Sobre el cierre de los canales de TDT, pero bien contado

Ya sabéis que el próximo martes 6 de mayo dejan de emitir nada menos que 9 canales de la TDT. La lista completa de cadenas que dejaremos de ver es:

  • Nitro, Xlora y La Sexta 3 (grupo Atresmedia)
  • La 7 y Nueve (grupo Mediaset)
  • AXN y la antigua Marca TV (Unidad Editorial)
  • La antigua MTV, y la frecuencia donde Intereconomía emitía a nivel nacional, ambas convertidas en canales de teletienda (Vocento)

A pesar de los anuncios emitidos en Atresmedia, que culpa del cierre al Gobierno, y en Mediaset, mucho más truculento (ya os vale), la situación es bastante más compleja y el cierre se debe a una serie de acontecimientos y no a única causa. Al menos el anuncio de Mediaset se acerca un poco más a la verdad con aquello de “entre todos las mataron”.

Nitro

Del cierre de Nitro no se han quejado tanto

Las frecuencias en la TDT y los Múltiplex

Lo primero que hay que saber para entender todo este asunto es que la TDT, por muy digital que sea, se propaga por ondas hertzianas al igual que lo hacía la televisión analógica, la radio FM y demás. Las diferencias son dos. La primera, que utiliza un rango de frecuencias distinto al de su predecesora analógica: son frecuencias más altas.

La segunda y más importante es que la señal de los canales está comprimida y codificada en ceros y unos (0 y 1), y que en una misma frecuencia se pueden transmitir las señales de cuatro canales de TV o radio (salvo los canales en Full HD, que ocupan más ancho de banda). Por esa razón, cuando sintonizamos los canales en nuestra televisión, nos aparecen de cuatro en cuatro, y evidentemente agrupados siempre en los mismos bloques: los de RTVE, Antena 3 con Neox y Nova, etcétera.

El espectro radioeléctrico se considera un bien escaso y su uso está regulado en todos los países, ya sea a través del Estado, como en el caso de España y otros países europeos, o bien mediante instituciones como la FCC (Federal Communications Commision, Comisión Federal de Comunicaciones) en EE.UU.

Los motivos del cierre

Ya hemos dicho que es el Estado el que regula el espacio radioeléctrico, y por tanto es quien adjudica las frecuencias de TV a los nuevos canales, públicos o privados. Con el apagón analógico, el anterior Ejecutivo fue especialmente generoso a la hora de conceder nuevos canales a los diferentes grupos de comunicación, posiblemente con la idea de que la TDT despegase y se viese cumplida la promesa de ofrecer al ciudadano una amplia oferta televisiva.

El problema vino al aprobarse la Ley General de Comunicación Audiovisual (Ley 7/2010 del 31 de Marzo). Con ella se trasponía una directiva comunitaria en materia de Comunicación Audiovisual a la legislación española y se unificaba y actualizaba la normativa al respecto. Y entre otras cosas, esa ley obligaba a sacar a concurso las concesiones de frecuencia. Por esa razón, una sentencia del Tribunal Supremo de diciembre de 2012 anulaba las concesiones que había hecho el Gobierno de Zapatero en julio de 2010 sin realizar los trámites pertinentes.

Ahora viene la segunda parte del problema, de la que tiene culpa el actual Ejecutivo. La sentencia no obligaba a cerrar los canales adjudicados “a dedo”, sino que exigía que se realizase un concurso público como establecía la Ley 7/2010. ¿Por qué el Gobierno de Rajoy no convocó ese concurso? Por el dividendo digital.

El dividendo digital consiste en la asignación de frecuencias, hasta ahora reservadas para la emisión de la TDT, a servicios de telefonía móvil, en concreto para la implantación de la 4G. La razón es que la banda de los 800Mhz ofrece mayor alcance y calidad con menor inversión que utilizando los rangos de 1.800 y 2.600Mhz que utilizan actualmente los operadores que ofrecen este servicio. (Básicamente, las frecuencias más bajas tienen mayor alcance).

Como unos lo hicieron mal y los otros no están haciendo nada por solucionarlo, al final el Supremo ha instado al cierre de los canales, y claro, ahora vienen los lloros. En cuanto al tema del dividendo digital, sigue coleando, y ya veremos cómo se soluciona finalmente. La asignación de frecuencias de TDT para servicios de telefonía puede afectar a la calidad de las emisiones e incluso a los formatos de Alta Definición.

La Siete y La Nueve

Otros dos con un cierre discreto

Qué canales cierran y por qué

Uno de los mayores motivos de queja por parte de los espectadores es el cierre de canales temáticos como La Sexta 3, dedicado al cine, o Xplora, especializado en documentales y factual (aunque finalmente Xplora continuará sus emisiones a través de Internet). En cambio, nadie ha dicho nada sobre La Siete y Nueve, que son cadenas de marujas.

¿Cuáles han sido los criterios para cerrar esos canales en concreto? Unidad Editorial y Vocento lo han tenido fácil. AXN era un canal de pago que seguirá emitiendo en otras plataformas (ONO, Imagenio…). En cuanto a Marca TV, MTV e Intereconomía, ya habían dejado de emitir por motivos económicos y sus frecuencias estaban ocupadas por teletiendas. Sólo Intereconomía sigue en funcionamiento, pero es en otras frecuencias y no a nivel nacional.

Nos centraremos por tanto en los dos canales de Mediaset y los tres de Atresmedia. Lo primero que debemos tener en cuenta es que en el momento de adjudicar los canales (julio de 2010) la fusión entre Antena 3 y La Sexta no se había hecho efectiva (la de Mediaset entre Telecinco y Cuatro sí), por lo que la sanción afecta a dos canales de La Sexta y uno de Antena3.

La información que he podido leer en los artículos de estos días no es muy clara a la hora de explicar por qué cierran estos canales en concreto. La noticia de El País da a entender que los grupos multimedia han podido elegir qué canales cerrar, aunque yo no lo tengo muy claro. Mi teoría inicial era que debían cerrar las frecuencias otorgadas en julio de 2010. Esto podría explicar por qué La Sexta cierra sus dos canales y Antena 3 se desprende de Nitro, canal que obtuvo con posterioridad a Neox y Nova, pero no explica por qué Mediaset prescinde de La Siete y Nueve. Por tanto, parece que los grupos han podido elegir.

¿Qué canales cerrar y por qué? En primer lugar, hay cuatro canales “titulares”: Antena 3, Cuatro, Telecinco y La Sexta. Son los buques insignia de los dos grandes grupos de comunicación y no tiene sentido su cierre, por mucho que los tuitstars de turno arremetan contra ellos. Eso sería como si Nike, pudiendo elegir, cerrase su sede central en Oregón en vez de uno de sus talleres en Asia. Seamos serios.

La rentabilidad no parece ser un factor decisivo, ya que los dos grandes grupos venden su publicidad al peso. Los intermedios se producen en varios canales a la vez y se vende al anunciante la audiencia global de todo el grupo y no de un canal en concreto. Parece que cada competidor ha tomado u a estrategia diferente. Mientras que Atresmedia se ha deshecho de canales temáticos con programación diferenciada (el cine de La Sexta 3 y los documentales de Xplora), Mediaset ha optado por quitar de en medio canales dedicados fundamentalmente a la multidifusión, y ha dejado otros como Energy o Divinity. Veremos cuál de las dos estrategias resulta mejor, aunque de momento ha quedado claro cuáles eran las preferencias del público.

Conclusiones finales

Un villano

Presunto directivo de Atresmedia maquinando el cierre de Xplora y La Sexta 3

El cierre de estos 9 canales de TDT se debe no sólo a la negligencia del anterior Gobierno de Zapatero, que adjudicó una serie de frecuencias saltándose los procedimientos que había establecido ese mismo Gobierno tan sólo unos meses antes, sino al actual Ejecutivo de Rajoy. Se ha demostrado una total falta de iniciativa en este tema, dejando que pase el tiempo sin tomar ninguna decisión, como si el problema se fuese a arreglar solo. Y no olvidemos que el dividendo digital es un asunto que aún está por solucionarse y que ya lleva retraso con respecto a la hoja de ruta inicial que se había propuesto.

En cuanto a la elección de canales a cerrar, hemos visto cómo Unidad Editorial y Vocento se han deshecho de los que ya estaban “muertos”. Mediaset y Atresmedia han tomado sus decisiones. Personalmente, no me imagino un directivo de Atresmedia acariciando un gato persa y diciendo “¡Voy a dejar sin cine y documentales a la audiencia, y que los tuiteros se quejen todo lo que quieran, MUAHAHAHAHA!”. No sabemos si el cierre de esos canales en concreto han sido por imperativo legal o por otras razones.

Y sí, la programación de Telecirco es muy miérder, pero es de la competencia. Si fuera por cerrar canales, me quedaba solo.

Ya no veo La Sexta 3: la estrategia de los anuncios en bloque

Ya no veo películas en La Sexta 3. No desde que La Sexta y Antena 3 se fusionaron. Tampoco solía seguir las series en Neox. Si acaso veo algún capítulo repetido de The Big Bang Theory, Cómo conocí a vuestra madre, o los incombustibles Los Simpson. Y no tengo (casi) nada en contra de la cadena del Grupo Planeta. Aparte de la línea editorial de sus informativos, lo cierto es que prefiero la programación enfocada al entrenimiento más o menos blanco de Antena 3 que la fijación de Mediaset por los realities y la “miérder” en general y que ha contagiado a los canales de Prisa.

La razón por la que no veo los canales secundarios de los grandes grupos mediáticos es por sus cortes publicitarios. Porque antes La Sexta 3 ponía los intermedios conforme a su criterio, y ahora corta a la vez que Antena 3. Eso siginifica que si empiezo a ver la película de las 10 de la noche (prime time), a los 20 ó 25 minutos, Pablo Motos anunciará en El Hormiguero que volverán tras una “breve” pausa. Y entonces, súbitamente, se cortará la emisión de la película y una cortinilla informará algremente que “volvemos en… 6 minutos”. Mientras tanto, en Antena 3, Motos volverá de su “breve” pausa para decir adiós, y nada más. Tras los patrocinadores de rigor, Antena 3 hará otro corte publicitario de tan sólo 1 minuto. Pero en cuanto empiece el programa siguiente, harán de nuevo una interrupción de otros 6 minutos. Así que en un lapso de tiempo de 15 ó 16 minutos, yo he tenido que sufrir 13 minutazos de anuncios, con el agravante de que los cortes se han hecho a machete, en mitad de una frase si coinciden así. Discúlpenme, pero no me parecen condiciones para disfrutar del buen cine.

Podría hacer un poco de zapping mientras tanto, pero lo “gracioso” es que todas las cadenas del grupo Antena 3 (Nova, Nitro, Xplora) hacen el intermedio a la vez. Todas menos Neox, que desde la fusión depende de los cortes publicitarios de La Sexta. Para disimular. En el caso de Mediaset sucede lo mismo: todos sus canales dependen de las pausas publicitarias de Telecinco y Cuatro.

ACTUALIZACIÓN (21/03/2013): Estoy comprobando que Nitro ahora también depende de los intermedios de La Sexta y no de Antena 3. En el caso de Mediaset, algunos canales dependen de los cortes de Cuatro y otros hacen los intermedios de forma simultánea conforme a su propio criterio, mientras que Telecinco no afecta a otros canales cuando va a publicidad. En cualquier caso, aunque las acciones puntuales puedan variar, se mantiene la estrategia de interrumpir varios canales a la vez y emitir los mismos anuncios en todos ellos.

Hace algún tiempo comentaba esta estrategia con una compañera de facultad que ahora trabaja en planificación de medios. A las cadenas de televisión les sirve para vender a los anunciantes la audiencia de todo el grupo (es decir, mayor alcance) y por tanto cobrar más cara la publicidad. A las centrales de medios les resulta más fácil distribuir los anuncios en bloques que colocarlos canal por canal. Eso sí, mi compañera admitía que no parecían existir ventajas para el espectador.

Me parece “de traca” el poco respeto que tienen las cadenas no sólo por los espectadores sino por los propios contenidos que emiten. Esto se puede ver especialmente bien con las series norteamericanas. Y digo las norteamericanas porque sus capítulos tienen una duración muy concreta y un claro ritmo narrativo (puede que las españolas también, pero antes que un episodio de 80 minutos prefiero verme una película). En las series se aprecian muy bien las pausas porque las marca el propio guión y el montaje. En cambio, las cadenas hacen los cortes nada más salir los créditos, o casi al final del capítulo, sin criterio ninguno. Intermedios larguísimos cuyos anuncios nadie ve, porque tras una hora pegados al televisor, los espectadores aprovechan para ir al baño o lo que se tercie.

Voy a volver al caso de Los Simpson. Como la serie está tan trillada, ya ni se molestan en esperar a un momento medianamente adecuado para cortar, aunque sea en el cambio de un plano a otro. Muchas veces el intermedio se come el final de alguna frase que ya no se ve a la vuelta. Por no hablar de los gags de los créditos finales. Ésos sé desde hace mucho tiempo que ya no volveré a verlos. Si esto lo hacen con el canal “bueno” (el que manda), sufrir estos cortes en un canal secundario es poco menos que un suplicio.

Puede parecer que esto no es más que la pataleta de un espectador frustrado por esta práctica. Pero en el fondo, esta estrategia de vender los anuncios al peso es contraproducente para los anunciantes y los medios. Ahora las tecnologías digitales (Internet a la cabeza) permiten una experiencia más personalizada. Cualquier tienda online recomendará al visitante nuevos productos, o la publicidad de cualquier web variará en función de compras que hayamos hecho recientemente. Muchas veces esas recomendaciones no son eficaces, porque asumen como algo habitual compras que podemos haber hecho de forma excepcional (como reservas de hoteles), pero es un primer paso. Además, la propia televisión cada vez recaba más información cualitativa a través de las redes sociales, la llamada Social TV.

En España la TDT ha multiplicado la oferta de canales, aunque al final la gran mayoría estén concentrados en tres grandes dueños (RTVE, Mediaset y el grupo Antena 3). La televisión es el medio con mayor alcance pero siempre ha adolecido de poca segmentación. Los nuevos canales suponen una gran oportunidad para la publicidad: quizá menos audiencia, pero potencialmente más eficaz, que al final compensa con creces. Pero en cambio, se apuesta por una publicidad en masa, que no segmenta a sus públicos, que molesta al espectador por su irrupción en el peor momento, y que en última instancia fomenta todo menos la fidelidad de ese canal en concreto.

Hay muchas opciones para disfrutar de los contenidos audiovisuales aparte de la televisión en abierto, ya sean canales de pago, la compra de DVD’s, o bajar los contenidos de Internet. Precisamente por eso, la televisión debería hacer lo posible para que el espectador no recurra a esas opciones.