Los hombres que escribían libros de títulos muy largos

Los hombres que no amaban a las mujeres

Portada del primer libro de la trilogía Millenium

Los que me conocen saben que no soy lector de best sellers. Esto lo digo porque la mayoría de mis lectores (los fieles, no los que buscan “hotmail de pago 2010” en Google) son amigos míos que siguen este blog. Es por eso que he tardado tanto en apuntarme al boom de la trilogía Millenium. De hecho, si me lo compré fue por recomendaciones de amigos. A pesar de todo, el primer episodio de la saga es un libro entretenido, apropiado para estas fechas. Y puestos a escribir algo en verano, pues por lo menos es un libro conocido que le sonará a la gente, lo haya leído o no.

Los hombres que no amaban a las mujeres cuenta la historia de un periodista, Mikael Blomkvist, que acaba de perder un juicio contra un grupo empresarial sueco (como sabéis, esta historia transcurre en Suecia). Además de enfrentarse a una pena menor de cárcel, la revista que edita, Millenium, se enfrenta a severos problemas económicos debido a este revés en su credibilidad. Sin embargo, otro empresario, Henrik Vanger, le hace una suculenta oferta que puede paliar esta situación. El trabajo consiste en investigar la desaparición de su sobrina nieta Harriet en 1966, que Henrik cree que en realidad fue asesinada. Para ello, contará con la ayuda de una insólita investigadora, Lisbeth Salander, cuyas escasas habilidades sociales son compensadas con su pericia como hacker.

La trama de la desaparición tiene una particularidad, y es que los hechos suceden en una isla separada del continente, y que durante ese día queda temporalmente incomunicada. El propio libro reconoce (puede que con ironía) su paralelismo con una novela de Agatha Christie.

Es una novela un poco lenta, sobre todo al principio, pero que se deja leer bien. Quizá se deba precisamente a su lentitud que el lector devore las páginas para ver algún avance. En cierto sentido, me recordó a Stephen King, ya que Stieg Larsson también dedica muchas páginas a construir la historia y trasfondo de los personajes. La investigación que hacen los protagonistas es llevada a cabo con más realismo. Frente a bodrios como El código Da-Vinci, en el que cada tres páginas se planteaba y resolvía un enigma, los personajes estudian las mismas hipótesis que barajó la policía en el momento de la desaparición y al principio apenas logran avanzar. Hay momentos de inspiración, como en la vida misma, pero no llegan al punto de se enciende la bombilla y se resuelve todo de golpe.

Otra cosa que me gustó del libro es que al haberlo escrito un europeo, el tratamiento de ciertos temas es diferente. Por ejemplo, al hablar de política (el trasfondo político es importante, y forma parte del auténtico mensaje de la novela) se mencionan a los socialdemócratas, los liberales, los conservadores, etc, y se plantea un cierto debate ideológico. Los escándalos económicos que se comentan son, por desgracia, bastante parecido a lo que pasa. Si el libro lo firmase un norteamericano, se hablaría de republicanos y demócratas y todo sería un gran complot internacional en un intento de dominar el mundo, para deleite de lectores conspiranoicos.

La otra cara de la moneda es que estamos mucho más familiarizados con la cultura anglosajona (al menos es mi caso), así que las referencias a personas, eventos o programas televisivos me resultan extrañas (salvo a Pippi Calzaslargas y a su autora Astrid Lindgren ). Y por hacer la broma fácil, los nombres de calles y pueblos me suenan a muebles de Ikea. Pobres suecos, como si no tuvieran más empresas.

(NOTA: ESTE PÁRRAFO PUEDE INTERPRETARSE COMO SPOILER)
Las tramas se resuelven de forma desigual. Mientras que el misterio del asesinato está bastante bien atado, la rivalidad entre el protagonista y el grupo empresarial que lo había demandado al principio del libro concluye de una forma más facilona, inverosímil y peliculera. Además, Lisbeth Salander, que no deja de ser un personaje con un gran encanto, pasa de ser una joven con serios problemas para relacionarse, a convertirse como por arte de magia en una chica con unas aptitudes que ya las quisiera Val Kilmer en la película de El Santo.
(FIN DEL SPOILER)

En definitiva, para tratarse de un best seller no está mal. Tiene los rasgos típicos de este tipo de libros: prosa fácil, amago de demanda social, personajes perfectamente clasificados en buenos y malos, y todo eso. Pero no deja de ser una lectura entretenida para el verano. Además, ahora que aprieta el calor, leer que el personaje está en una isla a 40º bajo cero puede ayudar un poco a mitigar esa sensación. Por mi parte, acabaré leyendo la segunda y tercera parte, que me ha picado la curiosidad, pero siempre preferiré joyas como El juego de Ender o autores hiperbólicos de prosa torrencial como Neal Stephenson, por citar dos ejemplos que he reseñado.

Los hombres que no amaban a las mujeres

  • Título original: Män som hatar kvinnor. Millenium 1
  • Autor: Stieg Larsson
  • Editorial: Áncora y Delfín (Destino)
  • Páginas: 665
  • Precio: 22,50€ (16,10€ en formato bolsillo)