El cómic oficial de Terminator 2

Mientras todos vosotros os habéis dedicado a hacer viajecitos exóticos y a colgar fotos en Facebook que den buena cuenta de ello, yo he pasado tres semanas de agosto en mi pueblo. Que quizá no sea tan glamuroso, pero desde luego mucho más barato. Además, las vacaciones son para descansar, no para acabar echo polvo de hacer excursiones turísticas y mierdas de ésas.

Haciendo limpieza en casa desenterré un viejo cómic. Nada menos que la adaptación oficial de la película Terminator 2: el juicio final, editado por Marvel Comics (Stan Lee presenta) y distribuido en España por la desaparecida Cómics Forum. 64 páginas y 350 pesetazas de las de antes (menos en Canarias, Ceuta y Melilla que valía 330).

Portada del cómic en España

El ejemplar que yo tengo está un pelín mejor.
Visto en la web todocoleccion.net

El tebeo, titulado Terminator 2: El día del juicio en España, es una adaptación fidedigna de la trama de la película. Como cómic su calidad gráfica no es muy brillante, a pesar de contar con el dibujo de Klaus Janson, entintador bastante habitual en diferentes trabajos de la Marvel y DC, de los que podemos destacar sus numerosas participaciones en diferentes series de Batman, incluyendo El Regreso del Caballero Oscuro de Miller, que ya comentamos para los amigos de El Ninho Naranja y Tumba Abierta.

Quizá sea por su labor como entintador por lo que el dibujo no sobresalga. Se trata de un trabajo en blanco y negro que se apoya exclusivamente en la tinta como materia prima para el acabado, frente a obras más o menos contemporáneas que también dejaban ver el trabajo del lápiz como ayuda con los grises. No encontramos excesivos entramados que sirvan para ilustrar los tonos intermedios entre los blancos y negros.

En cuanto al dibujo en sí, los personajes muestran todos rasgos rimilares (narices rectas, labios más o menos carnosos). Algunos secundarios como el Dr. Silverman (interpretado por Earl Boen) o Tim, el amigo de John Connor que aparece al principio de la peli, no guardan ningún parecido con el actor que los encarna en el film. En general la sensación es de que se trataba de una edición barata y que posiblemente cundieron las prisas para entregar el trabajo dentro de plazo. Una lástima, ya que una producción de tan alto presupuesto como Terminator 2 merecía una edición en cómic a la altura. Obviamente no podemos esperar dibujos como los de las novelas gráficas de ahora. Pero en una historia donde hay un personaje de metal líquido y el otro es un cyborg, es necesario un trabajo concienzudo de ilustración para poder reflejar esto en viñetas.

La narrativa es correcta. La distribución de las viñetas es bastante dinámica, y aunque por razones de guión no puede haber muchas splash pages, tampoco se abusa de páginas llenas de paneles raquíticos. Como es natural, escenas que en la película hacen hincapié en determinados elementos mediante planos detalle y montaje, en la novela gráfica se resumen en pocos dibujos (y en ningún caso se pretende que el cómic sea un storyboard de la película). Ocasionalmente hay exceso de globos en alguna página, y al ser una traducción al castellano esto hace que sea aún más texto por bocadillo. Por lo demás, el efecto del T-1000 de transformación en otros personajes, “reparación” tras recibir balazos, etcétera, se resuelven con secuencias de unas tres viñetas. Nuevamente, el ilustrador no cuenta con espacio para poder recurrir a esta técnica narrativa, por lo que la carcaterística distintiva de uno de mis villanos favoritos queda bastante deslucida en este cómic.

Y vamos con el punto fuerte. A lo largo del cómic pueden verse escenas que no aparecían en la película. Por ejemplo, la extracción del chip del T-800 para modificarlo y permitir que Arnie pueda aprender cosas nuevas, o los fallos de mimetización que sufre el T-1000 tras ser congelado con nitrógeno líquido y hecho añicos de un tiro. Esa y otras secuencias se pueden ver en los extras de las ediciones especiales de la película en DVD, y posteriormente se incluyeron en el montaje de la versión extendida, de 150 minutos de duración.

Mi teoría es que el proyecto del cómic se realizó en paralelo a la producción de la película, para que las dos versiones coincidiesen en su salida al mercado, y por tanto el guionista de la novela gráfica se basó en el guión original o en el material rodado, pero no en el montaje final. Lo que sí es seguro es que la traducción del cómic no se basó en el doblaje al castellano (ya habéis visto que el subtítulo es El día del juicio, calco de la expresión anglosajona original, y no El juicio final, como acabó llamándose), y frases emblemáticas como “hasta la vista, baby”, tienen bastante menos gracia.) Otros detalles que antes he mencionado, como el de personajes de aspecto diferente al de los actores que los interpretan apoyan este razonamiento. Pero si me equivoco, no dudéis en señalarlo en los comentarios.

En definitiva, la adaptación en cómic de Terminator 2 no destaca por su calidad artística y se queda en la mera curiosidad de coleccionismo freak. Es una pena, porque una película como ésta merecía un cómic con más empaque. Eso sí, hubo más ediciones, así que es posible que se publicase material con mejor acabado.

7 villanos de cine que me calaron

El malo de la película es sin duda el papel que más mola. Si fuese actor, preferiría hacer papeles de villano. Y es que aunque algunos héroes como John McLane lo petan, no hay nada como un antagonista de los que acojonan de principio a fin del metraje, en vez de esos héroes incorruptibles que siempre luchan por el bien.

A continuación os dejo una lista de los malos de cine que más me han influido. ¿En qué me han influido? Bueno, sólo tenéis que leer mi twitter para ver que no sigo el sendero recto de la virtud. No se trata de un ránking. El orden es relativamente aleatorio.

Ommadon (El vuelo de los dragones)

El vuelo de los dragones es una deliciosa cinta de animación de 1982 en la que se enfrentan no sólo el bien y el mal, sino la magia contra la ciencia.

Carolinus, el mago verde, ha notado que sus poderes están mermando. Convoca a sus tres hermanos a un consejo. El reino de la magia está en declive ante el avance de la ciencia del hombre. Carolinus propone un retiro espiritual, una Arcadia donde se conserven las maravillas de la magia para así dejar que el hombre herede la tierra. Solarius (el mago azul) y Lao Tae Zhao (el mago amarillo) están de acuerdo. En cambio, Ommadon (el mago rojo, amo de la magia negra) no está dispuesto a rendirse de esa manera.

ommadon

El plan de Ommadon es pervertir al ser humano, volverle codicioso, envidioso, enfrentar a hermano contra hermano. Para detenerlo, los hermanos “buenos” convocan una misión sagrada. Caballeros, dragones y otras criaturas partirán hacia la Torre Detestable, fortaleza de Ommadon, con el fin de arrebatarle la corona roja, fuente de su poder.

Un villano clásico que destila maldad por los cuatro costados. No le faltaba un fiel compañero, el temible dragón negro Bryagh. Me fascinó el duelo final de magia contra ciencia, pero sobre todo me impactó el discurso con el que Ommadon dejaba clara su postura, que terminaba diciendo “y le daré la respuesta final a todo lo que su ciencia [la del hombre] quiera saber”, tras lo cual veíamos explotar una bomba nuclear. Lástima no haber encontrado el vídeo.

Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street)

De entre todos los psicópatas de slasher, le tengo especial cariño a Freddy Krueger, y no sólo por la similitud de su nombre de pila con el de mi identidad secreta. Su look característico y su sentido del humor hicieron el resto.

Lo que diferencia a Freddy Krueger de otros villanos de este tipo de películas es que vive en el mundo de los sueños, lo que lo hace particularmente difícil de matar (en cada entrega de la saga se tienen que inventar una forma nueva), además de coferirle una enorme imaginación a sus muertes. Un malo del que no puedes huir ¿qué más se puede pedir?

Freddy

Conforme avanzó la saga, el personaje fue evolucionando. De un ser siniestro responsable de muertes tan impactantes como las de Tina (su primera víctima) o de Johny Depp en uno de sus primeros papeles, su sentido del humor fue convirtiéndose en histrionismo para acabar como un bufón, una parodia de sí mismo.

Pero siempre quedará el recuerdo de esa garra con cuatro cuchillas. Una imagen icónica del cine donde las haya.

Tetsuo (Akira)

La adaptación del cómic de Katsuhiro Otomo salió en 1988, aunque no llegó a las salas españolas hasta el verano de 1992. Su estreno fue en gran parte responsable, junto con la serie Bola de dragón, de la irrupción del manga y el animé en nuestro país.

En Akira, Tetsuo pasa de ser el amigo looser del protagonista Kaneda a convertirse en el peligro que hay que detener. Y todo a raíz de una desdichada casualidad en la que se descubre el potencial del chico y empiezan a experimentar con él.

Tetsuo

Admito que no he leído el manga (principalmente por falta de tiempo y de dinero, no necesariamente en ese orden), pero me gusta el arco del personaje: un eterno segundón que encuentra la oportunidad de destacar y eso a la larga acaba con él. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, decía el tío Ben. Tetsuo no hizo caso de la lección.

Darth Vader (Star Wars)

Uno de los villanos más clásicos ya desde su concepción. George Lucas tuvo muy en cuenta los diferentes roles de las historias para componer su ópera espacial: el héroe, la princesa, el tipo atrevido y su fiel compañero… y el malo de la función.

Desde su primera aparición, Vader deja bien claro cómo las gasta. Es implacable y sus enemigos no le pueden ocultar la verdad durante mucho tiempo. Tampoco deja que sus subordinados cuestionen su autoridad (la escena en la que hace uso de la Fuerza por primera vez es mítica).

Darth Vader

Es el brazo ejecutor del Emperador, sin dar mayores explicaciones de su jerarquía exacta su autoridad es absoluta. De hecho no es hasta la El imperio contraataca cuando vemos brevemente la figura del Emperador. Es la eterna amenaza, aparezca o no en pantalla. Fue molón hasta su final, incluso sin su máscara. Una lástima que la nueva trilogía lo estropease bastante.

El T-800 (Terminator)

En 1984, James Cameron lo petó con este thriller casi de serie B sobre un cyborg venido del futuro. Endoesqueleto metálico cubierto de tejido orgánico vivo. No duerme, no descansa, no siente el dolor, y no tiene sentimientos. La razón de su existencia es cumplir la misión para la que está programado.

Por si no son motivos suficientes para hacértelo encima, hay uno más. Inicialmente, el papel del terminator era para Lance Henriksen, y el concepto del cyborg era el de unidad de infiltración.Pero finalmente fue Arnold Schwarzenegger el encargado de interpretar al robot en lugar de asumir el rol de Kyle Reese. Con ello se potenciaba el concepto del terminator como máquina poderosa e indestructible. Henriksen, por su parte, encarnó al detective Hal Vukovich.

Mi temor hacia el T-800 se remonta a mi infancia. La primera vez que vi The Terminator apenas contaba con 7 años (lo sé, una edad poco recomendable para ver esa peli). No me asusté especialmente hasta la última escena, cuando el T-800 persigue a Sarah Connor siendo meramente el endoesqueleto de metal. En el momento en que pierde las piernas por una explosión y aún así no ceja en su empeño el miedo se apoderó de mí y me fui del salón.

Sólo me perdí unos minutos de esa escena final y el epílogo. No tuve ocasión de volver a ver la peli hasta varios años más tarde, después de que saliera en cine la continuación.

El T-1000 (Terminator 2: el juicio final)

Terminator se había convertido en una cinta de culto y varios años más tarde, su director se dio el lujo de rodar una de las mejores secuelas del cine aprovechando que tenía presupuesto para aburrir.

En Terminator 2 se recuperan los conceptos originales que se descartaron en la primera entrega. Arnold Schwarzenegger encarnaba al bueno de la película (aunque seguía siendo un robot) y el terminator malo es una unidad de infiltración que puede moverse sin levantar sospechas.

Si en la primera parte Kyle Reese (un humano) tenía que detener a un enemigo mucho más poderoso, en esta secuela era necesario un rival que fuese capaz de plantar cara a un T-800. El T-1000 es igual de poderoso a pesar de su aspecto más “normal”, y al estar hecho de una “polialeación mimética” (metal líquido) puede cambiar de aspecto, camuflarse prácticamente en cualquier sitio, y es un cuchillo andante.

Al ser una superproducción, Terminator 2 cuenta con unas escenas de acción espectaculares y con unos efectos especiales que a día de hoy siguen quedando bien en pantalla. Además, al enfrentarse dos terminators, se pueden zurrar de lo lindo.

Si bien el T-1000 no me acojonó como lo hizo el T-800 en Terminator, es tan molón que se merece un puesto en esta lista.

El Joker (El caballero oscuro)

No voy a entrar el debate de lo acertado o no del enfoque de Christopher Nolan a la hora de revisitar la figura del Caballero Oscuro. Si su Joker está aquí, ya sabéis mi postura.

A diferencia del Joker de Burton,  más elegante, refinado e histriónico (y un pelín gordo para ser Joker), Christopher Nolan muestra la versión más cruda y descarnada del bufón, magníficamente interpretado por el fallecido Heath Ledger. Su escena de presentación no puede ser mejor.

Es un personaje sin orígenes, sin motivaciones ni objetivos. Es anarquía en estado puro. Todo lo que hace lo hace con el único propósito de sembrar el caos a su alrededor, y ve en Batman a su némesis, ese enemigo sin el cual su existencia no tiene sentido.

Las 5 muertes más estúpidas en el cine

Hoy es un día como otro cualquiera. Te levantas para ir al trabajo. Hoy tienes una reunión como los jefazos. O no. O puede que prefieras llevar a tu hijo a entrenar con su equipo de baseball. Sin embargo, hoy no va a ser como el resto de los días. Porque hoy te aguarda la muerte. Hay dos terminators que van a enfrentarse y de esa lucha dependerá el futuro de la humanidad. O las máquinas han decidido rebelarse y acabar con nosotros. Pero no vas a morir porque seas una pieza clave del rompecabezas. Simplemente, pasabas por allí. Vas a ser un daño colateral, una muerte absurda, y no te vas a enterar de nada de lo que se está cociendo tras ese accidente tan tonto.

He escogido este ranking del top 5 de muertes estúpidas basándome en esa premisa: son personajes sin ninguna relevancia que mueren no por lo que hacen o dejan de hacer, sino porque todo el follón les pilló con ellos en medio. También son películas que conozco y he visto. Así, aunque hay muertes muy simpáticas como el láser revienta-cabezas en Chopping Mall, no la he incluido la lista porque no he visto la película.

#5: El autobús con mucha prisa mortal

Escena: Vale, Destino Final (James Wong, 2000) no es un buen ejemplo de este top 5, por eso está en último lugar. En primer lugar porque es una película de suspense/terror y la protagonista de la escena es uno de los jóvenes que está destinado a morir (literalmente, de acuerdo a la premisa de la cinta). En segundo, porque las muertes de este film son todas bastante absurdas: accidentes imposibles en la bañera o con cuchillos de por medio. Sin embargo, éste en concreto me hizo mucha gracia. El espectador ya sabe cómo funciona el argumento y el protagonista ya ha visto el reflejo de un autobús, así que se sabe lo que va a pasar. Pero para nuestra sorpresa, todo sucede en una décima de segundo. Se ve que el director sabía que ese personaje (una rubia un poco indeseable) no se echaría en falta y decide castigarlo con una muerte rápida y anodina, sin dedicarle los malabarismos que dedica a otros personajes.

La muerte: ¿A dónde iba ese autobús que tenía tanta prisa, que ni frena ni hace sonar el claxon ni nada? Ni siquiera para una vez se produce el atropello. Y tú, rubia ¿no te enseñaron a mirar antes de cruzar? ¿Tenías que ponerte en medio de la calzada a echarle el sermón a tus amigos? Si en el fondo te lo mereces…

#4: La rebelión de las máquinas: death Coke

Escena: Las máquinas se han cansado que las utilicemos de modo indebido, enviando Power Points de gatitos, y han decidido castigarnos. Se han rebelado y ahora atacan indiscriminadamente a todo lo que pillan en su camino. Ése es el argumento en síntesis de Maximum Overdrive, titulada en España La rebelión de las máquinas (Stephen King, 1986). Pero claro, no es lo mismo que te mate un cortacésped o la máquina de cortar chóped del Ahorramás, que llevarte un latazo de Coca Cola primero en todo el bate y luego en plena frente cuando te acercabas inocentemente a sacar un refresco.

La muerte: poco hay que decir del pobre entrenador, que tampoco sabía la que se avecinaba. La muerte ya es bastante humillante de por sí. Encima, la máquina se quedó con su dinero. De regalo, al final del vídeo uno de los chicos es arrollado por la apisonadora. Una muerte mucho más digna, dónde va  a parar. Pero tú también vaya momento que elegiste para caerte de la bici, machote.

#3: Royale with cheese brain

Escena: Tú y tus amigos los tenéis cuadrados. Habéis intentado timar a uno de los jefes mafiosos de Los Ángeles. Normal que hayan ido dos gangsters (John Travolta y Samuel L. Jackson) a tu casa a ajustaros las cuentas. Hablamos de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), claro. Pero resulta que cuando parece que te has librado de todo y los hombres de Marcellus Wallace te llevan sano y salvo en su coche, resulta que se ponen a hablar de Dios y de milagros, y uno de ellos te pretunta tu opinión… con el arma apuntándote. Y claro, un pequeño bache y la pistola se dispara accidentalmente

La muerte: Lo más cruel de la muerte es eso, que ocurra cuando el pobre Marvin parecía haberse librado de lo peor. También tiene narices que Jimmy (John Travolta) siga con el revólver en mano en el coche (bueno, mientras no sea un móvil no hay que temer por la multa, supongo) y te pregunte tu opinión mirándote directamente y de paso mientras te encañona. ¿No le habías echado el seguro a la pistola, majo?

#2: Tiene derecho a permanecer en silencio… para siempre

Escena: La OCP, esa malvada organización que sale en Robocop (Paul Verhoeven, 1987), tiene un contrato con la policía que ríase usted de las privatizaciones de Esperanza Aguirre. Los principales directivos acuden a una reunión para ver el nuevo prototipo de robot que patrullará las calles, el ED 209, todo un icono del cine de los 80. Los técnicos hacen una demostración para ver cómo es el procedimiento para arrestar a un sospechoso, y un voluntario apunta con un arma real al robot. Éste reacciona y le pide que deje el arma en el suelo. Pero no escucha el sonido del arma caer al suelo y… bueno, al menos cuando falla Windows sólo se ve la pantalla azul y la sangre no llega al río. Una de las muertes más gores (y tontas) que nos ha dado el cine.

La muerte: Bien, por dónde empiezo ¿a quién se le ocurrió poner munición real para una demo? ¿No había un botón para abortar? De la presunción de inocencia ni hablamos, claro. Y claro, al ejecutivo de pacotilla… ¿tenías que ponerte justo delante del robot precisamente cuando la cuenta atrás llega a cero? Lo mejor es la reacción del responsable: ha sido un problema técnico.

#1: Un tiroteo, yupi. El momento ideal para cruzar al otro lado.

La escena: Skynet no consiguió acabar con Sarah Connor, madre del líder de la resistencia humana, en su primer intento (Terminator, 1984). Así que envía un nuevo asesino para que liquide a John Connor cuando apenas cuenta con 9 años (Terminator 2, James Cameron, 1991). Eso sí, ahora los humanos han podido reclutar al Chuache para la causa y pueden enviar un terminator para defender a John, aunque no tan sofisticado como el T-1000 enviado por Skynet.

Los dos terminators llegan a la vez al lugar donde está John Connor, los recreativos de un centro comercial. John, que se huele la tostada, se escabulle por los pasillos de servicio. Un joven trabajador le dice que no puede andar por ahí, aunque tampoco se esfuerza en hacer cumplir la orden. Cuando los dos terminators se encuentran frente a frente, empiezan a dispararse el uno contra el otro. John Connor se salva. No podemos decir lo mismo del joven trabajador. (a partir del minuto 3)

La muerte: Vamos a ver, alma cándida. Has visto venir al poli y al matón fortachón. Uno ha sacado la recortada y ha dicho “al suelo”. No te lo decía a ti, pero era un consejo que merecía la pena seguir. El matón ha pegado el primer tiro y ha aprovechado que el poli se tambaleba para coger al niño y cubrirle. Son unos cinco segundos, los he contado. ¿Qué coño has hecho tú en ese tiempo? Es que ni te pegas a la pared. De hecho, a veces creo que saltas a ver si te dan las balas. ¿Intentabas cruzar al otro lado del pasillo para ver mejor?

Hasta aquí el Top 5 de las muertes estúpidas. No están todas las que son, porque muertes tontas hay un rato. Mismamente el T-1000 es responsable de un par de ellas en la peli. ¿Cuál habríais añadido? Dejad un comentario, a ser posible con vídeo.

ACTUALIZACIÓN: También podéis leer mi artículo 5 muertes “mierder” de la pequeña y gran pantalla. Muertes cutres, de las de mucho ruido y pocas nueces, que le ocurren a personajes presuntamente importantes en la trama.