Universo Simpson: ascenso y caída de Sideshow Bob (1)

Uno de los personajes recurrentes de Los Simpson que más me gusta es Sideshow” Bob, traducido en España correctamente como “Actor secundario” Bob[1]. Aunque a veces se refieren a él con una especie de variante de la voz original que pronuncian “Seichou” o algo parecido. Su nombre completo es Robert Underdunk Terwilliger, Jr (Bob Terwilliger), y como sabéis era el ayudante de Krusty el Payaso en su programa televisivo, en el que le daba la réplica con un silbato.

En la versión original norteamericana está doblado por Kelsey Grammer, al que conoceréis por interpretar al Dr. Frasier Krane en Cheers, y más tarde por protagonizar su propio spin-off. Para nuestra suerte, en España es Antonio Esquivias, doblador habitual de Grammer, quien le pone la voz.

En la serie, ha protagonizado un total de 11 episodios hasta el momento, desde la primera temporada hasta la 21. Vamos a repasar sus apariciones a lo largo de dos artículos. Como son episodios ya emitidos más de una vez, reseñaré el argumento hasta su conclusión, así que no os quejéis de spoilers.

Krusty entra en chirona

  • Episodio: 01×12

La primera temporada de Los Simpson es lo que se conoce como una midseason. Es decir, no se estrenó en septiembre como las series regulares, sino que lo hizo en mitad de la temporada (en su caso, en diciembre). Por esta razón, frente a los 24 episodios de media que tiene una serie regular, esta primera temporada simpsoniana tiene sólo 13 capítulos. Krusty entra en chirona es por tanto el penúltimo episodio.

En el capítulo, Homer se encuentra en el Badulake cuando es testigo de un atraco al establecimiento por parte de un payaso enmascarado. Como testigo, Homer identifica a Krusty como autor de los hechos y éste es condenado a prisión. El actor secundario Bob sustituye a Krusty en el programa, dándole un giro radical. Para empezar, como comparsa de Krusty, Bob no podía decir palabra alguna y se limitaba a asistir al bufón y ser víctima de sus frecuentes humillaciones. Como conductor del show, Bob toma un nuevo rol y orienta el espacio a un formato más cultural. Bart, que es invitado al espectáculo, da con la clave de la inocencia de Krusty al recordar que el payaso tiene pies de tamaño normal a pesar de sus zapatones, frente a Sideshow Bob, que posee unos pies descomunales (Homer había pisado al atracador en un pie justo antes de que sacase el arma).

El falso Krusty atracando el Badulaque

No sabe que dejó pistas sobre su identidad

Estamos no sólo ante la primera aparición del personaje de Bob sino de la primera vez que vemos el programa de Krusty con más detenimiento. Por supuesto, este debut marcaría la evolución del actor secundario, ya que será un fuera de la ley durante toda la serie.

El viudo negro

  • Episodio: 03×21

Tras estar ausente durante toda la segunda temporada, Sideshow Bob regresa en este capítulo. Selma ha estado carteándose con un recluso y ha iniciado una relación con él, pues acaba de ser puesto en libertad. Como sabéis, Selma ha tenido varias parejas a lo largo de la serie, ninguna de ellas estable. Cuando Selma les presenta a los Simpson a su novio en una cena para la ocasión, éste resulta ser Bob Terwilliger. Bart será el único que desconfíe de Bob a pesar de que parece que ha cambiado como persona. Y en efecto, el instinto de Bart no le traiciona, pues deduce que Bob pretende asesinar a su esposa durante la luna de miel dejando el gas abierto para que Selma provoque una explosión cuando se encienda un cigarro tras ver McGyver (Selma perdió el olfato de pequeña y no notaría que la habitación está cargada de gas).

Los tortolitos

“…y creo que lo estropearé todo cuando te diga al oído ‘Te he mataaaadoooo’ “

Como en el anterior episodio, las deducciones de Bart son bastante ingeniosas. No voy a hacer un ránking con mi orden de preferencia, pero en general las primeras historias me gustan más. Con el paso del tiempo, las tramas se vuelven más rocambolescas en consonancia con el tono de la serie.

El cabo del terror

  • Episodio: 05×02

Tras haber vuelto a la cárcel por culpa de Bart, el actor secundario Bob se ha obsesionado con el niño, y le envía cartas escritas con su propia sangre amenazándole de muerte. En la vista para su libertad condicional el jurado le concede la excarcelación, porque total ¿quién no ha querido matar a Selma? ¡Hasta su hermana Patty!

Con Bob en libertad y ante la amenaza que supone, el F.B.I. incluye a los Simpson en un programa de protección de testigos y les manda a vivir al Lago del Terror bajo una nueva identidad, la de los Thompson. Sin embargo, Sideshow Bob les sigue a su nuevo hogar, una casa-barco, y por la noche corta las amarras del barco, dejándolo a la deriva, y maniata a toda la familia. Bart logra sobrevivir apelando a la vanidad de Bob, quien accede a cantarle la ópera H.M.S. Pinafore. Esto le da a Bart tiempo suficiente para que el barco llegue a territorio de Springfield.

De Niro

Fumando espero…

Un episodio muy divertido especialmente por las películas que parodia (La noche del cazador y El cabo del miedo). Encontramos también algunas de las constantes de estos episodios: la obsesión de Bob por matar a Bart, y el punto débil del actor secundario, su vanidad.

El actor secundario Bob vuelve a las andadas

  • Episodio: 06×05

Esta vez, Sideshow Bob regresó a la siguiente temporada, señal de que su popularidad estaba aumentando. Desde la cárcel, Bob llama a un programa de radio presentado por Birtch Barlow, un equivalente a Jiménez Losantos. Barlow se solidariza con Bob por su injusto ingreso en prisión y comienza una campaña mediática para conseguir la excarcelación del asesino frustrado.

Una vez fuera, encabeza las listas del Partido Rebublicano para las elecciones a alcalde de Springfield, obteniendo una aplastante mayoría. Ahora al mando, pretende arruinar la vida de los Simpson y deshauciarlos. Una vez más, es la astucia de Bart y Lisa la que salva el día, al descubir que las elecciones estuvieron amañadas, y lograr una confesión durante el juicio apelando a la vanidad del actor.

Oyente indignado

Qué es eso de intento de asesinato? Conceden el Nobel por intento de química?

En este caso, la serie se adentra en el terreno de la sátira política de una forma bastante solvente. El episodio molestó a parte del Partido Republicano, pero en general tuvo buena recepción de crítica. No faltan los referentes al escándalo del Watergate y los informadores no tan anónimos.

El último resplandor del actor secundario Bob

  • Episodio: 07×09

Bob consigue fugarse otra vez de la cárcel (estaba en una prisión de mínima seguridad) y se hace con una bomba atómica al colarse en las instalaciones del ejército durante una exhibición aérea. Amenaza con detonarla a no ser que los canales de televisión cancelen sus emisiones. Los afectados acceden, pero Bart y Lisa encuentran a Bob, quien detona la bomba sólo para comprobar que… ¡había caducado! Con todo, Bob consigue escapar llevándose a Bart de rehén y a bordo de un avión histórico se dirige al desierto, donde Krusty el payaso está usando el sistema de emisión de emergencia para improvisar un show televisivo y hacerse con el 100% de la audiencia. El plan de Bob fracasa ya que el avión vuela a baja velocidad y el impacto sólo consigue derribar el aeroplano.

Old Style

Soy un nostálgico, jajajaja

Los planes de Bob se van haciendo más y más rocambolescos. Dentro de las constantes de estos episodios, es la inteligencia de Lisa la que salva el día. Es la joven Simpson quien deduce dónde se encuentra Bob y consigue avisar a la policía para que venga a detenerlo.


Hasta aquí nuestra primera parte sobre los episodios del Actor Secundario Bob. En un próximo artículo, repasaremos los 6 que quedan.


[1] En Hispanoámerica, este personaje se conoce como Bob Patiño.

Ya no veo La Sexta 3: la estrategia de los anuncios en bloque

Ya no veo películas en La Sexta 3. No desde que La Sexta y Antena 3 se fusionaron. Tampoco solía seguir las series en Neox. Si acaso veo algún capítulo repetido de The Big Bang Theory, Cómo conocí a vuestra madre, o los incombustibles Los Simpson. Y no tengo (casi) nada en contra de la cadena del Grupo Planeta. Aparte de la línea editorial de sus informativos, lo cierto es que prefiero la programación enfocada al entrenimiento más o menos blanco de Antena 3 que la fijación de Mediaset por los realities y la “miérder” en general y que ha contagiado a los canales de Prisa.

La razón por la que no veo los canales secundarios de los grandes grupos mediáticos es por sus cortes publicitarios. Porque antes La Sexta 3 ponía los intermedios conforme a su criterio, y ahora corta a la vez que Antena 3. Eso siginifica que si empiezo a ver la película de las 10 de la noche (prime time), a los 20 ó 25 minutos, Pablo Motos anunciará en El Hormiguero que volverán tras una “breve” pausa. Y entonces, súbitamente, se cortará la emisión de la película y una cortinilla informará algremente que “volvemos en… 6 minutos”. Mientras tanto, en Antena 3, Motos volverá de su “breve” pausa para decir adiós, y nada más. Tras los patrocinadores de rigor, Antena 3 hará otro corte publicitario de tan sólo 1 minuto. Pero en cuanto empiece el programa siguiente, harán de nuevo una interrupción de otros 6 minutos. Así que en un lapso de tiempo de 15 ó 16 minutos, yo he tenido que sufrir 13 minutazos de anuncios, con el agravante de que los cortes se han hecho a machete, en mitad de una frase si coinciden así. Discúlpenme, pero no me parecen condiciones para disfrutar del buen cine.

Podría hacer un poco de zapping mientras tanto, pero lo “gracioso” es que todas las cadenas del grupo Antena 3 (Nova, Nitro, Xplora) hacen el intermedio a la vez. Todas menos Neox, que desde la fusión depende de los cortes publicitarios de La Sexta. Para disimular. En el caso de Mediaset sucede lo mismo: todos sus canales dependen de las pausas publicitarias de Telecinco y Cuatro.

ACTUALIZACIÓN (21/03/2013): Estoy comprobando que Nitro ahora también depende de los intermedios de La Sexta y no de Antena 3. En el caso de Mediaset, algunos canales dependen de los cortes de Cuatro y otros hacen los intermedios de forma simultánea conforme a su propio criterio, mientras que Telecinco no afecta a otros canales cuando va a publicidad. En cualquier caso, aunque las acciones puntuales puedan variar, se mantiene la estrategia de interrumpir varios canales a la vez y emitir los mismos anuncios en todos ellos.

Hace algún tiempo comentaba esta estrategia con una compañera de facultad que ahora trabaja en planificación de medios. A las cadenas de televisión les sirve para vender a los anunciantes la audiencia de todo el grupo (es decir, mayor alcance) y por tanto cobrar más cara la publicidad. A las centrales de medios les resulta más fácil distribuir los anuncios en bloques que colocarlos canal por canal. Eso sí, mi compañera admitía que no parecían existir ventajas para el espectador.

Me parece “de traca” el poco respeto que tienen las cadenas no sólo por los espectadores sino por los propios contenidos que emiten. Esto se puede ver especialmente bien con las series norteamericanas. Y digo las norteamericanas porque sus capítulos tienen una duración muy concreta y un claro ritmo narrativo (puede que las españolas también, pero antes que un episodio de 80 minutos prefiero verme una película). En las series se aprecian muy bien las pausas porque las marca el propio guión y el montaje. En cambio, las cadenas hacen los cortes nada más salir los créditos, o casi al final del capítulo, sin criterio ninguno. Intermedios larguísimos cuyos anuncios nadie ve, porque tras una hora pegados al televisor, los espectadores aprovechan para ir al baño o lo que se tercie.

Voy a volver al caso de Los Simpson. Como la serie está tan trillada, ya ni se molestan en esperar a un momento medianamente adecuado para cortar, aunque sea en el cambio de un plano a otro. Muchas veces el intermedio se come el final de alguna frase que ya no se ve a la vuelta. Por no hablar de los gags de los créditos finales. Ésos sé desde hace mucho tiempo que ya no volveré a verlos. Si esto lo hacen con el canal “bueno” (el que manda), sufrir estos cortes en un canal secundario es poco menos que un suplicio.

Puede parecer que esto no es más que la pataleta de un espectador frustrado por esta práctica. Pero en el fondo, esta estrategia de vender los anuncios al peso es contraproducente para los anunciantes y los medios. Ahora las tecnologías digitales (Internet a la cabeza) permiten una experiencia más personalizada. Cualquier tienda online recomendará al visitante nuevos productos, o la publicidad de cualquier web variará en función de compras que hayamos hecho recientemente. Muchas veces esas recomendaciones no son eficaces, porque asumen como algo habitual compras que podemos haber hecho de forma excepcional (como reservas de hoteles), pero es un primer paso. Además, la propia televisión cada vez recaba más información cualitativa a través de las redes sociales, la llamada Social TV.

En España la TDT ha multiplicado la oferta de canales, aunque al final la gran mayoría estén concentrados en tres grandes dueños (RTVE, Mediaset y el grupo Antena 3). La televisión es el medio con mayor alcance pero siempre ha adolecido de poca segmentación. Los nuevos canales suponen una gran oportunidad para la publicidad: quizá menos audiencia, pero potencialmente más eficaz, que al final compensa con creces. Pero en cambio, se apuesta por una publicidad en masa, que no segmenta a sus públicos, que molesta al espectador por su irrupción en el peor momento, y que en última instancia fomenta todo menos la fidelidad de ese canal en concreto.

Hay muchas opciones para disfrutar de los contenidos audiovisuales aparte de la televisión en abierto, ya sean canales de pago, la compra de DVD’s, o bajar los contenidos de Internet. Precisamente por eso, la televisión debería hacer lo posible para que el espectador no recurra a esas opciones.

Las lecciones de Los Fraguel

Los que tengáis por costumbre pasaros por este blog de vez en cuendo supongo que ya tendréis una edad suficiente como para que no haga falta que os hable de la serie Fraggel Rock (en España e Hispanoamérica conocida como Los Fraguel). Quien más y quien menos recordará, aunque sea vagamente, ese “lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraggel Rock” y las andanzas de sus protagonistas aunque no acertéis a ponerles nombre.

Hace poco, a raíz de un tweet salió a colación uno de los episodios cuyo argumento recordaba con más claridad. Indagando un poco he visto que se trata del 6ª episodio de la 1ª temporada (la serie estuvo 5 temporadas en antena, alcanzando los 96 capítulos). Su título original es The Preachification of Convincing John. No sé cómo se tradujo en España así que prefiero no hacer especulaciones.

En este episodio, Musi, la fraguel hippy y espiritual, reflexiona sobre los Curris (Inges en la hispanoamérica, Dozers en la versión original), la otra raza que convive con los fraguel en la cueva y que se dedican a hacer construcciones que por su sabor a rábano son devoradas continuamente por éstos últimos. Musi ve que la actitud devora-torres de los fraguel es muy poco respetuosa con el trabajo de los curris, y por eso promueve una suerte de vegetarianismo entre sus amigos, y les hace jurar que ya no se comerán las costrucciones de los pequeños curris. Más tarde, recurre al personaje de John “el convincente” (Convincing John), una especie de predicador muy dado a arengar a las masas, para que el juramento se haga extensivo al resto de los habitantes de la cueva. Sin embargo, esto no resulta beneficioso para los curris. Al no tener a nadie que frene su “urbanismo desmedido”, los curris colapsan la cueva de los fraguel con sus construcciones, y al no poder seguir construyendo, se ven obligados a mudarsa a otro sitio donde puedan continuar su labor y haya alguien dispuesto a comerse lo que ellos hacen. Musi se da cuenta a tiempo y consigue que se levante el juramento y los fraguel puedan volver a comer las torres de los curris.

Aquí tenéis el episodio completo en inglés para que conozcáis todos los detalles. No es muy largo (podéis saltar las secuencias Doc y su perro Sprocket) y es fácil de entender aun sin subtítulos.

Fraggel Rock era una serie que huía del simplismo y buscaba que los pequeños telespectadores sacasen sus propias conclusiones. A través del mundo fantástico y divertido, con todas sus canciones y su vanalidad, se explicaban alegorías de temas más serios.

La interpretación que le di de pequeño a este episodio fue la del equilibrio del ecosistema. Los fraguel son depredadores de los curris, aunque en vez de comerse a los diminutos obreros, se comen sus construcciones. Al no tener depredadores, los curris se expandieron hasta tal punto que acaban perjudicados ellos mismos. Es necesario un equilibrio entre las especies. Tan malo sería que los fraguel devorasen todas las torres de los curris como que no se comiesen ninguna.

Después de ver el episodio nuevamente para hacer esta entrada, me llamó la atención una frase que dice Musi cuando se da cuenta del error que había cometido: “pensé que entendía a los curris, pero estaba en un error”. Otra interpretación que ahora encuentro al episodio es la del peligro de las buenas intenciones. Musi pensaba que actuaba en favor de los curris, cuando en realidad les estaba perjudicando a la larga. Es un tema complejo y en el episodio los personajes no sientan cátedra al respecto, simplemente es un mensaje que se queda ahí para que el espectador lo interprete.

Hilando más fino podríamos hacer un paralelismo entre el colapso urbanístico de los curris y la burbuja inmobiliaria. De hecho, en la postal que recoge Gobo de su tío Matt, éste le cuenta que ha descubierto que en el mundo exterior también existen curris (pero que en cambio hacen una comida horrible). ¿Es el episodio una alegoría sobre la crisis que vivimos?

Espero vuestros comentarios 🙂

La libertad del mando a distancia ¿Realmente vemos lo que queremos?

Poner a parir un determinado programa de televisión o a todo un canal es una práctica muy habitual, tanto dentro como fuera de Twitter. La semana pasada, el nivel de bilis arrojado contra Telecinco volvió a subir por encima de la media. Posiblemente se debiera a la demanda interpuesta por la cadena de Vasile contra Pablo Herreros, en la que le acusan de amenazas y coacciones.

(ACTUALIZACIÓN: Telecinco ha retirado la demanda contra Pablo Herreros.)

Entre tanto comentario criticando la Cadena Mierder llegó un mensaje a mi muro de Twitter (Retweet mediante) que decía: “a la gente que se queja tanto de los contenidos de Telecinco… ¿Os obligan a verlo? Pues ya está!”. Y como yo tenía el día tonto e intuí que se trataba de un argumento que ya he oído muchas veces acerca de que si no te gusta algo basta con cambiar de canal, respondí con un (no muy elegante) “la falacia de la libertad que otorga el mando a distancia…”. Hubo un par de comentarios más por parte de los tres usuarios implicados en la conversación y la cosa no llegó a más (yo no soy como las tuitstars que se dedican a hacer de rabiar a los políticos). Twitter, con sus 140 caracteres, no es un buen formato para entrar en profundidad sobre ciertos temas.

En cualquier caso, al hilo de ese comentario, recordé los argumentos típicos que se suelen hacer para justificar que si la telebasura se ve tanto por algo será, que sólo hace falta cambiar de canal, y que las cadenas privadas de televisión son empresas y pueden programar lo que crean conveniente para obtener audiencia. El propósito de esta entrada es el de rebatir estos argumentos.

En primer lugar, me gustaría diferenciar entre pull media y push media, una distinción muy parecida a la que se hace en Industrias Culturales entre industrias editoriales y modelo de flujo. La televisión es el ejemplo típico de push media: emite continuamente y “encuentra” al espectador. Esto, unido a la alta penetración del medio televisivo en los hogares, hace que determinados programas tengan puedan ser vistos por mucha más gente que cualquier película, libro, obra de teatro, canción, etc. Obviamente, esta separación no siempre está clara. Las películas pueden verse en la tele, las canciones oírse e la radio…

Pero en definitiva, la televisión tiene una influencia en la sociedad a priori mucho más alta que otros medios, incluido Internet (insisto: a priori). Esto no significa que las cadenas estén obligadas a emitir contenidos asépticos y políticamente correctos todo el rato. Está bien (incluso es necesario) que los canales emitan programas críticos o en contra de lo establecido. Pero al menos deberían tener en cuenta esta situación ventajosa, incluso si se trata de cadenas privadas.

Cuando se critican determinados contenidos suele haber comentarios del tipo “pues que cambien de canal”, “si tanta gente lo ve será por algo”, y similares. Claro, claro, para que se deje de emitir Gandía shore (o “Cualquier otro sitio shore”) basta conque la gente deje de verlo. Y para cambiar la situación de este país basta con que la gente vote a otro partido políticos. Pero si dejamos el país de las hadas y volvemos al mundo real, las cosas no son tan sencillas.

Detrás de los argumentos del tipo “la gente ve lo que le interesa” subyace la Teoría de los Usosy Gratificaciones (TUG). Esta teoría se centra en las audiencias para tratar de comprender los medios de comunicación, y afirma que el espectador busca activamente contenidos que le interesen y que satisfagan sus necesidades (sí, ya sé que ahora todos vivís solos o con vuestra pareja, y que no veis la tele, sólo la usáis para enchufarle el disco multimedia y ver las series que os bajáis de Internet). Frente a otras aproximaciones, más críticas, que intentan analizar los efectos de los medios en la audiencia, la TUG intenta averiguar qué hace la audiencia con los medios.

Esta aproximación individualista se basa en una libertad a priori del espectador, al que además considera racional y bien informado. En base a esa libertad, el espectador tendría la capacidada de “negociar” con el medio televisivo, pues su demanda de contenidos influiría en la programación (cancelación de los programas que se ven poco, renovación de los que tienen éxito).

Las críticas a esta teoría, que son muchas, empiezan por esa presunción de que el espectador es racional y está bien informado. ¿Está bien informado a priori el espectador cuando ve reportajes sobre las bondades de la homeopatía, las terapias alternativas y demás discursos magufos? ¿O cuando ve reportajes presuntamente informativos que en realidad son publirreportajes?

La otra gran crítica a la TUG es que ignora la naturaleza social del sujeto. El contexto social, incluyendo variables como el país, es un complejo mecanismo que nos presiona para ver un canal u otro. Puede ser el corrillo de compañeros de trabajo que comenta un programa en la máquina del café, pueden ser los comentarios hechos en Twitter (positivos o negativos)… Los cebos de muchos programas (Sálvame es el ejemplo más conocido) están por algo. Incluso algo tan tonto como el número de canal en nuestro televisor puede influir a la hora de generar audiencia. No es casualidad que varios canales como Neox, Nova o la MTV hiciesen pequeñas campañas para posicionarse en un determinado lugar en la numeración de nuestro mando a distancia.

En definitiva, el que no quiera ver Telecinco es muy libre de cambiar de canal o de apagar el televisor. Pero no vivimos en burbujas aisladas, ni en cabañas perdidas en el monte (al menos, la mayoría de nosotros no). Los programas que vemos dependen de muchos factores, incluida socialización con los demás. La audiencia, por desgracia, no siempre es sabia.

Muertes mierdes en series: quitando personajes.

Ya hemos visto como en las películas se puede morir de una forma muy estúpida o muy mierder. Vamos a profundizar en el concepto de “muerte mierder” cuando se trata de la pequeña pantalla.

Las series tienen la mala costumbre de alargarse y renovarse una temporada tras otra. Eso a veces da lugar a que algunos actores no puedan continuar en la serie por diversas causas (normalmente la incompatibilidad de horarios con otros proyectos) o que algunos personajes pierdan interés para el público. En uno u otro caso, para retirar al personaje de la serie existen un sin fin de tópicos-barra-excusas que justifican su abandono. Y si no, echad un vistazo a la rotación de protagonistas en Al salir de clase.

Matar al personaje es algo que no debería hacerse a la ligera. Dependiendo del tono de la serie, la muerte de un personaje puede ser un golpe demasiado dramático y no conviene abusar . Además, los personajes muertos no pueden regresar a la serie (vale, hay expeciones), así que hay que estar bien seguros de la decisión.

Con todo, las muertes en las series abundan. Y en algunos actores tendrían motivos sobrados para agredir a algún guionista. Veamos unos ejemplos.

Maude Flanders (Los Simpson)

Ned Flanders es un secundario habitual en Los Simpson y en cierto modo se hace querer con su beatería y sus diminutivos (diddily-oh). Su familia no es sino una forma de darle el contrapunto a sus escenas: una mujer mojigata y algo cotilla, y dos hijos harto ingenuos a los que todo les parece bien. Sigo sin ser capaz de distinguir a Rod y Todd, y eso que sé distinguir a la hermanas de Marge.

El caso es que alguien decidió que no era necesaria la presencia de tantos Flanders, y decidieron cargarse a Maude. Y de la forma más tonta. Eso sí, Homer Simpson estuvo implicado en la muerte de alguna manera.

El incidente es el eje central de la acción durante el episodio. A raíz de la muerte de Maude, la condición de viudo de Ned ha servido para construir algunas tramas en capítulos posteriores. Con todo, y a pesar de que Maude Flanders no fuese un personaje muy popular, su muerte me sobraba.

Marcial (Médico de familia)

La serie protagonizada por Emilio Aragón reinó en la parrilla televisiva durante cuatro largos años. Se trataba de una serie de humor blanco (a veces no apto para diabéticos) que encontró todo un filón en el product placement, del que abusaban con más o menos sutileza.

El personaje de Marcial era un secundario sin demasiado carisma pero tampoco excesivamente hostiable. Pero a algún guionista gracioso se le ocurrió que sería el despiporre liquidarlo en el penúltimo episodio de la serie (si mal no recuerdo), cuando ésta ya tenía firmado su fin de emisión. Vean, vean:

Un accidente bastante tonto del que no me queda claro quién tiene más culpa. Si bien Ernesto (personaje interpretado por un actor con síndrome de Down) salió más o menos ileso, el pobre Marcial no tuvo tanta suerte. El cénit de la carrera interpretativa de Jorge Roelas está en el minuto 6 de este vídeo.

¿En serio era necesario ventilarse un personaje así cuando la serie ya iba a acabar? Ni siquiera tiene relación con la trama principal, es una muerte totalmente gratuita. Se ve que Jorge Roelas tuvo un pique muy gordo con algún guionista.

Scott (Sensación de vivir)

Scott entra en esa categoría que el señor Viruete tiene a bien llamar “secundarios que nos traumatizaron”, sección en la que ya le dedicaron un concienzudo artículo que les recomiendo.

En esencia, al inicio de la serie Sensación de vivir, Scott y David eran los personajes losers. Los pringados, vaya. La diferencia es que David (interpretado por Brian Austin Green) se esforzó por cambiar su forma de ser y de vestir, y Scott (Douglas Emerson) siguió con las mismas “cosas de críos” que hacía al principio. Ni que decir tiene que en este blog apreciamos mucho más a gente como Scott, coherentes consigo mismos y sus aficiones infantiloides-frikis, y no a chaqueteros como David, que con tal de encajar y liarse a la guapita más fea del grupo de guays del instituto cambia por completo su forma de ser.

El caso es que una vez que David se unió oficialmente al “grupo”, la serie contaba con 4 protagonistas masculinos y 4 femeninos. 4 parejitas, vaya. El bueno de Scott ya no encajaba en el barrio del código postal ficticio 90210. Podría haberse cambiado de instituto, podría haber seguido por su cuenta y unirse al foro de debate o al club de audiovisuales. Pero en lugar de eso, los guionistas decidieron proporcionarle una de las muertes más tontas que te puedas echar a la cara:

Durante una fiesta de cumpleaños, Scott encuentra un arma en el cajón del escritorio de su padre. Decide que hacerla girar a lo Luky Luke queda la mar de molón. Y claro, como no tiene práctica, la pistola se le escapa (o la suelta, no queda muy claro en el vídeo). Con tan mala pata que durante la caída se dispara y mata a Scott. No, no tenía el seguro puesto, ya es mala sangre.

Y seguro que cuando escribieron la escena, los guionistas pensaron que quedaba creíble y todo.

Bonus: Judy (Cosas de casa)

El último caso de la lista figura como bonus porque ni siquiera podemos decir que sea una muerte propiamente dicha. Se trata de Judy, la hija menor del matrimonio Winslow en Cosas de casa, la hermana de Eddie y Laura.

De primeras, los tres hermanos Winslow cubrían un amplio espectro de target infantil y juvenil: un hermano mayor adolescente, una hija mediana entrando en la pubertad, y una hija pequeña aún en la niñez. Sin embargo, a Judy le salieron competidores. Por un lado, el personaje de Steve Urkel, que estaba previsto como una aparición de un solo episodio, se quedó como secundario recurrente y sus escenas restaron protagonismo a Judy (y como todos sabéis, Urkel acabaría fagocitando la serie entera). Por el otro, el personaje de Richie, el hijo de Rachel, al ir creciendo ocupó el rol de benjamín gracioso, por lo que la menor de los Winslow se quedó en tierra de nadie.

Con esta situación, resulta que la actriz que interpretaba a Judy, Jaimee Foxworth (o en todo caso sus representantes), pidió un aumento de sueldo. Y la reacción de los productores fue un despido fulminante tras terminar la 4ª temporada de la serie. No hubo ninguna escena que justificase la salida del personaje de la serie. Judy simplemente subió a su cuarto. La quinta temporada arrancó como si Judy nunca hubiese existido, y desde entonces los Winslow decían que tenían sólo dos hijos. Fue una de las desapariciones más sonadas de la historia de la ficción televisiva.

Por lo tanto, en este caso ni siquiera hay vídeo. Por su parte, Jaimee Foxworth hizo alguna que otra película, aunque no precisamente para toda la familia

Sobre el posible final de Cómo Conocí A Vuestra Madre

La serie Cómo conocí a vuestra madre comenzó a emitirse en Estados Unidos en septiembre de 2005 en la CBS. El planteamiento inicial de un padre contándole a sus hijos en el año 2030 la historia de cómo conoció a la madre de éstos era el recurso para construir una sitcom que gira alrededor de 5 personajes principales que rondan la treintena. La octava temporada de CCVM comenzó hace escasamente un mes, y en principio será la última salvo que se renueven los contratos para una novena. La pregunta es si conoceremos a la madre de los chicos cuando acabe la octava temporada en mayo de 2013.

NOTA: lo que viene a continuación son una serie de comentarios analizando ciertos aspectos de la serie. Para ejemplificar algunas cosas, haré mención a diversos episodios de las 7 temporadas emitidas hasta entonces. Aunque no hablaré en detalle de los argumentos, estas menciones podrían considerarse spoilers.
NOTA 2: hay una actualización al final de este artículo sobre la renovación de la serie.

Ni que decir tiene que la historia de cómo se conocen Ted, el protagonista de la serie, y su futura mujer, no es en absoluto la trama principal. Se trata de un eterno McGuffin que sirve de excusa para contarnos las situaciones de los cinco protagonistas e ir desarrollando los personajes. No obstante, el recurso de la voz en off, presente a lo largo de todos los capítulos, unido a que la serie en sí es un gigantesco flashback (no olvidemos que es una historia contada en el año 2030) permite una serie de recursos narrativos que dan mucho juego.

Uno de los más comunes es congelar la imagen para que la voz en off de Bob Saget (la voz de Ted Mosby en la versión original) explique algunas situaciones e incluso se haga algún flashback. También hay algunos episodios donde la trama se cuenta desde un determinado punto de vista para luego completarlo con otras perspectivas y tener una visión de conjunto. Esto ocurre en episodios como Ted Mosby, arquitecto (T2), Brunch (T2), y The Mermaid Theory (T6) entre otros. Rizando el rizo, en el capítulo The Goat (T4) se habla de los estragos producidos por una cabra que ha traido Lily (personaje interpretado por Alyson Hannigan) al piso, pero al final del episodio, el “futuro Ted” recuerda que el incidente con la cabra no ocurrió hasta un año más tarde, y en efecto podemos ver lo sucedido en el último episodio de la temporada 5 (The Leap).

No obstante, para no alejarse de la premisa inicial, a lo largo de la serie, la voz en off de Ted ha ido dando pistas sobre la forma en que conoce a su mujer: el paraguas amarillo, la presencia de la madre en el aula donde Ted dio su primera clase (más tarde descubrimos que Ted se había confundido de aula), o que el primer encuentro entre los dos fue en una boda, aunque no especifica en cuál.

La gran pregunta, como he comentado al principio, es si al final de la serie llegaremos a conocer a la esposa de Ted ahora que se sabe la fecha en que acaba la serie y se puede planificar un último episodio en el que concluyan todas las tramas. Mi opinión, o mejor dicho mi predicción, es que el personaje de la “madre” aparecerá en el último plano del último episodio (sin contar el chiste final con el que cierran muchos capítulos). O puede que ni siquiera nos concedan ese capricho, y la serie cierre en el momento en que Ted esté a punto de conocerla.

En cualquier caso, espero que los guionistas no caigan en la tentación de desvelar que la madre al final resulta ser uno de los personajes que ya conocemos, como Robin o Victoria (que reapareció en la 7ª temporada). Dudo que ocurra eso. Aunque si al final es otra chica, la trama de la serie se resumirá en “hijos, voy a contaros cómo durante 8 años me tiré a todo lo que se movía y estuve a punto de casarme un par de veces hasta que al final conocí a vuestra madre”.

El gran reto, bajo mi punto de vista, es si los guionistas sabrán encajar las piezas que ellos mismos han ido dejando a lo largo de estos años. Mientras la serie tenía visos de continuar de forma más o menos indefinida, las pistas sobre el personaje de la madre eran aleatorias, un cebo para no perder de vista el leitmotiv de la serie. Ahora que se acerca el final, toca encaminar esfuerzos a cerrar esa trama de forma satisfactoria. Si no, podríamos asistir al final más chapucero de una serie desde que acabó Perdidos.

Dentro de nueve meses, haré una segunda parte de este artículo para ver cómo ha concluido (o no) la serie. Hasta entonces, espero que os dejéis caer por aquí de vez en cuando.

ACTUALIZACIÓN (6-Febrero-2013): En diciembre podía leerse la noticia de que la serie había renovado por una novena temporada, por lo que su emisión se prolongará hasta la primavera-verano de 2014. Como es sabido, Jason Segel no quería continuar en la serie. Finalmente, el actor ha cambiado de opinión y ha renovado como el resto del reparto. Los creadores de la serie querían conocer con anticipación la renovación de una nueva temporada ya que necesitaban una fecha para planificar un final a partir de todas las pistas que han ido dejando a lo largo de estos años. Tras un par de meses, la noticia se hizo oficial. Según los responsables de la serie, la novena temporada será definitivamente la última (la octava estaba condicionada a una nueva renovación), y se revelará la identidad de la esposa de Ted Mosby.

ACTUALIZACIÓN 2 (13-abril-2014): En Estados Unidos ya se ha emitido el final de la serie, y aquí tenéis mi opinión al respecto. ¿Acerté en mis conjeturas?

 

Hablamos de Comic Book Men en El Ninho Naranja

Ayer fue un día muy animado en el blog. Y es que además de celebrar el tercer aniversario de la bitácora, resulta que tenía ya preparada mi habitual colaboración en El Ninho Naranja, que por cuestiones de agenda (este mes están que se salen estos chicos) se publicó también ayer.

En esta nueva reseña he vuelto al mundo de las series para hablaros del proyecto de Kevin Smith, que muchos conoceréis por su película de debut (Clerks) y otras de su filmografía en las que aparecen Jay y Bob “el silencioso”. Pues bien, resulta que últimamente el Sr. Smith anda volcado en el mundo del podcast y ha reunido en una misma serie su pasión por los podcast y los cómics. Se trata de Comic Book Men, las peripecias de los empleados de El Alijo Secreto de Jay y Bob, la tienda que tiene Kevin Smith en Nueva Jersey. En mi artículo, os hablo del curioso formato de la serie, sus puntos a favor, sus debilidades, y su trayectoria.

Kevin Smith junto a los protagonistas de Comic Book Men

Podéis (y debéis) leer el artículo completo aquí.