Anuncios hostiables: BiFrutas en el país de pijolandia

A través de Junco Hueco (gracias) descubrí el potencial como anuncio hostiable de esta infame pieza del refresco-zumo BiFrutas de Pascual, con la que amenizaban los descansos publicitarios de los partidos de la ACB hace un par de semanas. ¿No lo conocen? Pues vean, vean:

En el spot podemos ver cómo una adolescente, de las que papá le paga todos los caprichos y en un par de años estudiará en universidad privada, con gesto tímido le ofrece un BiFrutas al chico que le hace tilín usando la frase “¿Quieres un refresco?”, porque claro, la estrategia de Pascual es colarnos el zumo en la categoría de refresco, que es más cool. El chico responde animado “¡Claro, uno de esos sanos!”. A ver, alma cántara, que lo mismo no tienes edad para tomarte un botellín (y parece un poco pronto para atizarse un cubata) y me parece bien, pero que por beber una Coca-Cola o similar tampoco te vas a morir.

Una vez degustado el “refresco”, la chica se viene arriba, y no me refiero a que se quede en sujetador y bragas, que es menor y podríamos acabar todos en la cárcel. No, lo que dice es “Venga, vamos a hacer un plan con tus amigos”. Y como ya hemos dicho que la chica es de las de estudiar en un colegio de monjas (y acabar tomando los hábitos), pues no se crean que el plan es irse a hacer el Kale Borroka ni nada por el estilo. Ni un triste porrillo, ni una litrona ni nada. Los chicos lo que hacen es desplegar un cartel tamaño gigante desde la azotea de un edificio para que se vea en todo el barrio. ¡Guau, qué marchuki!

Pero ahí no acaba el planazo. El chico propone “¡y ahora vámonos de concierto!” y en un abrir y cerrar los ojos están todos en un escenario, con la chica micrófono en mano y el brick de BiFrutas en la otra. Sí que cunde para ser un cartón de 33cl. Visto el tono del anuncio, aunque no escuchemos la canción nos podemos imaginar que no están tocando nada de Iron Maiden, Rob Zombie, Marilyn Manson, Metallica, El Reno Renardo, La Polla Records… vamos, ni siquiera de Dover. Y eso que la chica está dándolo todo…

Lo cierto es que he de reconocer que a mí me han convencido. Si con un trago al BiFrutas los protagonisas viajan a ese mundo maravilloso de fantasía donde seguro que Mariano Rajoy nos ha sacado de la crisis y sólo falta que aparezcan unicornios, es que el zumo en cuestión (o refresco) está aderezado con alguna otra sustancia que no nos han contado.

Anuncios hostiables: La Vaca… que Ríe?

Genuinamente hostiable es este spot de quesitos. Porque como explicaba cuando inauguré la sección, no se trata de poca eficacia o estrategia mala. Es que da vergüenza ajena. Casualmente, en este caso también se trata de un sonrojante CGI.

El vídeo: una vaca desfila en un pase de modelos aplaudida por el público, que admira su estilizada figura (WTF?). Su secreto, comer quesitos light de La Vaca que Ríe. No me pidan que explique nada más porque no entiendo nada de lo que dicen.

La hostiabilidad: pues mayormente se debe a ese CGI que invita lanzar la televisión por la ventana, que para colmo es la punta del iceberg de un anuncio ridículo de principio a fin. Vacas humanizadas andando a dos patas, diálogos vergonzoso y situaciones paradógicas (¿desde cuándo una vaca flaca es atractiva?) son los elementos de este conjunto. Y para rematar, es un producto light. Cualquier cosa que añada sobra.

Anuncios hostiables: los bichos raros de ONO

Continuamos con una de vuestras secciones favoritas, la de anuncios hostiables. El spot de hoy ha sido sugerido amablemente por Raúl (gracias), y tras verlo he creído que llevaba razón. Se trata de la nueva campaña de ONO, que argumenta que su oferta es tan buena que si no la eligen es que son unos bichos raros… vean, vean.

Vayamos directos a su hostiabilidad porque no hace falta comentar mucho. Estrictamente no está mal realizado del todo. Los bichos están conseguido y no son adefesios hechor por CGI como los gatos que inauguraron esta sección. Eso sí, las voces dan bastante grimilla y ponen de mala leche. Al menos a mí.

El leitmotiv de la campaña es lo realmente enervante. “Hay que ser un bicho raro para…”. ¡Claro, y ponemos esos tres gremlis de saldo para ilustrarlo! ¿En serio, esa es vuestra idea? Además, la época de la conexión por módem ya ha pasado. Por muy lenta que sea una ADSL, da de sí para tener dos portátiles mirando el correo o descargando algo aunque vaya algo lento. Ah, que a lo mejor el hijo está jugando online y por eso necesitan alta velocidad. Ya, pues eso sí que lo podían haber usado como reclamo.

En fin, al menos espero que hayan podido disfrutar el vídeo en HD. Tengan el operador que tengan.

Anuncios hostiables. Kayak

Por petición popular, retomo la sección anuncios hostiables con el spot de Kayak.es.

Kayak es lo que podemos llamar un meta-buscador, al estilo de Trivago o Rastreator. Pues bien, en su campaña de este verano, intentan transmitirnos entusiasmo por esta página con una canción… no lo cuento, mejor lo ven ustedes.

Ya sabemos que determinadas categorías de productos ofrecen menos juego a la hora de elaborar un anuncio con un mínimo de creatividad. También he comentado otras veces que es habitual hacer un anuncio hortera suele ser habitual si con ello se llama la atención (y de paso se recuerda la marca, como ocurre aquí). En este sentido, los genuinos anuncios hostiables se parecen al cine chungo: muy pocos se ruedan diciendo “esto nos está quedando genial”.

Pero por muy buscada que sea la horterada, el nivel de surrealismo y vergüenza ajena al que llega la canción lo catapultan al ránking de anuncios hostiables. Al fin y al cabo todos queremos hostiar al protagonista del anuncio.

Ya ha salido una nueva campaña de Kayak. Puede que se hayan dado cuenta de lo ridículo de este anuncio.

Leyendas urbanas de los 90

Aunque en los años 90 ya existía Internet (y la Web), la red de redes aún se usaba de forma masiva. Pero a pesar de no existir las redes sociales y de que el correo electrónico era una extravagancia al alcance de unos pocos, los rumores se extendían como la pólvora aunque no fueran ciertos.  Y es que como dijo Ángel Martín, una leyenda urbana es algo que cuenta un borracho y se cree un gilipollas.

Repasando algunas de estas leyendas urbanas, he caído en que todas son de la década de los 90. Puede que algunas ya circulasen antes, pero yo las conocí en esos años. Seguro que todas os suenan o conocéis variantes.

Caramelos con droga

Este mito urbano es el más antiguo de la lista, y es muy posible que algún lector ya lo conociese en los 80. En pocas palabras, este rumor alertaba la presencia de camellos en las proximidades de los colegios, que captaban nuevos clientes regalando “muestras gratis” en los caramelos.

Si diseccionamos esta leyenda, es fácil entender cómo pudo surgir. La adicción a la heroína fue uno de los grandes problemas sociales durante los 80. No habría que descartar algún caso de trapicheo en un colegio que alimentase el rumor. La preocupación por la infancia hizo el resto.

Pocholo

Él sí encontró al de los caramelos ¡Y no dejó ni uno!

Yo me pasé la mitad de la EGB buscando a ése que regalaba caramelos, pero nada. Como curiosidad sociológica, fijaos en que se hablaba de caramelos con droga, en singular. “Droga” funcionaba como concepto, como algo terriblemente malo, sin entrar en detalles. Años más tarde, conforme la sociedad se familiarizó con la “droga”, otras leyendas ya hablan de sustancias concretas.

Este rumor circulaba como leyenda urbana propiamente dicha, como “algo que se contaba por ahí” más que como un suceso de un sitio en concreto. Eso sí, seguro que en vuestro colegio circuló un rumor de algo que pasó o estaba pasando justo allí.

Los alimentos que provocan cáncer

El cáncer tampoco fue un invento de los 90. Pero en la primera mitad de esta década ganó bastante visibilidad junto con otra enfermedad, el SIDA (cuyo primer caso documentado databa de los 80). Y como con la “droga”, el “cáncer” actuaba más como concepto abstracto: una enfermedad incurable que suponía una sentencia de muerte. No hacía falta especificar qué tipo de cáncer era, bastaba con nombrarlo.

Esta leyenda tuvo una circulación difusa. Más que centrarse en un alimento en concreto, era algo que se comentaba de cualquier comestible que generase desconfianza. Por ejemplo, yo lo escuché de los flashes (o poloflases, el nombre variaba), esos helados para pobres. En concreto, lo que provocaba cáncer era el envoltorio de plástico en el que venían, y que teníamos que abrir con los dientes.

Rana Poloflash

La evolución del pez de 3 ojos de Los Simpson

Lo cierto es que esta leyenda urbana no está muerta del todo. Determinados alimentos siguen en el punto de mira por ser perjudiciales para la salud (uno de los ejemplos típicos son los transgénicos). Y la amenaza del cáncer sigue causando estragos. Ahí tienen a los de los móviles y las redes wi-fi.

Marilyn Manson era el amigo feo de Aquellos Maravillosos Años

A partir de aquí las leyendas tienen un componente mediático. Son más concretas, se centran en un personaje o programa determinados. Y también más fáciles de desmentir.

El cantante Marilyn Manson fue objeto de multitud de rumores acerca de su persona a mediados de los 90, cuando éxitos como The bautiful people le hicieron mundialmente famoso. De hecho protagoniza dos de las historias de este artículo.

La primera de ellas es la que afirmaba que Marilyn Manson era Paul, el mejor amigo del protegonista de la serie The Wonder Years (en España: Aquellos Maravillosos Años), el amigo del protagonista. La serie estaba protagonizada por Fred Savage, que interpretaba a Kevin. Paul Pfeiffer era el amigo geek de Kevin. Alguien encontró un “parecido razonable” entre el chico y Manson y… ahí lo tienen.

paul-manson

El presunto parecido razonable

A pesar del supuesto parecido, son dos personas distintas. El verdadero nombre de Marilyn Manson es Brian Warner, mientras que el actor de The Wonder Years se llama Josh Saviano. La diferencia de edad entre ambos es de 7 años, que no es mucha. Pero The Wonder Years duró en antena hasta 1993, y por entonces la banda ya estaba en activo y empezaba a captar la atención de su futuro productor.

Esta leyenda urbana no es exclusiva de España. El propio Saviano recibió e-mails preguntándole si era cierto que se había convertido en Marilyn Manson, cosa que no le disgustaba en absoluto sino al contrario. Yo también preferiría ser confundido con una estrella del rock a que me recordasen como el panoli de una serie.

Marilyn Manson se quitó dos costillas para…

Seguimos con Marilyn Manson. De todas las leyedas que han rodeado al cantante, ésta es quizá la más conocida, y desde luego la más sonada. Afirmaba que Manson se había operado para quitarse las costillas flotantes. El objetivo de esta operación era el de ganar flexibilidad y poder hacerse autofelaciones.

Ron Jeremy

“¿Te has quitado las costillas? Aficionado…”

Este rumor ha sido desmentido en varias ocasiones por el cantante, como otros tantos que circulan. Pero cuando una banda proyecta una imagen transgresora y oscura, este tipo de leyendas suelen aparecer y a la vez alimentan la imagen de la banda. Así que al fin y al cabo, todo era publicidad gratuita para Marilyn Manson.

Ricky Martin y la mermelada

La última leyenda urbana gira en torno al programa Sorpresa, sorpresa, presentado por Isabel Gemio, y data de finales de 1998 o principios de 1999. La historia era más o menos como sigue:

El cantante Ricky Martin iba a darle a una sorpresa a una de sus fans. Para ello, había ido a su casa antes de que llegase la chica, y se escondió en un armario a esperarla, para salir y sorprenderla. (En efecto, Ricky Martin salió del armario, y no fue una sorpresa para nadie, pero eso es otra historia). La niña, de unos 12 ó 13 años, llegó a su casa, y al pensar que estaba sola, fue al frigorífico, cogió un bote de mermelada y se untó con ella sus partes pudendas. Después, dejó que su perro se diese un festín.

(Tenéis una versión algo más detallada aquí)

Ricky

Diversión asegurada

Lo fascinante de esta leyenda urbana eran sus variantes. Dependiendo del sitio donde la escuchases, la niña tenía entre 11 y 13 años: cuanto más al sur, más joven era. El denominador común era que se trataba de una chica que acababa de llegar a la pubertad, de ahí que en Andalucía tuviese 11 años y en Galicia, 13 (el clima cálido hace que las chicas se desarrollen antes). También había discrepancias en torno al comestible utilizado. El más frecuente era la mermelada, pero también se especuló con Nocilla.

Nadie vio el progama, pero todos tenían un amigo que conocía a alguien que lo vio… como con los audímetros. Evidentemente, nunca hubo imágenes en los programas de zapping, aunque fuesen censuradas, ni lo subieron a Youtube.

———

¿Y vosotros? ¿Recordáis alguna otra leyenda urbana? ¿Cómo os enterasteis de las que aparecen en este artículo? Dejad vuestras opiniones y anécdotas en los comentarios.

Anuncios hostiables: a tomar Fanta. Sí, eso mismo.

A los de Fanta se les ha ido completamente la pinza. Se han emborrachado de un éxito que nunca tuvieron. El verano pasado lanzaron una campaña con el sloganMándalos a tomar Fanta”, expresión que pretendía sustituir al mucho más saludable “vete a tomar por el culo” o del escueto pero contundente “váyase a la mierda“. Aunque los niños del coro eran un poco repelentes, las situaciones eran lugares comunes que funcionaban bastante bien. Eso sí, ya les vale criticar la típica situación de pagafantismo. ¡Doble moral, hoygan!

Después de un par de spots aprovechando el tirón de esa campaña, hace poco ha salido una nueva en la que se mantiene el slogan “A tomar Fanta”, pero que renueva canción y estilo. Esta vez han decidido darle más protagonismo a los gatetes, a los que han convertido en los integrantes de un grupo heavy. Y a pesar del tono de burla y pretendidamente hortera, se han ganado a pulso entrar en la aclamada categoría de anuncios hostiables.

Aquí tenéis la versión extendida del anuncio. Para que sufráis más y eso. No me queda claro si utilizar el elemento heavy es para acentuar el tono hortera del anuncio (en plan “qué casposos son los jevis”) o si los responsables son fans del género y pensaban que estaban aportando un toque molón al spot. En cualquier caso, la canción es una presunta versión del ‘Winds of Change’ de los Scorpions muy bien disimulada.

El anuncio habla por sí solo. La actuación (ejem) de los gatos se consigue con posturas artificiales y forzadas más algún pequeño truco (aunque mejor eso que hacerlos por ordenador). Las situaciones en las que hay que mandar “a tomar Fanta” están perdiendo fuelle, y sólo se salva alguna como la del que “cuelga [fotos de] pies en el mar”. Además, la letra se entiende fatal, especialmente en la versión reducida para televisión.

En fin, que siguiendo el consejo de la campaña, a los responsables del anuncio habría que mandarles a tomar Fanta. Y no me refiero a que se la beban precisamente.

Anuncios hostiables: Frenadol Complex y el circo romano

Qué difícil es encontrar un genuino anuncio hostiable. Y es que estos spots con como el cine chungo, que hay que distinguir el que se hace en serio del que va en ese plan para llamar la atención. Lo mismo ocurre con muchos anuncios televisivos: hacer un anuncio ridículo para que la gente hable de él es muy habitual. Fuera esa la intención o no de los creativos del anuncio de Frenadol Complex, han conseguido sacarme lo suficiente de mis casillas como para que les dedique una entrada.

El anuncio: un hombre joven llega a su lugar de trabajo. El joven muestra síntomas de estar muy resfriado. Para colmo, ese día tiene una importante reunión. Su estado de nerviosismo es tal que la presentación que tiene que hacer se le antoja como un circo romano en el que los gladiadores pretenden acabar con él. Afortunadamente, se toma un sobre de Frenadol Complex (sí, en plena reunión) y los síntomas desaparecen milagrosamente. Las alucinaciones del protagonista desaparecen y él hace una presentación magistral. Imagen del producto. Voz en off repitiendo el slogan. Fin.

Hostiabilidad: atrás quedaron los productos para los síntomas del resfriado que además de curar al que los tomaban conseguían que tras un día de frío y lluvia amaneciese otro de sol radiante. Supongo que les acusaron de contribuir al cambio climático. Ahora lo que toca la fibra del público es el tema laboral. No hay nada como un anuncio en el que el producto es la clave para conseguir un empleo, o como en este caso, para evitar un despido. Eso sí, los trabajos siempre son de oficina. Para albañiles, encofradores y temporeros de la fresa no tenemos nada.

Sorprende que con las campañas tan decentes que ha hecho esta marca, sin necesidad de despilfarrar en producciones complicadas, vengan ahora con este truño tan tópico y que no les diferencia del resto de medicamentos similares. Pasaremos por alto la inmediatez de los efectos del Frenadol (necesidades narrativas). Pero el resto es muy lamentable. El gag del estornudo del principio no tiene ni ritmo ni gracia (está muy mal montado). Y el asunto de los gladiadores es sencillamente lamentable. ¿A cuento de qué viene eso? Para cuando el protagonista vuelve al “mundo real”, el espectador está tan anestesiado que ni siquiera se fija en los supuestos chistes le quedan al spot.