Plan para el freakend

Hoy se celebra el día del orgullo friki. Y no, no me refiero a los miles de tarados hinchas que llenarán esta noche un estadio vestidos con camisetas de colores y bufandas (¡con este tiempo!) para pitarle al rey. Me refiero a los frikis que todos conocéis si sois lectores de este blog. A los que buscamos “formas alternativas de disfrutar de nuestro tiempo libre”, como diría, precisamente, Freakman.

Este sábado hay en perspectiva dos citas la mar de curiosas e interesantes. A las 17:00 estaré en directo en Radio Ritmo Getafe para hacer un nuevo programa de Press Start con mis amiguitos de La Parada de los Monstruos. ¡Y que programa nos espera! Hablaremos de la nueva generación de consolas que se avecina y debatiremos si el soporte físico está alcanzando su techo. También comentaremos, a propósito de la salida del Diablo III, los clones de esta saga de juegos hack’n’slash. ¿Cuáles serán los mejores? ¿Y los peores? Además, recogeremos el guante que nos lanzaron nuestros compañeros de la sección Telón durante el pasado Expomanga, y hablaremos de la presencia de Godzilla en los videojuegos.

Pero hay más, y es que traeremos a la sección “Pantalla Grande” la adaptación del juego Street Fighter II al cine. Sí, amiguitos, lo habéis adivinado. Se trata de Street Fighter: la última batalla, protagonizada por JCVD. Una película muy hostiable de la que no tendremos piedad. No faltarán los juegos que se la han puesto dura al freak team este mes.

Street Fighter: la última castaña

(c) Capcom/Universal

Ya sabéis que podéis escucharnos en directo en Radio Ritmo en el 99.9 de la F.M. si vivís en Getafe y alrededores o desde su página web. También podéis bajaros el podcast en cuanto esté disponible (suele ser en uno o dos días), o escucharnos en diferido a través de diferentes emisoras.

Pero ahí no acaba la oferta friki del fin de semana. Ese mismo sábado se celebra la final del festival de Eurovisión. Y como escuchar los comentarios de José María Íñigo mientras canta Pastora Soler no tiene mucha gracia, mejor disfruten de las ocurrencias de Viruete y Wally Week en riguroso directo. Y es que los comentarios alternativos son una forma fantástica de disfrutar de estos eventos, como ya demostraron los chicos de Scanners en la Gala de los Goya. Si son fans eurovisivos pero la retransmisión de La 1 les parece sosa, ésta es sin duda su alternativa. Toda la información para disfrutar el podcast de Viru está en su página web.

No olviden dejar todas sus ocurrencias en los comentarios.

Lo que hemos heredado (y lo que no) de las culturas de Internet

Internet es mucho más que las páginas web. Tiene más de 40 años a sus espaldas, y a lo largo de su historia, diferentes grupos de usuarios han transmitido sus valores a la hora de definir el uso de la red. Martin Lessard señala un total de 6 culturas de Internet. Estas culturas surgen secuencialmente a lo largo del tiempo y van dejando un legado en las siguientes en forma de valores.

De forma muy resumida, las 6 culturas son las siguientes:

  1. La cultura de los militares es una especie de “planta 0”. No transmitieron valores pero fueron los que levantaron la infraestructura técnica que hizo posible Internet.
  2. Los primeros usuarios provenían del mundo científico y académico, y eran a la vez los desarrolladores de la red. La cultura de las “tecnoélites”, como la llama Castells, trasladaron el sistema meritocrático (reputación en función de publicaciones y de reconocimiento por parte de sus iguales) a Internet.
  3. La cultura de los programadores proviene de los estudiantes universitarios que comienzan a acceder a Internet en los años 70. También se la llama cultura hacker. Extienden la meritocracia a un plano más informal: la reputación no proviene del ámbito institucional sino de la contribución a la comunidad y del reconocimiento de otros hackers. Fueron los que abogaron por la libertad de la información y nos legaron conceptos como el software libre.
  4. Las comunidades virtuales es la primera cultura no tecnológica de Internet, que deja de ser un fin en sí mismo y pasa a ser un medio. Su valor fundamental es la comunicación horizontal, y libre, frente a unos medios de masas de estructura vertical y unidireccional.
  5. La web 1.0 es la quinta cultura. Es la cultura de los primeros intentos de monetización de contenidos a través de la red, entonces sin éxito, antes de que estallase la burbuja puntocom.
  6. Y por último está la cultura de la web 2.0, que todos conocemos: blogs, redes sociales, user generated content. Como veis, es el resultado de las culturas anteriores, y ha heredado valores de todas ellas.

Seguro que muchas de las cosas que he mencionado os suenan. Hay que tener en cuenta que las culturas de Internet se han mantenido a lo largo del tiempo y han coexistido juntas. Lo que ocurre es que cada una fue la cultura dominante en su momento. Si hay algún denominador común en estas culturas es que aparecen cuando Internet se extiende a un nuevo grupo de usuarios, que se “apropian” de la red y modifican los usos sociales de éstas en función de sus necesidades y valores.

Lo que ocurre es que este tipo de cuestiones es más fácil observarlas cuando ha pasado el tiempo, pero nosotros aún estamos en la web 2.0 (buscando la siguiente moda, eso sí). El artículo de Lessard es de 2006. Él habla de los blogs como el gran estandarte de esta web 2.0, pero no menciona las redes sociales puesto que aún no constituían el fenómeno en el que se convirtieron unos años después. Mi punto de vista es que dentro de la cultura 2.0 hay pequeñas subculturas, aunque están íntimamente relacionadas. Las dos principales son la de los blogs y las de las redes sociales. Y dentro de la herencia de las culturas anteriores, cada subcultura ha cogido de lo que le ha interesado.

Los blogs heredaron fundamentalmente el sistema meritocrático, como explican muy bien el propio Lessard y Juan Carlos de Miguel, aunque en un plano relativamente informal. La reputación de un blog se basa en la cantidad de enlaces (citas) que apuntan a él y a sus entradas. Recordad webs como Tecnorati, que medían la influencia de los blogs en función de los tags (keywords) de sus entradas,o agregadores como Bitácoras o Menéame. Incluso el propio Google, en su algoritmo, tiene en cuenta el número de enlaces a una determinada web.

En las redes sociales la meritocracia se ha heredado sólo parcialmente (quizá, el caso de las Tweetstars, aunque están más cerca de la fama que del mérito). En cambio, han heredado más valores de las primeras comunidades virtuales. De sobra conocidos son los casos de movimientos sociales que se han organizado a través de Twitter y Facebook, y cómo han recurrido a una comunicación más horizontal como alternativa a lo que los medios tradicionales cuentan (el 15M aún lo tenemos calentito y sobre la mesa). Sin embargo, el anonimato de los primeros entornos virtuales (Usenets, foros, BBS, MUD’s) ha ido desapareciendo, y en determinadas redes y perfiles de usuarios, los criterios de cercanía han vuelto a cobrar importancia. Por ejemplo, los jóvenes en Tuenti se relacionan con sus amigos “reales”, con los que están en contacto a menudo ya que viven en el mismo barrio o ciudad.

Es difícil saber cuál será la siguiente cultura dominante. Internet se ha convertido en un instrumento cotidiano, y no quedan grandes grupos de usuarios por conquistar la red. La brecha digital aún separa de Internet, eso sí, a muchos países subdesarrollados y a determinados grupos de usuarios en el primer mundo, como las personas mayores. ¿Será la séptima cultura la de los abuelos en Internet? ¿Se rebelarán las “señoras de Facebook” y dominarán el mundo?

Otras opciones de momento no me parecen cercanas. La web 3.0 (web semántica) es aún una eterna promesa más que una realidad a la vista. Quizá la explosión de dispositivos móviles supongan un pequeño cambio por la necesidad de apps y versiones móviles de las páginas web que demandan. En cualquier caso, rechazo el determinismo tecnológico. La nueva cultura dependerá de la forma en que usemos la red, no de la velocidad de conexión o de usar una app móvil frente a una versión web normal.

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Referencias:

Reseña de True Names en El Ninho Naranja

Desde luego, los chicos de El Ninho Naranja no podrán tener queja de este humilde colaborador. Como últimamente sus administradores no dan abasto y no tienen tiempo de darle caña al blog, he decidido publicar un artículo que tenía en la recámara y que se retrasó debido a las dos críticas cinematográficas que hice para ellos estas últimas semanas.

En esta colaboración hago una breve reseña de la novela corta True Names, escrita por Vernor Vinge en 1981. Se trata de un relato en el que hay un universo electrónico parecido al ciberespacio que hizo popular Willian Gibson 3 años después en su novela Neuromante. A lo largo de sus páginas, el autor habla sobre temas como la privacidad y el anonimato en la red, los foros y BBS, los recursos compartidos en red o la singularidad. Todo ello en un universo que aúna la ciencia ficción con el imaginario de capa y espada al más puro estilo Dungeons & Dragons.

Podéis leer la reseña completa aquí.

Crítica de Los Juegos del Hambre en El Ninho Naranja

Como sabéis, soy un gran fan de Los Juegos del Hambre desde que me leí los libros. Ha sido de las pocas veces en la que se ha estrenado una película basada en un best seller que yo ya conocía de antemano. Así que esperaba con impaciencia la fecha del estreno y no tardé en ir a las salas de cine a ver el resultado.

La impresión ha sido en general muy buena: Los Juegos del Hambre es una película muy entretenida con una protagonista que se come la pantalla en la mayoría de las escenas. Está dirigida a un público juvenil, pero los espectadores adultos pueden verla sin problemas. Quizá su única pega es que el trasfondo se explica mejor en los libros, y seguramente gustará más a los fans de las novelas que a los que vayan a verla de nuevas.

Todas estas cuestiones las explico con más detalle en la crítica que he hecho para los chicos de El Ninho Naranja. La idea era que hubiera salido antes de mi comparativa con Battle Royale, pero por problemas de fechas no ha podido ser así. En cualquier caso, ya están listas todas las entradas que hablan sobre el fenómeno LJDH.

Podéis leer la crítica de la película aquí.

Cartel de 'Los Juegos del Hambre'