7 villanos de cine que me calaron

El malo de la película es sin duda el papel que más mola. Si fuese actor, preferiría hacer papeles de villano. Y es que aunque algunos héroes como John McLane lo petan, no hay nada como un antagonista de los que acojonan de principio a fin del metraje, en vez de esos héroes incorruptibles que siempre luchan por el bien.

A continuación os dejo una lista de los malos de cine que más me han influido. ¿En qué me han influido? Bueno, sólo tenéis que leer mi twitter para ver que no sigo el sendero recto de la virtud. No se trata de un ránking. El orden es relativamente aleatorio.

Ommadon (El vuelo de los dragones)

El vuelo de los dragones es una deliciosa cinta de animación de 1982 en la que se enfrentan no sólo el bien y el mal, sino la magia contra la ciencia.

Carolinus, el mago verde, ha notado que sus poderes están mermando. Convoca a sus tres hermanos a un consejo. El reino de la magia está en declive ante el avance de la ciencia del hombre. Carolinus propone un retiro espiritual, una Arcadia donde se conserven las maravillas de la magia para así dejar que el hombre herede la tierra. Solarius (el mago azul) y Lao Tae Zhao (el mago amarillo) están de acuerdo. En cambio, Ommadon (el mago rojo, amo de la magia negra) no está dispuesto a rendirse de esa manera.

ommadon

El plan de Ommadon es pervertir al ser humano, volverle codicioso, envidioso, enfrentar a hermano contra hermano. Para detenerlo, los hermanos “buenos” convocan una misión sagrada. Caballeros, dragones y otras criaturas partirán hacia la Torre Detestable, fortaleza de Ommadon, con el fin de arrebatarle la corona roja, fuente de su poder.

Un villano clásico que destila maldad por los cuatro costados. No le faltaba un fiel compañero, el temible dragón negro Bryagh. Me fascinó el duelo final de magia contra ciencia, pero sobre todo me impactó el discurso con el que Ommadon dejaba clara su postura, que terminaba diciendo “y le daré la respuesta final a todo lo que su ciencia [la del hombre] quiera saber”, tras lo cual veíamos explotar una bomba nuclear. Lástima no haber encontrado el vídeo.

Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street)

De entre todos los psicópatas de slasher, le tengo especial cariño a Freddy Krueger, y no sólo por la similitud de su nombre de pila con el de mi identidad secreta. Su look característico y su sentido del humor hicieron el resto.

Lo que diferencia a Freddy Krueger de otros villanos de este tipo de películas es que vive en el mundo de los sueños, lo que lo hace particularmente difícil de matar (en cada entrega de la saga se tienen que inventar una forma nueva), además de coferirle una enorme imaginación a sus muertes. Un malo del que no puedes huir ¿qué más se puede pedir?

Freddy

Conforme avanzó la saga, el personaje fue evolucionando. De un ser siniestro responsable de muertes tan impactantes como las de Tina (su primera víctima) o de Johny Depp en uno de sus primeros papeles, su sentido del humor fue convirtiéndose en histrionismo para acabar como un bufón, una parodia de sí mismo.

Pero siempre quedará el recuerdo de esa garra con cuatro cuchillas. Una imagen icónica del cine donde las haya.

Tetsuo (Akira)

La adaptación del cómic de Katsuhiro Otomo salió en 1988, aunque no llegó a las salas españolas hasta el verano de 1992. Su estreno fue en gran parte responsable, junto con la serie Bola de dragón, de la irrupción del manga y el animé en nuestro país.

En Akira, Tetsuo pasa de ser el amigo looser del protagonista Kaneda a convertirse en el peligro que hay que detener. Y todo a raíz de una desdichada casualidad en la que se descubre el potencial del chico y empiezan a experimentar con él.

Tetsuo

Admito que no he leído el manga (principalmente por falta de tiempo y de dinero, no necesariamente en ese orden), pero me gusta el arco del personaje: un eterno segundón que encuentra la oportunidad de destacar y eso a la larga acaba con él. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, decía el tío Ben. Tetsuo no hizo caso de la lección.

Darth Vader (Star Wars)

Uno de los villanos más clásicos ya desde su concepción. George Lucas tuvo muy en cuenta los diferentes roles de las historias para componer su ópera espacial: el héroe, la princesa, el tipo atrevido y su fiel compañero… y el malo de la función.

Desde su primera aparición, Vader deja bien claro cómo las gasta. Es implacable y sus enemigos no le pueden ocultar la verdad durante mucho tiempo. Tampoco deja que sus subordinados cuestionen su autoridad (la escena en la que hace uso de la Fuerza por primera vez es mítica).

Darth Vader

Es el brazo ejecutor del Emperador, sin dar mayores explicaciones de su jerarquía exacta su autoridad es absoluta. De hecho no es hasta la El imperio contraataca cuando vemos brevemente la figura del Emperador. Es la eterna amenaza, aparezca o no en pantalla. Fue molón hasta su final, incluso sin su máscara. Una lástima que la nueva trilogía lo estropease bastante.

El T-800 (Terminator)

En 1984, James Cameron lo petó con este thriller casi de serie B sobre un cyborg venido del futuro. Endoesqueleto metálico cubierto de tejido orgánico vivo. No duerme, no descansa, no siente el dolor, y no tiene sentimientos. La razón de su existencia es cumplir la misión para la que está programado.

Por si no son motivos suficientes para hacértelo encima, hay uno más. Inicialmente, el papel del terminator era para Lance Henriksen, y el concepto del cyborg era el de unidad de infiltración.Pero finalmente fue Arnold Schwarzenegger el encargado de interpretar al robot en lugar de asumir el rol de Kyle Reese. Con ello se potenciaba el concepto del terminator como máquina poderosa e indestructible. Henriksen, por su parte, encarnó al detective Hal Vukovich.

Mi temor hacia el T-800 se remonta a mi infancia. La primera vez que vi The Terminator apenas contaba con 7 años (lo sé, una edad poco recomendable para ver esa peli). No me asusté especialmente hasta la última escena, cuando el T-800 persigue a Sarah Connor siendo meramente el endoesqueleto de metal. En el momento en que pierde las piernas por una explosión y aún así no ceja en su empeño el miedo se apoderó de mí y me fui del salón.

Sólo me perdí unos minutos de esa escena final y el epílogo. No tuve ocasión de volver a ver la peli hasta varios años más tarde, después de que saliera en cine la continuación.

El T-1000 (Terminator 2: el juicio final)

Terminator se había convertido en una cinta de culto y varios años más tarde, su director se dio el lujo de rodar una de las mejores secuelas del cine aprovechando que tenía presupuesto para aburrir.

En Terminator 2 se recuperan los conceptos originales que se descartaron en la primera entrega. Arnold Schwarzenegger encarnaba al bueno de la película (aunque seguía siendo un robot) y el terminator malo es una unidad de infiltración que puede moverse sin levantar sospechas.

Si en la primera parte Kyle Reese (un humano) tenía que detener a un enemigo mucho más poderoso, en esta secuela era necesario un rival que fuese capaz de plantar cara a un T-800. El T-1000 es igual de poderoso a pesar de su aspecto más “normal”, y al estar hecho de una “polialeación mimética” (metal líquido) puede cambiar de aspecto, camuflarse prácticamente en cualquier sitio, y es un cuchillo andante.

Al ser una superproducción, Terminator 2 cuenta con unas escenas de acción espectaculares y con unos efectos especiales que a día de hoy siguen quedando bien en pantalla. Además, al enfrentarse dos terminators, se pueden zurrar de lo lindo.

Si bien el T-1000 no me acojonó como lo hizo el T-800 en Terminator, es tan molón que se merece un puesto en esta lista.

El Joker (El caballero oscuro)

No voy a entrar el debate de lo acertado o no del enfoque de Christopher Nolan a la hora de revisitar la figura del Caballero Oscuro. Si su Joker está aquí, ya sabéis mi postura.

A diferencia del Joker de Burton,  más elegante, refinado e histriónico (y un pelín gordo para ser Joker), Christopher Nolan muestra la versión más cruda y descarnada del bufón, magníficamente interpretado por el fallecido Heath Ledger. Su escena de presentación no puede ser mejor.

Es un personaje sin orígenes, sin motivaciones ni objetivos. Es anarquía en estado puro. Todo lo que hace lo hace con el único propósito de sembrar el caos a su alrededor, y ve en Batman a su némesis, ese enemigo sin el cual su existencia no tiene sentido.

(Re)Estreno de Escépticos en ETB

Anoche se emitió, por fin, el segundo programa de Escépticos, un proyecto creado por Jose A. Pérez, autor de ese maravilloso blog llamado Mi Mesa Cojea, cuyos comentarios son un hervidero de trolls a la altura del mismísimo Menéame. Somos muchos los que teníamos ganas de ver una nueva entrega de esta serie de reportajes tras haber visto el programa piloto titulado ¿Se llegó a la Luna? en el que se desmontaba la teoría de la conspiración lunar, esa que dice que todo fue un montaje.

El programa mezcla la divulgación y el entretenimiento. Como seña de autenticidad, es habitual ver a técnicos de sonido, cámaras, guionistas (el propio Pérez), etc en los planos, para indicarnos que no hay nada representado, que allí se va a grabar lo que salga. Mantiene el grafismo y el buen ritmo del primer programa, y cuenta con una amena banda sonora que nos ayuda a seguir el espacio. Y cómo no, está conducido por Luis Alfonso Gámez, periodista especializado en esto de desmontar falacias y autor del blog Magonia.

El programa emitido anoche llevó por título ¿A ti te funciona? y estuvo dedicado a las llamadas terapias alternativas: acupuntura, reflexología podal, flores de Bach, chacras… la homeopatía se dejó aparte, ya que tendrá su propio programa dedicado a ella. Si bien mantuvo todas las señas del piloto, eché en falta algo de profundidad. Al abarcar tantas terapias, el programa se basaba en contraponer los testimonios de los practicantes de estas terapias con declaraciones de personalidades del mundo científico. Le falto un poco de demostración, como se hizo en el programa de la conspiración lunar: por qué no aparecen estrellas en las fotos, el experimento de la pluma y el libro cayendo al suelo, las sombras divergentes… Imagino que en futuros programas, más centrados en un tema, se analizarán mejor determinados detalles. En cualquier caso, aquí os dejo con el programa. Podréis disfrutar de toda la temporada de Escépticos aquí.

Por mi parte, os dejo con el programa ¿A ti te funciona? Que ustedes lo disfruten.

 

Reestructurando mis cuentas en Twitter

Este post es un poco off topic, y en principio no tiene mucha razón de ser aquí, pero lo mismo puede servirle de cierta utilidad si, como yo, está manejando diferentes redes sociales y no quiere perder demasiado tiempo al tener que actualizarlas todas.

Como sabéis, podéis seguirme en Twitter, en el usuario @tahurmanco, para estar al tanto de mis actualizaciones y disfrutar de mis chistes y desvaríos. Esta cuenta la creé expresamente para el blog, y previamente ya tenía otro usuario que usaba como cuenta personal. No os enlazo esa otra cuenta ya que, además de ser personal, será borrada dentro de muy poco. Las razones que me llevan a borrarla son varias.

El usuario Tahurmanco me pareció más apropiado para seguir a otros usuarios blogueros y demás gente por el estilo, y al final la cuenta personal acabó siguiendo sólamente a unos pocos amigos, de los cuales sólamente 2 ó 3 actualizan regularmente. Por otra parte, usé la cuenta personal para actualizar mi perfil en Facebook y eso a la larga acabó lastrando mucho la cuenta personal. He de decir, por si os interesa el dato, que entro un par de veces al día en Twitter, y muchas veces actualizo estado para tener una referencia visual de cuáles son los tweets que no he leído.

Bien, a lo que iba. Cuando empecé a actualizar Facebook a través de Twitter (se puede hacer de varias maneras), empecé a restringir mis tweets, a fin de no saturar el muro de Facebook con estupideces. Y también, porque vi que cuando escribía varios tweets seguidos no todos aparecían. Puede que fuera un fallo temporal o que sólo me ocurría a mí. No ha sido hasta hace poco cuando empecé a usar la aplicación Selective Tweets, que aunque me daba algo más de libertad en ese aspecto, me obligó a volver a hacer pública la cuenta personal, puesto que Selective Tweets no funciona con cuentas protegidas. Además, al no entrar mucho en Twitter y tener dos usuarios, prefería volcar la información interesante (enlaces, retweets, y demás) en la cuanta del Tahúr. Y eso que en las dos tengo más o menos los mismos followers (y sospecho que un número similar de seguidores robots).

Así pues, la cuenta personal me valía poco más que para decir buenos días, buenas noches, y para notificar en Facebook las actualizaciones del blog. Y ni siquiera esto último, porque registré el blog en Networked Blogs y ya se actualiza automáticamente. Así pues, la cuenta no tenía demasiado sentido, y he decidido borrarla. No tiene demasiado sentido mantenerla y voy a aplicar lo que dijo Kids de Blogoff en una entrevista en El Arca de la Alianza, aunque referente a los blogs: no pasa nada por abrir un blog, probar unos meses a ver cómo te va, y si ves que no vas a seguir escribiendo, pues lo borras. Es lo mismo que voy a hacer con mi cuenta en Twitter. Cuando registré esa primer cuenta, apenas sabía lo que era Twitter ni sabía sacarle partido. Ojo, ahora tampoco. Pero con una sola cuenta, la del Tahúr, espero dedicarle todas mis energías y poder hacer un mejor uso de ella, aunque en estas cosas no hay usos buenos ni malos, en el sentido de que soy libre de poner enlaces, retweets o chistes malos. Con Selective Tweets puedo actualizar mi estado en Facebook y otras redes sociales (como LinkedIn) a mi discreción, y si no pues me voy al propio Facebook y ya está. Como diría Berto Pena, así espero poder ser un poco más productivo.

Si tenéis alguna duda o sugerencia, bienvenida sea. Si os ha servido de ayuda de alguna forma, estupendo. Y si no, pues no pasa nada. Un post más sobre algo que me apetecía decir. Que para eso es mi blog.

Debate sobre Propiedad Intelectual

El vídeo que os dejo más abajo lo encontré gracias a un tweet de Loretahúr. ¿Qué sería de nosotros los tahúres si no nos tuviésemos los unos a los otros? Desde entonces estuve viendo la manera de poder insertar el vídeo en la entrada y no dejarlo como un simple enlace, y es que WordPress.com no admite la inserción de vídeos de Vimeo (donde estaba alojado), y Youtube no permite vídeos de más de 10 minutos (y éste dura 13). La solución ha sido colgarlo en Dailymotion.

En el pequeño reportaje podemos ver a Juan Urrutia y David de Ugarte respondiendo a diversas preguntas sobre propiedad intelectual. Urrutia es catedrático retirado de economía de la Universidad Carlos III (Madrid) y autor del libro El capitalismo que viene, mientras que De Ugarte, además de economicista es fundador de la Sociedad de las Indias Electrónicas.

No comparto al 100% todo lo que se dice en estas entrevistas, pero sí que hay muchas ideas interesantes que bien merecen la pena difundirse y plantearse algunas cosas. Para empezar, esto no va sobre piratería y descargas. Es cierto que el control de los derechos de copyright ha desembocado en medidas tan impopulares como ineficaces, como la Ley Sinde. Pero aquí no hablamos de piratería, y mucho menos de política. El vídeo se plantea el que puede ser el verdadero problema de fondo, la duración de los derechos de propiedad intelectual, y que ya había señalado algún que otro blog.

Vaya por delante que no estoy en contra de la propiedad intelectual. Incentivar la creación cultural y otorgarle cierta protección puede ser muy positivo. Otra cosa es blindar esa protección hasta el absurdo, o alargar el incentivo hasta el infinito sólo para seguir recogiendo rentas. Estaría bien debatir (pero debatir de verdad, no montar una batalla a dos frentes) las ventajas e inconvenientes de revisar la concepción de propiedad intelectual y los modelos existente que protegen estos derechos: los derechos de autor y el copyright (que aunque se usen indiscriminadamente tienen alguna diferencia).

Los protagonistas del vídeo aportan un enfoque económico, y sería estupendo que si el debate se hiciese más general también se aportasen otras perspectivas. De Ugarte expone con mucha claridad un par de ideas clave, como el origen de estos derechos de propiedad intelectual y la necesidad de tanta protección (porque la clase intelectual era una minoría cuando se empezaron a reconocer estos derechos), así como la imposibilidad de eliminar de un plumazo la propiedad intelectual por el raigambre que tiene en la economía y la sociedad actuales. Además, cuenta con experiencia en la edición de libros que no están bajo copyright y está teniendo buenos resultados.

Con todo, las ideas que se plantean en las entrevistas no son fáciles de llevar a cabo. La creación cultural actual exige en algunos campos (p.ej.: el cine) complejas estructuras industriales, y el reconocimiento de la autoría de una obra no es tan sencillo como en el siglo XIX (un libro/relato/poema escrito por una persona). Y un autor puede estar de acuerdo en ceder derechos patrimoniales, pero los productores hacen de la explotación de esos derechos su negocio, por lo que no es fácil encontrar un punto de equilibrio. Pero en definitiva, merece la pena escuchar algunas ideas alternativas y empezar a poner el debate sobre la palestra.

El continuo viaje al pasado de las series de TVE

Parece que esta va a ser una semana prolífica en entradas, y es que tengo algunos temas pensados para estos días, a los que hay que añadir la recuperación de la entrada Buscando estilo, que he enviado al limbo provisionalmente pero que creo que mañana (puede que hoy mismo) volverá a estar disponible para todos los lectores.

El pasado lunes finalizó La señora, una de las series estrella de TVE. Bueno, quizá de la antigua Televisión Española, y es que la producción relativamente esmerada de esta serie, ambientada en los albores de la Segunda República (su final coincide con la proclamación de ésta) puede que no encaje en el nuevo modelo de televisión sin publicidad, y que ya está prescindiendo de los formatos más caros como el Telemaratón que se celebraba cada año o Mira quién baila, cuyos derechos han sido adquiridos por Telecinco.

El caso es que la emisión del último capítulo de la serie (no habrá más temporadas, al menos eso parece al haber muerto la protagonista) logró un récord histórico para el espacio, con más de 5 millones de espectadores, lo que supone un 25% de share. La secuencia de la muerte de Victoria Márquez (la protagonista), le valió a la cadena el minuto de oro, con un 28% de cuota de pantalla, que se traduce en casi 6 millones de espectadores. Una noticia agridulce: es una putada que el espacio más visto del lunes no vaya a rentabilizar su enorme audiencia al no insertar publicidad.

Ayer, los chicos de Sé lo que hicisteis bromeaban con la posibilidad de que la muerte del protagonista se convierta en la tónica de TVE para finiquitar series y de paso llevarse un buen puñado de estériles puntos de share. Al oír esto se me iluminó la cara, fantaseando con la posibilidad de que Cuéntame tenga un final digno y redentor, que no es otro que la muerte de Antonio Alcántara. Debería haber ocurrido hace unas cuantas temporadas, pero más vale tarde que nunca.

Desde hace ya tiempo, me llama la atención la sucesión de series ambientadas en épocas anteriores que está emitiendo el ente público. La primera de ellas fue la ya mencionada Cuéntame, un presunto retrato costumbrista de una familia media a finales de los sesenta. Y digo presunto porque lo de “familia media” les duró el primer capítulo. Mercedes pasó de mediocre ama de casa a super-woman todo terreno, y no tardó en perder un ambiguo acento entre andaluz y extremeño (los productores aún no habían establecido el origen de los Alcántara en un pueblo de Albacete). Del resto de personajes, quien más y quien menos tendrá una idea de los líos en los que se han metido.

Después vino Amar en tiempos revueltos. El culebrón de las tardes comenzó situando su trama en 1936, y según leo en la web de la serie, van por la quinta temporada, ambientada en los años 1952-1953. Estoy convencido de que terminarán en 1969, justo donde empieza Cuéntame, haciendo alusiones a los personajes que protagonizarán ésta última. Eso es más o menos lo que podría haber hecho perfectamente La señora, que fue la que me sugirió esta teoría. La serie que acaba de terminar arranca en un idílico 1920. El último capítulo, perteneciente a la tercera temporada, se ambienta en los días en que es proclamada la Segunda República, en abril de 1931. Por un momento llegué a pensar que TVE estaba inventando un nuevo género que podríamos llamar “precuelas spin-off“, pero me equivoqué. Aunque La señora y Amar en tiempos revueltos comparten un par de actores, éstos interpretan a personajes diferentes en cada serie.

Lo siguiente parecido a una serie de ambientación histórica es Águila Roja, que recrea con poca fortuna un siglo XVII de cartón piedra. Las aventuras del ninja español y su ridículo escudero (se diría que quieren hacer de él una especie de Sancho Panza, pobres ilusos) no alude a personajes o sucesos históricos, y no va más allá de la recreación estética.

Pero quién sabe. Quizá Aguila Roja no esté dentro de la continuidad retrospectiva que he señalado, y aún nos queden por ver emocionantes series que se paseen por los momentos claves de la historia española: la trágica historia de amor del monarca más campechano de todos los Borbones: Alfonso XII (en cine tuvo mucho tirón); la Primera República; un romance prohibido entre un soldado francés y una chica española perteneciente al movimiento de resistencia (un poco al estilo Carmen), en la que puedan aparecer Napoleón y José Bonaparte; la caída de la Casa de Austria y la llegada de los Borbones tras una sangrienta guerra de sucesión (esto podría dar para unas cuantas temporadas y alguna spin-off como la pérdida de Gibraltar); el incestuoso romance entre dos jóvenes de la nobleza que dará lugar al nacimiento de un nuevo Estado (los Reyes Católicos eran primos), con multitud de subtramas como la conquista de Granada o el descubrimiento de América; series varias sobre la Reconquista y el Imperio Romano… hasta llegar al origen de todo, Amor en Atapuerca.

Nueva página añadida: biblioteca del tahúr

Durante las pasadas fiestas, se me ocurrió la idea de inaugurar el año añadiendo una página con mis recomendaciones de libros, música y cine. Entre unas cosas y otras, y con tan poco tiempo para madurar y preparar la idea, no la llevé a cabo. Fue entonces cuando leí este post de Loretahur nada más darle la bienvenida al 2010.

La idea de elaborar un catálogo virtual de libros a través de una red social parecía bastante más interesante que tener que andar editando la página manualmente cada dos por tres, aunque sólo pueda ofrecer recomendaciones literarias. Así pues, tras visitar las dos plataformas sugeridas por Loretahur, aNobii y LibraryThing, opté por la primera, más visual y con una interfaz más amigable a primera vista. Por tanto, a partir de ahora podéis visitar la biblioteca del tahúr. Sé que tengo un par de lectores subscritos vía RSS, por lo que os recomiendo que entréis periódicamente en la web, sobre todo ahora, que iré añadiendo libros poquito a poco. Confío además en añadir alguna referencia muy breve de alguno de ellos. Pero todo esto con mucha paciencia.

La estantería (es así como aNobii llama al catálogo de un usuario) no se ve como debería. Y es que, para variar, wordpress.com filtra el código que no considera válido. Así que tampoco estoy seguro de que se actualice correctamente, pero ya lo iré mirando. Nuevamente os tengo que recomendar que visitéis mi estantería en la propia web de aNobii, que es pública y no necesitáis ser miembros de la red social para ver mis títulos favoritos. Y si alguno ya está apuntado o se decide a crear su propio catálogo (aún tengo que descubrir muchas funcionalidades de la página, pero es divertido añadir libros introduciendo su ISBN, que parezco un cajero de supermercado cuando el scanner no lee el código de barras), desde la estantería puede añadirme como amigo.

Pese a la mala integración con wordpress.com, creo que no me he equivocado al crear mi estantería en esta plataforma, ya que permite bastantes opciones: críticas, spoilers, etc. Poco a poco iré sacándole jugo al tema.

El día del lazo rojo

Últimamente me encuentro con que hay días mundiales o internacionales de todo tipo. Habría que ir pensando en ponerlos en los calendarios de mesa y de pared, en vez de tanta onomástica de santos con nombres inverosímiles. Eso sí, no puedo escribir una entrada para cada día de estos, porque si lo hiciera este blog parecería la sección de efemérides de los periódicos.

Pero el día de hoy es uno de los que, en mi opinión, deben ser recordados, a pesar de que (o precisamente por eso) el SIDA ya no tenga el protagonismo mediático que tuvo en la primera mitad de los años noventa en España.

El número de muertes anuales a causa del SIDA en España ha descendido desde el máximo histórico que tuvo en 1995. Las estadísticas nunca son simples, y no consisten en contar, sumar, dividir y hacer la media, sino que intervienen una serie de cálculos más complicados, de los que sólo conozco una pequeña parte. De las estadísticas en España, como nota curiosa diré que hasta 1989 el SIDA no se registró como causa concreta de muerte, ya que los criterios de mortalidad usados se habían establecido en 1975, cuando la enfermedad era desconocida. Antes de ese año (este tipo de estadísticas se empezaron a publicar en 1981), la muerte a causa del SIDA entraba en el grupo más genérico de transtornos del mecanismo de la inmunidad. A partir de 1996 comenzó a notarse un descenso moderado de muertes por esta enfermedad, coincidiendo con el uso de tratamientos antirretrovirales de alta eficacia. En 2006, las 1.315 defunciones por SIDA (casi el 80% eran hombres) supusieron el 3,01% de todas las muertes de ese año. Hay que tener en cuenta que las estadísticas españolas del Ministerio de Sanidad registran el diagnóstico del SIDA y no la infección del VIH, por lo que no deberíamos chuparnos las pollas al ver estos buenos resultados, ya que las estimaciones de infectados por el VIH son mayores. Pueden pasar meses o años desde que una persona se infecta por el VIH y se convierte en portadora (seropositivo) hasta que desarrolla la enfermedad. De hecho, un porcentaje importante de seropositivos (hasta un tercio) ni siquiera son conscientes de ser portadores. Y si hacemos casos de las teorías conspiranoicas que cuestionan la relación entre el virus y la enfermedad ya ni te cuento, pero intento que este post sea mínimamente serio.

No obstante, aunque en España y en los países desarrollados la calidad de vida de las personas que padecen SIDA ha mejorado ostensiblemente, esta enfermedad sigue siendo un problema de primer orden en África. La desnutrición y las precarias condiciones de la vida en muchas zonas del África subsahariana son un caldo de cultivo peligroso para cualquier enfermedad, máxime cuando la vida sexual de sus habitantes difiere tanto de la nuestra. El Gran Wyoming contaba que cuando estuvo en África en una campaña al respecto en calidad de médico, le explicó a una anciana de unos setenta años el uso del preservativo. Como allí el concepto de usar y tirar no es algo con lo que estén familiarizados, la anciana le preguntó y tras su uso debía lavar el preservativo para dejarlo listo para la siguiente vez. Wyoming le dijo que no, que sólo debía usarlo una vez, y que después tenía que tirarlo y usar otro nuevo en su siguiente relación. A lo que la mujer respondió que entonces tendría que darle unos 7 u 8 condones para cada día. La Iglesia, a este respecto, podría colaborar un poco en lugar de predicar ideas peregrinas cuestionando la viabilidad del preservativo o pretendiendo imponer la abstinencia y la castidad como método de prevención, que viene a ser como si ante el miedo a contraer gripe aviar al comer pollo optásemos por dejar de comer. También sería de agradecer que los de Intereconomía no difundiesen estupideces difamatorias contra la seguridad del preservativo en África (buscad el vídeo en Youtube, porque no pienso enlazarlo de la vergüenza que da).

Para terminar, os recuerdo una idea que empieza a ser habitual en los lugares que aconsejan sobre la prevención del SIDA: no existen grupos de riesgo sino prácticas de riesgo. De hecho, se producen más contagios a día de hoy debidos a relaciones heterosexuales que homosexuales. Y es que aunque hemos avanzado mucho en el aspecto sanitario, aún nos queda un buen trecho en el tema social. Hay muchas webs donde se puede consultar información acerca del SIDA, como la web de la Fundación Triángulo o infosida.es.

Y de propina, un temazo de Leonard Cohen: Everybody knows.