Reajustando la cronología en la franquicia Terminator

The Terminator fue uno de esos productos de bajo presupuesto que logró un notable éxito en taquilla, y que con los años se fue convirtiendo en un film de culto. Tenía una atractiva premisa (un futuro postapocaliptico en el que la raza humana libra una encarnizada guerra contra máquinas inteligentes) y una trama original (un cyborg enviado desde el futuro tiene como misión matar a la madre del que será líder de la resistencia humana antes de que éste nazca). La película tenía unos efectos especiales bastante decentes para la época (1984) y el presupuesto; y las carencias económicas se resolvieron con cierto ingenio, convirtiéndola en una cinta con un look oscuro y algo techno.

Su éxito daría pie para varias secuelas, algunas con mayor fortuna que otras. Pero como todas las obras con premisa futurista, Terminator tenía el problema de que tarde o temprano llegará ese futuro que preconizaba. Esto ha obligado a reajustar la cronología de los hechos, especialmente entre la segunda y la tercera parte.

NOTA: Si no habéis visto alguna de las tres primeras películas, os aviso de que a continuación vienen spoilers.

Terminator (1984)

La primera película de la saga Terminator se rodó en 1984 (titulada inicialmente The Terminator) y la acción transcurre en ese mismo año. Es la que plantea la premisa de la guerra contra las máquinas, que se mantendrá a lo largo de toda la franquicia. Según esta premisa, una inteligencia artificial utilizada por los militares norteamericanos (SkyNet) toma conciencia de sí misma. Al percibir a los humanos como una amenaza, SkyNet provocará un holocausto nuclear que diezmará la población mundial (“el jucio final” o “judgment day” en inglés). Lo que sigue es una guerra entre humanos y máquinas y la jugada de SkyNet de enviar una unidad de infiltración (el terminator), mientras que la resistencia logra enviar un soldado.

Esta primera entrega no se pilla los dedos. Plantea la fecha de los combates en 2029 (a 45 años vista) pero no especifica cuándo se produce el “juicio final”). Es en ese año cuando SkyNet envía al terminator para matar a Sarah Connor, madre de John Connor, líder de la resistencia.

En la película, cuando Kyle Reese (el soldado enviado por el bando humano para proteger a Sarah) le pregunta a un mendigo la fecha, éste contesta que es el día 12 de mayo (quédense con este dato). La acción de la peli transcurre en unos pocos días (menos de una semana).

Cuando la policía detiene a Reese y les explica toda la historia, vemos que la mayoría de detalles de la premisa del juicio final se mantendrán a lo largo de la franquicia, aunque algunos otros se obvian. Entre otras cosas, Reese asegura que las máquinas estaban prácticamente derrotadas y que el intento de asesinar a Sarah Connor enviando a un terminator a través del tiempo es una última jugada. También dice que el dispositivo utilizado para viajar en el tiempo queda destruido después de que él y el cyborg hayan sido enviados.

Terminator 2: el jucio final (1991)

La continuación de Terminator contó con un presupuesto mucho mayor y básicamente los productores se permitieron todo lo que no pudieron en la primera parte: escenas de acción más impactante, una lucha entre terminators (más cosas que romper), una de las muertes más estúpidas del cine… y esta vez sí, Arnold Schwarzenneger es el bueno.

En esta segunda parte se explica con detalle el origen de SkyNet y el jucio final. Eso hace que la cronología se quede muy ajustada como para seguir estirando del chicle. La película comienza con la voz en off de Sarah Connor dando una fecha para este “juicio final”: el 29 de agosto de 1997. Y al igual que su predecesora, las escenas de la guerra entre hombres y máquinas son de 2029. Ambos bandos enviarán de nuevo a un soldado a través del tiempo para intentar cambiar el futuro.

Cuando el T-1000 (Robert Patrick) aparece por primera vez y suplanta la identidad de un policía, busca los datos de John en el ordenador del coche de policía. Según la base de datos, John nació el 22 de febrero de 1985 (punto para los guionistas: 9 meses después de los hechos de Terminator 1) y tiene 10 años. Es decir, que la película, a pesar de ser de 1991, transcurre en 1995.

Hay una escena al final del segundo acto de la película en la que Sarah Connor le pregunta al T-800 sobre la historia de Skynet. El cyborg le explica que Miles Dyson, de Cyberdyne Systems creará un procesador revolucionario llamado SkyNet (irónicamente, a partir del chip del primer terminator) y que en 3 años, Cyberdyne será el mayor proveedor de computadoras militares del gobierno. Será entonces cuando SkyNet cobre conciencia de sí mismo y provoque el desastre nuclear.

Vale, 1997 menos 3 a mí me da 1994. Se supone que Sarah Connor intenta asesinar a Dyson antes de que invente SkyNet. En la película vemos cómo está trabajando con el chip del primer terminator pero aún no lo ha logrado. Esto se explica mejor en una escena eliminada que se recuperó para la versión extendida. Podemos asumir que Dyson está a punto de crear el procesador de SkyNet. Puede ser un pequeño despiste de guión, y que la película debería transcurrir en 1994 (John tendría entonces 9 años). O simplemente, que esos 3 años de los que habla el cyborg son los años 1995, 1996 y 1997. En cualquier caso, son ganas de buscarle tres pies al gato.

Terminator 3: la rebelión de las máquinas (2003).

Para mí,la saga Terminator tiene sólo 2 partes. Esta tercera entrega entra dentro de lo que yo llamo “continuaciones apócrifas” (entre las que están American Psycho 2 y La reina de los condenados). No sólo manda a la mierda toda la cronología de las dos primeras partes, sino que además rompe ciertas reglas que tenían en las predecesoras (por ejemplo: el terminator puede provocar incidentes graciosos, pero no hacer el ridículo). Ah, y si me preguntáis por Terminator: Salvation, más que una secuela, no pasa de ser un spin-off medianamente curioso.

Terminator 3 parte de la premisa de que el juicio final es inevitable, y que lo ocurrido al final de la anterior película no evitó el holocausto nuclear, sino que solamente lo retrasó. La nueva fecha es el 25 de julio de 2004. Los terminators son enviados pocos días antes, aunque con fines ligeramente distintos. Esta vez, el objetivo no es John Connor, sino los que serán sus oficiales en el futuro, incluyendo su mujer Kate Brewster.

Con tanto lío de fechas, es normal que los guionistas la cagaran ligeramente al intentar justificar que John y Kate ya se conocían. Kate le cuenta a John que iban juntos al instituto (y más adelante en la película, que se habían enrollado la noche antes de que John desapareciese y sus padres adoptivos fuesen asesinados). Aunque el término “instituto” (high-school) es un poco ambiguo en Estados Unidos, se sobreentiende que los chicos deberían tener entonces entre 12 y 14 años. Y en fin, ya hemos dicho que John nació en 1985…

Es lo que ocurre cuando se estruja una gallina de los huevos de oro que tenía fecha de caducidad. Lo mismo ocurre con las precuelas. Y si no, fijaos en Star Wars 🙂

Grandes sagas del cine. Rocky (y III)

Finalizamos nuestro repaso a la saga Rocky (partes i y ii de este mega-artículo, lo digo por lo extenso) con las dos películas que supusieron el término de la saga. Rocky ya se ha retirado por fin. Bueno, al menos está retirado durante casi todo el metraje de las películas.

En este último artículo comentaremos la 5ª y 6ª parte de la serie, que podemos llamar “coletazos” y que tienen bastante de nostalgia. Recuerden que estos comentarios contienen spoilers, así que ojito si no han visto alguna de las películas y quieren mantener la tensión.

Coletazos (años 90 y 2000’s)

En las entregas anteriores presenté las películas agrupadas de dos en dos, y cada pareja tenía ciertos elementos comunes: las dos primeras, más oscuras y callejeras; las siguientes más comerciales y luminosas. Las cuatro películas se estrenaron en un intervalo de 9 años. Cada nueva entrega aparecía 3 años después de su predecesora, por lo que podemos hablar con propiedad de que esto es una saga. En cambio, Rocky V se hace esperar hasta 1990 (5 años después de la anterior), y Rocky Balboa, el final de la franquicia (esperemos), no se estrena hasta 2006, nada menos que 16 años después de su predecesora. De hecho, transcurre más tiempo entre el estreno de Rocky V y Rocky Balboa que entre Rocky I y Rocky V.

De algún modo, las dos son un intento de cerrar la saga de una forma más o menos digna. Sólo que la primera vez no salió del todo bien y se intentó de nuevo.

Rocky V (1990)

Como el resto de películas de Rocky desde que apareció Rocky II, Rocky V comienza con los últimos momentos de la anterior entrega. Además, engancha con el momento de su regreso a los Estados Unidos. En algún momento el hijo de Rocky, que era un niño de unos 5 años, se ha convertido en un preadolescente de 12 ó 13 primaveras. Supongo que será alguna elipsis que se me pasó (o que esté mal hecha).

Se nota que en Rocky V se intenta volver a los orígenes después haber estirado tanto la saga. Rocky se encuentra arruinado y tiene que volver con su familia a los suburbios de Philadelphia, donde intentará vivir una vida sencilla. De hecho, aunque el guión lo firma Stallone, para la dirección se recupera a John G. Avidsen, director de la primera entrega. También se retoma la banda sonora épica de Bill Conti, esta vez sin temas pop rock como en Rocky III o Rocky IV.

De la misma forma, el boxeo deja de ser el elemento central de la película (las entregas de los 80 eran de mucho combate) para servir más de trasfondo. Así la trama muestra cómo Rocky y su familia intentan rehacer su vida ahora que Rocky ha perdido su fortuna y ya no puede seguir boxeando. Surgen así los conflictos: desde los intentos de Adrian por recuperar su antiguo puesto de trabajo a los problemas del hijo de Rocky en el colegio al ser objeto de bullying, aunque sin que lo graben en el móvil. Y como hilo conductor tenemos a un Rocky que no quiere apartar el boxeo de su vida, y que será el entrenador de un joven boxeador de Oklahoma (Tommy Gunn, interpretado por un boxeador real). Lo que permite generar tensiones del tipo “el boxeo es más importante para ti que tu familia”.

Se quiere recuperar el mensaje de denuncia que se quiso contar en un principio en la primera parte de Rocky: mánagers tiranos que se aprovechan de los púgiles, entresijos sucios en torno a un deporte, etcétera. Al final de la película, hay una pelea callejera entre Rocky y su pupilo (que lo abandonó por uno de eso mánagers tiranos), de la que sale victorioso, y de paso se reconcilia con su hijo. Nada como zurrarse la badana para recuperar el amor y el respeto de un hijo.

La película fue un fracaso en taquilla en Estados Unidos (tuvo que competir contra McCauly Culkin y Sólo en casa el primer fin de semana), aunque en el resto del mundo consiguió amortizar un poco el batacazo. También fue muy vapuleada por la crítica. Sin embargo, a pesar de no ser una película redonda, creo que se trató de un intento de cerrar la saga de una forma más o menos digna, renunciando a “un nuevo combate” a favor de un argumento más plausible, en el que Rocky se retira de una vez por todas (¿recuerdan que se iba a retirar en la primera entrega?).

Rocky Balboa (2006)

Cuando quisieron hacer una secuela de Los Inmortales, el resultado fue un bodrio de categoría. No obstante, como al final de la primera parte sólo había quedado un inmortal (ya lo decía la profecía: sólo puede quedar uno), intentaron buscar alguna justificación, y recurrieron a indagar en el origen de los inmortales, que resulta que eran extraterrerstres, en vez de venirnos con esas de “uy, que al final no, que nos habíamos dejado uno suelto y no nos habíamos enterado”. Años más tarde, Los Inmortales III, que sitúa la acción entre la primera y la segunda parte, recurre precisamente a eso, a un inmortal que se quedó atrapado en no sé qué cueva y que no había contado para eso de que tenía que quedarse uno.

Les cuento todo esto porque con Rocky Balboa pasa lo mismo. En Rocky V, aunque no fuera una peli brillante, Balboa se ha retirado y no se plantea volver al ring. De hecho, la única pelea que tiene es callejera. Pues van y hacen una nueva peli donde se cargan el único acierto que habían tenido en la anterior. Todo por no haberse cargado a Rocky en la pelea callejera de Rocky V como tenía pensado Stallone al principio.

La sexta entrega de Rocky se llama Rocky Balboa, de la misma forma que se recuperó la saga Rambo con John Rambo (posiblemente la saga en la que los títulos menos ayudan a saber de qué entrega se trata) un par de años después. Lo mejor de la peli es ver qué ha pasado con Rocky tras estos años: cómo regenta un restaurante italiano en el que cuenta sus batallitas y es un vecino más del barrio, junto con su cuñado, el eterno cascarrabias de Paulie. Vemos que además se ha quedado viudo, aunque Talia Shire aparece en algún flashback, así que imagino que Stallone pensó así el guión.

El argumento de la película es el que menos me convence. Las tensiones y conflictos que plantea (por ejemplo, con su hijo, o el personaje de la pequeña Marie, que viene a ser el rol de Adrian) no terminan de encajarme, y las vueltas de tuerca para justificar un regreso de Rocky al cuadrilátero son de traca. Piensen en que han pasado 30 años desde el primer Rocky. Balboa está cercano a los 60. ¡¡Y SE ESTABA RETIRANDO DESDE LA PRIMERA ENTREGA!! Ya se había jugado la vida incontables veces peleando, y un nuevo combate, aunque sea de exhibición, es demasiado. Además, después del bótox que se puso Stallone, está muy raro en pantalla, y parece que está más acabado de lo que en realidad está.

Total, que llegamos a un combate final en el que se nota el poder de los grandes grupos multimedia. En cualquier peli de Rocky, vemos un combate. Aquí vemos un combate por la tele (en concreto en pay per view en la HBO, que se note que han puesto pasta). Al final, Rocky aguanta en pie todos los asaltos. Se rodaron dos finales. En uno, el que descartaron, Rocky resulta vencedor. En el que escogieron para la película, Balboa abandona el cuadrilátero antes de que anuncien el ganador, que finalmente sería su rival, porque ya ha demostrado que era capaz de aguantar todo el combate, como en la primera parte. Todas las ovaciones son para Rocky, por supuesto. Incluso uno de los espectadores observa impertérrito, medio oculto por las sombras, mostrando gran respeto por el protro italiano. ¿Puede ser Iván Drago? Anda que no habría molado que apareciese Dolph Lundgren.

En conclusión

La saga Rocky tiene películas muy buenas. Tanto las dos primeras, más personales y dramáticas, como las ochenteras, muy entretenidas y divertidas, funcionan estupendamente como películas aisladas. Sin embargo, debido a cómo se plantea la primera parte, resulta muy inverosímil alargar una saga como se hizo con Rocky, y los argumentos para justificar la permanencia de Rocky en el ring a veces se van de madre.

Tal vez, si Rocky V hubiese funcionado mejor como película, habría sido un buen cierre de la saga, situándola cerca de sus orígenes, y podría haber resultado una serie redonda. Pero tras el fracaso de la quinta entrega, intentarlo de nuevo tantos años después fue rizar el rizo.

No obstante, la saga Rocky nos ha dado grandes momentos del cine, y su protagonista ha pasado a ser una leyenda.

Grandes sagas del cine. Rocky (II)

Continuamos con este repaso por la saga Rocky que empezamos en la anterior entrada. Rocky, que iba a retirarse en la primer parte, parece ser que se ha olvidado de que ya tiene una edad para esto del boxeo, de que estuvo a punto de perder un ojo en su primer combate contra Apollo y que corrió un gran riesgo peleando contra él por segunda vez.

En este artículo repasaremos las dos entregas más comerciales.

Los años 80

La tercera y cuarta parte de Rocky se estrenan en los 80, y como tales rebosan del espíritu de esa década. Son más alegres, mas pop, más comerciales… más luminosas en definitiva. Su duración es menor que las de sus predecesoras (de los 120 minutos que dura Rocky pasamos a los 99 de Rocky III y los 91 de Rocky IV). Además, su ritmo se hace más ágil cuando al score de Bill Conti se le añade una soundtrack rockera de la mano de Survivor entre otros.

Por su parte, ese patito feo que era Adrian está cada vez más guapa y glamurosa, y su hermano Paulie se muestra más gruñón, envidioso y hostiable que nunca.

Rocky III (1982)

Creo que Rocky III es la primera peli de la saga que vi. La alquilamos en vídeo en casa, con el estreno de Rocky IV aún reciente en España y posiblemente todavía no disponible en vídeo. Ya saben que antes las películas tenían un ciclo mucho más largo que ahora, que a los 4 meses de salir en sala ya están en DVD (el tráfico por internet lo dejamos aparte). Por eso es la que recuerdo con más cariño. Además, es el perfecto ejemplo de una peli de la saga Rocky.

Como la trama del enfrentamiento Apollo/Rocky ya no da más de sí, hay que buscar otro malo para la película. Así, la cinta arranca con un montaje en el que se ve cómo Balboa defiende con éxito el título en varias ocasiones duante tres años, al tiempo que se convierte en un personaje popular y con pasta. Todo esto al ritmo de Eye of the tiger.

Paralelamente, un boxeador amateur, Clubber Lang, comienza a escalar puestos en el ránking. Lang es un nuevo Apollo (que ya no está doblado por Constantino Romero en la versión en castellano, qué lástima), pero esta vez, malo hasta la médula. Porque Apollo, aun siendo el antagonista, tenía cierto honor en sus actos, y peleaba deportivamente. Clubber Lang es chulo, prepotente, antideportivo,  pelea de una forma un poco sucia en ocasiones, y es un bravucón de tomo y lomo. Hasta se atreve a increpar a Rocky en un acto público (cuando inauguran una estatua suya en Philadelphia) para retarle a un combate, y de postre le dice a su mujer Adrian que le podría demostrar lo que es un hombre de verdad. No sé ustedes, pero eso en mi barrio es pelea. Y en el de Rocky, por lo visto, también. Pero puestos a pegarse, mejor se organiza un combate y tal.

Y como Rocky, en efecto, no es tan buen boxeador, pierde en el segundo asalto. Pero tenemos excusa: estaba más pendiente de la salud de Mickey (no, el ratón de Disney no, el viejo que le entrenaba), que en efecto la palma poco después, y para nuestra sorpresa descubrimos que no era irlandés sino judio. ¡Y todo por culpa de un ataque al corazón que le ha provocado en propio Lang! ¿Se puede ser más malo? Es Aída Nizar en versión negra y con guantes de boxeo.

Aprovechando que Rocky vuelve a estar “en lo más bajo”, volvemos a ver una historia de superación a través del esfuerzo y de recuperar la confianza perdida. La película juega muy bien sus cartas.En primer lugar, recupera el personaje de Apollo y lo convierte por fin en uno de los buenos. Y de qué manera: será Apollo quien entrene a Rocky tras la muerte de Mickey para que el potro italiano recupere el título (¿pero no nos íbamos a retirar?), como si fuera un sensei en una peli de artes marciales, un guerrero que tras retirarse decide transmitir sus conocimientos al joven padawan. De paso, el film aprovecha esta circunstancia para cambiar de aires y llevar a los dos púgiles a entrenar a Los Ángeles, donde protagonizarán memorable escenas homoeróticas mientras corren por la orilla de la playa con camisetas de tirantes fashion.

Otras grandes bazas de la peli son la banda sonora pop-rock para acompañar estas secuencias y la presencia de celebrities como Hulk Hogan (al que aún tendríamos que esperar a los 90 para conocerle en España, cuando Tele 5 empezó a emitir Pressing Cacht), que interpreta a un luchador de Wrestling un poco fanfarrón pero de los que al rato es super colega, y que aparece en un combate de exhibición. Por su parte, a Clubber Lang lo encarna Mr. T, que tras Rocky III inició una breve carrera en el boxeo, luego se pasó al Wrestling, y acabó interpretando a  B. A. Barracus (Bad Attitude, de ahí que en castellano se llamase M. A.) en El equipo A.

En cuanto al combate final, Apollo le ha enseñado a Rocky la importancia de la rapidez, algo que ya sabía Ten Shin Han en Dragon Ball. Además, le transmite una poderosa arma que sólo conocen él y Fiti el de Los Serrano: la mirada del tigre. Total, para que el combate Rocky se limite a recibir hostias, como siempre, para cansar al oponente y tumbarlo en el último asalto.

A pesar de todo, es una de las mejores partes de Rocky. Una peli de boxeo (es en la que se ven más combates) con buen ritmo y entretenida de ver. Personalmente, es una de mis favoritas.

Rocky IV (1985)

¿Cómo podemos alargar una saga donde cada película es básicamente lo mismo que la anterior? Fácil: “…y esta vez, es personal”. Vale, pero volver a sacar a un boxeador que reclama su oportunidad de pelear el título contra Rocky va a ser como repetir Rocky III. No pasa nada, para algo estamos en plena etapa Reagan y se han reavivado las tensiones de la Guerra Fría. Qué mejor que poner como malo a un ruso, que por entonces eran soviéticos. Sí, ya saben, de los de la U.R.S.S.

Pues allá que vamos. Rocky, está pensando (otra vez) en retirarse, por eso de la edad. Sin embargo, un petit comité del otro lado del Muro se da una gira por yankilandia para promocionar lo fornidos que son sus atletas. Ahí tenemos al malo: el capitán Iván Drago, un militar que es medallista olímpico, y al que encarna Dolph Lundgren. ¿Un sueco (nórdico) encarnando a un ruso (eslavo)? Peores cosas se han visto en Holywood. Curiosamente, Brigitte Nielsen, entonces esposa de Stallone, interpreta a la mujer de Drago. Aunque bueno, lo que se dice tensión sexual no hay mucha. El comité de Drago presume de cómo la ciencia y la tecnología han ayudado a perfeccionar los métodos de entrenamiento para así crear a este superhombre, y que de no ser porque la U.R.S.S. no está dentro de las organizaciones internacionales de boxeo, quizá los yankis no tendrían la hegemonía en este deporte.

El desafío lo recoge Apollo, a pesar de que él sí se ha retirado, que pelea contra Drago en un combate de exhibición. El combate se celebra en Las Vegas, y la presentación incluye espectáculo patriotero, de esos que tanto les gustan a los yankis, con actuación de James Brown incluida: Living in America. Comienza la pelea y al principio Apollo baila alrededor de Drago, intentanto hacer ver que ha recuperado la forma… hasta que Drago le calza el primer hostión. Lo que sigue a partir de ahí es un palizón en toda regla que termina la forma más dramática posible, con la muete de Apollo en el ring. ¡Se cargan a Apollo! ¿Pero cómo tiene tanta mala leche Stallone como guionista? ¿Se la tenía jurada a Carl Weathers por algo o qué?

Así que Rocky acepta pelear contra Drago en un combate que contará por la disputa del título… y esta vez, es personal. Rocky viaja a la gélida U.R.S.S. y comienza un entrenamiento en un entorno hostil y helado que podría dar lugar a infidad de chistes sobre vascos. Todo ello acompañado del entrenador del difunto Apollo y del gruñón Paulie, y con la partitura de Bill Conti así como el tema Hearts of fire de John Cafferty. El paralelismo entre los métodos de entrenamiento de los dos púgiles es muy divertido. Ciencia versus naturaleza, para que reflexionen.

Al final, Rocky consigue vencer la pelea usando su táctica habitual: aguantar hostias como panes hasta el final para luego poder pegar cuando el rival está agotado. Hasta el hostil público (incluido un supuesto Mijaíl Gorbachov) acaba rendido ante el italiano americano.

La película fue la más taquillera, que no la más rentable, de la saga tanto dentro como fuera de Estados Unidos, y es la película de boxeo más taquillera de la historia. El excesivo patriotismo y un contexto hoy desaparecido le ha pasado factura. Aquí tampoco funcionó mal, aunque todo ese americanismo nos chirriase un poco. Además, los rusos no eran tan malos a nuestros ojos, y por entonces vivíamos en una época muy progre, que hasta los programas infantiles contenían alegatos anticapitalistas. Política aparte, la cinta es igualmente muy entretenida y se deja ver gracias a su ritmo y su banda sonora.

En la próxima entrega, la conclusión de la saga Rocky. Ya la tenéis disponible.

Grandes sagas del cine. Rocky (I)

El año pasado, una cadena de televisión puso todas las películas de Rocky (menos la sexta y última entrega), lo que me permitió revisitar la saga con algo de continuidad. Me di cuenta entonces de que si bien las películas por separado son muy disfrutables y divertidas (cada una a su modo), como saga resulta un poco desconcertante. En primer lugar, porque Rocky está a punto de retirarse desde la primera película, lo mismito que Danny Glover en Arma letal. En segundo, por el curioso estilo de boxeo de Stallone, que no se cubre nunca y gana los combates a base de aguantar mamporros y cansar al rival, tal y como hizo Homer Simpson en un episodio de la serie. Y así consiguió el título de los pesos pesados y lo defendió exitosamente, hoygan. Y en tercero, por esa extraña continuidad temporal, en la que cada película empieza justo despues de la anterior, pero donde el hijo de Rocky crece a pasos agigantados.

Vamos a recorrer esta maravillosa saga en tres entregas: los años 70, los años 80 y los coletazos posteriores. En cada entrada comentaré jocosamente dos películas, con poca documentación (casi toda de la Wikipedia, para qué mentir) y mucho de visión personal. Supongo que a estas alturas, no le esté haciendo spoiler a nadie.

Años 70. Las primeras entregas.

Los dos primeros capítulos de la saga Rocky tiene un tono algo más dramático, más callejero, y aún no tienen las claves distintivas de lo que sería la serie en la que se convirtió (aunque Rocky II ya fija algún que otro estándar de la franquicia). De momento, estamos ante un drama con el boxeo como trasfondo que cosechó un notable éxito y una segunda parte para aprovechar ese éxito y de paso darle al espectador lo que no pudo ver en la primera.

Rocky (1976)

Sylvester Stallone desarrolló un guión inspirado en un combate real entre Muhammad Ali y Chuck Wepner que impresionó a dos productores de Hollywood. Aunque se cambiaron algunas cosas, la película fue llevada a cabo, con un bajo presupuesto, y se estrenó en 1976. Finalmente la protagonizó el propio Stallone, que entonces era poco conocido (faltaban años para que encarnase a su otro gran héroe, Rambo). Para la dirección, escogieron a John G. Avildsen, quien luego dirigiría las pelis de Karate Kid (las buenas, las que sale Ralph Macchio y Pat Morita).

La película es más bien un drama con el boxeo como trasfondo que una peli de boxeo propiamente dicha. Es la historia de un boxeador amateur (que aunque no es malo, no es ninguna promesa), que recibe una inesperada oportunidad. El campeón del mundo de los pesos pesados, Apollo Creed (Carl Weathers, doblado por Constantino Romero), pretende celebrar para el bicentenario de la ciudad de Philadelphia, en 1975, un combate entre él y Rocky, que valdría para el título. A partir de entonces comienza a recibir el apoyo, muchas veces interesado, de su entorno.

Es quizá una de las películas que más se distingue del resto de la saga, por la obvia razón de que se trataba de un drama del que no se esperaban secuelas. Por encima del boxeo, está la historia de un tipo que no está seguro de querer ni merecer la oportunidad que le han dado. Estamos hablando de un boxeador de treinta años, cuya carrera pugilística no puede durar mucho más (quédense con este dato para el futuro, por favor). Hay momentos de gran tensión, por ejemplo la discusión entre Rocky y su entrenador Mickey. Y sobre todo, hay personajes memorables, como Adrian, ese patito feo que a lo largo de la saga tendrá una evolución de libro; y Paulie, el hermano de Adrian, uno de los personajes más hostiable y adorables al tiempo, un eterno segundón, que quiere aprovecharse de los que destacan (desde el principio, le está dando la brasa a Rocky para que le hable de él al mafioso local), pero que también es un envidioso (como en Rocky III) y que se enfada porque no quiere ser el mantenido de nadie.

Aunque se cambió el final escrito por Stallone, dentro de lo que cabe se mantuvo cierto “realismo”. Rocky es derrotado en el combate, pero logra aguantar en pie los 15 asaltos, que era lo máximo a lo que podía aspirar. Si se hubiera sabido cubrir, podría haber ganado y todo. La peli termina con ese escueto diálogo entre Apollo y Rocky (“No habrá revancha”, “No la necesito”, se dicen el uno al otro) y el mítico grito de “Adriaaaaan” mientras ella se acerca, todo ello con esa fantástica partitura de Bill Conti de fondo.

Rocky II (1979)

Si bien la primera entrega de la franquicia no fue la más taquillera, fue la más rentable: con un presupuesto de 1,1 millones de dólares, recaudó 200 millones en todo el mundo. ¿Cómo no hacer una segunda parte? Sylvester Stallone se volvió a encargar del guión y además la dirigió, como casi todas las restantes. La continuación de Rocky llegó en 1979, una época donde las secuelas tenían números romanos.

La peli empieza con un elemento que sería distintivo en toda la saga: los últimos minutos de su predecesora. Después del brutal combate, Rocky y Apollo van derechitos al hospital. Se han dado una considerable paliza el uno al otro, y el peor parado ha sido Rocky, que se salva de milagro de perder un ojo, y no debe volver a pelear si quiere conservarlo.

Sin embargo, las cosas no son tan fáciles. ¿Se acuerdan de que en la primera parte los dos púgiles habían dicho “No habrá revancha” y “No la necesito”? Pues Apollo no ha salido del hospital y ya ha cambiado de idea. Quiere otro combate con Rocky sí o sí. La razón, como más tarde justificaría Apollo, es que le ganó pero no le venció. Quiere una victoria por K.O. Evidentemente, Rocky no está por la labor y su intención es retirarse del boxeo (ya lo dije al principio, se está retirando todo el rato). El guión justifica con relativo convencimiento el cambio de opinión de Rocky para que finalmente acepte. El potro italiano ha conseguido cierto estatus económico con el primer combate que es incapaz de mantener, y además espera un hijo con Adrian. La prensa se encargaría del resto.

Después, ya saben lo que tocan: entrenamiento, espíritu de superación, carreras por el barrio y terminar con una subida triunfal por las escaleras del Museo de Arte de Philadelphia, los Rocky Steps. El combate, otra somanta de palos de 15 asaltos, esta vez terminará con la victoria in extremis del potro italiano, que se proclama campeón del mundo.

Si bien es cierto que como secuela de Rocky, Rocky II es el primer ladrillo de la saga que iba a construir, esta segunda parte es al fin y al cabo una revancha para el espectador. Es el desquite del quiero y no puedo de la primera parte, el ver por fin a Rocky ganar el combate. Dentro de lo que cabe, la peli mantiene el tono de su predecesora, no como las dos que vendrían a continuación…

Pero eso lo podrán leer en la siguiente entrada.