Profesionales de lo cool

Inauguramos una nueva sección en el blog, bajo el título El dominical. Serán artículos de opinión sobre un tema más o menos genérico y con una extensión determinada, como esas firmas que vienen en las páginas de los suplementos dominicales. Porque si a Juan José Millás o Pérez Reverte le funcionan ¿por qué a mí no? Estos artículos apareceran los domingos (no todos). Esperemos que no signifique el comienzo del declive del blog ante la falta de ideas para nuevas entradas.

Es posible que esta tarde de domingo te quedes en casa descansando. Porque ya saliste ayer, porque no te apetece o porque te toque hacer cualquier tarea de ámbito doméstico, desde poner una lavadora a estudiar para un examen. Si se te ocurre pasearte por Facebook para matar el tiempo, te encontrarás con las fotos y comentarios de tus contactos (rehuso llamarlos amigos sólo por compartir información en esa red social). Y pensarás que todo el mundo se lo pasa bien menos tú. ¿Te resulta familiar?

No te preocupes, es muy común. Y te diré una cosa. Esa gente que cuelga tantas fotos no es tan guay como parece. De hecho, es posible que no quieran presumir. Somos nosotros los que percibimos que el resto del mundo vive la vida a tope. Hace poco fui a ver una película con unas compañeras de facutad a las que hacía tiempo que no veía. Una de ellas me preguntó qué tal me iba con mis blogs y mis programas de radio. Y es que no suelo poner mucha información personal en Facebook, y la mayoría son enlaces a las nuevas entradas de este blog, o al programa Nuestras Propuestas. También suelo compartir podcast de amigos, así que tal vez mi amiga pensase que estoy en varios programas. De hecho, no es la primera que la gente me comenta la cantidad de actividades de este tipo que hago.

Y en efecto mi rutina es mucho más aburrida de lo que podáis pensar si sólo te fías de mis actualizaciones en Facebook (mi Twitter es un caso aparte, ahí me dedico a hacer el animal). Mi rutina y la de todos. Porque todos actualizamos sólo las cosas que creemos que merecen la pena. Vale, para ser honestos conozco a una o dos personas que parecen estar escribiendo su diario en su muro de Facebook. Pero no es lo habitual. El resto procuramos evitar nuestras miserias.

Y algunos son conscientes de la imagen que desean proyectar. Saben que nuestros perfiles en las redes sociales los ven más gente de la que nosotros creemos. Así que si van a espiarles, por lo menos que vean algo que mole: vida social activa, fotos de platos de comida tirando a exóticos (o al menos que hayan requerido una cierta preparación), fotos de lugares que se visitan (si son en el extranjero mucho mejor), logros profesionales y corrección política. Son profesionales de lo cool, pequeños community managers que manejan sus cuentas como si ellos fueran una empresa. Porque de eso se trata, te argumentarán. Hay que saber venderse. Tú eres un producto.

Así que si seguís en casa este domingo, tranquilos. Cerrad el Facebook y continuad con vuestras tareas. No os agobieis, no pasa nada por quedarse en casa descansando. No estáis desperdiciando la vida. Seguramente los protagonistas de esas fotos tienen una vida como la vuestra, ni más ni menos.

Reflexiones sobre el cierre de Google Reader

La semana pasada saltaba la noticia de que Google ha decidido cerrar su servicio de subscripción a feeds Google Reader. En seguida surgieron infinidad de reacciones y especulaciones sobre el tema. Algunas fuentes apuntan a que la culpa reside en Google +, el enésimo y fallido intento de Google por llevarse su trozo de la tarta de las redes sociales. Es una explicación que podemos asumir como cierta, ya que no en vano Google rediseñó la interfaz de muchos de sus servicios según el estilo de su red social, empezando por el propio Reader (lo que por cierto provocó más de una queja).

Más allá de las razones de Google para prescindir de su lector de feeds, la noticia me ha hecho reflexionar sobre la forma en que está evolucionando nuestra manera de recibir información en Internet. Y aunque no soy tan dramático como Loretahur cuando habla de la “muerte del RSS”, sí que comparto su opinión de que las grandes plataformas están apostando por la exclusividad en detrimento de la interoperabilidad que supone el RSS.

Yo mismo me he dado cuenta de que en mi página de inicio de Google Reader aparecen menos elementos nuevos al día que cuando comencé a usarlo. (Será que los blogs ya no molan y la gente no los actualiza, o quizá como ahora no están de moda es cuando molan.) En cambio, las redes sociales, en mi caso Twitter, se han convertido en fuente habitual de información. Hay muchos blogs de los que sé que hay nuevos artículos por las notificaciones de sus autores en Twitter o en las páginas o grupos de Facebook. De hecho, hay algunos a los que ni siquiera estoy suscrito a sus feeds. Y para qué negarlo, yo también me esfuerzo en difundir mis nuevas entradas (y las de los blogs en los que colaboro) en las redes sociales. Además, las recomendaciones de mi Timeline se han convertido en una fuente de información a la que no llegaría únicamente a través de los feeds a los que estoy suscrito.

Pero no siempre quiero seguir al autor de un blog ni enterarme de todo lo que dice. Además, aunque parezca mentira, hay gente que no tiene Twitter ni Facebook, por lo que tampoco se pueden basar las notificaciones sobre nuevos artículos exclusivamente en estas redes. El RSS es un estándar, y como tal permite utilizarlo con independencia de la plataforma o el dispositivo utilizado: Windows, Mac, nube, escritorio, móvil, tablet, PC…

Confío en que Google + no suponga la muerte de los feeds, aunque su cierre les afectará irremediablemente. Mi intuición me dice que la interoperabilidad se mantendrá debido a las múltiples plataformas que existen a día de hoy, de la misma manera que en su día Internet fue un salvavidas para la pervivencia de Apple. Y para los que no queráis renunciar a vuestas suscripciones, la misma Loretahur ya ha hecho los deberes y nos ofrece varias alternativas a Google Reader. Yo ya les estoy echando un vistazo para cuando llegue el momento de la migración 😉

Jóvenes y redes sociales. Valores y miedos heredados de las culturas de Internet

Es el título de un artículo que ha salido publicado en el último número de la revista TELOS, una de las revistas más importantes en el panorama académico. En este artículo hablo sobre los temores más habituales que existen cuando se habla de jóvenes usando redes sociales, y qué relación tienen con una serie de estereotipos creados a lo largo de la historia de Internet por cada una de las culturas imperantes que ha tenido la red.

Se trata de un artículo largo: 11 páginas, incluidas bibliografía, notas al pie, tablas y gráficos. Si os interesan los cambios que las nuevas tecnologías están produciendo en nuestra forma de relacionarnos deberíais al menos echarle un vistazo. Y si os dedicaáis a la investigación o la divulgación en este campo, siempre os puede servir como referencia bibliográfica (la revista TELOS está inscrita en los principales índices de publicaciones científicas).

Os dejo con el abstract del artículo:

Al hablar de jóvenes y redes sociales, se asocian frecuentemente una serie de peligros y problemas relativos a la privacidad o los riesgos de relacionarse con desconocidos, en parte heredados de los estereotipos sobre culturas anteriores imperantes en Internet. El presente artículo aborda esta herencia y el interrogante de hasta qué punto se cumplen estos temores.

Podéis leer el artículo completo aquí.

La revista TELOS se edita bajo una licencia Creative Commons. Podéis reproducir todo o parte del artículo siempre que mencionéis la fuente original: revista TELOS, nº 93 (Octubre-Diciembre 2012), autor del artículo, etc.. Y no, el autor no es Tahúr Manco. Mirad el artículo para ver el autor. Y por cierto, es Martínez, no Martín.

Lo que hemos heredado (y lo que no) de las culturas de Internet

Internet es mucho más que las páginas web. Tiene más de 40 años a sus espaldas, y a lo largo de su historia, diferentes grupos de usuarios han transmitido sus valores a la hora de definir el uso de la red. Martin Lessard señala un total de 6 culturas de Internet. Estas culturas surgen secuencialmente a lo largo del tiempo y van dejando un legado en las siguientes en forma de valores.

De forma muy resumida, las 6 culturas son las siguientes:

  1. La cultura de los militares es una especie de “planta 0”. No transmitieron valores pero fueron los que levantaron la infraestructura técnica que hizo posible Internet.
  2. Los primeros usuarios provenían del mundo científico y académico, y eran a la vez los desarrolladores de la red. La cultura de las “tecnoélites”, como la llama Castells, trasladaron el sistema meritocrático (reputación en función de publicaciones y de reconocimiento por parte de sus iguales) a Internet.
  3. La cultura de los programadores proviene de los estudiantes universitarios que comienzan a acceder a Internet en los años 70. También se la llama cultura hacker. Extienden la meritocracia a un plano más informal: la reputación no proviene del ámbito institucional sino de la contribución a la comunidad y del reconocimiento de otros hackers. Fueron los que abogaron por la libertad de la información y nos legaron conceptos como el software libre.
  4. Las comunidades virtuales es la primera cultura no tecnológica de Internet, que deja de ser un fin en sí mismo y pasa a ser un medio. Su valor fundamental es la comunicación horizontal, y libre, frente a unos medios de masas de estructura vertical y unidireccional.
  5. La web 1.0 es la quinta cultura. Es la cultura de los primeros intentos de monetización de contenidos a través de la red, entonces sin éxito, antes de que estallase la burbuja puntocom.
  6. Y por último está la cultura de la web 2.0, que todos conocemos: blogs, redes sociales, user generated content. Como veis, es el resultado de las culturas anteriores, y ha heredado valores de todas ellas.

Seguro que muchas de las cosas que he mencionado os suenan. Hay que tener en cuenta que las culturas de Internet se han mantenido a lo largo del tiempo y han coexistido juntas. Lo que ocurre es que cada una fue la cultura dominante en su momento. Si hay algún denominador común en estas culturas es que aparecen cuando Internet se extiende a un nuevo grupo de usuarios, que se “apropian” de la red y modifican los usos sociales de éstas en función de sus necesidades y valores.

Lo que ocurre es que este tipo de cuestiones es más fácil observarlas cuando ha pasado el tiempo, pero nosotros aún estamos en la web 2.0 (buscando la siguiente moda, eso sí). El artículo de Lessard es de 2006. Él habla de los blogs como el gran estandarte de esta web 2.0, pero no menciona las redes sociales puesto que aún no constituían el fenómeno en el que se convirtieron unos años después. Mi punto de vista es que dentro de la cultura 2.0 hay pequeñas subculturas, aunque están íntimamente relacionadas. Las dos principales son la de los blogs y las de las redes sociales. Y dentro de la herencia de las culturas anteriores, cada subcultura ha cogido de lo que le ha interesado.

Los blogs heredaron fundamentalmente el sistema meritocrático, como explican muy bien el propio Lessard y Juan Carlos de Miguel, aunque en un plano relativamente informal. La reputación de un blog se basa en la cantidad de enlaces (citas) que apuntan a él y a sus entradas. Recordad webs como Tecnorati, que medían la influencia de los blogs en función de los tags (keywords) de sus entradas,o agregadores como Bitácoras o Menéame. Incluso el propio Google, en su algoritmo, tiene en cuenta el número de enlaces a una determinada web.

En las redes sociales la meritocracia se ha heredado sólo parcialmente (quizá, el caso de las Tweetstars, aunque están más cerca de la fama que del mérito). En cambio, han heredado más valores de las primeras comunidades virtuales. De sobra conocidos son los casos de movimientos sociales que se han organizado a través de Twitter y Facebook, y cómo han recurrido a una comunicación más horizontal como alternativa a lo que los medios tradicionales cuentan (el 15M aún lo tenemos calentito y sobre la mesa). Sin embargo, el anonimato de los primeros entornos virtuales (Usenets, foros, BBS, MUD’s) ha ido desapareciendo, y en determinadas redes y perfiles de usuarios, los criterios de cercanía han vuelto a cobrar importancia. Por ejemplo, los jóvenes en Tuenti se relacionan con sus amigos “reales”, con los que están en contacto a menudo ya que viven en el mismo barrio o ciudad.

Es difícil saber cuál será la siguiente cultura dominante. Internet se ha convertido en un instrumento cotidiano, y no quedan grandes grupos de usuarios por conquistar la red. La brecha digital aún separa de Internet, eso sí, a muchos países subdesarrollados y a determinados grupos de usuarios en el primer mundo, como las personas mayores. ¿Será la séptima cultura la de los abuelos en Internet? ¿Se rebelarán las “señoras de Facebook” y dominarán el mundo?

Otras opciones de momento no me parecen cercanas. La web 3.0 (web semántica) es aún una eterna promesa más que una realidad a la vista. Quizá la explosión de dispositivos móviles supongan un pequeño cambio por la necesidad de apps y versiones móviles de las páginas web que demandan. En cualquier caso, rechazo el determinismo tecnológico. La nueva cultura dependerá de la forma en que usemos la red, no de la velocidad de conexión o de usar una app móvil frente a una versión web normal.

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Referencias:

Reseña de Black Mirror en El Ninho Naranja

Los chicos de El Ninho Naranja son auténticos devoradores de cultura y consumidores compulsivos de series de televisión en cualquiera de sus formatos. Por eso mis reseñas de series acaban siempre en su blog. En este caso os traigo una pequeña joya, una posible serie de culto, eso lo veremos con el paso del tiempo. Descubrí esta serie a través de un artículo de Blogoff, y no me defraudó.

Estamos hablando de Black Mirror, una miniserie de 3 episodios independientes entre sí que reflexiona sobre el uso que le estamos dando a determinadas tecnologías como Internet, las redes sociales, la televisión a la carta, etcétera. Entre tanto optimismo y panorama de color de rosa, Black Mirror nos lo pinta un poco más negro, nunca mejor dicho. No se trata de profetizar el apocalipsis tecnológico, ni ninguna rebelión de las máquinas en plan Matrix o Terminator. Muy al contrario, la serie nos plantea una realidad mucho más simple, directa, y por tanto nos deja mucho peor cuerpo: “fíjate en lo que te estás convirtiendo al usar estas tecnologías”.

Podéis leer mi artículo completo aquí. Quizá después de ver la serie se os quiten las ganas de Twitter, Facebook y blogs. Pero su visionado merece la pena.

Black Mirror

(c) Channel 4, UK

10 consejos sobre el uso de Twitter basados en mi experiencia

Twitter ha vivido una gran explosión en este último año. Desde hace un tiempo, la red de los 140 caracteres no ha parado de experimentar un aumento exponencial, año tras año, tanto en el número de seguidores como en su repercusión social. Quizá 2011 haya sido el año en que haya tenido una repercusión más significativa, tanto por su eficacia a la hora de coordinar determinadas iniciativas como por las veces que ha aparecido en los medios gracias a alguna que otra cagada de un famoso.

Por tanto, a estas altura de la película, resulta extraño publicar un decálogo de uso, cuando ya hay ciento y la madre. Pero coincidiendo con el artículo de José Luis Díaz González, las cosas en la vida cambian. Al principio se hablaba de Twitter como un sitio de microbloggin. Sin embargo, pronto se vio que Twitter era mucho más que un sitio en el que contar tu vida en píldoras de 140 caracteres. Se ha ganado el estatus de red social, o herramienta de comunicación, y ha demostrado con creces su alcance. Estos diez puntos no son una guía para que te conviertas en el tuitero más guay ni son trucos  para batir el récord de followers. Son reflexiones sobre el uso de Twitter basadas en mi experiencia personal. Si crees que te pueden resultar útiles, síguelas. Si en efecto te ayudan a gestionar y disfrutar esta herramienta, estupendo. Y si no, pues simplemente ignóralas y define tus propias reglas.

1.- Usa Twitter como te dé la gana

Cada tuitero es un mundo, y le va a dar su propio uso a Twitter. Hay gente que lo usa de forma profesional (como los periodistas) y otros como herramienta más personal. Hay gente que valora Twitter como fuente de información y otros lo emplean como una mera diversión. Sólo tú puedes decidir cómo quieres usar Twitter, y esa decisión se basa en tu propia experiencia. En cualquier caso, dale a Twitter el uso que a ti te guste darle, no el que hayas leído en un blog que diga que Twitter hay que usarlo de una manera en concreto.

2.- Por tanto, sólo tú sabrás a quién te interesa seguir

Pues eso, que tú mismo. Ya hemos dicho que cada tuitero es un mundo. Hay gente a la que le interesa seguir a medios de comunicación, marcas, empresas, partidos políticos… otros prefieren seguir cuentas tras las que existan personas “reales” (o personas físicas, por utilizar la jerga de los leguleyos). Hay gente que tiene predilección por los famosos y otros por gente más mundana que conoce personalmente o con la que ha tenido cierto contacto (virtual o en persona) previamente. Si usas Twitter como parte de tu profesión, tendrás que estar al tanto de ciertas cuentas de forma prácticamente obligatoria. El criterio para seguir a alguien es tuyo. Y la lista de las cuentas que sigues irá aumentando (o disminuyendo) con el tiempo.

Lo mas probable es que sigas a un grupo variado de gente: amigos (físicos o virtuales) afines a ti, famosos que te interesen, puede que marcas o empresas, etcétera. Cuanto más variado (que no es lo mismo que numeroso) sea el grupo al que sigas, más enriquecedora será la experiencia. E incluso puede ser recomendable seguir a gente que no opina lo mismo que tú, para tener un poco de perspectiva (ojo, hablo de opinión propia, no de repetir las consignas de siempre).

No obstante, recuerda que:

Twitter es asimétrico. Tú decides a quién seguir, pero eso no implica un gesto recíproco por parte de la persona a la que sigues, ya sea Lady Gaga, el Presidente del Gobierno (bueno, cuando tenga una cuenta que le dure), el presidente de tu comunidad de vecinos, o tu amigo del cole. No es obligatorio devolver el follow. De hecho, en muchas ocasiones ni siquiera es recomendable. Esto vale tanto para cuando decidas seguir a alguien como para cuando ganes un nuevo follower. Si alguien conocido decide seguirte en Twitter, écha un vistazo a su timeline. Si lo que dice es interesante para ti, síguele. Si no, no te sientas culpable por no devolverle el follow. Y en cualquier caso, si después de seguirle no te convence lo que lees, simplemente deja de hacerlo. Del mismo modo que el follow no tiene que ser recíproco, tampoco vale llorar por un unfollow (sea quien sea el que lo haga).

3.- Tuitea con responsabilidad

Porque Twitter no es como el alcohol o las drogas pero a veces engancha.

No hay una fórmula mágica para ganar seguidores. Y de hecho, tu objetivo en Twitter no debería ser ganar seguidores. Exprésate libremente según el uso que le des a tu cuenta (ya sea contando chistes, haciendo bromas ingeniosas o difundiendo información). En cualquier caso, piensa que cada uno mira y consulta Twitter cuando puede o quiere. No todos lo usan desde el móvil o pueden ponerse a cualquier hora del día. De la misma forma que un usuario que no publica nunca no resulta interesante, uno que tuitea cada 20 segundos o retuitea TODOS los tweets que le han hecho gracia llega a resultar pesado y se dejan de seguir por una cuestión de limpieza en el timeline.

De la misma forma que sigues a un grupo variado de cuentas, tus publicaciones deberían ser variadas: desde bromas más o menos ingeniosas (que esconden una reflexión detrás) a enlaces a contenido interesante, pasando por retweets de cosas destacables. El denominador común bien podría ser “aportar algo a los demás”, ya sea de tu propia cosecha o porque has visto algo relevante. Publicar exclusivamente los nuevos artículos de tu blog o las actuaciones de tu grupo de música acabará aburriendo a tus lectores.

Evita la publicación compulsiva y el trolleo. Antes de tuitear a lo loco (o de responder lo primero que te venga a la cabeza) párate unos segundos y “aléjate” para ganar perspectiva. Si después de un rato la idea que tenías al principio sigue ahí, entonces piensa la mejor forma de resumirla y escribe tu tweet. Recuerda que sólo tienes 140 caracteres, así que Twitter no es el mejor lugar para tratar temas extensos y complejos. Y no está de más que cuides tu ortografía y la puntuación. Una respuesta “en caliente” combinada con un desliz en la puntuación puede dar lugar a algún malentendido.

4.- Mima tus relaciones

Ya te he dicho que esto no va de conseguir followers porque sí, pero las relaciones sí que importan. Seguro que habrás leído en alguna parte que lo importante de verdad es el contenido. Y en efecto, una cuenta de Twitter “hueca” no merece la pena. Pero la Red es una auténtica jungla (o un desierto, según se mire), y necesitamos hacernos notar. No se trata de actuar en plan Comunity Manager las 24 horas del día, pero nunca está de más cuidar las relaciones del mismo modo que se cuida el contenido.

Yo tengo la costumbre de saludar a las cuentas que empiezan a seguirme. Puedo hacerlo porque mis nuevos followers vienen con cuentagotas, y más de uno me hace unfollow a los pocos días. Algunas son bots que han detectado alguna palabra clave en mis mensajes. Mientras no te saturen con menciones o spam no pasa nada. Probablemente dejarán de seguirte si no sigues hablando del tema que les atrajo.

Si te resulta posible, contesta a las menciones y respuestas, pero siempre que se trate de una conversación genuina y dentro del respeto. No ganas nada con entrar al trapo en una discusión monguer style. Aporta algo a los tweets interesantes que veas, respondiéndoles o añadiendo algo en un retweet. Y recuerda que las respuestas no son obligatorias. Si sigues mi consejo y respondes a las menciones, piensa en ello como gesto “altruista”, que sólo lo haces porque así lo decides y no esperas nada a cambio. El hecho de que tú hagas una cosa no obliga a nadie a hacer lo mismo. Si generas conversación de forma positiva, acabará dando sus frutos. Si respondes y mencionas compulsivamente sólo para llamar la atención te tratarán como a un spammer.

5.- Los famosos no están en Twitter para hablar contigo

La relación famosos-Twitter ya la he tratado en otras ocasiones. Para empezar, piensa que hay varias clases de famosos en Twitter. Es cierto que en algunos casos las cuentas de famosos en Twitter son una forma de tener un contacto más “directo” con ese famoso, porque publican a diario algunas cosas que hacen o les sucede, aunque sea decir que cogen un vuelo hacia tal o cual destino. Pero eso no significa que se conviertan en tus amigos o en alguien a quien puedas abordar por las buenas.

Piensa en la cantidad de seguidores que tienen algunas cuentas de famosos. Miles, decenas de miles o más (y eso que estamos en España, en Estados Unidos las cifras se disparan). Piensa que para mencionar a un famosos ni siquiera tienes que seguirle. ¿Te imaginas la cantidad de menciones que pueden tener a lo largo del día? Los famosos no viven en Twitter (o para Twitter). Seguramente dediquen el día a trabajar en aquello por lo que les admiras (música, humor, cine…). No puedes esperar que un famoso te responda sólo porque le menciones o le hagas una pregunta.

“Ya, pero es que los famosos sólo hablan entre ellos y se ríen la gracias”. Tienes razón. Pero en el fondo, hablan con los que se conocen. Los usuarios con los que más hablo son amigos míos o gente con la que tengo algún tipo de contacto o relación. Más o menos lo que hacen los famosos, aunque en otro nivel. Ojo, no es que defienda incondicionalmente su uso de Twitter. Simplemente estoy aplicando un poco de empatía. Es estupendo que te respondan a tus dudas o preguntas, a tus saludos y demás, pero piensa que puede haber miles de razones por lo que no lo hagan. En cualquier caso, avasallarles e insultarles no es el mejor camino para llamar su atención (bueno, salvo en el caso de Alejandro Sanz).

6.- ¿A cuánta gente puedo seguir?

No hay una regla que diga a cuántas cuentas de Twitter se puede seguir sin volverte loco. Leí en algún sitio que alrededor de 100. Yo sigo a poco más de la mitad y con eso tengo de sobra. Depende del tiempo que le dedique cada uno a Twitter y del tipo de cuentas que se sigan. Hay algunos usuarios que sólo para seguir lo que dicen habría que dedicarles atención exclusiva. Otros tuitean con más moderación. Y como en todo, va por rachas. Hay determinadas épocas en las que determinadas cuentas son más prolíficas. La explosión del 15M me obligó a dejar de seguir a determinados usuarios para alijerar un poco mi timeline.

No obstante, recuerda que hay herramientas útiles para controlar el flujo de información de Twitter. Puedes utilizar las listas (de las que hablaremos más adelante) o bloquear los retweets que hacen determinados usuarios, para así quedarte sólo con lo que dicen ellos en persona. También puedes bloquear algunos usuarios para evitar que sus mensajes aparezcan en tu timeline si otro usuario al que sigues les retuitea constantemente. Otra herramienta muy útil es muuter, una web en la que tras conectarte a través de tu cuenta de Twitter, puedes silenciar a los usuarios que elijas durante un tiempo determinado. En realidad, lo que hace esta herramienta es dejar de seguir a esa cuenta, y volver a seguirla pasado ese tiempo (verás que eso se nota en tus estadísticas). Es una solución ideal cuando determinados usuarios van a estar en congresos o eventos tuiteando “en tiempo real” lo que pasa. También se pueden bloquear hashtags, aunque en ese caso su funcionamiento es más irregular.

7.- Usa las listas para manejar información

Las listas te permiten clasificar las cuentas que te interesan en función de su temática o cualquier criterio que decidas. Es cierto que en mi caso tengo las listas un poco abandonadas, pero en su momento me ayudaron a agilizar mi uso de Twitter y a no agobiarme tanto con mi timeline.

Una de las grandes ventajas de las listas es que no necesitas seguir una cuenta para incluirla en una lista. Eso te permite estar al tanto de la actividad de determinadas cuentas sin que tu muro de Twitter se sature. Así, un periodista político puede meter en listas las cuentas de los partidos y candidatos políticos, o un crítico de cine puede monitorizar las novedades de las productoras y cineastas.

Piensa en cómo puedes organizar tus listas, y recuerda revisarlas de vez en cuando, para ver a quién añadir o quitar, o si tu estructura de listas necesita unos retoques. Y recuerda que además de seguir cuentas, se pueden seguir listas. Mira si te interesa no hacer públicas determinadas listas.

8.- Usa el botón reply para generar conversación

Ya hemos hablado de cómo puedes generar conversación. En este caso, me refiero a usar el botón reply de Twitter. Te resultará más cómodo a ti, ya que incluirá el nombre de usuario al que respondes de forma automática, y además le permitirá al resto de usuarios rastrear la conversación entera.

Las respuestas tienen la característica de que no serán visibles en el timeline de tus seguidores salvo que se cumplan determinadas condiciones. Eso te permite hablar con varias cuentas sin que el muro de tus seguidores se sature de mensajes que no les incumben. En mi entrada anterior explico cómo se puede ver la totalidad de una conversación tuitera y la diferencia entre respuestas y menciones.

9.- El retweet ¿directo o mencionado?

Como casi todo en Twitter, no existen reglas que definan cómo retuitear un mensaje. Al principio, la redifusión de un mensaje se hacía escribiendo las siglas RT (re-tweet) al principio de un mensaje. A continuación se indicaba el usuario y se citaba lo que había dicho. En una de sus mejoras, Twitter incluyó la opción de retuitear los mensajes, por lo que bastaba con pulsar un botón para que el tweet original apareciese en el muro de nuestros seguidores.

Cada método tiene sus ventajas. Hacer un retweet directo (o automático) es mucho más cómodo. Además, aparecerá el usuario original en el muro de nuestros seguidores, con lo que se llevará todo el crédito, que es lo justo. El retweet “indirecto”, aunque da un poco más de trabajo, permite incluir algún comentario (si el mensaje original ha dejado espacio para ello). Puede ser lo ideal cuando se quiere difundir tanto un mensaje como su “respuesta” a nuestros seguidores. En mi opinión, decidas el que decidas, lo suyo es acreditar la fuente original, ya sea con un RT @usuario al principio del mensaje, o si pones algún enlace, dejando al final un “vía @usuario”.

10.- El uso del FAV

Los FAV’s se han puesto de moda últimamente, aunque nadie se ha puesto de acuerdo en para qué sirven, aparte de para subir el ego del usuario en cuestión.

¿Hay que acompañar el FAV de un RT? He llegado a leer cosas sorprendentes acerca de su uso. Yo los uso como una forma rápida y cómoda de marcadores. Cuando estoy leyendo el Twitter en el móvil, o en un sitio (o momento) en el que no me puedo parar a leer los enlaces adjuntos, como entradas a blogs, artículos, vídeos, etcétera, marco el tweet como favorito. Luego, cuando tengo tiempo, repaso mi lista de favoritos y veo el contenido con calma. Una vez hecho, desmarco el tweet como favorito. Sí, soy así de malo, por eso las novias me duran tan poco.

Y el bonus… 11.- Usa Twitter como te dé la gana

¿Pero éste no era el punto #1? Efectivamente. Ahora que ya has visto algunas ideas sobre el uso de Twitter (repito, basadas en mi experiencia), utiliza las que te resulten útiles, adáptalas a tu situación, modifícalas o ignóralas. Usa Twitter de la forma que a ti te resulte útil. Pero si me permites un último consejo, usa Twitter como afición, no como obligación. Deja que Twitter sea un plus a tu día a día, no que te reste de tu quehacer diario.

Usa Twitter de forma que disfrutes usándolo. Y si además quieres seguirme, mejor que mejor 😉

Guía rápida sobre la nueva interfaz de Twitter

Entre las muchas diferencias que existen entre Twitter y Facebook como redes sociales, una de ellas es que Twitter realiza menos cambios en su interfaz, pero suele hacerlos con mucho mejor criterio. Después de los momentos de transición y desconcierto momentáneo de sus usuarios (que no encuentran alguna funcionalidad puntual), la (no tan) nueva interfaz de Twitter ha sido bien recibida en general por los tuiteros. No podemos decir los mismo de Facbook… o últimamente tampoco de Google.

Más que una tutorial, lo que sigue aquí es una reflexión acerca de una serie de aspectos clave en el diseño y usabilidad. La referencia será siempre el cliente Web de Twitter, que es como su casa madre. Algunas cosas serán extrapolables a las versiones móviles (Android, iPhone) y otras no tanto.

Aspecto general

Cuando entramos a Twitter desde su web nos encontramos una pantalla tal que así (el fondo es cosa mía):

Página principal de Twitter

Click para ampliar

Si pasamos por alto el diseño y los aspectos gráficos, en el fondo siguen imperando básicamente las mismas directrices que antes, con cambios puntuales en la estructura.

En la parte superior podemos acceder a una serie de botones/pestañas con las que controlar toda la actividad de Twitter. Por defecto entramos en la pestaña Home, que es donde vemos nuestro Timeline. (NOTA: en la versión Android, y creo que también en la de iPhone, Twitter se abrirá en la petaña donde estábamos al salir de la app. Además, si hay novedades en una de las pestañas, Twitter nos avisa iluminando un poco el icono correspondiente). La pestaña Connect nos mostrará las interacciones de otros usuarios, ya sean respuestas (replies), menciones, tweets marcados como favoritos o tweets retuiteados. Como veis, el seguimiento de los retuiteos se ha integrado definitivamente en la pestaña Connect después de un periodo de vacilación antes de que entrase el nuevo diseño. Por su parte, la pestaña de Actividad, una de las más célebres cagadas de Twitter por parecerse demasiado a Facebook, ha desaparecido. En su lugar, encontramos Discover, donde nos hablan de los “tweets del momento”. Una pestaña a la que yo personalmente nunca hago caso.

La información principal sigue apareciendo en dos columnas: una con el Timeline de nuestro Twitter, y otra con la información complementaria: Trending Topics, sugerencias sobre a quién seguir, etcétera. La columna de Timeline ahora está situada a la derecha de las dos y es significativamente más ancha que la de información (antes eran igual de anchas). La razón es porque toda la funcionalidad de Twitter se ha ido a esta columna, como veremos a continuación. Por lo demás, podemos ver cómo al pasar el ratón por encima de los tweets aparecerán las opciones adicionales (responder, retuitear…).

Funcionalidad de las columnas

Ya hemos visto cómo el protagonismo absoluto se lo lleva la columna de Timeline. Si bien antes la columna de información era donde se mostraba el contenido (imágenes, vídeos, conversaciones), ahora todo se ha centalizado en una sola columna, y de forma bastante efectiva.

Al pasar el ratón por cualquier tweet, nos parecerán una serie de opciones básicas, como responder, retuitear, o marcar como favorito. Además, en la esquina superior derecha del tweet, donde antes estaba la fecha del mensaje (el tiempo transcurrido desde que se tuiteó, por ejemplo: 1h.), aparecerá la opción Open. Si pulsamos, el tweet se despliega y se “separa” del resto del muro de la siguiente forma:

Tweet desplegado

Click para ampliar (y ver más claro)

Ahora podemos ver en detalle la información del mensaje: fecha y hora en que se hizo, desde donde (Web, app de Android, iPad, etc), cuántas veces lo han retuiteado y lo han marcado como favorito, el contenido multimedia (si lo hubiera), y las opciones de responder, retuitear (si el mensaje es de otra persona) o eliminar (si es nuestro), y marcar como favorito. Como siempre, podemos acceder al perfil del usuario pinchando en su nombre (o en el de otros usuarios que aparezcan en el mensaje), o a los hashtags que aparezcan. Podremos “cerrar” el tweet con la opción Close, que aparece en la esquina superior derecha cuando pasamos el ratón por encima del mensaje. Por cierto, en el momento en que abramos un tweet, aparecerá en la barra superior un botón adicional para cerrar todos los tweets.

Los enlaces a otras páginas aparecerán acortados por defecto. Si el enlace nos dirige a algún tipo de contenido multimedia, como un vídeo o una imagen, podremos reproducirlo directamente desde la página de Twitter. El tweet se abrirá como hemos visto, pero además mostrará el vídeo o la foto. Cuando un tweet tenga algún tipo de contenido así, veremos debajo del texto la opción View photo (o vídeo, o lo que corresponda). Al pulsar se desplegará el mensaje como hemos visto antes:

Tweet con contenido multimedia

Click para ampliar.

Aunque el screenshot no muestra el puntero del ratón, podéis ver la opción Close resaltada en la esquina superior derecha.

La columna con la información, a la izquierda, es mucho más sintética que antes. Esencialmente sigue teniendo lo mismo: un resumen de nuestras estadísticas tuiteras (número de tweets, seguidores y gente a la que seguimos); debajo vienen las sugerencias de gente a la que seguir; y por último la lista de los Trending Topics, que tanto juego dan a los internautas y medios de información por igual. Es curioso cómo el cuadro de diálogo para componer nuevos tweets está integrado en la columna de la izquierda, mucho más discreto. Personalmente m gustaba más como estaba antes, encima del Timeline, pero ya me he acostumbrado. En cualquier caso, siempre podremos recurrir al botón New Tweet, que nos abrirá una ventana superpuesta a la pantalla, para poder tuitear desde cualquier parte de la web.

Mas funcionalidades: pestaña Connect

La pestaña Connect nos mostrará las interacciones de nuestra cuenta de Twitter con otros usuarios. Podremos ver todos los mensajes que nos mencionan, bien por tratarse de una respuesta a un tweet nuestro, o bien porque sea una alusión en un mensaje de otra persona. La diferencia entre respuesta y mención es que para responder hay que usar específicamente esa opción. El nombre del usuario aparecerá al principio del tweet de respuesta, y nuetros followers no podrán leerlo a no ser que también sigan al usuario al que hemos respondido, o bien que nosotros hayamos añadido algún caracter al inicio del tweet, como un punto o unas comillas. Las respuestas, como tales, pueden rastrear la conversación como veremos a continuación.

Además de las menciones, veremos cuáles de nuestras ingeniosas ocurrencias han sido retuiteadas o marcadas como favoritas. ¿Adivináis el objetivo de esto? Efectivamente: aumentar nuestro ego. En las versiones móviles, la columna Connect podemos escoger entre ver únicamente las menciones o todas las interacciones, como retweets y favourited.

Tanto en esta pestaña como en la de inicio, podemos desplegar los tweets de respuesta para ver toda la conversación. Eso sí, para cerrar de nuevo la conversación, la opción Close nos aparecerá en el tweet que hemos desplegado.

Conversación en Twitter

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Otros aspectos

En general, la funcionalidad de Twitter se ha mantenido, o incluso mejorado, con la nueva interfaz. Aparte de eso, me han llamado la atención un par de aspetcos.

El primero es el color gris de los enlaces. Hasta que te acostumbras, pasan un poco desapercibidos. Hay que tener en cuenta que los tweets contienen muchos enlaces, no sólo los que añade el usuario: hashtags, usuarios mencionados, opciones del mensaje, usuario que ha escrito el tweet… En las opciones de nuestra cuenta, podemos modificar el color de los enlaces cuando pasamos el ratón sobre ellos (la propiedad Hover en el lenguaje HTML), pero no el gris que viene por defecto como color estándar del enlace.

Otra cuestión que reclamó mi atención es que ahora figura primero el nombre que rellenamos en el formulario de Twitter, y a continuación el “nombre de usuario” (el que va precedido de la arroba). En mi caso apenas no hay diferencia, porque mi usuario es @tahurmanco y figuro con el nombre de Tahúr Manco. Otros ejemplos pueden ser los de @untipoconboina, que pasa a ser Javi Bóinez, o @pjorge, del que podemos ver su nombre completo, Pedro Jorge Romero.

En cualquier caso, si necesitáis alguna que otra ayuda para localizar algo en el nuevo Twitter, en su centro de ayuda te dicen dónde está cada cosa.