Anuncios hostiables. Risotto Findus contra madres y chinos

Aquí estamos con una nueva entrega de la sección anuncios hostiables con dos anuncios a falta de uno. Y es que Findus, para promocionar sus risottos, ha hecho dos anuncios prácticamente idénticos. Uno anuncia su risotto de espinacas, y el otro el risotto de setas. Y se han llevado el primer premio ex-aequo a la hostiabilidad.

Los anuncios: con la música de fondo de un aria de La flauta mágica de Mozart, una voz en off ensalza las bondades del producto mientras vemos imágenes de sus ingredientes que nos abren el apetito. Tan convencidos están de que el arroz le gustará a todo el mundo que sólo habra casos muy concretos que lo detesten. Es entonces cuando se cambia radicalmente de estilo (por aquello de acentuar el humor) y se hace un pequeño gag. Una madre indignada en el caso del risotto de espinacas, y el propietario de un restaurante chino en el anuncio del risotto con setas. Sendas secuencias están rematadas con una rima ingeniosa con la palabra risotto, como “moto” o “foto”. Vean, vean:

Por qué es hostiable: empezamos con la música de la primera secuencia. Está elegida a propósito para que haya más contraste entre esa parte y el gag que viene después. También juega con esa impresión de estar hablando de un plato de alta cocina cuando en realidad se trata de comida precocinada. Vale, los creativos han estado muy agudos, pero a fuerza de ver el anuncio una y otra vez, la música acaba por taladrar el cerebro, por mucho que uno aprecie la ópera.

Y luego vienen esos chistes… por un lado, una madre resabiada que parece una versión marujil de “la Lore” de la serie Aida. “¡Que sólo te veo en foto desde que hay risotto!“. Ufff, qué originalidad, no sé si se puede superar esto…

¡Pues claro que sí! Con ese presunto chino enfadado, porque su restaurante tiene pérdidas por culpa de Findus. Estamos en el año 2012 y van los de Findus y hacen humor con un chino que no sabe pronunciar la erre y dice “lisotto”. ¿De dónde han salido esos creativos? ¿De los clones de Intereconomía? “Ya no muevo moto desde que hay lisotto“. Y se cruza de brazos y hace pucheros.

En fin, menos mal que no he probado los arroces y no puedo opinar. Eso mejor se lo dejo a Fósforo Blanco o Bóinez, que para esto tienen mucha gracia.

5 libros que se publicaron en tomos separados

El soporte condiciona el contenido. Los CD’s tienen capacidad para 72 minutos de música, las cintas de casette podían ser de 60 o 90 minutos, los DVD’s dan para 120 minutos de vídeo más o menos (dependiendo de la resolución o la cantidad de idiomas disponibles), etcétera.

En cambio, los libros han tenido más versatilidad en ese aspecto. Las novelas pueden ir de las 200 a las 1.000 páginas, y el tamaño de la letra y de la propia página permite cierta versatilidad a la hora de editar un tomo. Sin embargo, a veces los textos son demasiado voluminosos y se decide separarlos en varios volúmenes. A continuación os dejo con 5 ejemplos de libros que aun tratándose de una sola obra, se editaron en dos o más tomos. Bueno, mejor dicho, 4+1:

El Señor de los Anillos (J.R.R. Tolkien, 1954-55)

Es quizás el caso más conocido. Tolkien concibió una secuela de El Hobbit que al final alcanzó unas dimensiones (en más de un sentido) inmensas. El profesor siempre concibió El Señor de los Anillos como una única novela. De hecho, su intención era publicar una bilogía no sólo compuesta por la célebre secuela, sino también por la ambiciosa precuela El Silmarilion.

Los editores sólo dieron luz verde a El Señor de los Anillos. Dado el volumen de la obra y la carestía de papel con motivo de la guerra, se decidió publicar la novela en tres tomos, de sobra conocidos, en un intervalo menor de 18 meses: La Comunidad del Anilo (junio 1954), Las Dos Torres (noviembre 1954) y El Retorno del Rey (Octubre 1955). Un año más tarde apareció una nueva edición de El Retorno del Rey que incluía los mapas y apéndices.

Tolkien nunca estuvo muy de acuerdo con esta decisión, ya que daba la impresión de que se trataba de una trilogía y él nunca planteo su obra de ese modo. Las únicas divisiones internas son las de los libros I a VI, de 10 capítulos cada uno, en los que se divide el relato. Sin embargo, la edición en tres volúmenes (e incluso cuatro, siendo el último los apéndices y mapas) se mantiene hoy en día a pesar de que podría publicarse en un solo tomo sin problemas. De hecho, existe una edición así, publicada en 1992 con motivo del centenario del nacimiento de Tolkien.

En España la novela de Tokien llegó a finales de los 70 de la mano de la editorial Minotauro (que aún hoy mantiene los derechos sobre las obras relacionadas con Tolkien). Los tres tomos se publicaron entre 1977 y 1980. En cuanto a El Silmalirion, hubo que esperar a la muerte de su autor (1973) para que su sobrino Christopher Tolkien retomara el proyecto y publicase la precuela en 1977.

Fuentes

La Regenta (Leopoldo Alas “Clarín”, 1884-85)

La primera novela de Clarín se editó en Barcelona en dos tomos a pesar del descontento del autor. No obstante, Leopoldo Alas iba enviando el borrador de cada capítulo conforme lo tenía acabado debido a las prisas del editor, por lo que no pudo revisar el texto final. De haber podido trabajar en mejores condiciones y con menos prisas, habría sido posible la revisión del borrador del texto y tal vez se hubieran acortado determinados pasajes. Con todo, es impresionante el trabajo de Clarín teniendo en cuenta que trabajaba “de memoria” (La Regenta apenas tiene fallos de guión en la trama).

La novela fue objeto de una furibunda oposición por parte de las instituciones bienpensantes de finales del siglo XIX, especialmente de la Iglesia. No fue hasta la segunda mitad del siglo XX cuando empezó a gozar del éxito y del estatus de clásico que hoy tiene. Actualmente se pueden encontrar ediciones de La Regenta en 1 y 2 tomos. Una de las más conocidas es la edición de Cátedra (editorial famosa por el color negro de sus portadas) en dos tomos debido a las abundantes notas a pie de página. Al fin y al cabo, las ediciones de Cátedra están orientadas a estudiantes.

Fuentes

  • La Regenta (prólogo de Ricardo Gullón). Alianza Editorial, 1966, Madrid. 25ª reimpresión, 1995.

Criptonomicón (Neal Stephenson, 1999)

A pesar de la envergadura de las novelas de Neal Stephenson, éstas se publican en un único volumen… en inglés. El problema viene al traducirlas. Los textos escritos en la lengua de Shakespeare aumentan su extensión cuando se convierten al castellano.

Eso es lo que ocurrió con Criptonomicón (del que ya hablé en el blog y posteriormente en El Ninho Naranja). Ediciones B, la editorial responsable de publicar la novela en España, dividió el original norteamericano empleando los mismos “puntos de corte” que habían utilizado nuestros vecinos galos para la edición francesa. Así, en 2002, y con muy pocos meses de intervalo entre ellos, aparecieron Criptonomicón I. El Código Enigma; Criptonomicón II. El Código Pontifex; y Criptonomicón III. El Código Aretusa. Los subtítulos aluden a diferentes códigos que se van empleando a lo largo del libro para codificar mensajes. La novela se conoce en España bajo el título genérico de Criptonomicón y se añade el número del volumen (1, 2 ó 3). La primera edición española del libro fue en la colección NOVA, y posteriormente se mantuvo el mismo criterio en otras colecciones como Zeta de Bolsillo o Byblos.

La división de Criptonomicón fue especialmente complicada, ya que el libro no tiene ningún tipo de estructura interna y sólo consta de un aluvión de capítulos que ni siquiera se molestan en empezar en la siguiente página. Las siguientes novelas de Stephenson si tuvieron una estructura interna que facilitase la división, puede que advertido por los editores (las ediciones en bolsillo en inglés también tuvieron que dividir el original). Azogue, la primera parte de la trilogía El ciclo barroco, consta de 3 libros dentro de la novela que facilitaron la edición en castellano en tres volúmenes.

Fuentes:

  • Criptonomicón 1. El Código Enigma (prólogo de Miquel Barceló). Ediciones B, 2004. Barcelona. Colección Byblos.

1Q84 (Haruki Murakami, 2009-2010)

El caso de 1Q84 es, cuanto menos, curioso. Murakami escribió una novela que se divide internamente en 3 libros de extensión similar. Sin embargo, en la mayoría de los países, 1Q84 se ha publicado en varios volúmenes aprovechando esta división interna.

En Japón, país originario de la obra, se ha editado en 3 tomos separados, que contienen los libros 1, 2, y 3 respectivamente. Pero ahí viene lo curioso: los dos primeros tomos salieron a la venta el mismo día, en mayo de 2009, mientras que el tercero vio la luz casi un año después, en abril de 2010. En Estados Unidos, por el contrario, el texto se publicó en un solo tomo de casi 1000 páginas en octubre de 2011.

La unidad argumental existente en los dos primeros libros, mayor que con respecto al libro 3, ha hecho que en varios países la novela se publique en dos tomos: el primero conteniendo los libros 1 y 2 (del que hablé hace poco en El Ninho Naranja) y el segundo con el libro 3. En el Reino Unido los dos tomos salieron a la venta en octubre de 2011 con una semana de diferencia. En España, Tusquets lanzó el primer tomo en febrero de 2011, y el segundo en octubre del mismo año.

Fuentes:

El Quijote (Miguel de Cervantes, 1605 y 1615)

Spain is different”, se suele decir. El quinto y último libro es el caso opuesto de lo que se ha venido contando aquí.

Miguel de Cervantes escribió una novela que parodiaba los libros de caballerías y que tituló El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, que gozó de bastante éxito de ventas. Y como en el siglo XVII  el copyright no era lo que ahora, apareció una segunda parte escrita por Alonso Fernández de Avellaneda en 1614, y que se conoce popularmente como El Quijote de Avellaneda. A raíz de eso, Cervantes escribió una segunda parte “auténtica” que vería la luz en 1615, un año antes de su muerte, con el título de El ingenioso caballero Don Quijote de La Mancha. En ella, los dos protagonistas se dedican, entre otras cosas, a leer el Quijote apócrifo y ponerlo de vuelta y media, desmintiendo varios de los hechos que se narran, como el nombre de la mujer de Sancho Panza, que según la versión de Cervantes es Teresa Panza.

Con independencia de los tomos en los que se edite, El Quijote ha quedado guardado en la memoria colectiva como una única obra, a pesar de que fueron dos partes bien diferenciadas y escritas en circustancias distintas, publicadas con diez años de diferencia. Pueden encontrarse ediciones en uno, dos o más tomos. En 2005, con motivo del 4º centenario de la publicación de la primera parte, salió a la venta una edición de Alfaguara en un solo volumen.

Fuentes:

  • Cualquier libro de literatura de Bachillerato

Reseña de 1Q84 en El Ninho Naranja

Desde mi vuelta en Septiembre el blog está on fire en cuanto a frecuencia de publicaciones. Y cómo no, tarde o temprano tenía que tocar mi colaboración habitual con El Ninho Naranja, para la cual dejo las reseñas de series y libros. Nuevamente toca una novela. Se trata del primer tomo de 1Q84, del autor nipón Haruki Murakami. El título de la obra juega con la similitud fonética entre el 9 y la letra Q (ambos se pronuncian kyū) para indicar una realidad muy parecida a la nuestra con ciertas diferencias que se irán descubriendo conforme avance la trama.

Con una estructura en paralelo, los protagonistas Aomame y Tengo se irán turnando en cada capítulo para mostrarnos el sorprendente argumento de esta obra con toques de fantasía, sin ser una novela fantástica, y en la que aparece una segunda novela dentro de ella, aún más enigmática si cabe: La crisálida de aire.

1Q84

(c) Haruki Murakami / Tusquets Editores

Podéis leer la reseña completa, como siempre, pinchando aquí.

Anuncios hostiables: Monitor anticoncepción Clearblue. Peligro, wee wee wee

Porque muchos lo estábais pidiendo, regresa la sección de anuncios hostiables con un spot que lo estaba pidiendo a gritos. Y es que a muchos os resulta tan enervante y repulsivo como a mí el anuncio sobre el Monitor de Anticoncepción Clearblue. El nivel de vergüenza ajena es tal que me ha sido imposible encontrar el vídeo del anuncio. Aún así, seguro que sabéis de qué se trata.

El anuncio: Una pareja, presuntamente del Opus aunque de eso no tengo pruebas, explica a cámara que han decidido utilizar el Monitor Digital Clearblue como método anticonceptivos. Según explica ella, estaban (los dos) hartos de utilizar anticonceptivos con hormonas (léase la píldora y similares). Describen el funcionamiento del producto y acaban con un un cierre almibarado.

Por qué es hostiable: hay que reconocer que determinadas categorías de productos son más difíciles que otras y se prestan más a hacer anuncios sosos y hostiables. Los productos relacionados con la sexualidad es una de ellas, como vimos en uno de nuestros últimos ejemplos con Dermovagisil.

En principio, la estrategia es clara. Nos muestra una pareja que nos dice que ya lleva un tiempo follando manteniendo relaciones y que buscan un método anticonceptivo adecuado. Además, en un momento dado aparece sobreimpreso la frase “Es para parejas estables”. El target está bastante bien definido. Aquí llega la parte difícil, la de intentar vende este producto frente a su competencia. Y lo que se decide es escoger una ventaja, la de que es un anticonceptivo sin hormonas y por tanto no tiene efectos secundarios. Y digo que es la parte difícil porque su competencia, lo que ellos llaman “anticonceptivos con hormonas”, tiene un nivel de aceptación bastante alto.

Pero vamos al lío. El anuncio resulta hostiable por el cásting, como suele pasar en estos casos. La pareja resulta artificial y fría, y no empatizamos con ellos. Puede ser un efecto del doblaje (se nota que no es sonido directo) y eso le quita “autenticidad” a un anuncio que básicamente es un testimonial. Pero la hostiabilidad llega a su cénit cuando el chico explica que los días marcados en rojo por el monitor son días donde hay probabilidad de embarazo y por lo tanto hay “peligro: wee wee wee”.

— Cariño, tengo un calentón que no veas. ¿Lo hacemos?

— Es que viene el día en rojo

— Ah, pues entonces nada. Otro día que esté en verde.

Y ese, señores, es el momento exacto del anuncio que más rabia, cabreo, vergüenza ajena y ganas de hostiar al actor. “Peligro, wee wee wee”.

No hay más preguntas, señoría.

Variantes de He-Man y Skeletor de los 80 (II)

En el último artículo comentaba las diferentes variantes de He-Man y Skeletor que sacó Mattel a lo largo de la década de los 80. Era cuestión de marketing. Con cada tanda de nuevos personajes, las figuras estaban cada vez mejor acabadas y tenían dispositivos más ingeniosos. Las variantes de los dos protagonistas servían para que no se quedaran obsoletos.

Sigamos con el repaso, que aún queda lo mejor:

4.- He-Man puño de trueno y Dragon Skeletor

Esta es la única variante en la que He-Man y Skeletor son totalmente diferentes. Ya vimos como ambos llevaban la armadura de combate. Y las dos variantes que quedan, si bien tenían diferencias entre héroe y villano, en esencia recurrían al mismo mecanismo.

Por un lado, tenemos a He-Man puño de trueno. Esta figura llevaba a la espalda una especie de mochila, dentro de la cual se acoplaba una rueda de pistones. Al mover el brazo derecho y soltarlo, volvía a su posición original (de forma parecida a la de las figuras de Fisto y Jitsu), pero con la diferencia de que el mecanismo hacía explotar uno de los pistones.

He-Man puño de trueno

“Lo de la mochila es para consumo propio, señor agente.”

En la escala 1:1 del mundo real, el legendario puño de trueno se reducía al chasquido del pistón, un breve fogonazo al prender la pólvora, y el olor característico de ésta una vez quemada.

Por su parte, Skeletor tenía un dragón encaramado a la espalda. Eso sí, no escupía fuego sino agua. Hay dos explicaciones posibles. La primera es que los de Mattel, a diferencia de los Spaceballs, consideraron que un lanzallamas (aunque fuera en miniatura) no era un buen juguete para un niño. La segunda es que Skeletor iba un paso por delante de He-Man en inteligencia, y pensó que si el rubio musculoso se había aficionado a la pólvora, un poco de agua daría al traste con su estrategia.

Dragon Skeletor

¿Os sabéis el chiste del negro que entra en la consulta del médico con una rana en la cabeza? Pues aquí igual.

Quizá el mayor problema de Dragon Skeletor, como bien apunta el Tipo de la Brocha en este otro artículo, era que ya existía una figura que hacía lo mismo que el dragón que llevaba Skeletor: Kobra Khan, que también era de los malos. Así, en el mismo bando se juntaban dos figuras que hacían lo mismo.

Recuerdo que un vecino tenía a He-Man puño de trueno y era una figura que no me terminó de gustar. El efecto del puño de trueno no tenía mucha gracia, y los pistones al final se gastaban, claro. Se podían comprar recambios, aunque ignoro si serían una clavada por ir en un blister de la colección. Y no sé si le valdría una rueda de pistones cualquiera (juraría que era más pequeña que las normales). Además, al tener el puño totalmente cerrado no podía coger ningún arma. De ahí que la espada se pudiera acoplar en el escudo y poder llevar las dos en la mano izquierda.

En cuanto a Dragon Skeletor, yo tuve a Kobra Khan y recuerdo que acabé por inutilizarlo, por lo que ya no me servía como rociador de spray. Supongo que con el dragón me habría pasado lo mismo.

5.- He-Man puño boleador y Skeletor garra diabólica

Pues a He-Man le dio por dar puñetazos. En esta ocasión, al girar la cintura de He-Man los brazos subían y bajaban en una especie de movimiento de espantar abejas. Eso, unido a que el arma de esta variante era una especie de triple maza que giraba sobre su eje, hacía que repartiese mamporros al estilo de Sauron en la primera escena de La Comunidad del Anillo.

Skeletor tenía un mecanísmo idéntico, pero en su caso no llevaba maza y escudo sino dos garras superpuestas de considerable tamaño.

Las variantes más locazas

Muchos aprendieron a bailar viendo a estas figuras en acción

Los hay que creen que estas figuras ya indicaban un síntoma de agotamiento de la franquicia. Unos poochies. Sobre todo en el caso de Skeletor, que se ponía a dar arañazos al aire como una loca histérica. Personalmente, en su momento me moló mucho la figura de He-Man puño boleador. Normal. Nadie podía hacer frente a semejante forma de repartir leches.

6.- He-Man espada luminosa y Skeletor ojos de fuego

He de reconocer que no recordaba en absoluto a estos dos. Incluso cuando recabé un poco de información para el artículo y los encontré, apenas me acuerdaba de sus anuncios o de haberlos visto en su momento.

La habilidad especial tanto de He-Man como de Skeletor era que el arma que incorporaba la figura (la espada de He-Man y el báculo de Skeletor) se iluminaba. Y en el caso de Skeletor, también sus ojos. Y poco más.

Las últimas variantes de estos dos

Ideales para niños con miedo a la oscuridad… o no

Son los últimos intentos de Mattel por mantener el interés en la franquicia, que en los albores de los noventa estaba prácticamente agotada. Y eso que las figuras de las últimas series se salían del molde básico (incluidas las variantes de He-Man puño boleador y He-Man espada luminosa) y le estaban poniendo imaginación. Aunque quizá fuera por eso, por alejarse tanto de la idea original, por la que se quemó la saga. Se estaba incorporando demasiada tecnología a una franquicia más cercana a la espada y brujería.

Son figuras que suponen un anticipo de la nueva franquicia que lanzaría Mattel a finales de los 80 y principios de los 90, bajo el nombre de He-Man (aquí también conocidos como Nuevos Masters del Universo), más próximos al contexto de ciencia ficción y tecnología. En cualquier caso, Mattel no se rindió y siguió apostando por renovar la calidad en el acabado y de sus figuras.

Fuentes

Variantes de He-Man y Skeletor de los 80 (I)

Los Masters del Universo (MOTU en sus siglas en inglés) han cumplido 30 años. Como muchos treintañeros, yo reuní unas pocas figuras de la franquicia a lo largo de los años. Durante la década de los 80, Mattel creó un buen puñado de compañeros para que ayudasen a He-Man, y otros tantos enemigos que apoyaban al malvado Skeletor, además de nuevas facciones (la Horda del Terror, los Hombres Serpiente), edificaciones y vehículos.

Las nuevas figuras iban mejorando en diseño e incorporaban habilidades y golpes especiales. Por eso, de tanto en tanto aparecían versiones de He-Man y Skeletor, las figuras más básicas de la colección, que pudiesen estar a la altura de los recién llegados. El Tipo de la Brocha ya repasó las variantes de He-Man en este recomendable artículo, y al que me referiré en más de una ocasión.

En mi caso, vamos a ver las variantes tanto de He-Man como de su antagonista, Skeletor. Recurriré más a la memoria que a los datos específicos y el contexto. Cabe aclarar que se tratan de las figuras que salieron en los ochenta, las clásicas, no a las series que aparecieron en los 90 ni a las reediciones posteriores. Eso sí, con tantas ediciones a lo largo y ancho del mundo (y a lo largo del tiempo) la búsqueda de fotos ha sido particularmente difícil. Si encontráis alguna cagada, no dudéis en dejar un comentario 😉

1.- He-Man y Skeletor originales

Los protagonistas de la franquicia. El bueno y el malo. He-Man y Skeletor fueron el molde básico para el resto de figuras. Asímismo, eran las figuras más “básicas”. Su único aliciente era que podían girar la cintura, y al soltar el muñeco éste volvía a su posición original. Con esto se podía simular que nuestro héroe o villano asestaba un golpe. Cada uno venía con una mitad de la Espada del Poder (en una inverosímil división transversal), que podían encajarse para formar la espada completa, gris por un lado, morada por el otro. Para un niño pequeño, era el no va más.

Figuras originales de He-Man y Skeletor

El concepto de esqueleto cachas siempre me resultó perturbador

He-Man fue la primera figura de MOTU que tuve. La segunda fue Skeletor. Ni que decir tiene que los mini-cómics que venían en el blister desaparecieron en seguida y que la cabeza de He-Man acabó masticada más de una vez, con lo que su pelo rubio se volvió del mismo color que la cara. Además, juro que las dos mitades que tenía de la Espada de Poder eran idénticas y no podían encajarse. No, no tengo pruebas, pero si lo pongo en internet tenéis que creerme. Nadie miente en internet.

2.- He-Man y Skeletor armadura de combate

Como las nuevas figuras empezaban a repartir estopa de lo lindo, había que actualizar un poco a los primigenios He-Man y Skeletor. Qué mejor manera que sustituirles esos chalecos de plástico endebles por una coraza en el torso. Esta coraza tenía un emblema en el pecho que se “dañaba” con cada impacto. El ingenio consitía en una pieza giratoria que podía colocarse en tres posiciones para simular el progresivo deterioro durante la batalla. Y luego volvía a su estado normal. Eh, estamos en Eternia y los poderes mágicos es lo que tienen ¿algún problema?

He-Man y Skeletor armadura de combate

+3 a la tirada de absorción de daño

Recuerdo que cuando fui con mis padres a comprarme a Skeletor, en la tienda estaba la variante con armadura de combate. Pero elegí la versión normal. Si mi He-Man era el normal, no iba a darle ventaja al malo. Y es que siempre he luchado contra las desigualdades, hasta de pequeñito.

Según comenta el Tipo de la Brocha, la pieza giratoria acababa por estropearse debido al uso. En efecto, muchos de los mecanismos y resortes de las figuras de MOTU eran muy ingeniosos, pero al fin y al cabo sus usuarios iban a ser niños incansables. Que levante la mano quien no haya roto alguna vez uno de sus muñecos de Másters del Universo. No vale mentir…

3.- El príncipe Adam

Iba a pasar por alto esta variante hasta que recordé que existía cuando empecé a documentarme para el artículo. Al fin y al cabo es una variante exclusiva de He-Man (Skeletor no tenía identidad secreta ni figura equivalente como en el resto de casos).

La trama del príncipe Adam, identidad secreta de He-Man que tenía exactamente su mismo aspecto (incluso Superman se ponía unas gafas cuando era Clark Kent para disimular un poco) la había desarrollado el equipo de Filmation para la serie que hicieron sobre la franquicia. Sí, esa en que al final de cada episodio los protagonistas te daban una lección de Educación Para la Ciudadanía.

Príncipe Adam

Su homosexualidad latente es teoría mía

La figura no tenía ninguna habilidad especial, y además resultaba estéticamente horrorosa. Si las connotaciones homosexuales de los MOTU se nos habían pasado por alto durante nuestra infancia, el príncipe Adam era una salida de armario en toda regla. Y a voces. Para colmo, la espada que traía era de color fucsia. Una figura totalmente prescindible y quizá más adecuada para el coleccionismo actual, por eso de tener la identidad secreta del bueno de la peli. Cuando éramos pequeños simplemente poníamos a nuestras figuras a darse de hostias entre ellos, no a desarrollar una trama en la que el principito tuviera que buscar una cabina telefónica para cambiarse.

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Aún quedan tres variantes más. Pero eso será en la siguiente entrada. Hasta entonses, no olviden la regla de oro: traten a los demás como les gustaría que les tratasen a ustedes.

ACTUALIZACIÓN (05/09/12): Ya está disponible la segunda y última parte del artículo. Pincha aquí para leerla.