verdad.

La OCP intenta manipular la muerte de Anne Lewis para que la culpa recaiga en Robocop. Sin embargo, lo que podría ser una trama interesante en ningún momento llega a funcionar, y hasta los presentadores de las noticias se revelan contra semejante tergiversación como si fueran de Intereconomía. El clímax al final de la película es una batalla campal donde se resuelven todos los frentes, una forma rápida de cerrar la historia.

En resumen, esta tercera entrega terminó de destruir el personaje de Robocop tan brillantemente construido por Edward Neumeier y Michael Miner. A partir de ahí comenzó la explotación de la franquicia a través de la serie y las series animadas hasta que el remake finalmente vio luz verde.

Davinia, la concejala en contra del aborto

Desde que Gallardón anuncio el anteproyecto de la nueva ley del aborto, el tema no ha parado de comentarse en redes sociales y medios de comunicación. El Ministro de Justicia se basaba en una falacia argumental para justificar esta contrarreforma. Que cuando el PSOE cambió la ley nadie lo había pedido, dice, y ahora ellos la vuelven a dejar igual, que por lo visto era maravillosa. La contrarreforma en cuestión parecía no convencer ni siquiera a todos los miembros del partido. A pesar de lo cual, en una votación el pasado martes todos votaron el bloque.

Cabe decir que lo que se votaba era una proposición no de ley del PSOE para retirar el anteproyecto. Y una cosa es tener reservas sobre la futura ley en el seno del PP, pero otra muy distinta es votar lo mismo que el PSOE, faltaría más. Sólo le faltaba eso a Celia Villalobos, votar con los sociatas.

Así que la ley sigue adelante, con el consecuente malestar. Claro las hay que están de acuerdo con la reforma, como esta concejala del municipio murciano de Calasparra, de nombre Davinia Saorin, que lo decía así de clarito:

http://www.youtube.com/watch?v=YX6A3ikYYfY

Bien, lo primero que debo manifestar es mi reserva a que esta individua sea representante en un ayuntamiento. Pero como el buen uso del lenguaje no implica inteligencia (ni al contrario), le concederé el beneficio de la duda. Ya ven, los murcianos no quieren independizarse, con lo fácil que lo tendrían.

Esta tipa es un claro exponente de la manipulación del debate que hay en torno a este tema. En primer lugar, no se trata de abortar o no, se trata del derecho a hacerlo. Quien no contemple el aborto como opción nunca lo pondrá en práctica. Quien sí esté a favor, lo contemplará como opción, tanto para sí misma como para casos de terceras personas. Hay quien entiende que el feto es una vida humana y por lo tanto el aborto es un asesinato y quien considera que la vida empieza en tras el parto. En eso será muy difícil llegar a ponerse de acuerdo.

En segundo lugar, el aborto es una opción. No la única opción. Dice Davinia que estamos en el siglo XXI y que disponemos de métodos anticonceptivos para evitar el embarazo, porque una mujer puede decidir cuándo desea ser madre. Hasta ahí bien, Davinia. Pero es que una ley menos restrictiva con el aborto (como la que todavía tenemos) no significa que se vayan a dejar de usar anticonceptivos como afirma más adelante esta concejala. ¿Por qué ese empeño en equiparar derecho al aborto con el viva la virgen? El derecho al aborto siempre deberá ir acompañado con una concienciación sobre la importancia del uso de anticonceptivos, no sólo por los embarazos sino por la posibilidad de contraer enfermedades de transmisión sexual. Y en el caso de que eso falle, que se garantice el derecho de la mujer de escoger si desea ser madre o no.

Una ley menos restrictiva con el aborto no obliga a nadie a abortar. Quien desee ser madre a pesar de las dificultades, podrá serlo. Y el hecho de tener clara la decisión de abortar no significa que sea algo agradable ni que se haga por diversión. Pero una ley restrictiva como la que se propone sólo pone trabas a una decisión legítima. Difícil pero legítima. Implica volver a los viajes a Londres como en los 60 o moverse por clínicas clandestinas y correr riesgos que a día de hoy son inncesarios. Pero eso les da igual a los provida ¿verdad? Porque en última instancia, se trata de dinero. Aborto sí, pero no con mis impuestos.

Anuncios hostiables: BiFrutas en el país de pijolandia

A través de Junco Hueco (gracias) descubrí el potencial como anuncio hostiable de esta infame pieza del refresco-zumo BiFrutas de Pascual, con la que amenizaban los descansos publicitarios de los partidos de la ACB hace un par de semanas. ¿No lo conocen? Pues vean, vean:

En el spot podemos ver cómo una adolescente, de las que papá le paga todos los caprichos y en un par de años estudiará en universidad privada, con gesto tímido le ofrece un BiFrutas al chico que le hace tilín usando la frase “¿Quieres un refresco?”, porque claro, la estrategia de Pascual es colarnos el zumo en la categoría de refresco, que es más cool. El chico responde animado “¡Claro, uno de esos sanos!”. A ver, alma cántara, que lo mismo no tienes edad para tomarte un botellín (y parece un poco pronto para atizarse un cubata) y me parece bien, pero que por beber una Coca-Cola o similar tampoco te vas a morir.

Una vez degustado el “refresco”, la chica se viene arriba, y no me refiero a que se quede en sujetador y bragas, que es menor y podríamos acabar todos en la cárcel. No, lo que dice es “Venga, vamos a hacer un plan con tus amigos”. Y como ya hemos dicho que la chica es de las de estudiar en un colegio de monjas (y acabar tomando los hábitos), pues no se crean que el plan es irse a hacer el Kale Borroka ni nada por el estilo. Ni un triste porrillo, ni una litrona ni nada. Los chicos lo que hacen es desplegar un cartel tamaño gigante desde la azotea de un edificio para que se vea en todo el barrio. ¡Guau, qué marchuki!

Pero ahí no acaba el planazo. El chico propone “¡y ahora vámonos de concierto!” y en un abrir y cerrar los ojos están todos en un escenario, con la chica micrófono en mano y el brick de BiFrutas en la otra. Sí que cunde para ser un cartón de 33cl. Visto el tono del anuncio, aunque no escuchemos la canción nos podemos imaginar que no están tocando nada de Iron Maiden, Rob Zombie, Marilyn Manson, Metallica, El Reno Renardo, La Polla Records… vamos, ni siquiera de Dover. Y eso que la chica está dándolo todo…

Lo cierto es que he de reconocer que a mí me han convencido. Si con un trago al BiFrutas los protagonisas viajan a ese mundo maravilloso de fantasía donde seguro que Mariano Rajoy nos ha sacado de la crisis y sólo falta que aparezcan unicornios, es que el zumo en cuestión (o refresco) está aderezado con alguna otra sustancia que no nos han contado.

Tecnologías que se estrellaron (y 2)

La semana pasada hablábamos de algunos formatos tecnológicos que no consiguieron triunfar en el mercado. A día de hoy, inventos como el Laser Disc o un Video 2000 parecen leyendas urbanas. Continuamos este repaso tecnológicos con otros formatos y con un invento que no era más que una tele-estafa disfrazada de modernidad. Como la vez anterior, dejad vuestros testimonios si habéis tenido alguna de estas joyacas.

La televisión interactiva: Teletrébol y Telepic

Interactivo, la palabra mágica que escucharíamos ad nauseam desde los años 90. No en vano nuestro último fail del artículo anterior era el CD interactivo. Se empezaba a hablar de la autopista de la información, pero quedaban muchos años para que Internet llegase a nuestros hogares de forma generalizada. Y la tele ahí seguía, unidireccional y aburrida, sin más interactividad que la de protestar las jugadas del partido de fútbol a grito pelao. Así que hasta que Twitter se convirtiese en la second screen, los ejecutivos de las cadenas idearon un par de estafas aparatos para complementar el visionado de nuestros programas favoritos.

El Teletrébol fue la apuesta de Telecinco, importada de Italia (y que también llegó a Francia). Se trataba de un mando con sólo cuatro botones que costaba 4.500 pesetas de las de entonces. En las pausas de algunos espacios de la cadena se hacían preguntas harto sencillas que el espectador podía responder mediante los botones del mando y optar a ganar suculentos premios. La segunda parte de esta maravillosa interactividad consistía en llamar a un número de teléfono de tarificación especial, por entonces un 903.

En resumidas cuentas, era un precedente en toda regla de los SMS premium y los call TV nocturnos. Al parecer los premios nunca se entregaban, y uno de los espectadores demandó a la cadena reclamando el coche que le habían prometido, y ahí se acabó la andanza del invento. Si en lugar de un coche hubiese ganado un elefante, la cosa al menos habría tenido su gracia.

telepick-y-teletrebol

Por su parte, el Telepick de TVE tenía un sistema más complejo y a primera vista no parecía una estafa de llama y gana. Consistía en un aparato del tamaño de un vídeo VHS con un display para mostrar texto y una impresora parecida a las de las cajas registradoras. El aparato se conectaba tanto al televisor como a la línea telefónica, y tenía un mando más completo, similar al de una televisión pequeña.

La interactividad del Telepick era más amplia, ya que servía para recibir información adicional de los programas (sinopsis de películas, recetas impresas de las recetas del programa de Arguiñano…) o incluso para participar en algunos concursos como El precio justo o averiguar el resultado de un partido de fútbol. No obstante, muchos de esos usos se quedaron en el tintero. A pesar lo bien que explicaba su funcionamiento Chicho Ibáñez Serrador, sólo 13.000 incautos llegaron a desembolsar la pasta que costaba la broma, entre 20.000 y 22.000 pesetas. Eso condujo a la quiebra de la empresa que lo fabricaba, Interactive Television, que se declaró en suspensión de pago. Tras un año de vida, menos aún que el Teletrébol, Televisión Española retiró el Telepick de la programación. 1994 supuso el fin de la televisión interactiva.

El minidisc

Las cintas de vídeo dieron paso al DVD (y a algún tech fail como el Laser Disc). Las casettes de audio se sustituyeron por el CD. Pero aunque los reproductores discman valían para llevar tu música digital contigo, les faltaba ese toque todoterreno que tenían los walkman para las cintas. Hacía falta un formato que desde el principio dijera “mírame, soy para llevar a cualquier lado”. Es ahí donde entra el Minidisc.

Sony puso a la venta el Minidisc en 1992. Lo cierto es que este formato tenía todas las papeletas para triunfar. Se trataba de un disco óptico, parecido a un CD, pero de sólo 64mm de diámetro frente a los 120 que tiene un CD. En cambio, el disco venía dentro de una carcasa de plástico de 7×6,75cm (y 5 milímetros de grosor), de forma similar a los diskettes de 3,5 pulgadas, lo que lo hacía resistente a golpes, y evitaba que entrase polvo o se rayase. Pese a su tamaño, podía almacenar 80 minutos de música, y posteriormente aparecieron versiones que podían grabar datos, llegando a tener capacidades de hasta un gigabyte. Además, frente al CD, el Minidisc era un formato diseñado para grabar en él.

Minidisc

A pesar de todo, el Minidisc no se afianzó en el mercado norteamericano ni en el europeo. Sólo en Japón (dónde si no) gozó de bastante popularidad, y los reproductores MD supusieron una cuota importante del mercado. Quizá su escaso éxito se debiese a que el MD estaba pensado como sistema de grabación más que como formato para comercializar música, y no gozó de un catálogo de títulos lo suficientemente amplio. Sony decicidió dejar de distribuir reproductores de Minidisc desde marzo de 2013 ante la demanda cada vez menor, sobre todo tras la llegada de los reproductores mp3 y el iPod.

Universal Media Disc (UMD)

A pesar del fracaso del Minidisc, la compañía Sony no se rindió, y seguía trabajando en un nuevo soporte que se convirtiese en el formato estándar por excelencia. Con la lección bien aprendida, desarrolló el Universal Media Disc (UMD), que empezó a comercializar en 2006 con su consola portátil PSP (Playstation Portable).

Tras barajar las opciones de fragmentar el formato en Audio Media Disc, Video MD y Game MD (de forma similar a los CD’s de audio y los CD-ROM, que almacenan datos), Sony decidió unificarlos todos en un único soporte, con capacidad para almacenar 900 megas (1,8 gigas en un disco de doble capa, como ocurre en los DVD). Tenían la lección bien aprendida del Minidisc: el UMD era un soporte óptico pensado para distribuir contenido, principalmente juegos de PSP y películas, pero no estaba diseñado para grabar. Aunque era un soporte óptico, el disco venía dentro de un cartucho con una forma específica, lo que hacía muy difícil copiar los discos. Sony tiene la patente del cartucho, así que al ser un formato propietario era mucho más difícil duplicar UMD’s que con un formato estándar como el CD o el DVD.

UMD vídeo de Spiderman 2

Como en otras ocasiones, Sony utilizó una consola para introducir el soporte en el mercado. En este caso fue la PSP (PlayStation Portable). Esta fórmula ya le había dado resultado con las PlayStation de sobremesa, especialmente con la PS2 como lector de DVD vídeo. Sin embargo, la cosa no resultó tan bien. El formato propietario resultó bien al principio para evitar la piratería, pero el hecho de que el único dispositivo para usarlo fuera la PSP limitó su mercado, y los precios de los juegos y películas no ayudaron mucho. El formato UMD vídeo tenía una resolución de 720×480, nada excesivo sobre todo cuando la alta definición estaba llegando a las pantallas más grandes.

Con las tarjetas de memoria se consiguió hacer copias de juegos de PSP sin necesidad de disponer del soporte físico. A partir de ahí, Sony orientó su estrategia a la distribución digital con su PS Network, y a finales de 200 lanzó la PSP Go, una variante de la PSP pero que no tenía lector de UMD. Y claro, es difícil potenciar un formato cuando la única consola capaz de leerlo tiene una prima hermana sin cartucho. En cuanto a las películas, a pesar de contar inicialmente con el respaldo de varias majors de cine y tener un catálogo aceptable, los lanzamientos de pelis en UMD fueron a menos al ver el poco éxito del formato, y en 2011 se dejaron de comercializar nuevos títulos en este formato. La consola que sucedió a la PSP, la PS Vita, aunque ofrece retrocompatibilidad, no utiliza el formato físico UMD.

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