Anuncios hostiables. (In)Securitas Direct: queremos que tengas miedo

Continuamos con la exitosa sección de anuncios hostiables con uno de los más malrollistas que hemos visto en los últimos tiempos. En realidad no se trata de un spot televisivo como tal. Es decir, no se emite durante los intermedios publicitarios de la televisión. Es más bien una telepromoción. ¿Y qué diferencia hay con un spot convencional? Bueno, las telepromos las hacen presentadores o actores de una cadena en concreto hablando de un producto determinado; suelen ser más largas que los anuncios normales, suponque que porque el anunciante se ha ahorrado los costes de producción y a cambio pueden “comprar” más tiempo de emisión (se emiten sólo en unas pocas cadenas y la mayoría de las veces en programas concretos, así que los costes se compensan).

En este caso estamos hablando de la promoción de Securitas Direct en algunas cadenas comerciales. Al ser una telepromo, el actor que aparece depende del canal donde se emita. Los más reconocibles son Carlos Lozano y Mario Picazo, éste último en las promos emitidas en Telecinco. Debido al control que tiene Telecinco de sus contenidos en la red, me ha resultado imposible encontrar el vídeo para insertarlo aquí, pero seguro que os lo sabéis.

Picazo vendiendo alarma

"¿Veis todas las alarmas que he instalado ya? Pues lo mejor es que voy a comisión."

El vídeo: Mario Picazo nos habla de los peligros que acechan nuestro hogar: ladrones, secuestradores, mafias… ¿Hay algo peor que sufrir un robo cuando has salido de casa? Efectivamente y sí. Hay algo mucho peor: sufrir un robo cuando estás dentro de casa. Por eso, Mario te ofrece la alarma de Securitas Direct, con videovigilancia, conexión con la poli, atención personalizada (convierta su casa en la casa de Gran Hermano, hoyga), y respuesta armada automática… vale, lo último es mentira. Creo. Y por un precio módico, señora.

Por qué es hostiable: simple y llanamente por lo burdo de la estrategia. Incita al miedo más primario y de una forma nada sutil, con frases del tipo “usted no pondría precio a la seguridad de su familia” y cosas por el estilo. Vender alarmas y sistemas de seguridad está bien, y si hay que anunciarse, estupendo. Generar una sensación de alarma semejante (nunca mejor dichl) es pasarse un cacho.

El spot ha generado más de una reacción de rechazo ante el mal rollito que transmite. Y claro, su parodia no se ha hecho esperar. Así que ya que no puedo ponerles el vídeo original, al menos ríanse un rato con éste otro. Pero cierren la puerta con llave por si acaso…

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Imagen: Mario Picazo ©Securitas Direct, S.L. 2011

Reseña de Freaks and Geeks en El Ninho Naranja

Freaks and Geeks es una serie que se emitió en la temporada 1999/2000 en la NBC. Se canceló tras 12 episodios (de los 18 que se habían rodado), aunque posteriormente se pudieron ver el resto en diversas reposiciones. Con el tiempo, la serie se ha ganado el estatus “de culto” entre los fans. A ello ha contribuido su calidad, a pesar de sus bajos resultados de audiencia, su realismo, un casting impresionante, y un plantel de actores que más tarde destacarían en el panorama audiovisual, como Linda Cardellini (Wilma en las pelis de Scooby Doo, Emergencias), James Franco (el Green Goblin jr. en la saga Spiderman) o Seth Rogen (The Green Hornet, Virgen a los 40). Además la serie tiene un pedazo de banda sonora a la altura del resto del conjunto.

Y ya que decido hacer una reseña de la serie, qué mejor sitio que el blog del Ninho Naranja, donde son muy aficionados a la cultura pop y en el que proliferan este tipo de contenidos. Podéis leer el artículo completo aquí.

Anuncios Hostiables: Sopas Gallina Blanca

Continuamos con nuestra sección anuncios hostiables. Bueno, más que hostiable, el de esta ocasión es traumático. El insigne J.L. Viruete declaró tener pesadillas después de verlo, y alguna que otra seguidora en Twitter me propuso hablar del anuncio cuando empecé la sección. ¿Y de qué anuncio vamos a hablar esta vez? Pues del Nuevo Caldo de Pollo Gallina Blanca: receta mejorada.

El vídeo: una pareja joven están hablando por teléfono acerca de la cena que van a preparar para su hijo. Como detalle, es la madre la que está en el trabajo mientras que el padre es el que se hace cargo del pequeño. No es la primera marca que busca renovar su perfil de consumidor típicamente familiar (amas de casa, etcétera). Hasta ahí ningún problema. Cuando él dice que va a preparar sopa, ella está de acuerdo porque ahora la sopa Gallina Blanca sabe aún mejor. Una vez preparada la sopa… bueno, mejor lo ven ustedes mismos.

Por qué es hostiable: aunque como he dicho empieza bien (mami moderna en el curro y todo eso), el primer elemento sospechoso es la reacción de la madre ante la perspectiva de cenar sopa. Para tratarse de una simple sopa en brick la chica está a punto de tener un orgasmo. Y luego tenemos ese horrible niño/fake hecho por ordenador. ¿Se supone que debe parecernos creible? ¿O gracioso? No tiene ni pies ni cabeza. No hay palabras para describir semjante abominación. Y para colmo, el engendro se pone a cantar una letra ridícula… ¡con la melodía de la canción de Jesulín! Para rematarnos, el anuncio tiene un epílogo donde la madre le pregunta si le ha gustado la sopa y el pobre padre responde un “le ha encantao” con la misma cara de traumatizado que se nos queda a nosotros después de ver el spot.

En fin, les dejo que se repongan hasta el próximo anuncio hostiable. Si necesitan ayuda, conozco un terapeuta que les hará buen precio. Aunque esto como mejor se arregla es con una tacita de caldo.

Actualización: (24/Noviembre/2011; 17:35h). El amigo MAT (conductor del podcast Scanners y colaborador habitual de La Parada de los Monstruos) me ha comentado la existencia de un vídeo en el que se compara el niño del anuncio con una escena de la película La Máscara 2. Lo he buscado y… en fin, vean, vean:

O sea, que el anuncio, además de hostiable, ni siquiera es original. Ya decía yo que el niño cantaba mucho en ese anuncio, y no me refiero a lo de “Sopa, sopa, sopa…..!”

Anuncios hostiables: tarifas “gatuitas”.

“— Críticar es muy fácil….

— ¡Además de divertido!”

(Los Simpson)

Inauguramos aquí la sección de “anuncios hostiables“. Ya he hablado otras veces de anuncios emitidos en TV y diversos aspectos de la publicidad. Aquí en concreto vamos a hablar de anuncios fail, no por su poca eficacia o su estrategia fallida, sino simple y llanamiente por su ejecución horrenda. Y vamos a estrenar la sección con la campaña de las tarifas “gatuitas” de Vodafone.

El vídeo: Para anunciar unas nuevas tarifas de tarjeta, Vodafone ha creado tres personajes: una gata pija que vive en un piso en compañía de un gato gay (por mucho que vaya de galán que no se come una rosca) y un gato extranjero aficionado al reaggeton (como aquí existe la presunción de inocencia, no podemos hablar de inmigrante ilegal hasta que se demuestre lo contrario). Cada uno de los 3 protagoniza un vídeo que sirve de excusa para promocionar las diferentes tarifas: voz, datos y sms, y llamadas al extranjero. Sirva de ejemplo un botón.

Por qué es hostiable: A ver ¿por dónde empiezo? Resulta muy raro que una operadora recurra a la animación para sus anuncios (no recuerdo ningún otro ejemplo ahora mismo, pero si me equivoco vuestras rectificaciones son bien recibidas en los comentarios), pero el problema no es tener a personajes animados sino a cómo los han llevado a cabo. Es evidente que para una campaña, además de promoción (es decir, que no se trata de algo relacionado con la imagen corporativa de la empresa y no tiene proyección a largo plazo), no van a currarse a un gato como el Gato con Botas de Shrek. Pero es que los engendros que aparecen en los anuncios ni siquiera parecen gatos. Y aparte de su aspecto, los personajes son bastante odiosos y no hacen ninguna gracia, por mucho que intenten mantener un tono de humor en los spots. Por no hablar de que se están moviendo continuamente sin ton ni son, incluso los que permanecen en segundo plano.

Pero lo más hostiable de todo es el juego de palabras infame que ha generado la campaña entera: tarifas “gatuitas”. Una ocurrencia digna de un alumnos de 1º, pero no de 1º de Publicidad, sino de 1º de E.S.O. El típico juego de palabras que sólo pueden encontrar ocurrentes los concursantes de Granjero busca esposa o los viejecitos que buscan pareja en el programa de Juan y Medio (que es en lo que se convertirán los granjeros cuando lleguen a viejos): “¡Claro! Le quitamos la r a gratuitos y se queda en gatuitos… ¡y por eso salen gatos en el anuncio!”

Próximamente, más anuncios hostiables. Puede que a algunos la sección les parezca mezquina, pero ya los dicen los de Vodafone: hablar es “gatis”.

7 preguntas (y respuestas) para entender lo que son las Industrias Culturales

Cuando se monta algún caco relativo a los derechos de autor a propósito de las descargas y demás, es muy común oír hablar a blogueros ilustres como Enrique Dans o David Bravo (muy separados ideológicamente, por cierto) de las presiones que ejerce la Industria Cultural, de que su negocio está obsoleto, etcétera.

Si sois lectores habituales del blog, sabréis que hablo con cierta regularidad de las Industrias Culturales. Sin embargo, me doy cuenta de que he explicado poco o nada el concepto en sí. Y es que el enfoque de las Industrias Culturales lleva ya muchos años (¡más de 30!) en escena, y creo que merece la pena explicar sus orígines y sus características para entender por qué ahora está pasando lo que está pasando. Porque sin ánimo de quitarles un ápice de mérito a los dos ilustres antes mencionados, creo que no abordan con suficiente profundidad, o lo hacen desde otra perspectiva, el enfoque de las Industrias Culturales.

No penséis por esto que soy algún tipo de talibán pro-SGAE. Llevo ya varias entradas que demuestran lo contrario (ejemplos 1, 2 y 3). El enfoque de las Industrias Culturales es, de hecho, una perspectiva crítica sobre este tipo de empresas. Espero que respondiendo a estas 7 preguntas entendáis un poco mejor qué son las Industrias Culturales y por qué tienen esa fama.

1.- ¿Qué son las Industrias Culturales?

Las Industrias Culturales son las industrias que generan productos intangibles derivados de creaciones simbólicas (composiciones literarias, canciones y música, relatos audiovisuales). Estas industrias aplican criterios industriales (valga la redudancia) como la división científica del trabajo o la producción en serie a sectores que en principio no son industrializables (la creación, la creatividad). Los productos generados por las Industrias Culturales (libros, discos, películas) pueden producirse y re-producirse de forma indefinida, a diferencia de las obras de arte “clásico” (cuadros, esculturas).

Como productos basados en la información, éstos tienen una función de reproducción ideológica y social, de ahí que Francia y su área de influencia (en la que se encontraba España entonces) tratase de regular estos sectores para protegerse de la aplastante superioridad de Estados Unidos. Estamos hablando de finales de los años 70.

2.- ¿A qué industrias podemos llamar “culturales”?

Tradicionalmente se han considerado Industrias Culturales a la industria editorial (libro), la fonográfica (discos), la cinematográfica (cine-vídeo); y los medios de comunicación (radio, televisión y prensa escrita). En la última década, algunos autores han considerado el videojuego, ya que posee las características de las Industrias Culturales.

En este artículo explico un poco la clasificación básica que se hace de las I.C. en dos modelos genéricos, y qué características los diferencian.

3.- ¿Por qué se dice Industrias Culturales, en plural?

La razón de que se hable de las Industrias Culturales en plural es que cada industria tiene su propia dinámica de producción, su estrategia de comercialización (los libros explotan ediciones rústicas, de bolsillo, etc, de un mismo título; el cine se proyecta en salas antes de salir en DVD y pasarse por la tele), o su modo de financiación (desde la financiación directa por la venta de ejemplares a la publicidad y los impuestos). En este artículo explico las dos principales categorías de Industrias Culturales, y cómo la digitalización ha afectado a sus modelos de negocio.

4.- ¿Cuales son las principales características de las Industrias Culturales?

Las I.C. reunen una serie de características que aunque se pueden dar por separado en otros sectores industriales, pero ninguna otra industria reúne todas las características de las Industrias Culturales. Estas características están muy relacionadas entre sí, y en gran parte derivan de la condición inmaterial de los productos culturales.

A diferencia de productos materiales como coches o teléfonos móviles, los productos culturales son siempre “prototipos”. Una marca de coches puede sacar un modelo nuevo mejorando las características de los anteriores (como el motor o algunas mejoras tecnológicas). Pero para los libros, discos y películas, siempre hay que empezar de cero. En algunos sectores hay más automatización y se pueden reutilizar siertos elementos (como los sets y decorados de las series y algunas películas), pero siempre habrá un componente artesanal “no industrializable” que exige volver a empezar desde el principio.

Eso provoca una incertidumbre en el consumidor al no poder saber de antemano si una película, libro o disco le gustará. El consumo cultural implica invertir tiempo y dinero, y eso es algo muy arriesgado sin saber qué es lo que va a ver, leer o escuchar; ni siquiera si se trata del nuevo disco de su artista favorito o de una nueva película de un reputado director. Como consecuencia, la demanda de productos culturales es aleatoria, ya que no se puede predecir con certeza el consumo (es más difícil de predecir que en otros sectores). Y esa demanda, además de caprichosa, es inelástica: tiene un tope. Aunque se disponga de todo el dinero del mundo (o se descargue todo lo descargable de Internet), el día tiene 24 horas, y la mayoría de la gente necesita además comer, dormir y, si puede, trabajar.

La fabricación de prototipos implica además una estructura de costes muy particular. Los costes fijos son muy elevados. Lo que se come el presupuesto de una película o un disco es su producción (y más si intervienen factores algo aleatorios como los cachés de actores y músicos). En cambio, los costes variables (la distribución, y eso en el caso de los soportes físicos) son reducidos. Los costes marginales, como la generación de nuevas copias, son casi nulos (en el caso de la TV o la radio, conseguir un nuevo espectador ni siquiera aumenta el coste). Con la digitalización de los productos culturales y la popularización de Internet, los costes de distribución y re-producción (las copias) prácticamente han desaparecido.

5.- ¿En qué se traduce eso?

Las empresas necesitan mitigar la incertidumbre de los consumidores para vender sus productos. De ahí que surjan intermediarios. No ya sólo el librero que recomendaba a los clientes uno u otro libro, sino la presencia de singles de adelanto en el caso de los discos, teasers y tráilers de películas, pases de prensa previos al estreno para que los críticos de cine informen de la calidad de las películas… incluso sellos editoriales especializados en determinados géneros como la fantasía o la ciencia ficción. A eso le sumamos una presencia intensiva de márketing y publicidad para promocionar los productos y poder generar demanda.

Pero además, la estructura de costes y el efecto catálogo (variedad de elección en los productos para que los éxitos compensen los fracasos) suele derivar en el desarrollo de economías de escala para ahorrar costes y maximizar beneficios. Para lograr esas economías de escala, es frecuente que se produzca una concentración tanto vertical (para controlar todos los estadios de creación cultural: creación, producción, distribución…) como horizontal (en la que se unen empresas de diferentes sectores, por ejemplo prensa y televisión, música y cine, etc). Se forman así lo que conocemos como grupos multimedia: conglomerados que tienen presencia en multitud de sectores culturales y medios de comunicación.

Estos grupos multimedia basan su hegemonía económica en el control de la distribución, y en la explotación de amplias carteras de derechos de propiedad intelectual (derechos de reproducción, de explotación, de copyright). Internet supone un medio para eludir el control sobre la distribución que tienen los grupos multimedia, simplemente porque la comunicación en red está diseñada para que la información llegue a su destino sin importar las barreras que se interpongan. De ahí la enorme presión que hacen, demostrando un profundo desconocimiento sobre la arquitectura de la red, su filosofía, sus objetivos iniciales… y en consecuencia sin ningún éxito.

6.- ¿Qué otras formas hay para denominar a las Industrias Culturales?

A lo largo de los años han surgido nuevas terminologías para designar a las Industrias Culturales, como Industria del ocio, Industria de contenidos, Industrias de contenido digital (ahora que hay tanta fiebre por Internet), Industrias de la conciencia… en algunos casos, los términos pueden usarse en singular o plural indistintamente.

Uno de los enfoques que está teniendo más fuerza es el de las Industrias Creativas, que a través del Reino Unido ha pasado a formar parte del discurso de la Unión Europea y la UNCTAD (en castellano, CNUCYD: Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio Y Desarrollo).

7.- ¿Qué diferencia hay entre unos y otros?

Una película es una película, da igual si hablamos de Industrias Culturales o Creativas. Pero los enfoques con los que se estudian este tipo de industrias son diferentes, y la elección de términos no es inocente, sino que obedece a intereses políticos o económicos para “arrimar el ascua a su sardina”.

La mayoría de estos conceptos se diferencian del de Industrias Culturales en que incluyen sectores cuyo valor cultural es escaso o nulo (como los parques temáticos en el caso de las Industrias del Ocio), o que se salen de esta tipología de productos inmateriales (las Industrias Creativas incluyen la moda o los juguetes en el saco).

También es frecuente que incluyan todo tipo de sectores, sin ningún criterio, siempre que respondan mínimamente a las características que las definen. Así se pueden argumentar volúmenes de negocio sorprendentes y la importancia de determinados valores (la información, la creatividad) para que así se pueda justificar la prioridad (y las subvenciones) de unas determinadas políticas sobre otras.

Por eso sigo prefiriendo el término Industrias Culturales, pero siempre respondiendo al enfoque original, ya que está mucho mejor estructurado y tiene un carácter más crítico.

Steve Jobs también salió en Los Simpson

Esta mañana nos hemos levantado con la noticia de la muerte de Steve Jobs (de la que mucha gente se ha enterado a través de los dispositivos que él creó, qué curioso).

Apple se encontraba en una etapa en la que había vuelto a resurgir tras una mala racha y se había colocado a la vanguardia de la tecnología, superando incluso a su eterno rival Microsoft. Así, los dispositivos de la empresa con el logo de la manzana son todo un referente en la cultura popular, basta con ver la cantidad de vídeos parodiando el anuncio del iPhone 4 (el iPhone 5 que resultó ser un iPhone 4S no, el otro, el iPhone 4 a secas). Hasta en España una marca de pañales emplea el concepto iBaby en sus anuncios.

Y claro, todo lo que es trendy o simplemente es parte de la cultura pop acaba saliendo en Los Simpson. En el caso de Apple, no se usaba el nombre real, aunque la alusión no podía ser más descarada: Mapple, empresa que vende el Mipod, y que está presidida por Steve Mobs. No sé si será por competencia: Steve Jobs fue cofundador de Pixar, empresa perteneciente a Disney (que también reciben su dosis de mala baba por parte de la familia amarilla), y que ya demostró su afinidad con Apple en la película Wall·e (paisajes del espacio exterior que parecen el escritorio del Mac-OS; el diseño de EVA, inspirado en el iPod; o el sonido de Wall·e cuando termina de recargarse). O puede que sea una fijación personal de Matt Groening. Pero el caso es que tanto en Los Simpson como en su serie prima hermana Futurama se cargan las tintas contra Apple, sus dispositivos y sus consumidores.

Bromas aparte, recomiendo que veáis Los piratas de Silicon Valley, una película que cuenta los inicios de Apple y Microsoft. No soy amigo de santificar a los recien difuntos, y esta cinta os aportará un poco de perspectiva sobre las dos visiones de negocio de Gates y Jobs. Tened en cuenta que la película es anterior al famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford y que los Mac estaban en horas bajas. Ah, y no la peli no la pagó Microsoft. La pagó IBM.

Nueva entrada sobre los audímetros en El Ninho Naranja

Para mi nueva colaboración en El Ninho Naranja, he decidido rescatar el artículo sobre los audímetros que hice el año pasado. He añadido alguna información adicional sacada de los comentarios del artículo original. El artículo está reescrito, nada de copiar y pegar el original. Espero haber podido ser más claro aquí, que con tanta información por contar, a veces es fácil hacerse un lío.

Podéis leer el artículo completo en El Ninho Naranja pinchando aquí.