Universo Simpson: ascenso y caída de Sideshow Bob (1)

Uno de los personajes recurrentes de Los Simpson que más me gusta es Sideshow” Bob, traducido en España correctamente como “Actor secundario” Bob[1]. Aunque a veces se refieren a él con una especie de variante de la voz original que pronuncian “Seichou” o algo parecido. Su nombre completo es Robert Underdunk Terwilliger, Jr (Bob Terwilliger), y como sabéis era el ayudante de Krusty el Payaso en su programa televisivo, en el que le daba la réplica con un silbato.

En la versión original norteamericana está doblado por Kelsey Grammer, al que conoceréis por interpretar al Dr. Frasier Krane en Cheers, y más tarde por protagonizar su propio spin-off. Para nuestra suerte, en España es Antonio Esquivias, doblador habitual de Grammer, quien le pone la voz.

En la serie, ha protagonizado un total de 11 episodios hasta el momento, desde la primera temporada hasta la 21. Vamos a repasar sus apariciones a lo largo de dos artículos. Como son episodios ya emitidos más de una vez, reseñaré el argumento hasta su conclusión, así que no os quejéis de spoilers.

Krusty entra en chirona

  • Episodio: 01×12

La primera temporada de Los Simpson es lo que se conoce como una midseason. Es decir, no se estrenó en septiembre como las series regulares, sino que lo hizo en mitad de la temporada (en su caso, en diciembre). Por esta razón, frente a los 24 episodios de media que tiene una serie regular, esta primera temporada simpsoniana tiene sólo 13 capítulos. Krusty entra en chirona es por tanto el penúltimo episodio.

En el capítulo, Homer se encuentra en el Badulake cuando es testigo de un atraco al establecimiento por parte de un payaso enmascarado. Como testigo, Homer identifica a Krusty como autor de los hechos y éste es condenado a prisión. El actor secundario Bob sustituye a Krusty en el programa, dándole un giro radical. Para empezar, como comparsa de Krusty, Bob no podía decir palabra alguna y se limitaba a asistir al bufón y ser víctima de sus frecuentes humillaciones. Como conductor del show, Bob toma un nuevo rol y orienta el espacio a un formato más cultural. Bart, que es invitado al espectáculo, da con la clave de la inocencia de Krusty al recordar que el payaso tiene pies de tamaño normal a pesar de sus zapatones, frente a Sideshow Bob, que posee unos pies descomunales (Homer había pisado al atracador en un pie justo antes de que sacase el arma).

El falso Krusty atracando el Badulaque

No sabe que dejó pistas sobre su identidad

Estamos no sólo ante la primera aparición del personaje de Bob sino de la primera vez que vemos el programa de Krusty con más detenimiento. Por supuesto, este debut marcaría la evolución del actor secundario, ya que será un fuera de la ley durante toda la serie.

El viudo negro

  • Episodio: 03×21

Tras estar ausente durante toda la segunda temporada, Sideshow Bob regresa en este capítulo. Selma ha estado carteándose con un recluso y ha iniciado una relación con él, pues acaba de ser puesto en libertad. Como sabéis, Selma ha tenido varias parejas a lo largo de la serie, ninguna de ellas estable. Cuando Selma les presenta a los Simpson a su novio en una cena para la ocasión, éste resulta ser Bob Terwilliger. Bart será el único que desconfíe de Bob a pesar de que parece que ha cambiado como persona. Y en efecto, el instinto de Bart no le traiciona, pues deduce que Bob pretende asesinar a su esposa durante la luna de miel dejando el gas abierto para que Selma provoque una explosión cuando se encienda un cigarro tras ver McGyver (Selma perdió el olfato de pequeña y no notaría que la habitación está cargada de gas).

Los tortolitos

“…y creo que lo estropearé todo cuando te diga al oído ‘Te he mataaaadoooo’ “

Como en el anterior episodio, las deducciones de Bart son bastante ingeniosas. No voy a hacer un ránking con mi orden de preferencia, pero en general las primeras historias me gustan más. Con el paso del tiempo, las tramas se vuelven más rocambolescas en consonancia con el tono de la serie.

El cabo del terror

  • Episodio: 05×02

Tras haber vuelto a la cárcel por culpa de Bart, el actor secundario Bob se ha obsesionado con el niño, y le envía cartas escritas con su propia sangre amenazándole de muerte. En la vista para su libertad condicional el jurado le concede la excarcelación, porque total ¿quién no ha querido matar a Selma? ¡Hasta su hermana Patty!

Con Bob en libertad y ante la amenaza que supone, el F.B.I. incluye a los Simpson en un programa de protección de testigos y les manda a vivir al Lago del Terror bajo una nueva identidad, la de los Thompson. Sin embargo, Sideshow Bob les sigue a su nuevo hogar, una casa-barco, y por la noche corta las amarras del barco, dejándolo a la deriva, y maniata a toda la familia. Bart logra sobrevivir apelando a la vanidad de Bob, quien accede a cantarle la ópera H.M.S. Pinafore. Esto le da a Bart tiempo suficiente para que el barco llegue a territorio de Springfield.

De Niro

Fumando espero…

Un episodio muy divertido especialmente por las películas que parodia (La noche del cazador y El cabo del miedo). Encontramos también algunas de las constantes de estos episodios: la obsesión de Bob por matar a Bart, y el punto débil del actor secundario, su vanidad.

El actor secundario Bob vuelve a las andadas

  • Episodio: 06×05

Esta vez, Sideshow Bob regresó a la siguiente temporada, señal de que su popularidad estaba aumentando. Desde la cárcel, Bob llama a un programa de radio presentado por Birtch Barlow, un equivalente a Jiménez Losantos. Barlow se solidariza con Bob por su injusto ingreso en prisión y comienza una campaña mediática para conseguir la excarcelación del asesino frustrado.

Una vez fuera, encabeza las listas del Partido Rebublicano para las elecciones a alcalde de Springfield, obteniendo una aplastante mayoría. Ahora al mando, pretende arruinar la vida de los Simpson y deshauciarlos. Una vez más, es la astucia de Bart y Lisa la que salva el día, al descubir que las elecciones estuvieron amañadas, y lograr una confesión durante el juicio apelando a la vanidad del actor.

Oyente indignado

Qué es eso de intento de asesinato? Conceden el Nobel por intento de química?

En este caso, la serie se adentra en el terreno de la sátira política de una forma bastante solvente. El episodio molestó a parte del Partido Republicano, pero en general tuvo buena recepción de crítica. No faltan los referentes al escándalo del Watergate y los informadores no tan anónimos.

El último resplandor del actor secundario Bob

  • Episodio: 07×09

Bob consigue fugarse otra vez de la cárcel (estaba en una prisión de mínima seguridad) y se hace con una bomba atómica al colarse en las instalaciones del ejército durante una exhibición aérea. Amenaza con detonarla a no ser que los canales de televisión cancelen sus emisiones. Los afectados acceden, pero Bart y Lisa encuentran a Bob, quien detona la bomba sólo para comprobar que… ¡había caducado! Con todo, Bob consigue escapar llevándose a Bart de rehén y a bordo de un avión histórico se dirige al desierto, donde Krusty el payaso está usando el sistema de emisión de emergencia para improvisar un show televisivo y hacerse con el 100% de la audiencia. El plan de Bob fracasa ya que el avión vuela a baja velocidad y el impacto sólo consigue derribar el aeroplano.

Old Style

Soy un nostálgico, jajajaja

Los planes de Bob se van haciendo más y más rocambolescos. Dentro de las constantes de estos episodios, es la inteligencia de Lisa la que salva el día. Es la joven Simpson quien deduce dónde se encuentra Bob y consigue avisar a la policía para que venga a detenerlo.


Hasta aquí nuestra primera parte sobre los episodios del Actor Secundario Bob. En un próximo artículo, repasaremos los 6 que quedan.


[1] En Hispanoámerica, este personaje se conoce como Bob Patiño.

Robocop: la trilogía

Con motivo del reciente estreno del remake de Robocop, he querido hacer un repaso de la película original de 1987 y de las dos secuelas que hubo en los años 1990 y 1993. Por desgracia, los vídeos que quería poner, y que podían verse en en algunas de mis entradas anteriores (1 y 2) ya no estaban disponibles por motivos de copyright. Entiendo que al haber pasado más de 20 años desde la última entrega, no tiene sentido morderse la lengua por el tema de los spoilers y era mejor poder comentar con detalle algunos aspectos. Como siempre, vuestras opiniones, correcciones, dudas, etcétera, son bienvenidas en los comentarios.

Robocop (1987)

  • Dirección: Paul Verhoeven
  • Guión: Edwar Neumeier y Michael Miner
  • Música: Basil Poledouris
  • Productora: Orion Pictures
  • Intérpretes: Peter Weller (Alex Murphy/Robocop), Nancy Allen (Anne Lewis), Dan O’Herlihy (Presidente OCP), Ronny Cox (Dick Jones), Kurtwoos Smith (Clarence J. Bodicker), Miguel Ferrer (Bob Morton), Felton Perry (Donald Johnson)

En un futuro no muy lejano, la ciudad de Detroit está sumida en la crisis financiera y la delincuencia es un problema que desborda a la policía. Vamos, como Detroit en la actualidad. La corporación OCP (Omni Consumer Products) planea construir un nuevo barrio en el viejo Detroit bautizado com Ciudad Delta. Además, ha firmado acuerdos con la policía y tiene en desarrollo varios proyectos de alta tecnología para ayudar a las fuerzas del orden en la erradicación del crimen. Uno de estos proyectos es RoboCop, un cyborg mitad hombre mitad máquina. Bajo la armadura de metal se esconde Alex Murphy, un policía recién trasladado de distrito por la OCP y que ha sido brutalmente asesinado por la banda de Clarence Bodicker. Como miembro de la policía, el cuerpo de Murphy es legalmente propiedad de la OCP. Aunque la compañía ha borrado la memoria de Murphy y en su lugar han implantado las directrices del programa, los recuerdos del policía no tardarán en aflorar…

Robocop fue el debut en Hollywood del holandés Paul Verhoeven (Desafío total, Starship Troopers), que ya contaba con una dilatada carrera en su país natal y dos años antes había estrenado su primer largo rodado en inglés, Los señores del acero. Detrás de la violencia extrema que roza la comedia negra (cómo olvidar la brutal muerte de un ejecutivo de la OCP durante la demostración del ED-209, una de las muertes más estúpidas del cine) nos encontramos con una mordaz crítica sobre la sociedad consumista norteamericana y un futuro que resulta clarividente.

Robocop

(c) Orion Pictures / MGM

Porque el trasfondo de Robocop tiene mucha miga. Una gigantesca corporación, especializada en mercados de alto riesgo (esploración espacial, defensa militar, cárceles…) ha firmado un convenio con la ciudad. Esto supone la privatización de un servicio público esencial como el de la policía, que ya es todo un negocio: el programa ED-209, tras patrullar por las calles del viejo Detroit, se vendería a los ejércitos de todo el mundo. A cambio de ayudar a la sobrepasada policía, la OCP podrá construir Ciudad Delta, que también estará bajo su administración. Todo un pelotazo urbanístico (y antidemocrático), no sólo por el negocio inmobiliario sino por los negocios añadidos (e ilegales) que conlleva, como le explica Dick Jones a Bodicker en una escena de la película.

El uso de spots televisivos era una marca de la casa de Verhoeven. Destaca el anuncio del SUX 6000 y esa parodia de “la tradición americana”. Además, las ráfagas de noticias ayudan a contextualizar la película para darnos cuenta del tipo de futuro en el que nos encontramos. Un futuro que se ha hecho realidad en gran medida: crisis económica (Detroit está literalmente en la ruina), privatización de servicios públicos…

Lo cierto es que el diseño de Robocop ha aguantado muy bien el paso del tiempo, y a día de hoy resulta todo un icono. Robocop se ha ganado un puesto de honor en el imaginario fantástico de finales del siglo XX. La cinta está llena de imágenes que son todo un clásico, como la detención de los delincuentes que pretenden violar a una mujer, la caída por las escaleras del ED-209, y un largo etcétera.

Robocop 2 (1990)

  • Dirección: Irvin Keshner
  • Guión: Frank Miller y Walon Green, basado en una historia de Frank Miller y en los personajes de Edwar Neumeier y Michael Miner
  • Música: Leonard Rosenman
  • Productora: Orion Pictures
  • Intérpretes: Peter Weller (Alex Murphy/Robocop), Nancy Allen (Anne Lewis), Dan O’Herlihy (Presidente OCP), Belinda Bauer (Dr. Juliette Faxx), Tom Noonan (Cain), Gabriel Damon (Hob), Felton Perry (Donald Johnson)

Ante el éxito de la primera parte, es normal que Orion Pictures quisiera explotar el filón. De hecho, Robocop parece de por sí un personaje de cómic, un superhéroe destinado a protagonizar una película tras otra. A pesar de no contar con Verhoeven en la dirección (a la sazón ocupado en Desafío Total), las expectativas eran muy altas, ya que su sustituto era Irvin Keshner (El imperio contraataca), y el guión corría a cargo de Frank Miller.

Sin embargo, los problemas empezaron precisamente en el guión. El primer borrador se calificó de irrealizable y hubo que reescribirlo. Miller se enfurruñó y se apartó del mundo del cine hasta que hizo Sin City junto a Robert Rodríguez. También adaptó ese primer borrador el el cómic Frank Miller’s Robocop. El borrador reescrito junto a Walon Green fue el que se rodó. Repasemos la historia:

Detroit continúa hacia su ruina económica, y por su parte la OCP prosigue con su proyecto Ciudad Delta, que dentro de poco empezará a construir. Las calles del viejo Detroit están repletas de yonkis y vandalismo callejero, en parte debido a la huelga salvaje de la policía (ya que la OPC, que es la institución que la regula, ha recortado los salarios y eliminado las pensiones). Hay una nueva droga altamente adictiva, el Nuke, cuya distribución monopoliza el narcotraficante Caín y su banda (que incluye a su novia, a un chico de unos 12 años que suelta tantas palabrotas como Eddie Murphy o Richard Pryor, y a un policía corrupto que tienen de topo). Para limpiar las calles, la OCP está desarrollando un nuevo prototipo de Robocop. En el colmo de la originalidad, este nuevo proyecto se llama Robocop 2, que además tendrá un sistema de comandos con interfaz Mac-OS, en vez de la de MS-DOS del primer prototipo (para que se vea que es más moderno… y que Apple es el mal). Pero no logran dar con el candidato adecuado. Por su parte, el primer Robocop, ahora de color azulado como se pensó para la primera entrega, se resiste a desprenderse de los recuerdos de su vida anterior.

Robocop 2

(c) Orion Pictures / MGM

A pesar de la ausencia de Verhoeven, la cinta mantiene algunas señas de su predecesora, como el uso de anuncios en clave satírica y de bloques de noticias que nos dan pistas sobre lo que está ocurriendo. Por ejemplo, el ED-209 es un modelo que se ha vendido a varias ciudades pero ocasiona demasiadas molestias, de ahí que se busque una alternativa. También hay abundantes dosis de violencia y humor negro, aunque no tienen el toque que le dio el director holandés.

Así, el alcalde de Detroit (interpretado por Willard E. Pugh) resulta un bufón estereotipado al que es imposible tomar en serio cuando la historia lo requiere. Igualmente lamentables resultan los momentos en los que Robocop, debido a las cientos de directrices que han añadido a su programa, es incapaz de actuar como un policía y en su lugar se dedica a dar lecciones de moral que harían sonrojar al He-Man de la serie animada de la Filmation.

El guión, por su parte, tiene un serio problema de ritmo. La trama en la que Robocop renuncia definitivamente a su identidad humana, aparte de que no me resulta creíble, se resuelve en el prime acto, cuando habría sido mucho más interesante mantenerla hasta el clímax de la cinta. Y la parte en la que Robocop se convierte en un instrumento de relaciones públicas, aunque está justificada por el guión para que así haya motivos para desarrollar el Robocop 2, detiene la acción, y durante un buen rato dejamos de lado a Caín y su imperio del Nuke.

Por último, los personajes están demasiado salidos de madre, claro que siendo Frank Miller el guionista no es de extrañar. Tenemos a un Macaulay Culkin con la frialdad de un psicópata y que no para de soltar tacos, hasta su presunta redención cuando es masacrado por Robocop 2. La Dra. Juliette Faxx, impulsora del proyecto Robocop 2, es una villana de opereta a la que sólo le falta acariciar un gato persa o remover un caldero, y que para colmo es una mala puta que ha llegado a donde está acostándose con el presidente de la OCP. En la primera parte, Bob Thorton (desarrollador del programa Robocop), es un ejecutivo trepa que sabe aprovechar el momento, y que al principio hasta nos cae simpático. Por último, el presidente de la OCP, el old man, ha pasado de ser un tipo moralmente ambiguo pero simpático a convertirse en un hombre sin escrúpulos. Lo mismo ocurre con Donald Johnson, que en Robocop era el amiguete majete de Bob Thorton y ahora es uno de los Vicepresidentes de la OCP con las mismas malas pulgas que Dick Jones.

El éxito de Robocop 2 en la taquilla norteamericana fue moderado, recaudando 15 millones de dólares en su primer fin de semana, menos de la mitad de su presupuesto, que fue de 35 millones. Con todo, sólo en Estados Unidos fue capaz de recuperar la inversión, lo que sumado a las ventas en vídeo hizo que Orion Pictures se embarcase en una tercera parte.

Robocop 3 (1993)

  • Dirección: Fred Dekker
  • Guión: Frank Miller y Fred Dekker, basado en una historia de Frank Miller y en los personajes de Edwar Neumeier y Michael Miner
  • Música: Basil Poledouris
  • Productora: Orion Pictures
  • Intérpretes: Robert Burke (Alex Murphy/Robocop), Nancy Allen (Anne Lewis), Bruce Locke (Otomo), Remy Ryan (Nikko Halloran), John Castle (Paul McDaggett), Jill Hennesy (Dra. Marie Lazarus), Felton Perry (Donald Johnson)

La última secuela de la franquicia (ya que los títulos de Robocop 4 y sucesivos son en realidad episodios de la serie) vio reducido su presupuesto con respecto a su predecesora, y eso se nota en el resultado. Se trata además de una cinta “más familiar” dentro de lo que cabe, pues se buscaba conectar con un público más amplio, y su calificación en los USA fue un PG-13 frente a la R de las dos primeras. Como colofón, Peter Weller, que ya había mostrado su descontento durante el rodaje de la segunda parte, finalmente no pudo participar en la tercera ya que el rodaje le coincidía con el de El almuerzo desnudo, en el que estaba participando.

Robocop 3 trancurre 5 años después de los hechos acontecidos en la segunda entrega. El proyecto Delta City había quedado en stand by debido a los problemas generados por el enfrentamiento de los dos colosos al final de la cinta anterior. Los costes de la batalla han llevado a la OCP al borde de la bancarrota, y sólo la absorción por parte de la nipona Kanemitsu ha conseguido evitarlo. Con un nuevo respaldo para hacer realidad el proyecto, la OCP ha creado el cuerpo paramilitar de Rehabilitadores Urbanos (Rehabs), comandados por Paul McDaggett. Pese a la imagen que ofrecen los medios de ellos, los Rehabs están deshauciando a los habitantes del barrio de Caddillacs Heights en el viejo Detroit, para poder comenzar las obras de Delta City. Nikko es una pequeña geek de apenas 10 años, que durante el desalojo de su casa pierde a sus padres y acaba bajo el cuidado de un grupo de resistencia. Durante un paseo de reconocimiento, Robocop se enfrenta a los Rehabs, aunque debido a su directriz 4 (han vuelto a programarlo con sus 4 directrices básicas) no puede atacarles. Lewis resulta herida en el efrentamiento y finalmente muere. A partir de aquí la película se convierte en la búsqueda de venganza. Por su parte, la corporación Kanemitsu ha enviado a Otomo, un misterioso negociador…

Robocop 3

(c) Orion Pictures / MGM

Miller, que volvió a encargarse del guión, rescató tanto algunas ideas descartadas de la segunda parte, por ejemplo el personaje de Nikko, como algunos de sus otros personajes, que recicló convenientemente para esta historia, siendo el ejemplo más claro el androide Otomo, basado en el Ronin del cómic. Resulta sorprendente que Miller volviese a colaborar con la franquicia teniendo en cuenta que se tuvo que rehacer el guión de Robocop 2 por inviable. Y más aún cuando estamos ante una película PG-13, más palomitera y con una violencia mucho más asumible. Ése es precisamente uno de los elementos que rechinan en esta tercera entrega. Tras dos cintas repletas de escenas de violencia en toda su crudeza, el tono de acción y aventura de esta tercera parte resulta insuficiente. Para colmo, tenemos de coprotagonista a una niña repipi fanática de los ordenadores (y de Robocop), dos ingredientes empalagosos de cualquier guión: los niños y la informática como sutitutivo de la magia.

Por otra parte, el presupuesto de esta película se había reducido con respecto a su predecesora y eso se nota en el resultado. Hay escenas de efectos especiales que cantan bastante, como los planos de Robocop volando en su reactor, o las cara de Otomo cuando se descubre que es también un robot.

Lo que no fue cuestión de presupuesto es el corto papel de Nancy Allen, quien exigió que su persojane falleciese en la primera mitad del film comon condición para encarnar a Lewis por tercera (y obviamente última) vez. Y aunque la muerte de Lewis es el leitmovit de Robocop para continuar, se podrían haber currado un poco la historia, ya que la poli rubia sufre una de las muertes más absurdas que nos podamos echar a la cara.

Por su parte, Robocop, que supuestamente se había despedido de su anterior vida, insiste en que lo llamen Murphy, aunque es un detalle sin importancia. En cuanto a la OCP, el presidente que conocíamos (the old man) se ha retirado y le ha sustituido un fantoche sin ninguna credibilidad, rodeado de directivos a la altura. Sólo permanece Donald Johnson, que ha sido ascendido (otra vez) a Vicepresidente y muestra una actitud de cretino, jugando a ser malo pero impotente y lameculos a la hora de la verdad.

La OCP intenta manipular la muerte de Anne Lewis para que la culpa recaiga en Robocop. Sin embargo, lo que podría ser una trama interesante en ningún momento llega a funcionar, y hasta los presentadores de las noticias se revelan contra semejante tergiversación como si fueran de Intereconomía. El clímax al final de la película es una batalla campal donde se resuelven todos los frentes, una forma rápida de cerrar la historia.

En resumen, esta tercera entrega terminó de destruir el personaje de Robocop tan brillantemente construido por Edward Neumeier y Michael Miner. A partir de ahí comenzó la explotación de la franquicia a través de la serie y las series animadas hasta que el remake finalmente vio luz verde.

El éxito de Street Fighter II: cuestión de perspectiva

Se está celebrando el 25º aniversario del primer juego de Street Fighter. Recuerdo los anuncios en la Micromanía de las conversiones a 8-bit, aunque no llegué a tener el juego ni jugué en casa de ningún amigo. Tampoco vi en su día la versión en recreativa.

Por tanto, su secuela Street Fighter II: The World Warrior fue para mí todo un descubrimiento. Era un juego diferente a todo lo que había jugado hasta entonces. Combates uno contra uno, sin botón de salto (Capcom también pegaba fuerte con sus beat’em up en perspectiva como Final Fight) aunque no se echaba de menos, ocho personajes a elegir más cuatro jefes finales, y multitud de golpes especiales (magias) que se ejecutaban mediante extrañas combinaciones de movimientos.

No me voy a extender en las innumerables versiones de Street Fighter II, pero sí quería mencionar la cantidad de juegos del género de lucha que salieron a rebufo de este título. Por entonces los considerábamos meras imitaciones, ya que personajes, golpes y movimientos se parecían mucho. Mortal Kombat fue quizá la saga que más se desmarcó, con sus fatalities y sus combinaciones aleatorias de botones. Por su parte, Neo Geo fue la que más títulos sacó del estilo, con las sagas de Fatal Fury, Worl Herores y Art of Fighting (y su zoom sobre los personajes).

Pero Street Fighter II, a pesar de irse quedando algo antiguo, tenía un toque de calidad que no lograban sus imitadores. ¿Qué era? Pues era una combinación de pequeños detalles. El diseño de los personajes aprovechaba muy bien los gráficos de la época, con varias tonalidades que simulaban muy bien el sombreado. Además, la animación era muy cuidada: los personajes siempre estaban en movimiento aunque no moviésemos el mando, y la forma de avanzar y retroceder era diferente. Las sombras en forma de corazón en vez de las típicas circulares eran otro pequeño punto a favor.

Pero uno de los detalles más cuidados estaba en los fondos. Frente a otos videojuegos donde los personajes se movían sobre fondos estáticos, en Street Fighter II los fondos se componían de varias capas y resultaban dinámicos, hasta el punto de que reproducían la perspectiva. Esto se nota especialmente en los escenarios de Ryu, Ken o Zangief. Veamos el fondo de Zangief.

Escenario de Zangief

Pincha para ver más grande

Podéis ver las capas sombreadas en diferentes colores. La capa azul corresponde a la más alejada y la  más estática: se desplaza ligeramente según los personajes vayan a un lado u otro del escenario. La capa sombreada de verde es el fondo en primer plano. Solía incluir elementos animados. A estar “más cerca”, su desplazamiento es más acusado y puede ocultar parte de la capa azul al moverse. La parte sombreada en rojo es una de las más importantes. Corresponde al suelo, y tiene un interesante efecto de animación. En la imagen podéis ver las baldosas del suelo en perspectiva cónica. Para mantener el efecto de perspectiva, el suelo está animado en lugar de ser un dibujo estático. Ocasionalmente, había elementos delande de los personajes, o atrezzo que quedaba destruido cuando uno de los luchadores caía al suelo. En el siguiente vídeo podéis apreciar mejor el efecto de perspectiva (el escenario de Zangief aparece en el minuto 6).

Este cuidado por el detalle lograba un efecto mucho más convincente. Y no se trataba de tener mejores recursos técnicos, sino de más tiempo de dedicación. Por contra, algunos juegos como Art of Fighting descuidaban este aspecto. Así, en el stage 5 del modo historia, el callejón en perspectiva sólo lograba el efecto al inicio del combate, pero quedaba en evidencia cuando los contrincantes se desplazaban.

Art of Fighting

En definitiva, Street Fighter II fue todo un referente en los juegos de lucha en 2D. El detalle de los fondos dinámicos es sólo una muestra de cómo en Capcom se esforzaron por ofrecer un producto de calidad. Seguro que conocéis muchas más curiosidades como ésta.

El cómic oficial de Terminator 2

Mientras todos vosotros os habéis dedicado a hacer viajecitos exóticos y a colgar fotos en Facebook que den buena cuenta de ello, yo he pasado tres semanas de agosto en mi pueblo. Que quizá no sea tan glamuroso, pero desde luego mucho más barato. Además, las vacaciones son para descansar, no para acabar echo polvo de hacer excursiones turísticas y mierdas de ésas.

Haciendo limpieza en casa desenterré un viejo cómic. Nada menos que la adaptación oficial de la película Terminator 2: el juicio final, editado por Marvel Comics (Stan Lee presenta) y distribuido en España por la desaparecida Cómics Forum. 64 páginas y 350 pesetazas de las de antes (menos en Canarias, Ceuta y Melilla que valía 330).

Portada del cómic en España

El ejemplar que yo tengo está un pelín mejor.
Visto en la web todocoleccion.net

El tebeo, titulado Terminator 2: El día del juicio en España, es una adaptación fidedigna de la trama de la película. Como cómic su calidad gráfica no es muy brillante, a pesar de contar con el dibujo de Klaus Janson, entintador bastante habitual en diferentes trabajos de la Marvel y DC, de los que podemos destacar sus numerosas participaciones en diferentes series de Batman, incluyendo El Regreso del Caballero Oscuro de Miller, que ya comentamos para los amigos de El Ninho Naranja y Tumba Abierta.

Quizá sea por su labor como entintador por lo que el dibujo no sobresalga. Se trata de un trabajo en blanco y negro que se apoya exclusivamente en la tinta como materia prima para el acabado, frente a obras más o menos contemporáneas que también dejaban ver el trabajo del lápiz como ayuda con los grises. No encontramos excesivos entramados que sirvan para ilustrar los tonos intermedios entre los blancos y negros.

En cuanto al dibujo en sí, los personajes muestran todos rasgos rimilares (narices rectas, labios más o menos carnosos). Algunos secundarios como el Dr. Silverman (interpretado por Earl Boen) o Tim, el amigo de John Connor que aparece al principio de la peli, no guardan ningún parecido con el actor que los encarna en el film. En general la sensación es de que se trataba de una edición barata y que posiblemente cundieron las prisas para entregar el trabajo dentro de plazo. Una lástima, ya que una producción de tan alto presupuesto como Terminator 2 merecía una edición en cómic a la altura. Obviamente no podemos esperar dibujos como los de las novelas gráficas de ahora. Pero en una historia donde hay un personaje de metal líquido y el otro es un cyborg, es necesario un trabajo concienzudo de ilustración para poder reflejar esto en viñetas.

La narrativa es correcta. La distribución de las viñetas es bastante dinámica, y aunque por razones de guión no puede haber muchas splash pages, tampoco se abusa de páginas llenas de paneles raquíticos. Como es natural, escenas que en la película hacen hincapié en determinados elementos mediante planos detalle y montaje, en la novela gráfica se resumen en pocos dibujos (y en ningún caso se pretende que el cómic sea un storyboard de la película). Ocasionalmente hay exceso de globos en alguna página, y al ser una traducción al castellano esto hace que sea aún más texto por bocadillo. Por lo demás, el efecto del T-1000 de transformación en otros personajes, “reparación” tras recibir balazos, etcétera, se resuelven con secuencias de unas tres viñetas. Nuevamente, el ilustrador no cuenta con espacio para poder recurrir a esta técnica narrativa, por lo que la carcaterística distintiva de uno de mis villanos favoritos queda bastante deslucida en este cómic.

Y vamos con el punto fuerte. A lo largo del cómic pueden verse escenas que no aparecían en la película. Por ejemplo, la extracción del chip del T-800 para modificarlo y permitir que Arnie pueda aprender cosas nuevas, o los fallos de mimetización que sufre el T-1000 tras ser congelado con nitrógeno líquido y hecho añicos de un tiro. Esa y otras secuencias se pueden ver en los extras de las ediciones especiales de la película en DVD, y posteriormente se incluyeron en el montaje de la versión extendida, de 150 minutos de duración.

Mi teoría es que el proyecto del cómic se realizó en paralelo a la producción de la película, para que las dos versiones coincidiesen en su salida al mercado, y por tanto el guionista de la novela gráfica se basó en el guión original o en el material rodado, pero no en el montaje final. Lo que sí es seguro es que la traducción del cómic no se basó en el doblaje al castellano (ya habéis visto que el subtítulo es El día del juicio, calco de la expresión anglosajona original, y no El juicio final, como acabó llamándose), y frases emblemáticas como “hasta la vista, baby”, tienen bastante menos gracia.) Otros detalles que antes he mencionado, como el de personajes de aspecto diferente al de los actores que los interpretan apoyan este razonamiento. Pero si me equivoco, no dudéis en señalarlo en los comentarios.

En definitiva, la adaptación en cómic de Terminator 2 no destaca por su calidad artística y se queda en la mera curiosidad de coleccionismo freak. Es una pena, porque una película como ésta merecía un cómic con más empaque. Eso sí, hubo más ediciones, así que es posible que se publicase material con mejor acabado.

7 villanos de cine que me calaron

El malo de la película es sin duda el papel que más mola. Si fuese actor, preferiría hacer papeles de villano. Y es que aunque algunos héroes como John McLane lo petan, no hay nada como un antagonista de los que acojonan de principio a fin del metraje, en vez de esos héroes incorruptibles que siempre luchan por el bien.

A continuación os dejo una lista de los malos de cine que más me han influido. ¿En qué me han influido? Bueno, sólo tenéis que leer mi twitter para ver que no sigo el sendero recto de la virtud. No se trata de un ránking. El orden es relativamente aleatorio.

Ommadon (El vuelo de los dragones)

El vuelo de los dragones es una deliciosa cinta de animación de 1982 en la que se enfrentan no sólo el bien y el mal, sino la magia contra la ciencia.

Carolinus, el mago verde, ha notado que sus poderes están mermando. Convoca a sus tres hermanos a un consejo. El reino de la magia está en declive ante el avance de la ciencia del hombre. Carolinus propone un retiro espiritual, una Arcadia donde se conserven las maravillas de la magia para así dejar que el hombre herede la tierra. Solarius (el mago azul) y Lao Tae Zhao (el mago amarillo) están de acuerdo. En cambio, Ommadon (el mago rojo, amo de la magia negra) no está dispuesto a rendirse de esa manera.

ommadon

El plan de Ommadon es pervertir al ser humano, volverle codicioso, envidioso, enfrentar a hermano contra hermano. Para detenerlo, los hermanos “buenos” convocan una misión sagrada. Caballeros, dragones y otras criaturas partirán hacia la Torre Detestable, fortaleza de Ommadon, con el fin de arrebatarle la corona roja, fuente de su poder.

Un villano clásico que destila maldad por los cuatro costados. No le faltaba un fiel compañero, el temible dragón negro Bryagh. Me fascinó el duelo final de magia contra ciencia, pero sobre todo me impactó el discurso con el que Ommadon dejaba clara su postura, que terminaba diciendo “y le daré la respuesta final a todo lo que su ciencia [la del hombre] quiera saber”, tras lo cual veíamos explotar una bomba nuclear. Lástima no haber encontrado el vídeo.

Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street)

De entre todos los psicópatas de slasher, le tengo especial cariño a Freddy Krueger, y no sólo por la similitud de su nombre de pila con el de mi identidad secreta. Su look característico y su sentido del humor hicieron el resto.

Lo que diferencia a Freddy Krueger de otros villanos de este tipo de películas es que vive en el mundo de los sueños, lo que lo hace particularmente difícil de matar (en cada entrega de la saga se tienen que inventar una forma nueva), además de coferirle una enorme imaginación a sus muertes. Un malo del que no puedes huir ¿qué más se puede pedir?

Freddy

Conforme avanzó la saga, el personaje fue evolucionando. De un ser siniestro responsable de muertes tan impactantes como las de Tina (su primera víctima) o de Johny Depp en uno de sus primeros papeles, su sentido del humor fue convirtiéndose en histrionismo para acabar como un bufón, una parodia de sí mismo.

Pero siempre quedará el recuerdo de esa garra con cuatro cuchillas. Una imagen icónica del cine donde las haya.

Tetsuo (Akira)

La adaptación del cómic de Katsuhiro Otomo salió en 1988, aunque no llegó a las salas españolas hasta el verano de 1992. Su estreno fue en gran parte responsable, junto con la serie Bola de dragón, de la irrupción del manga y el animé en nuestro país.

En Akira, Tetsuo pasa de ser el amigo looser del protagonista Kaneda a convertirse en el peligro que hay que detener. Y todo a raíz de una desdichada casualidad en la que se descubre el potencial del chico y empiezan a experimentar con él.

Tetsuo

Admito que no he leído el manga (principalmente por falta de tiempo y de dinero, no necesariamente en ese orden), pero me gusta el arco del personaje: un eterno segundón que encuentra la oportunidad de destacar y eso a la larga acaba con él. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, decía el tío Ben. Tetsuo no hizo caso de la lección.

Darth Vader (Star Wars)

Uno de los villanos más clásicos ya desde su concepción. George Lucas tuvo muy en cuenta los diferentes roles de las historias para componer su ópera espacial: el héroe, la princesa, el tipo atrevido y su fiel compañero… y el malo de la función.

Desde su primera aparición, Vader deja bien claro cómo las gasta. Es implacable y sus enemigos no le pueden ocultar la verdad durante mucho tiempo. Tampoco deja que sus subordinados cuestionen su autoridad (la escena en la que hace uso de la Fuerza por primera vez es mítica).

Darth Vader

Es el brazo ejecutor del Emperador, sin dar mayores explicaciones de su jerarquía exacta su autoridad es absoluta. De hecho no es hasta la El imperio contraataca cuando vemos brevemente la figura del Emperador. Es la eterna amenaza, aparezca o no en pantalla. Fue molón hasta su final, incluso sin su máscara. Una lástima que la nueva trilogía lo estropease bastante.

El T-800 (Terminator)

En 1984, James Cameron lo petó con este thriller casi de serie B sobre un cyborg venido del futuro. Endoesqueleto metálico cubierto de tejido orgánico vivo. No duerme, no descansa, no siente el dolor, y no tiene sentimientos. La razón de su existencia es cumplir la misión para la que está programado.

Por si no son motivos suficientes para hacértelo encima, hay uno más. Inicialmente, el papel del terminator era para Lance Henriksen, y el concepto del cyborg era el de unidad de infiltración.Pero finalmente fue Arnold Schwarzenegger el encargado de interpretar al robot en lugar de asumir el rol de Kyle Reese. Con ello se potenciaba el concepto del terminator como máquina poderosa e indestructible. Henriksen, por su parte, encarnó al detective Hal Vukovich.

Mi temor hacia el T-800 se remonta a mi infancia. La primera vez que vi The Terminator apenas contaba con 7 años (lo sé, una edad poco recomendable para ver esa peli). No me asusté especialmente hasta la última escena, cuando el T-800 persigue a Sarah Connor siendo meramente el endoesqueleto de metal. En el momento en que pierde las piernas por una explosión y aún así no ceja en su empeño el miedo se apoderó de mí y me fui del salón.

Sólo me perdí unos minutos de esa escena final y el epílogo. No tuve ocasión de volver a ver la peli hasta varios años más tarde, después de que saliera en cine la continuación.

El T-1000 (Terminator 2: el juicio final)

Terminator se había convertido en una cinta de culto y varios años más tarde, su director se dio el lujo de rodar una de las mejores secuelas del cine aprovechando que tenía presupuesto para aburrir.

En Terminator 2 se recuperan los conceptos originales que se descartaron en la primera entrega. Arnold Schwarzenegger encarnaba al bueno de la película (aunque seguía siendo un robot) y el terminator malo es una unidad de infiltración que puede moverse sin levantar sospechas.

Si en la primera parte Kyle Reese (un humano) tenía que detener a un enemigo mucho más poderoso, en esta secuela era necesario un rival que fuese capaz de plantar cara a un T-800. El T-1000 es igual de poderoso a pesar de su aspecto más “normal”, y al estar hecho de una “polialeación mimética” (metal líquido) puede cambiar de aspecto, camuflarse prácticamente en cualquier sitio, y es un cuchillo andante.

Al ser una superproducción, Terminator 2 cuenta con unas escenas de acción espectaculares y con unos efectos especiales que a día de hoy siguen quedando bien en pantalla. Además, al enfrentarse dos terminators, se pueden zurrar de lo lindo.

Si bien el T-1000 no me acojonó como lo hizo el T-800 en Terminator, es tan molón que se merece un puesto en esta lista.

El Joker (El caballero oscuro)

No voy a entrar el debate de lo acertado o no del enfoque de Christopher Nolan a la hora de revisitar la figura del Caballero Oscuro. Si su Joker está aquí, ya sabéis mi postura.

A diferencia del Joker de Burton,  más elegante, refinado e histriónico (y un pelín gordo para ser Joker), Christopher Nolan muestra la versión más cruda y descarnada del bufón, magníficamente interpretado por el fallecido Heath Ledger. Su escena de presentación no puede ser mejor.

Es un personaje sin orígenes, sin motivaciones ni objetivos. Es anarquía en estado puro. Todo lo que hace lo hace con el único propósito de sembrar el caos a su alrededor, y ve en Batman a su némesis, ese enemigo sin el cual su existencia no tiene sentido.

Personajes con dos caras

Ya hemos visto que en ocasiones hay personajes que dejan de aparecer en las series por diversos motivos: porque el actor no puede o no quiere continuar en la serie o simplemente porque el personaje no es popular. Las excusas para quitar al personaje son diversas, incluyendo el deceso, a veces de las formas más ruines que se puedan imaginar.

Otras veces, aunque el actor o actriz no pueda continuar en el rodaje, el personaje no desaparece de pantalla y es encarnado por otra persona. Dependiendo de la “creatividad” de los guionistas, a veces el cambio de apariencia incluso está justificado.

Harriette Winslow (Cosas de casa)

La longeva serie Cosas de casa se mantuvo 9 temporadas en antena. En su último año, la serie estaba ya en decadencia: la serie había saltado el tiburón y el tono y concepto originales hacía tiempo que habían desaparecido, limitándose a poco más que una sucesión de extravagantes situaciones con el personaje de Steve Urkel y sus álter-egos.

Harriette Winslow

Jo Marie Payton (izq.) y Judyann Elder (der.)

Harriette Winslow provenía de la serie Primos lejanos, donde era un personaje recurrente con un gag característico. La madre de la familia Winslow estuvo interpretada por la acriz Jo Marie Payton hasta la última temporada. En diciembre de 1997 se produjo la última aparición de Payton como Harriete (episodio 11 de la temporada 9). Tras las vacaciones de navidad, Judyanne Elder encarnó a la señora Winslow hasta que la serie se canceló en julio de 1998.

Poco después de que Judyanne Elder se incorporase a la serie, ésta suspendió su emisión durante un lapso de unos 5 meses coincidiendo con el cambio de cadena. Varios personajes aparecieron por última vez antes del episodio final, como Rachel (Thelma Hopkins) o Mayra (la malograda Michelle Thomas, que tuvo que abandonar el rodaje debido a un cáncer de mama que le habían diagnosticado y que no superó).

Y no, Judy nunca bajó de su cuarto.

Vivian Banks (El Príncipe de Bel-Air)

Las peripecias del joven de Philadelphia en casa de sus tíos ricos en realidad duraron sólo 6 temporadas, aunque con las continuas repeticiones en Antena 3 nos parezca que fueron muchas más. El personaje de Vivian Banks, tía de Will Smith, estuvo interpretado a partes iguales por Jannet Hubert (temporadas 1 a 3) y Daphne Reid (temporadas 4 a 6).

Vivian Banks

Jannet Hubert y Daphne Reid

Si hacemos caso de Wikipedia, el motivo del cambio de actriz fue que Jannet Hubert se quedó embarazada durante la tercera temporada, incumpliendo una de las condiciones del contrato. A raíz de aquello los guionistas tuvieron que modificar la historia para que el personaje de Vivian tambien quedase embarazada. Las tensiones con el resto del elenco hicieron el resto. La tercera temporada finalizó coincidiendo con el nacimiento de Nicky en la serie. Fue entonces cuando Jannet dejó la serie y fue reemplazada por Daphne Reid, quien se incorporó al inicio de la cuarta temporada.

Autorreferencias: al comienzo de la quinta temporada, el personaje de Jazz  le pregunta a Will quién interpreta “a la madre” ese año. En ese momento, Nicky entra en escena contestando “la misma que cuando nací”.

Juan “el gordi” (Hermanos de leche)

El intento de comedia española Hermanos de leche tuvo un total de 4 temporadas, aunque el concepto español de “temporada” difiere un poco, y la verdad es que la serie se emitió entre los años 1994 y 1996.

"El Gordi"

Echanove vs Wyoming

Uno de estos dos hermanos era Juan “el gordi”, interpretado por Juan Echanove y apodado así por el personaje de José Coronado. Al comienzo de la cuarta temporada, el Gran Wyoming asumió el papel de Juan. Para justificar este cambio de apariencia, en la serie Juan tiene un accidente de tráfico tras el cual es necesario someterle a una operación de cirugía.

Como nota curiosa, José Coronado seguía refiriéndose a su hermano como “el gordi”, a pesar de que Wyoming tenía una complexión más delgada que la de Echanove. ¿La cirugía también incluyó una liposucción?

Dina (¡Ala… Dina!)

Nuevo intento de comedia española, también de 4 temporadas emitidas en 3 años: desde 2000 a 2002. ¡Ala … Dina! arrancaba de la premisa de un genio de la lámpara (en versión femenina) que tenía que lidiar con el día a día de comienzos del siglo XXI como asistenta de una familia de clase media-alta.

Dina

Paz Padilla y Miriam Díaz Aroca

Inicialmente, el personaje de Dina lo interpretaba la pizpireta Paz Padilla, muy adecuada para el tono de la serie. Sin embargo, cuando comenzó a crecer la tensión sexual entre Dina y el cabeza de familia (interpretado po Gary Piquer), decidieron sustituir a Paz Padilla por la mucho más apetecible Miriam Díaz Aroca, que encarnó a la genio durante las temporadas 2 a 4.

El elemento sobrenatural de la serie permitió justificar el cambio de apariencia. También permitió apañar la historia cuando la pareja formada por Dina y Tomás (Gary Piquer) tienen una niña, que inmediatamente pasó a tener 7 años de edad.

Maite (Antxón y Maite)

Si algo he aprendido de Vaya semanita es que el tópico de que las vascas son feas no tiene fundamento. Para muestra un botón. Susana Soleto encarnaba a Maite en el espacio Antxón y Maite, una serie de gags a lo largo del programa que en conjunto formaban un mini-episodio de sit-com de algo más de 9 minutos.

Maite

Susana Soleto, la Maite original

El espacio Antxón y Maite se emitió durante las temporadas 6 y 7 del progama. En 7ª temporada, Susana Soleto abandonó el elenco de actores. No he podido encontrar el nombre de la nueva actriz que interpretó a Maite (aunque yo desde luego me quedo con la primera), por lo que si alguien quiere aportar algo de luz, será más que bienvenido en los comentarios.

Os dejo con el vídeo del primer episodio donde aparece esta nueva actriz, en la que además se bromea con el cambio de apariencia.

Becky (Roseanne)

Roseanne fue una popular sitcom que se emitión en Estados Unidos entre 1988 y 1997. Llegó a España a través de las televisiones autonómicas (Telemadrid, tú antes molabas) y gozó de cierto éxito a mediados de los 90. En una época en la que las comedias norteamericanas se caracterizaban por su humor blanco (aunque las protagonizasen negros) y hasta empalagoso, Roseanne destacaba por su humor ácido e irreverente. Incluso las series que fueron apareciendo más tarde, no tan familiares, quedan igual de azucaradas al lado de las peripecias de la desestructurada familia Conner.

Becky Conner era la hija mayor de Dan (John Goodman) y Roseanne. La actriz original, Alicia (“Lecy”) Goranson, comenzó sus estudios universitarios al inicio de la quinta temporada (1992). Debido a la dificultad para compaginar las clases y el rodaje, en la serie Becky se mudaba con su marido Mark a otro estado. Eso permitió que Lecy rodase sus escenas aparte (conversando con la familia por teléfono), pero finalmente su personaje dejó de aparecer.

Becky de Roseanne

Lecy Goranson y Sarah Chalke

En la sexta temporada, ya que Goranson seguía sin poder compatibilizar el rodaje y las clases, el papel de Becky recayó en Sarah Chalke, a la que muchos conoceréis por Scrubs o por su aparición en Como conocí a vuestra madre durante la tercera temporada. Sarah Chalke interpretó a la mayor de las hijas Conner durante las temporadas 6 y 7. En la temporada 8, Lecy Goranson asumió de nuevo el rol de Becky. Sin embargo, no pudo actuar en algunos episodios en los que debía de aparecer Becky. Chalke sustituyó a Goranson, hasta que finalmente ésta última abandonó definitivamente la serie hacia el final de la octava temporada. Sarah Chalke se mantuvo desde entonces hasta el final de la serie.

Autorreferencias: fueron continuas:

  • Cuando la familia comentaba que no se podían creer que hubiesen cambiado al actor que hacía del marido de Embrujada, Becky (interpretada por Sarah Chalke) afirmó que prefería al nuevo.
  • Al volver Lecy Goranson a la serie, todos la miraban atónitos. “¡Ni que hiciese tres años que no me véis!”, protestaba Becky.
  • En un episodio de Halloween, con Lecy Goranson de vuelta en el papel de Becky, unos niños hicieron el “truco o trato” en casa de los Conner. El adulto que los acompañaba era Sarah Chalke. Mark, el marido de Becky, se quedó mirándola estupefacto, hasta el punto de que Becky le regañó.
  • Durante la octava temporada, los chistes que aludían a la presencia de una u otra actriz eran habituales.
  • En un flashforward, una versión adulta del hermano pequeño de Becky, D.J. (interpretado en el gag por John Goodman), repetía traumatizado “dicen que son la misma pero no son la misma”, en alusión a las dos actrices que interpretaban a Becky.

Reportaje sobre Batman de Miller en Tumba Abierta

Ya había hablado antes de la set box con las cuatro historias de Batman guionizadas por Frank Miller en El Ninho Naranja. Sin embargo, por temas de espacio me dejé algunos aspectos sin comentar sobre cada una de esas obras. Por ello, he repetido colaboración con el portal de entretenimiento Tumba Abierta. Allí encontraréis un análisis de estos relatos con mayor profundidad, aportando ciertos datos sobre el contexto en el que se crearon, su ubicación dentro de la continuidad DC, etcétera, que se me habían quedado fuera.

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