Tecnologías que se estrellaron (y 2)

La semana pasada hablábamos de algunos formatos tecnológicos que no consiguieron triunfar en el mercado. A día de hoy, inventos como el Laser Disc o un Video 2000 parecen leyendas urbanas. Continuamos este repaso tecnológicos con otros formatos y con un invento que no era más que una tele-estafa disfrazada de modernidad. Como la vez anterior, dejad vuestros testimonios si habéis tenido alguna de estas joyacas.

La televisión interactiva: Teletrébol y Telepic

Interactivo, la palabra mágica que escucharíamos ad nauseam desde los años 90. No en vano nuestro último fail del artículo anterior era el CD interactivo. Se empezaba a hablar de la autopista de la información, pero quedaban muchos años para que Internet llegase a nuestros hogares de forma generalizada. Y la tele ahí seguía, unidireccional y aburrida, sin más interactividad que la de protestar las jugadas del partido de fútbol a grito pelao. Así que hasta que Twitter se convirtiese en la second screen, los ejecutivos de las cadenas idearon un par de estafas aparatos para complementar el visionado de nuestros programas favoritos.

El Teletrébol fue la apuesta de Telecinco, importada de Italia (y que también llegó a Francia). Se trataba de un mando con sólo cuatro botones que costaba 4.500 pesetas de las de entonces. En las pausas de algunos espacios de la cadena se hacían preguntas harto sencillas que el espectador podía responder mediante los botones del mando y optar a ganar suculentos premios. La segunda parte de esta maravillosa interactividad consistía en llamar a un número de teléfono de tarificación especial, por entonces un 903.

En resumidas cuentas, era un precedente en toda regla de los SMS premium y los call TV nocturnos. Al parecer los premios nunca se entregaban, y uno de los espectadores demandó a la cadena reclamando el coche que le habían prometido, y ahí se acabó la andanza del invento. Si en lugar de un coche hubiese ganado un elefante, la cosa al menos habría tenido su gracia.

telepick-y-teletrebol

Por su parte, el Telepick de TVE tenía un sistema más complejo y a primera vista no parecía una estafa de llama y gana. Consistía en un aparato del tamaño de un vídeo VHS con un display para mostrar texto y una impresora parecida a las de las cajas registradoras. El aparato se conectaba tanto al televisor como a la línea telefónica, y tenía un mando más completo, similar al de una televisión pequeña.

La interactividad del Telepick era más amplia, ya que servía para recibir información adicional de los programas (sinopsis de películas, recetas impresas de las recetas del programa de Arguiñano…) o incluso para participar en algunos concursos como El precio justo o averiguar el resultado de un partido de fútbol. No obstante, muchos de esos usos se quedaron en el tintero. A pesar lo bien que explicaba su funcionamiento Chicho Ibáñez Serrador, sólo 13.000 incautos llegaron a desembolsar la pasta que costaba la broma, entre 20.000 y 22.000 pesetas. Eso condujo a la quiebra de la empresa que lo fabricaba, Interactive Television, que se declaró en suspensión de pago. Tras un año de vida, menos aún que el Teletrébol, Televisión Española retiró el Telepick de la programación. 1994 supuso el fin de la televisión interactiva.

El minidisc

Las cintas de vídeo dieron paso al DVD (y a algún tech fail como el Laser Disc). Las casettes de audio se sustituyeron por el CD. Pero aunque los reproductores discman valían para llevar tu música digital contigo, les faltaba ese toque todoterreno que tenían los walkman para las cintas. Hacía falta un formato que desde el principio dijera “mírame, soy para llevar a cualquier lado”. Es ahí donde entra el Minidisc.

Sony puso a la venta el Minidisc en 1992. Lo cierto es que este formato tenía todas las papeletas para triunfar. Se trataba de un disco óptico, parecido a un CD, pero de sólo 64mm de diámetro frente a los 120 que tiene un CD. En cambio, el disco venía dentro de una carcasa de plástico de 7×6,75cm (y 5 milímetros de grosor), de forma similar a los diskettes de 3,5 pulgadas, lo que lo hacía resistente a golpes, y evitaba que entrase polvo o se rayase. Pese a su tamaño, podía almacenar 80 minutos de música, y posteriormente aparecieron versiones que podían grabar datos, llegando a tener capacidades de hasta un gigabyte. Además, frente al CD, el Minidisc era un formato diseñado para grabar en él.

Minidisc

A pesar de todo, el Minidisc no se afianzó en el mercado norteamericano ni en el europeo. Sólo en Japón (dónde si no) gozó de bastante popularidad, y los reproductores MD supusieron una cuota importante del mercado. Quizá su escaso éxito se debiese a que el MD estaba pensado como sistema de grabación más que como formato para comercializar música, y no gozó de un catálogo de títulos lo suficientemente amplio. Sony decicidió dejar de distribuir reproductores de Minidisc desde marzo de 2013 ante la demanda cada vez menor, sobre todo tras la llegada de los reproductores mp3 y el iPod.

Universal Media Disc (UMD)

A pesar del fracaso del Minidisc, la compañía Sony no se rindió, y seguía trabajando en un nuevo soporte que se convirtiese en el formato estándar por excelencia. Con la lección bien aprendida, desarrolló el Universal Media Disc (UMD), que empezó a comercializar en 2006 con su consola portátil PSP (Playstation Portable).

Tras barajar las opciones de fragmentar el formato en Audio Media Disc, Video MD y Game MD (de forma similar a los CD’s de audio y los CD-ROM, que almacenan datos), Sony decidió unificarlos todos en un único soporte, con capacidad para almacenar 900 megas (1,8 gigas en un disco de doble capa, como ocurre en los DVD). Tenían la lección bien aprendida del Minidisc: el UMD era un soporte óptico pensado para distribuir contenido, principalmente juegos de PSP y películas, pero no estaba diseñado para grabar. Aunque era un soporte óptico, el disco venía dentro de un cartucho con una forma específica, lo que hacía muy difícil copiar los discos. Sony tiene la patente del cartucho, así que al ser un formato propietario era mucho más difícil duplicar UMD’s que con un formato estándar como el CD o el DVD.

UMD vídeo de Spiderman 2

Como en otras ocasiones, Sony utilizó una consola para introducir el soporte en el mercado. En este caso fue la PSP (PlayStation Portable). Esta fórmula ya le había dado resultado con las PlayStation de sobremesa, especialmente con la PS2 como lector de DVD vídeo. Sin embargo, la cosa no resultó tan bien. El formato propietario resultó bien al principio para evitar la piratería, pero el hecho de que el único dispositivo para usarlo fuera la PSP limitó su mercado, y los precios de los juegos y películas no ayudaron mucho. El formato UMD vídeo tenía una resolución de 720×480, nada excesivo sobre todo cuando la alta definición estaba llegando a las pantallas más grandes.

Con las tarjetas de memoria se consiguió hacer copias de juegos de PSP sin necesidad de disponer del soporte físico. A partir de ahí, Sony orientó su estrategia a la distribución digital con su PS Network, y a finales de 200 lanzó la PSP Go, una variante de la PSP pero que no tenía lector de UMD. Y claro, es difícil potenciar un formato cuando la única consola capaz de leerlo tiene una prima hermana sin cartucho. En cuanto a las películas, a pesar de contar inicialmente con el respaldo de varias majors de cine y tener un catálogo aceptable, los lanzamientos de pelis en UMD fueron a menos al ver el poco éxito del formato, y en 2011 se dejaron de comercializar nuevos títulos en este formato. La consola que sucedió a la PSP, la PS Vita, aunque ofrece retrocompatibilidad, no utiliza el formato físico UMD.

Fuentes de las imágenes

 

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