Guía para conocer la aplicación Buffer

Compartir contenidos en las redes sociales está a la orden del día, no hace falta ser un gurú de las nuevas tecnologías para darse cuenta. Y las aplicaciones que permiten compartir esos contenidos de forma fácil pueden resultar especialmente atractivas para dispositivos móviles, puesto que en ellos es más farragoso copiar enlaces desde el navegador para pegarlos manualmente en nuestras actualizaciones de estado.

La aplicación Buffer permite publicar la información que queramos, desde páginas web a tuits ingeniosos, en las redes sociales donde tengamos perfil. La diferencia es que esos contenidos pueden aparecer de forma instantánea o bien podemos “almacenarlos en el buffer” y dosificarlos a lo largo del día. Esta característica es muy útil para los que dedican momentos concretos del día a leer blogs o mirar la prensa online pero en cambio no quieren saturar de pronto su Timeline de Twitter o su muro de Facebook con enlaces a noticias y artículos.

Cómo funciona

Se puede acceder a través de su página web, desde la que podemos controlar el panel de control y la totalidad de las funcionalidades. También tiene aplicación para Android y iPhone/iPad y se pueden instalar extensiones de Buffer en los navegadores Firefox, Chrome y Safari. En ese sentido se parece mucho a utilidades como Pocket.

La versión gratuita de Buffer permite conectar un perfil de cada una de estas redes sociales: Twitter, Facebook, LinkedIn y App.net. También permite conectar una página de Facebook o un grupo de LinkedIn, pero sólo si no hay conectados perfiles personales en estas redes. La versión de pago, llamada versión awesome, cuesta 10€ al mes, y elimina estas restricciones y con ella se pueden conectar hasta un máximo de 12 perfiles de las 4 redes en cualquier combinación (varias cuentas de Twitter, perfiles y páginas de Facebook…). También se elimina el tope de posts almacenados en el buffer, que en la versión gratuita son 10. Este tope de contenidos no suele ser un problema, ya que conforme se vayan publicando iremos vaciando la “cola”.

Conexión de cuentas

Para utilizar Buffer podemos acceder a través de Twitter o Facebook, o bien crearnos una cuenta al efecto. Una vez dados de alta, podemos conectar nuestros perfiles de redes sociales atendiendo a las limitaciones (o no) de nuestra versión. Lo ideal es hacerlo desde el panel de control de la web. Podemos establecer cualquiera de nuestros perfiles, o incluso varios a la vez, como “default”, que es en el que se compartirán por defecto los contenidos, aunque siempre podremos seleccionar dónde queremos publicar cada post.

Cuentas conectadas en Buffer

El Tahúr en versión avatar, casual y formal

Publicar contenidos

Una vez hemos conectado nuestros perfiles, podemos empezar a compartir contenidos. Existen multitud de formas. Desde el móvil, si seleccionamos la opción de ‘Compartir’, nos aparecerá la posibilidad de ‘Añadir a Buffer’. La extensión para navegadores añade un botón (en Firefox está a la derecha de la barra de navegación) que permite añadir a Buffer la página en la que estemos. Con el plug-in, además, cuando naveguemos por las webs de Twitter o Facebook nos aparecerá un nuevo botón de color verde cuando vayamos a compartir contenido (escribir un tweet, retuitear, compartir en Facebook). Por último, desde la web de Buffer podemos añadir manualmente un post.

Publicar en Buffer

Retuiteando algo al azar…

Cuando añadamos un contenido a Buffer nos aparecerá un cuadro de diálogo como el de la imagen. Podremos modificar el texto del post y seleccionar las redes sociales en las que queramos publicar el contenido. Disponemos además de la opción de publicarlo en el momento o añadirla a la cola de espera, en cuyo caso se publicará automáticamente de acuerdo a nuestra programación (ver más adelante).

Por cierto, en el caso de que nuestro navegador (móvil o de escritorio) nos suponga un impedimento para compartir directamente en Buffer, este post de Blogoff explica cómo saltarse la restricción mediante el truco de enviar por e-mail el contenido.

Una característica interesante de Buffer es que genera estadísticas de los contenidos que publiquemos a través de la aplicación, como las veces que se ha vuelto a compartir (retweets o compartir en Facebook), el alcance potencial en función de nuestros seguidores y los seguidores de la gente que haya distribuido el contenido, los favs o ‘Me gusta’ que ha recibido, o si hemos incluido un enlace, cuántas veces han pinchado en él.

Programar la publicación

A diferencia de otras aplicaciones como Tweet Deck, en las que cada tuit se puede programar manualmente, en Buffer hay que fijar de antemano los horarios de publicación para cada red social. Esto puede resultar un poco tedioso al principio, pero una vez lo tengamos completado podremos olvidarnos de programar la hora a la que queremos publicar cada contenido. Quizá lo peor sea tener que programar los horarios para cada uno de nuestros perfiles. Al fin y al cabo, es normal hasta cierto punto, ya que Buffer te permite controlar cada red de forma individual en vez de publicar en lote. Por otra parte, si programamos horas diferentes de publicación para cada red social evitaremos dar la impresión de que publicamos indiscriminadamente en todos nuestros perfiles.

Progamar posts en Buffer

a primera hora tenemos mates, a segunda lengua…

Por defecto, los horarios de publicación son los mismos para todos los días, pero podemos personalizarlos tanto como queramos, y establecer unos tiempos diferentes para los fines de semana, por poner el ejemplo del mundo. Cuando añadamos contenidos a la cola de Buffer, irán publicándose de acuerdo a las horas que tengamos programadas a partir del momento de añadirlo, siempre que no estén ocupadas. Por ejemplo, siguiendo los horarios de la imagen, si a las 10 de la mañana añado dos contenidos a Buffer, el primero se publicará a las 12:39 y el segundo a las 14:52. Pero si la noche anterior (pasadas las 12) hubiese añadido 3 posts, entonces los que compartiese por la mañana no aparecerían hasta las 17:02 y las 19:27 respectivamente. En cualquier caso, desde el panel de control podemos ver los posts proramados y reordenarlos o eliminarlos a nuestro gusto.

Podemos añadir tantos puntos de publicación como deseemos. Tan sólo debemos recordar que no podemos exceder (en la versión gratuita) un determinado número de contenidos en la cola de espera. A medida que éstos se vayan publicando podremos añadir nuevos enlaces, tuits y demás.

En conclusión

Buffer es una buena aplicación para tener tuits y actualizaciones de Facebook o LinkedIn programadas o para poder compartir varios contenidos con un intervalo de tiempo entre uno y otro y así no saturar a tus seguidores con muchas noticias de golpe. Uno de sus puntos fuertes es el de poder controlar cada cuenta por separado, especialmente si sois como un servidor y en cada red social vuestra identidad digital es ligeramente diferente. En general la forma de compartir es sencilla y al poco de empezar a usar Buffer las funcionalidades básicas se controlan sin mayor problema.

Entre sus aspectos menos atractivos, personalmente hubiera preferido un bookmarklet (marcador) antes que una extensión, puesto que las extensiones recargan demasiado los navegadores. Además, en mi caso tuve que desactivar los atajos de teclado ya que no funcionaban bien (ignoro si fue algo puntual o es un bug de la versión para Firefox). La versión gratuita puede quedarse un poco corta al permitir sólo un perfil por red social. No hace falta ser una gran empresa para tener una página de Facebook dedicada a un blog o manejar un par de cuentas de Twitter. Aunque para un uso básico (tuits y actualizaciones de esado) es una opción estupenda.

Brico-zombi. Cómo inventarse zombis para tus historias

Los relatos de zombis están viviendo una especie de segunda edad de oro. Hay un revival del género y ahora los muertos vivientes inundan pantallas, libros, cómics, y demás. En la blogosfera también abundan las opiniones al respecto. Hace poco comentaba aquí mi particular visión del fenómeno zombi.

Si estáis pensando en hacer alguna historia (un corto, un relato…) de este tipo y apuntaros a la explotation antes de que se pase la moda, aquí tenéis algunas variables a tener en cuenta de cara a definir las características de vuestros zombis. Así, en plan ficha de rol. En función de cómo construyas a tus zombis, tus historias variarán en cuanto a acción, intriga, tragedia, etcétera.

¿Zombis que corren o zombis que andan?

Lo primero y fundamental es decidir si tus zombis serán de los que corren a lo sprint o por el contrario son de los que andan. ¿Que por qué es importante? Anda, mira:

Si son zombis que corren la historia estará más orientada a la acción (y lo suyo es que la historia en cuestión sea una peli o una serie para sacarle partido a esta característica). Los protagonistas correrán mucho más peligro y cada escena de confrontación entre humanos y zombis será de máxima tensión. Claro que la tensión hay que saber dosificarla, y si los zombis representan una amenaza tan grande habrá que repartir el número de ataques, y quizá la cantidad de zombis en cada ataque.

¿Cómo son de contagiosos?

La nueva hornada de historias de este género describen a los zombis como seres afectados por una enfermedad… contagiosa. En primer lugar, debes decidir si los zombis de tus historias contagian su maldición o se limitan a devorar cerebros. Y si no son contagiosos, deberás encontrar una razón para su existencia.

Pero asumiendo que serán de los que transmiten eso de ser zombis a otros humanos ¿cómo lo hacen? ¿Deben matar a la víctima para que el contagio sea efectivo o los vivos acabaran por convertirse? ¿Tienen que morder, arañar…? ¿Puede haber contacto entre los protagonistas y los zombis (agarrones, etcétera) sin peligro de contagio? ¿Las salpicaduras de sangre o saliva de zombi también pueden contagiar? ¿Sigue habiendo peligro de contagio una vez te los has cargado? Dependiendo de las respuestas las escenas de acción variarán, desde las que los personajes puedan salir indemnes de situaciones apuradas a los contagios más estúpidos porque te salpica una gota de sangre en el ojo como en 28 días después.

¿Qué hay que hace para matarlos?

Otra variable a tener en cuenta. Por lo general, para acabar con los zombis hay que ir a la cabeza: un disparo o un buen golpe en el cráneo, que además eso da pie a una escena con su punto de gore y eso es muy socorrido en el género.

¿Pero cuánto pueden aguantar hasta el golpe o tiro de gracia? ¿Pueden perder miembros como brazos y piernas y seguir dando guerra? ¿Podrían seguir andando (a ciegas) si se les decapita? ¿Se debilitan o mueren si no se alimentan durante un tiempo? Hasta que los protagonistas de tu historia averigüen estas cuestiones, tienes garantizados un par de sustos. Nada más efectivo (y efectista) que un zombi cortado por la mitad que de repente se lanza a por un personaje despistado. O en cualquier caso, te puedes echar unas risas con los zombis lisiados, al estilo de las parodias de The Walking Dead.

¿Qué nivel de fuerza / inteligencia tienen?

No se trata de darles una puntuación numérica como si esto fuese Dungeos & Dragons, pero casi. La fuerza e inteligencia de los muertos vivientes determinará las estrategias de los protagonistas para ponerse a salvo o intentar huir hacia un lugar seguro.

La fuerza de los zombis varía mucho de un relato a otro, y suele ser un poco ambigua. No tienen fuerza sobrenatural pero pueden desgarrar la carne humana con las uñas. ¿Pueden hacer eso tus zombis? ¿Quién ganaría en un forcejeo entre un zombi y un humano? ¿Cuántos zombis harían falta para derribar una puerta o alguna barrera (tipo alambrada o muro improvisado)?

En cuanto a la inteligencia, los zombis se guían por instinto y pensar no suele ser lo suyo. Aún así ¿pueden resolver problemas sencillos como abrir puertas o sortear obstáculos? ¿o por el contrario siguen andando como idiotas contra la pared? ¿Puede utilizar herramientas simples para ayudarse? ¿Son capaces de coordinarse o ayudarse entre ellos? ¿Serían capaces de detectar engaños, de aprender de sus errores, etc.?

Cuanto más fuertes e inteligentes sean tus zombis, peor lo pasaran los personajes humanos. Y más sufrimiento (o diversión? para el lector/espectador de tu historia.

¿A qué estimulos reaccionan?

Parece una tontería, pero en cada historia de zombis, éstos se guían por unos sentidos u otros, y eso influye en su comportamiento. Y por tanto, en las estrategias de tus personajes una vez se den cuenta de eso.

Por lo general los zombis se guían por el instinto de supervivencia y su necesidad de alimentarse. Para encontrar comida, algunos zombis tiran de olfato, otros se guían por la vista, y algunos son más sensibles al oído. Y tus zombis ¿se les puede engañar cubriéndote de entrañas de zombis para burlar su olfato como en The Walking Dead? ¿son prácticamente ciegos y en cambio reaccionan a los sonidos como en High School of the Dead?

Estas preguntas te permitirán diseñar escenas de tensión de cara a sortear hordas de zombis contra las que es imposible un enfrentamiento abierto.

————————————————

Hemos hablado de las características de los zombis. Para construir la historia hacen falta muchos más elementos a tener en cuenta: los personajes, el tono de la historia, el trasfondo, el mensaje que se quiere transmitir, etcétera. Si este artículo tiene buena acogida, a lo mejor soy bueno y hago una segunda parte explicando estos aspectos. Así que ya sabéis, comentad, retuitead, compartid en redes sociales, votad en agregadores de noticias y en general difundid el artículo 😉

Guía rápida sobre la nueva interfaz de Twitter

Entre las muchas diferencias que existen entre Twitter y Facebook como redes sociales, una de ellas es que Twitter realiza menos cambios en su interfaz, pero suele hacerlos con mucho mejor criterio. Después de los momentos de transición y desconcierto momentáneo de sus usuarios (que no encuentran alguna funcionalidad puntual), la (no tan) nueva interfaz de Twitter ha sido bien recibida en general por los tuiteros. No podemos decir los mismo de Facbook… o últimamente tampoco de Google.

Más que una tutorial, lo que sigue aquí es una reflexión acerca de una serie de aspectos clave en el diseño y usabilidad. La referencia será siempre el cliente Web de Twitter, que es como su casa madre. Algunas cosas serán extrapolables a las versiones móviles (Android, iPhone) y otras no tanto.

Aspecto general

Cuando entramos a Twitter desde su web nos encontramos una pantalla tal que así (el fondo es cosa mía):

Página principal de Twitter

Click para ampliar

Si pasamos por alto el diseño y los aspectos gráficos, en el fondo siguen imperando básicamente las mismas directrices que antes, con cambios puntuales en la estructura.

En la parte superior podemos acceder a una serie de botones/pestañas con las que controlar toda la actividad de Twitter. Por defecto entramos en la pestaña Home, que es donde vemos nuestro Timeline. (NOTA: en la versión Android, y creo que también en la de iPhone, Twitter se abrirá en la petaña donde estábamos al salir de la app. Además, si hay novedades en una de las pestañas, Twitter nos avisa iluminando un poco el icono correspondiente). La pestaña Connect nos mostrará las interacciones de otros usuarios, ya sean respuestas (replies), menciones, tweets marcados como favoritos o tweets retuiteados. Como veis, el seguimiento de los retuiteos se ha integrado definitivamente en la pestaña Connect después de un periodo de vacilación antes de que entrase el nuevo diseño. Por su parte, la pestaña de Actividad, una de las más célebres cagadas de Twitter por parecerse demasiado a Facebook, ha desaparecido. En su lugar, encontramos Discover, donde nos hablan de los “tweets del momento”. Una pestaña a la que yo personalmente nunca hago caso.

La información principal sigue apareciendo en dos columnas: una con el Timeline de nuestro Twitter, y otra con la información complementaria: Trending Topics, sugerencias sobre a quién seguir, etcétera. La columna de Timeline ahora está situada a la derecha de las dos y es significativamente más ancha que la de información (antes eran igual de anchas). La razón es porque toda la funcionalidad de Twitter se ha ido a esta columna, como veremos a continuación. Por lo demás, podemos ver cómo al pasar el ratón por encima de los tweets aparecerán las opciones adicionales (responder, retuitear…).

Funcionalidad de las columnas

Ya hemos visto cómo el protagonismo absoluto se lo lleva la columna de Timeline. Si bien antes la columna de información era donde se mostraba el contenido (imágenes, vídeos, conversaciones), ahora todo se ha centalizado en una sola columna, y de forma bastante efectiva.

Al pasar el ratón por cualquier tweet, nos parecerán una serie de opciones básicas, como responder, retuitear, o marcar como favorito. Además, en la esquina superior derecha del tweet, donde antes estaba la fecha del mensaje (el tiempo transcurrido desde que se tuiteó, por ejemplo: 1h.), aparecerá la opción Open. Si pulsamos, el tweet se despliega y se “separa” del resto del muro de la siguiente forma:

Tweet desplegado

Click para ampliar (y ver más claro)

Ahora podemos ver en detalle la información del mensaje: fecha y hora en que se hizo, desde donde (Web, app de Android, iPad, etc), cuántas veces lo han retuiteado y lo han marcado como favorito, el contenido multimedia (si lo hubiera), y las opciones de responder, retuitear (si el mensaje es de otra persona) o eliminar (si es nuestro), y marcar como favorito. Como siempre, podemos acceder al perfil del usuario pinchando en su nombre (o en el de otros usuarios que aparezcan en el mensaje), o a los hashtags que aparezcan. Podremos “cerrar” el tweet con la opción Close, que aparece en la esquina superior derecha cuando pasamos el ratón por encima del mensaje. Por cierto, en el momento en que abramos un tweet, aparecerá en la barra superior un botón adicional para cerrar todos los tweets.

Los enlaces a otras páginas aparecerán acortados por defecto. Si el enlace nos dirige a algún tipo de contenido multimedia, como un vídeo o una imagen, podremos reproducirlo directamente desde la página de Twitter. El tweet se abrirá como hemos visto, pero además mostrará el vídeo o la foto. Cuando un tweet tenga algún tipo de contenido así, veremos debajo del texto la opción View photo (o vídeo, o lo que corresponda). Al pulsar se desplegará el mensaje como hemos visto antes:

Tweet con contenido multimedia

Click para ampliar.

Aunque el screenshot no muestra el puntero del ratón, podéis ver la opción Close resaltada en la esquina superior derecha.

La columna con la información, a la izquierda, es mucho más sintética que antes. Esencialmente sigue teniendo lo mismo: un resumen de nuestras estadísticas tuiteras (número de tweets, seguidores y gente a la que seguimos); debajo vienen las sugerencias de gente a la que seguir; y por último la lista de los Trending Topics, que tanto juego dan a los internautas y medios de información por igual. Es curioso cómo el cuadro de diálogo para componer nuevos tweets está integrado en la columna de la izquierda, mucho más discreto. Personalmente m gustaba más como estaba antes, encima del Timeline, pero ya me he acostumbrado. En cualquier caso, siempre podremos recurrir al botón New Tweet, que nos abrirá una ventana superpuesta a la pantalla, para poder tuitear desde cualquier parte de la web.

Mas funcionalidades: pestaña Connect

La pestaña Connect nos mostrará las interacciones de nuestra cuenta de Twitter con otros usuarios. Podremos ver todos los mensajes que nos mencionan, bien por tratarse de una respuesta a un tweet nuestro, o bien porque sea una alusión en un mensaje de otra persona. La diferencia entre respuesta y mención es que para responder hay que usar específicamente esa opción. El nombre del usuario aparecerá al principio del tweet de respuesta, y nuetros followers no podrán leerlo a no ser que también sigan al usuario al que hemos respondido, o bien que nosotros hayamos añadido algún caracter al inicio del tweet, como un punto o unas comillas. Las respuestas, como tales, pueden rastrear la conversación como veremos a continuación.

Además de las menciones, veremos cuáles de nuestras ingeniosas ocurrencias han sido retuiteadas o marcadas como favoritas. ¿Adivináis el objetivo de esto? Efectivamente: aumentar nuestro ego. En las versiones móviles, la columna Connect podemos escoger entre ver únicamente las menciones o todas las interacciones, como retweets y favourited.

Tanto en esta pestaña como en la de inicio, podemos desplegar los tweets de respuesta para ver toda la conversación. Eso sí, para cerrar de nuevo la conversación, la opción Close nos aparecerá en el tweet que hemos desplegado.

Conversación en Twitter

Click para ampliar y ver más claro

Otros aspectos

En general, la funcionalidad de Twitter se ha mantenido, o incluso mejorado, con la nueva interfaz. Aparte de eso, me han llamado la atención un par de aspetcos.

El primero es el color gris de los enlaces. Hasta que te acostumbras, pasan un poco desapercibidos. Hay que tener en cuenta que los tweets contienen muchos enlaces, no sólo los que añade el usuario: hashtags, usuarios mencionados, opciones del mensaje, usuario que ha escrito el tweet… En las opciones de nuestra cuenta, podemos modificar el color de los enlaces cuando pasamos el ratón sobre ellos (la propiedad Hover en el lenguaje HTML), pero no el gris que viene por defecto como color estándar del enlace.

Otra cuestión que reclamó mi atención es que ahora figura primero el nombre que rellenamos en el formulario de Twitter, y a continuación el “nombre de usuario” (el que va precedido de la arroba). En mi caso apenas no hay diferencia, porque mi usuario es @tahurmanco y figuro con el nombre de Tahúr Manco. Otros ejemplos pueden ser los de @untipoconboina, que pasa a ser Javi Bóinez, o @pjorge, del que podemos ver su nombre completo, Pedro Jorge Romero.

En cualquier caso, si necesitáis alguna que otra ayuda para localizar algo en el nuevo Twitter, en su centro de ayuda te dicen dónde está cada cosa.

La aplicación que sí te deja ver quién visita tu perfil en Facebook

Los artículos sobre bulos de internet son los que a la larga me proporcionan más visitas. Ocurrió en su día con el post sobre el bulo de cierre de Hotmail, y ha vuelto a ocurrir, aunque en menor medida, con la entrada en la que hablaba de los grupos hoax de Facebook y la imposibilidad de saber quién visita tu perfil. Sin embargo, a través de un familiar, encontré una página que sí puede monitorizar las visitas a un perfil en Facebook: lagSoft.net. Vamos a analizar esta web para que vosotros decidáis si realmente merece la pena saber quién visita tu perfil.

Lagsot es una compañía española que en su página web ofrece una aplicación para saber quién visita tu perfil en Facebook. Parece ser que anteriormente ofrecía la misma funcionalidad para la red social Tuenti, pero en su página de inicio se puede leer la noticia de que eso ya no es posible, y que los usuarios de dicha aplicación han sido eliminados de la base de datos. Posiblemente se deba a cuestiones de privacidad. Y es que aunque nos guste más o menos Tuenti, al ser una web española respeta la legislación española sobre privacidad y protección de datos, y en ese aspecto ofrece más confianza que Facebook.

La aplicación para ver quién visita tu perfil en Facebook es gratuita, y la web se financia mediante publicidad. No hay pop-ups, pero sí mucho banner chungo y casposo: eres el visitante número 999.999, tienes un mensaje sin leer y ese tipo de cosas.

Pantalla Principal. Click para ampliar

Recientemente, lagSoft.net ha rediseñado su interfaz gráfica para ofrecer más funcionalidades y hacerla más intuitiva. No he entrado a fondo en el asunto, pero no hay gran diferencia entre una y otra (de hecho, algunas de las capturas son de la antigua interfaz). Han añadido un foro y el botón para cerrar sesión es más visible, pero poco más. En la anterior interfaz, algunos enlaces como Quienes somos o Grupos y páginas (otra aplicación de la web) resultaban inaccesibles, ya que aparecía un cuadro de diálogo indicando que era necesario ser cliente de lagSoft para poder acceder. Esto ocurría aunque hubieses iniciado sesión en la página. En el menú superior se podía ver algo así como un loggin rápido a la web, pero no funcionaba. Para iniciar sesión hay que conectar con Facebook.

Para empezar a usar la aplicación, debemos pulsar en su enlace: Quién me visita. Cuando lo hagamos, nos aparecerá una pantalla como la siguiente, indicándonos que nuestros datos serán tratados de forma confidencial y que se proporciona la “máxima seguridad a a nuestros datos personales y privados”. Que nos lo creamos es cosa nuestra.

El comprimiso de lagSoft. Click para ampliar

Así nos garantiza lagSoft que nuestros datos están a salvo

Una vez aceptemos los permisos y condiciones en el botón de arriba, la aplicación conectará con nuestros perfil de Facebook. Si no hemos iniciado sesión en esta red social (es decir, si no tenemos el Facebook abierto), tendremos que introducir nuestro correo y contraseña. Quién me visita es una aplicación de Facebook, así que tendremos que permitir todos los permisos que solicita, que como veis no son pocos.

Permisos que te pide la aplicación

Sólo falta el nº de tarjeta de crédito y una copia de las llaves de tu casa

5 de los 8 permisos que cocedemos son obligatorios. Los otros 3 se pueden revocar en la configuración de las aplicaciones en Facebook: publicar en nuestro muro, acceder a publicaciones de noticias, y acceder a nuestros datos en cualquier momento. Claro que si usamos la aplicación de forma habitual y hemos eliminado alguno de esos permisos, es posible que nos soliciten volver a concederlo. (NOTA: para configurar las aplicaciones en Facebook, tenemos que pinchar en el menú desplegable Cuenta y escoger Configuración de la privacidad. Accederemos a una pantalla en la que hay un enlace para configurar las aplicaciones, y allí podremos configurar la aplicación lagSoft y el resto de aplicaciones que utilizamos).

Si es la primera vez que usamos la aplicación, tendremos que completar un pequeño formulario de registro, en el que tenemos que dar una dirección de e-mail, a la que nos enviarán las notificaciones (por lo que no vale dar una dirección falsa), y una contraseña para la web (es decir, no repitáis la contraseña de Facebook). A partir de entonces, las siguientes veces que usemos la aplicación se nos pedirá la contraseña de la web después de conectar con nuestro perfil de Facebook, para así iniciar sesión en la página de lagSoft.

Formulario de registro. Click para ampliar

La primera vez que accedamos a la aplicación, aparecerá una publicación en nuestro muro de Facebook diciendo que estamos usando Quién me visita. Es bastante recomentable eliminar esta publicación. A nadie le hace gracia saber que le estás espiando (aún más).

Esto aparecerá en tu muro por las bravas

Completado el proceso de registro, podremos ver la página con nuestro informe de actividad, que la primera vez estará vacío. Allí podremos seleccionar qué tipo de actividad queremos monitorizar: visitas a perfil, visualización de fotos propias y/o donde nos han etiquetado, etcétera. Para poner en marcha la aplicación tenemos que pinchar en Actualizar datos. Nos aparecerá un mensaje indicándonos que nos enviarán una notificación por e-mail dentro de un tiempo determinado (normalmente una hora) y que variará dependiendo de las peticiones que esté recibiendo la aplicación. La web recomienda, para un usuario medio con 180 amigos, que se actualicen los datos cada 3 días para evitar colapsar el servidor. Mientras tanto, podemos cerrar sesión en la web (recordad haced esto siempre antes de cerrar la página).

Transcurrido ese tiempo nos llegará un correo a la dirección que hayamos proporcionado, donde nos facilitarán un enlace para ir directamente a la página con el informe de actividad. Inicio de sesión mediante, podremos ver la página, pero esta vez el informe de actividad no estará vacío.

Informe de actividad. Click para ampliar

Ya sabes quién visita tu perfil. ¿Contento?

Como veis, las notificaciones tampoco son nada del otro mundo. En mi caso, vemos que algunos amigos han pinchado un enlace a la entrada anterior de este blog, y también han visto un vídeo (enlazado de Youtube) que publiqué en su momento. La aplicación indica si hay alguna visita al perfil por parte de alguien que no sea un amigo de Facebook. En cuanto a la notificación ha accedido a tu perfil-muro o a una historia de este, tampoco da mucha información. Por ejemplo, puede tratarse de cuando seguimos un enlace al hilo de los comentarios sobre un vídeo o estado. Y los amigos “no identificados” en el informe son casi siempre páginas de Facebook de ésas en las que pinchamos en su día el Me gusta.

Mi antivirus no me ha notificado nada raro al usar la página, por lo que en principio no parece que haya spyware ni malware. De hecho, el propio Facebook es una fuente mayor de spyware, a juzgar por el informe de sucesos del antivirus. Tampoco hay que bajarse ningún software adicional ni hay que instalar nada, como aquella infame aplicación promocionada en Tuenti. Pero de todas formas, no me fío mucho de la web, y plantea una serie de preguntas

  • ¿Qué clase de seguridad ofrece Facebook (ya sé que muy poca o ninguna) cuando permite la existencia de aplicaciones diseñadas para monitorizar la actividad de sus usuarios?
  • ¿Realmente nos hace falta saber quién visita nuestro perfil? En Facebook ofrecemos una serie de información (fotos, enlaces, etc) que en teoría queremos compartir. Es estupendo configurar la privacidad (de hecho, es muy recomendable hacerlo) para que nadie que no queramos vea lo que compartimos, y es importante que la propia red social vele por mantener esa privacidad. Pero una vez que compartimos contenido con nuestros contactos ¿realmente es importante saber que fulanito o menganito ve el vídeo que hemos puesto, o que pincha en un enlace que publicamos?
  • Por último, tenemos que recordar que mi seguridad también es la de los demás y viceversa. La aplicación accede a nuestra información de Facebook, entre la que se incluye nuestra lista de amigos. Quizá a ti te de igual comprometer tus datos, pero al hacerlo comprometes también los de tus amigos, que seguramente no sean tan vanidosos como para querer saber si la gente hace click en sus enlaces o ve sus vídeos.

Decidid ahora si merece la pena o no usar esta aplicación (o cualquier otra con una funcionalidad parecida). Si ya sois usuarios y queréis daros de baja en el servicio, podéis hacerlo en la configuración de vuestra cuenta en la web de lagSoft. Por cierto, a juzgar de la cantidad de gente que visita una y otra vez el mismo enlace, tengo mis dudas sobre la veracidad de la información, pero eso es una opinión subjetiva mía.