Tecnologías que se estrellaron (1)

Cuando utilizamos cualquier gadget tecnológico, sabemos que saldrá algo mejor. Del vinilo al CD y los formatos digitales. Del vídeo al Blu-Ray. Sin embargo, en esta carrera por conquistar el mercado y los hogares, no faltan los fracasos. Hay productos estrella… y productos que se estrellaron.

He aquí una pequeña lista de ejemplos, que continuaremos en un próximo artículo. ¿Alguno tuvo en su casa una de estas joyas? No dudéis en dejar vuestro testimonio en los comentarios.

El vídeo 2000

En los años 80 los reproductores de vídeo comenzaron a popularizarse. Los fabricantes apostaron por diferentes formatos buscando conquistar el mercado. Los dos más habituales fueron el Betamax de Sony, y el VHS de JVC. Esta guerra se resolvió cuando ambos fabricantes llegaron a un acuerdo para repartirse el pastel: mientras que Betamax se quedó destinado a entornos profesionales (emisoras de televisión, etcétera), VHS se hizo el rey del mercado doméstico. Esta solución salomónica se debió fundamentalmente a la relación calidad/precio de cada formato.

Hubo un tercer formato que entró en liza: el Vídeo 2000. Se trataba de la apuesta de Grundig y Phillips por competir con los mencionados VHS y Beta. Ofrecía algunas innovaciones respecto a sus competidores como la grabación en doble cara, igual que las cintas de audio. Y aunque su fabricación cesó en 1988, en mi barrio se siguió hablando de ese formato casi fantasma durante varios años más. Puede que debido a su nombre, Vídeo 2000, que sonaba como algo que tenía que estar por llegar. ¡Era el futuro!

Video 2000

Fueron varias causas las que hundieron el formato V2000. Para empezar, sólo se distribuyó en Europa y Argentina. Su catálogo fue más limitado que el de sus competidores (recuerdo algún videclub en mi barrio en cuyo letrero decía que tenían títulos de ese formato, pero no me suena haber visto cintas de V2000). Sus innovaciones técnicas pronto llegaron a los otros formatos, como el autorrebobinado al llegar al final de la cinta. Y sobre todo, no hubo compatibilidad total entre los dos fabricantes.

Laserdisc

La tecnología del Laserdisc comenzó a desarrollarse a finales de los años cincuenta, aunque no fue hasta mediados de los ochenta cuando Pioneer empezó a comercializarlo bajo ese nombre. Básicamente, se trataba de un disco óptico similar a un CD pero con el tamaño de un disco de vinilo. Si el CD iba a ser el sucesor de las cintas de casette, en el caso del vídeo el futuro también debería tener forma de disco.

Sin embargo, había un par de diferencias importantes entre un LD y un CD (o un DVD, ya puestos). La primera era que el Laserdisc venía grabado por las dos caras, como los discos de vinilo, lo que suponía levantarse a darle la vuelta al disco en mitad de la película. La segunda, y fundamental, es que el CD es un disco óptico donde el sonido está codificado en ceros y unos, es decir, es digital. Mientras que los datos estaban grabados en formato analógico, y el láser del lector los decodificaba basándose en la modulación de la frecuencia. ¡Ay, amigos, que nos la querían meter doblada!

Reproductor y disco Laserdisc

Así, el Laserdisc fue un formato lanzado con fecha de defunción. Los elevados precios de reproductores y títulos no ayudaron, y tuvo una penetración muy escasa tanto en hogares norteamericanos (en torno al 1%) como europeos. Sólo en Japón se le sacó algo más de partido al formato. No conocía a ningún amigo que tuviera Laserdisc, y sólo años despues, gracias a eso del Intenné supe que el amigo Viruete disfrutó del invento en el hogar familiar. En principio, gracias a que los datos del LD no estaban comprimidos, se podía alcanzar una calidad de imagen perfecta, claro que para eso tenían que salir ediciones que explotasen las posibilidades de esta tecnología, que no fue el caso.

El CD-i

Ya sabíamos que el sucesor de las cintas de vídeo sería el formato disco y que el futuro era digital. El CD-i (CD interactivo) era el reproductor multimedia que desarrolló Phillips y que tuvo una efímera y discreta vida e la primera  mitad de los 90. Hay que tener en cuenta que aunque el CD-i podía leer el formato de Video CD (que utilizaba el algoritmo MPEG-1, mientras que el DVD usó el algoritmo MPEG-2), el CD-i no estaba orientado a ser un reproductor de vídeo.

Videoconsola CD-i de Phillips

Quizá fue su indefinición a la hora de buscar un nicho de mercado lo que acabó con el estándar. Como consola de videojuegos no pudo competir ni con las consolas de cartucho (por entonces el CD pecaba de ser un formato muy lento) ni con las de quinta generación como Playstation 1 o Sega Saturn que sí empleaban este soporte. Por su parte, su función de reproductor multimedia tampoco animó mucho las ventas, con títulos orientados al ámbito educativo. Para cuando las ventas comenzaban a despegar tímidamente, el DVD ya estaba por aparecer.

Fuentes de las imágenes

Vuelve Black Mirror, y lo comentamos en El Ninho Naranja

El año pasado, escribí una reseña de la serie británica ‘Black Mirror’ para mis amigos de El Ninho Naranja. La miniserie de tres capítulos había causado un gran impacto entre el público, y la viralidad de Internet hizo que muchos la viésemos varios meses antes de su emisión en España.

Ya que se trata de una miniserie y no de una serie regular, su emisión tampoco está atada a las exigencias habituales de la programación. Los tres nuevos episodios que conforman la segunda temporada fueron televisados en febrero de este año en el Reino Unido, casi año y medio después de la primera triada.

Era inevitable que me encargase de comentar esta nueva temporada, así que ya tenéis disponible la entrada en El Ninho Naranja. Aunque estos nuevos episodios no tienen el mismo efecto que tuvieron los primeros, su visionado es prácticamente obligado. Podéis leer el artículo original pinchando en la imagen.

Black Mirror, temporada 2

Click para leer el artículo

Reseña de Black Mirror en El Ninho Naranja

Los chicos de El Ninho Naranja son auténticos devoradores de cultura y consumidores compulsivos de series de televisión en cualquiera de sus formatos. Por eso mis reseñas de series acaban siempre en su blog. En este caso os traigo una pequeña joya, una posible serie de culto, eso lo veremos con el paso del tiempo. Descubrí esta serie a través de un artículo de Blogoff, y no me defraudó.

Estamos hablando de Black Mirror, una miniserie de 3 episodios independientes entre sí que reflexiona sobre el uso que le estamos dando a determinadas tecnologías como Internet, las redes sociales, la televisión a la carta, etcétera. Entre tanto optimismo y panorama de color de rosa, Black Mirror nos lo pinta un poco más negro, nunca mejor dicho. No se trata de profetizar el apocalipsis tecnológico, ni ninguna rebelión de las máquinas en plan Matrix o Terminator. Muy al contrario, la serie nos plantea una realidad mucho más simple, directa, y por tanto nos deja mucho peor cuerpo: “fíjate en lo que te estás convirtiendo al usar estas tecnologías”.

Podéis leer mi artículo completo aquí. Quizá después de ver la serie se os quiten las ganas de Twitter, Facebook y blogs. Pero su visionado merece la pena.

Black Mirror

(c) Channel 4, UK