Grandes y efímeros éxitos del Youtube

A todos nos resulta familiar el concepto de one hit wonder. Cantantes y grupos que arrasaron con una canción pero que después se perdieron en el olvido. La industria les aupó, pero después ellos no supieron sostenerse solos. Un buen ejemplo fueron los grupos promocionados por Pepsi Generation Next Music como Deviot con su tema Wait here o los Undrop y su Train. Para decepción de los ponferradinos y de los Hare Krishna, no se les volvió a ver en el panorama musical. Otro ejemplo podrían ser Dover, catapultados al éxito después de que su tema Devil came to me sonase de fondo en un spot de The Radikal Fruit Company, pero para nuestra decepción, ellos sí se mantuvieron en el negocio.

Con la llegada de Youtube, todo el mundo puede colgar un vídeo, demostrar su talento, y alcanzar el estrellato mundial… o eso dicen. Lo cierto es que los casos de Lady Gaga y el innombrable son la cara visible de una utopía donde se han derribado las barreras de entrada y no existen los intermediarios. La realidad es mucho más compleja. Éxitos virales en Youtube ha habido muchos. Y casi todos, tal y como vinieron, se fueron. Además, más de uno llamó nuestra atención (la mía por lo menos) al aparecer de relleno en un informativo. Para bien o para mal, el modelo de negocio basado en vender discos sigue estando muy presente.

Aquí una pequeña lista de estrellas fugaces que pasaron por Youtube. ¿Os acordáis de estos artistas? Bueno, si no os suenan, es que he hecho bien mi trabajo.

5.- No soy un Bastritboy (Juanshows)

Este dúo de… ¿de dónde son éstos? Bueno, el caso es que los compadres lograron un contrato con Vale Music y uno de los temas de su disco Yo no digo ná se convirtió en la canción oficial de Gran Hermano. Fue esa presencia mediática la que les dio bastante fama. Tras participar en la banda sonora de Torrente 3 con dos temas, finalizaron su relación con Vale Music, que duró 2 años. La última actualización de su web oficial es de octubre de 2012.

4.- Ai si eu te pego (Michel Teló)

Tras marcar un gol, Cristiano Ronaldo lo celebró junto a algunos de sus compatriotas haciendo un extraño baile. Al poco se supo que la coreogafía no era idea suya, sino que se trataba del baile de una canción. El intérprete era el carioca, hasta entonces desconocido en nuestro país, Michel Teló. Y su canción, Ay si eu te pego, lejos de ser una apología del maltrato, simplemente dice “Ay si te cojo”. Lo que no mejora mucho la letra. Por un tiempo lo tuvimos hasta en la sopa. Y donde digo sopa quiero decir El Hormiguero.

Podría haber sido peor. Podría haber sido Messi bailando un tango.

3.- Friday (Rebecca Black)

Ésta más que un viral fue un virus. Tuve noticias de la tal Rebecca a través del programa Sé lo que hicisteis, donde Miki Nadal se choteaba de su video y de las aptitudes de la chica como cantante. Y es que en efecto el tema había triunfado en la red… pero de lo malo que era.

El vídeo merecería un análisis en profundidad aquí o en otros blogs ilustres como Vicisitud y Sordidez o Reflexiones de un tipo con boina. De momento nos limitaremos a decir que la chica no es fea pero tampoco tiene encanto (muy mal acostumbrados nos tiene Disney con sus ex-estrellas putillas), que la letra es una chorrada como un piano, y el vídeo es para hacérselo mirar. Así pasa, que Hitler se pilla esos rebotes

2.- Opá, yo viazé un corrá (El Koala)

El malagueño Manuel Jesús Rodríguez Rodríguez, apodado El Koala, se llevó el gato al agua el verano de 2006 con su rock rústico. El vídeo de su tema Opá, yo viazé un corrá consigue popularidad y se convierte en uno de los más vistos del año. Gracias a eso, se adjudicó el “honor” de ser la canción del verano y los tecnoplastas anunciaron a bombo y platillo un cambio de paradigma en la industria discográfica; y El Koala se pasea por los platós de media España para hacer el playback de su canción y explicar que la letra dice “padre, yo voy a hacer un corral” y qué significan algunos otros términos. Como consecuencia de todo esto, El Koala se pasó el verano entero de gira haciendo bolos por las fiestas de los pueblos. Vamos, que el albañil trabajó más que en la obra. Sus siguientes trabajos no igualaron el éxito del primero.

1.- Gangnam style (PSY)

Y llegamos a uno de los éxitos más recientes y desde luego el más sonado. El cantante y rapero surcoreano Park Jae-sang (PSY) llevaba en escena desde 2001. Y de hecho, durante los primeros años de carrera generó bastante controversia por diferentes motivos. Sin razón aparente, su sexto álbum comenzó a cosechar bastante éxito fuera de su país natal. El vídeo del tema Gangnam style, con su coreografía del baile del caballo, su música pegadiza y sus asiáticas monas, es hasta la fecha el más visto en la historia de Youtube.

En este caso, se trata de un éxito internacional. Si aquí el vídeo ha sido retuiteado y publicado en Facebook infinidad de veces, en Estados Unidos PSY ha sido invitado a multitud de programas y galas, donde todo el mundo se pone a hacer el mónguer sin dudarlo. Tras el éxito del Gangnam style, PSY ha intentado repetir con su vídeo Gentelman, que sigue la misma fórmula de coreografía, humor y chicas guapas. Aunque de momento no ha conseguido alcanzar el número de visitas. ¿Nos habremos olvidado del coreano en unos meses?

Y vosotros ¿queréis dejar constancia de algún éxito efímero del que me haya olvidado? No dudéis en dejar un comentario.

Copiad, copiad, malditos

Os presento aquí la web ¡Copiad, malditos! (derechos de autor en la era digital). Se trata del site que han montado en torno a un documental del mismo título coproducido entre elegantmobfilms y TVE. El documental, del que seguro que daré cuenta en este blog, se emitirá el próximo domingo 17 de abril (Domingo de Ramos) a las 22:00 en La 2.

Por lo pronto, en la web podéis encontrar un montón de información sobre este proyecto, como la sinopsis del documental, ficha técnica, entrevistas, etcétera. Una vez se emita el documental, también podréis verlo allí y descargarlo sin ningún problema, ya que todo el trabajo está bajo licencia Creative Commons.

Os recomiendo especialmente el apartado de entrevistas, donde podréis encontrar charlas con gente vinculada a la cultura y los derechos de autor desde muchas caras de este complejo prisma. Desde Enrique Loras, director general de SGAE, hasta Richard Stallman, padre del software libre (y todo un personaje, por lo que pude ver en la entrevista que le hicieron en Baquia TV), pasando por Ignacio Escolar, Lutz Emmerich (Spotify Spain) y los ya “clásicos” Javier de la Cueva y David Bravo.

Os dejo la entrevista con David Bravo. Es un poco larga (77 minutazos) pero no se hace pesada. Muchas de las cosas que se dicen os sonarán si sois seguidores de ese abogado saleroso (como lo llamaba Carlos Otto), pero hay partes muy interesantes, sobre todo al final, como los diferentes derechos de autor que genera una obra (eso está al principio) o las diferencias entre entidades de gestión.

Que la disfrutéis.

Los 7 sinners en el concierto de Helloween

Después de ir a varios conciertos el pasado otoño, parecía que la temporada de shows en vivo tocaba a su fin. Pero sabiendo que Helloween venía de gira por España, y acompañados nada más y nada menos que por Stratovarius, no me lo podía perder. Y es que Helloween en directo es sinónimo de diversión asegurada. Así que allí que fuimos a verlos a La Riviera, donde presentaban su nuevo disco 7 sinners. Y ahora que lo pienso… éramos 7 personas las que fuimos.

Teloneando a estas dos leyendas del metal estuvieron Trick or Treat, quienes se encargaron de abrir la velada mientras el respetable iba llenando la sala (se agotaron las entradas anticipadas, e imagino que el porcentaje reservado a taquilla no duraría mucho). Esta banda italiana surgió precisamente como tributo a Helloween, por lo que esta gira tiene que ser un sueño para ellos. Con un look inquietante (mucha malla a lo Richie Blackmore) y en el poco espacio que tenían en el escenario (demasiadas baterías y parafernalia) se ganaron el favor del público. Excelente el buen humor que tenían, el desparpajo y las ganas de cachondeo y de fiesta. El cantante era todo un showman que no dejó de sacar artículos de coña, a saber: orejas de conejito, guitarra hinchable, sombrero de fiesta, y guante a lo Mickey Mouse. De los mejores teloneros que he visto últimamente. Cuando hicieron una versión del Girls just wanna have fun de Cindy Lauper me quedé a cuadros. Y lo mejor es que la clavaron.

Una vez entrados en materia, fue el turno de Stratovarius, que por desgracia fueron los más flojos del concierto. Como nota positiva, Jörg Michael se había incorporado a la gira tras recuperarse, increíblemente rápido, del cáncer que le diagnosticaron el pasado otoño. En cambio, el cantante Timo Kotipelto seguía padeciendo los efectos de alguna bacteria que ha cogido en diciembre durante la gira. Había perdido casi toda la voz y era incapaz de hacer agudos, por lo que se apoyó mucho en el público para cantar casi todos los temas. Además de eso, se ausentaba con frecuencia del escenario, hasta el punto de que se modificó el setlist para eliminar algunas canciones e incluir solos de bajo y guitarra y algún tema instrumental como el mítico Stratosphere. Realmente se le veía que lo estaba pasando mal: tenía mala cara al volver al escenario y bebía agua con frecuencia (la bacteria le provoca, entre otras cosas, deshidratación). Eso sí, no perdía ese puntito de chulería (en el buen sentido) que le caracteriza.

El resultado fue un show bastante corto, con un setlist escaso, en el que apenas se tocaron temas de la era post Tolkki. Vale, hay que tener en cuenta que el último disco lleva tres días a la venta, pero aún así… Por su parte, el reemplazo de Tolkki, aunque es un guitarrista competente, parece estar como de invitado. Casi no interactuaba con los demás miembros del grupo y no ofrecía espectáculo. La afección de Kotipelto no sólo hizo mella en su voz (que ya de por sí está perdiendo bastante en los directos últimamente), sino también en sus aptitudes como frontman. Estuvo más frío que en otras ocasiones, y sin él llevando la voz cantante (nunca mejor dicho), el resto de la banda no se comunicaba con el público. Una lástima, porque me encanta este grupo aunque no estén ni de lejos en su mejor momento. Esperemos que se recupere pronto para su próxima visita a España.

Y por fin fue el turno de Helloween. Los alemanes no decepcionaron. Desplegaron una estupenda puesta en escena y arrancaron muy fuerte con Are you metal? de su último álbum. No obstante, sólo hubo dos canciones más del recién estrenado 7 sinners a lo largo de la actuación. El resto del setlist se apoyó muchísimo en los Keepers. Incluso el Keepers: the legacy estuvo presente en el popurrí que hicieron de sus temas más largos: Keeper of the 7 keys, King for a thousand years y Halloween. El resto fueron un par de temas del Time of the Oath y del Better than raw, e incluso una canción del Walls of Jericho: el clásico Ride the Sky, que en su momento interpretase Kai Hansen. Particularmente, me hizo mucha ilusión escuchar en directo I’m alive. Eché de menos algún tema, pero como ocurre con estos grupos, es normal que con una trayectoria tan larga tengan que seleccionar sólo una parte de su repertorio, variando un poco respecto a sus anteriores tours.

Pero con independencia del setlist, Helloween es un espectáculo en sí mismo. Sobre el escenario se les ve muy unidos y compenetrados, y se nota que se lo pasan bien tocando. Tanto los veteranos como los nuevos miembros tienen mucho carisma. Sascha Gerstner está demostrando su valía en la composición de nuevos temas, y Dani Löble es una bestia parda en la batería, como nos demostró haciendo un impresionante solo. En cuanto a Andi Deris, es sencillamente el mejor frontman que he visto en escena. Bromea con todos los miembros y disfruta como nadie durante las canciones. Además, con eso de que tienen los estudios Mi Sueño en Tenerife (qué raro, unos alemanes que no prefieren Mallorca) se defiende muy bien en castellano y eso es una gran baza a la hora de ganarse a la audiencia. Entre sorbo y sorbo de vino, no paró de hablar con el público, animándolo en todo momento… incluso pidiéndole que le gritásemos ¡¡Maricón!! al batería.

En definitiva, cuatro horas de espectáculo que merecieron la pena. Salimos la mar de contentos del concierto. Ahora toca esperar hasta la próxima ocasión. Menos mal que no son como los Manowar y no tardan 6 años en sacar un nuevo álbum de estudio.

“Tik tok” de Ke$ha en el opening de Los Simpson

Los Simpson es la serie animada más longeva de la televisión. Además de eso, también ha tenido una de las secuencias de apertura que más tiempo ha aguantado en pantalla sin ser cambiada. Bueno, a esto le podemos poner unas cuantas comillas, porque como sabéis, hay ligeras variaciones en cada episodio, como la frase que escribe Bart en la pizarra o el gag del sofá.

Variaciones aparte, Los Simpon sólo han tenido 3 secuencias de apertura a lo largo de sus 22 temporadas. La primera de ellas aparece sólo en la primera temporada. La segunda es la que más tiempo ha aguantado, desde la temporada 2 a la 19. Es muy parecida al opening de la primera temporada, y sólo varían algunas cosas:

  • En la primera temporada, cuando Homer sale del trabajo, hay un empleado en segundo plano comiendo un sándwich usando unas pinzas del trabajo. En la nueva secuencia aparecen en su lugar el Sr. Burns y su ayudante Smithers.
  • Cuando Bart va en monopatín, en la primera temporada se lleva una parada de autobús. Cuando llega el autobús, al no ver ninguna señal de parada, pasa de largo, y los personajes que están esperando tienen que ir tras él. A partir de la segunda temporada, Bart simplemente zigzaguea entre varios personajes al pasar delante del bar de Moe.
  • En el primer opening vemos a Lisa llegar a casa en bicicleta, algo que se elimina en el nuevo.

Con el estreno de la temporada 20, se rehizo el opening y se introdujeron nuevas variaciones. El dibujo y la animación se corresponden con el estilo de las últimas temporadas, y aparecen más personajes, ya que después de tantas tempordadas, el reparto de la serie había aumentado considerablemente.

En varias ocasiones, la serie ha contado con una secuencia de apertura especial para el capítulo, como en el caso de los especiales de Halloween, de los que hablamos hace poco. No obstante, la sintonía musical se mantenía fiel… hasta ahora.

En la temporada 21, uno de los capítulos cuenta con un opening totalmente distinto. Y no sólo porque hayan cambiado los gags y acciones, sino porque la sintonía es sustituida por el tema “Tik tok” de Ke$ha.

Acualización: he visto que habían retirado el vídeo y he insertado uno nuevo, esta vez sin invertir la imagen y en alta definición. Aprovechad antes de que lo vuelvan a retirar. Fin de actualización.

Este opening correponde al capítulo 20 de la temporada 21, titulado To surveil with love. Esta temporada aún no se ha estrenado en España, sin embargo, Antena 3 emite esta secuencia todos los días entre los dos capítulos que televisa a mediodía (no lo hace en los capítulos que salen en Neox por la noche). Curiosamente, el opening de la temporada 20 apenas lo emitió un par de veces.

Los personajes de la serie realizan un lipdub de la canción de Ke$ha: un playback de la canción en un plano secuencia. Además, interpretan la letra de la canción literalmente, como podéis comprobar viendo los subtítulos del vídeo adjutno. En un primer momento, pensé que sería una maniobra de promoción. Sin embargo, Ke$ha tiene contrato con el sello RCA, perteneciente a Sony Music, mientras que Los Simpson son una de las series estandarte de la FOX, propiedad de News Corporation. Estos dos gigantes mediáticos no tienen relación entre ellos más allá de alguna colaboración puntual. Y si no ha sido una cuestión de dinero (“queremos que el tema de nuestro artista salga en vuestra serie“) ¿entonces por qué Ke$ha? En20 años han sido decenas los grandes temas del momento que podrían haberse colado en el opening de la serie.

Aunque es divertido ver una secuencia diferente como apertura de la serie, esperemos que se trate de un caso puntual. Una de las virtudes de Los Simpson es que se han mantenido fieles a lo largo de todos estos años, a pesar de ser uno de los mayores fenómenos televisivos. Es una serie rentable, que genera merchandising a espuertas, y en sus episodios se le toma el pulso a la actualidad. Pueden hacer todos los guiños que quieran a los famosos, cantantes, actores, series, etcétera, sin cambiar sus señas de identidad.

Crónica sentimental del concierto de Blind Guardian

Hace un par de meses, os contaba cómo rompí esa particular maldición que me había impedido ver a Manowar  en directo durante mucho tiempo. En el caso de Blind Guardian, fue el primer grupo al que vi en directo, durante la gira de su disco Nightfall in the Middle-Earth, y a día de hoy son uno de los grupos que más veces he visto sobre las tablas junto con Stratovarius.

Acudí el viernes a La Riviera con muchas ganas tras ocho años sin ver a los teutones en acción. Mucha cola (menos mal que llegamos más o menos temprano), mucho chavalín y mucha expectación. Desde el sitio en el que me situé para ver el espectáculo (una galería del nivel superior, en el lateral derecho) tuve una vista privilegiada de la sala, y pude comprobar que el recinto estaba abarrotado de gente. Si no colgaron el cartel de “no hay entradas”, desde luego les faltó bien poco. Me llamó mucho la atención, porque los bardos hace ya que atravesaron su mejor momento musical, pero en cambio siguen teniendo seguidores muy fieles y sus conciertos cada vez están más llenos.

No hubo teloneros antes de la actuación. Me había esperado algún grupo para ir calentando el ambiente, que en cualquier caso habría tenido un éxito muy discreto, porque el público estuvo accediendo al interior del recinto desde la apertura de puertas (pasadas las 19:00) hasta poco antes de que empezaran a tocar los Guardian, poco antes de las 21:00. Y es que la cola que había fuera era de aupa.

Empezó el espectáculo con un escenario sobrio (qué diferencia con aquella recreación de la portada del single Mirror Mirror, en la que todo el escenario simulaba las llanuras heladas de Mordor). Únicamente usaron como apoyo una pantalla sobre la que proyectaron imágenes con motivos de las canciones. El sonido lo encontré menos limpio que en otras ocasiones, pero también es cierto que se me taponaron un poco los oidos y que la zona en la que me quedé no tenía la mejor acústica. La gente que estuvo abajo me dijo que se escuchó bastante bien.

El setlist estuvo muy equilibrado entre canciones clásicas y temas nuevos, casi igual al de Milán. Yo eché en falta algún tema y hubiera quitado algún otro, pero lo digo sólo desde mi punto de vista personal. Hansi, el cantante, se dosifica cada vez más y sólo recurre a los agudos en momentos muy puntuales. Pero se nota que tiene tablas, y llega a donde tiene que llegar cuando lo necesita. En general, al grupo se le vio muy cómodo y con buen feeling. Eso sí, los músicos de sesión, en especial el bajista, se vieron muy cohibidos al estar relegados a una tarima y no tener libertad de movimiento.

La sensación que me quedó al final fue estupenda. Es un grupo que me gusta mucho, y su público se entrega en cada concierto. Las dos horas de espectáculo se pasaron rapidísimas y disfruté al máximo. Supongo que pasará bastante tiempo hasta que les vuelva a ver, porque Blind Guardian pertenece a ese tipo de bandas que lanzan un nuevo álbum de estudio cada cuatro años o más, como Manowar, Iron Maiden y demás.

And the stoy ends continue…

El fin de la maldición de Manowar

Sé que el título es un poco confuso, así que lo explicaré. En diciembre de 1997 estuve en una firma de discos de Manowar, en el Hard Rock Café de Madrid. En un momento determinado un segurata profirió contra los que hacíamos cola la temible amenaza de que “no veríamos a Manowar en 20 años” si no nos calmábamos un poco. Obviamente lo tomamos como una exageración. Al final no nos dio tiempo a que nos firmaran. Después, no tuve oportunidad de verlos en concierto. Cuando pasaron 10 años, mis amiglos y yo comenzamos a preocuparnos. Los dos chicos que me acompañaban esa tarde tuvieron oportunidad de romper esa maldición el año pasado, en el Metalway Festival de Zaragoza. A mí me tocó el turno el pasado sábado.

Pese a que Manowar es una banda propensa a los grandes escenarios y los festivales debido a su desmesurado despliegue de sonido, han aterrizado en tierras españolas y actuaron en una sala relativamente pequeña como es La Riviera es su show en Madrid.

De los teloneros, HolyHell, poco diré. Apadrinados por Joey DeMaio (bajista y líder de Manowar), parece que la discográfica les están dando a conocer. A pesar de contar en su filas con Rhino, batería de Manowar en el disco The triumph os steel, su estilo musical poco tiene que ver con la banda a la que teloneaban. Por decirlo así, y esto es una opinión subjetiva mía, venían a ser unos aspirantes a Nightwish (la cantante me recordaba más a Anette Olzon que a Tarja Turunen) o a bandas en esa línea. El teclista acaparaba medio escenario (vale, los teloneros tienen menos espacio) con sus cinco teclados, más los que sacaba en plan Camela. Pero a mí me dejaron frío.

Manowar comenzaron su show a las 21:00. Como de costumbre, su set sobre el escenario era austero, limitándose a una colección de amplificadores de cosecha propia (en Manowar tienen sus propios ingenieros de sonido que construyen altavoces específicos para la banda), aunque no tantos como ellos hubieran querido. Como siempre, pretendían demostrar la potencia que tienen sobre el escenario. Eso está muy bien para grandes eventos, pero en una sala no demasiado grande como La Riviera era algo exagerado. Además, en muchas ocasiones el sonido se saturaba. Pero en fin, no esperaba menos de ellos.

El otro punto flaco (ponedle todas las comillas que queráis) del concierto fue el setlist. Para esta pequeña gira, la banda había optado por temas de sus últimos discos, desde Louder than Hell (1996) en adelante, así que se quedaron fuera muchos clásicos, y en cambio entraron temas que podrían considerarse prescindibles. Pero al fin y al cabo, Manowar es un grupo con muchos años de carrera musical, muchos discos editados, y es inevitable que cada uno eche de menos uno o dos temas al verlos en directo. A eso se le añade que en línea con el set del escenario, el sonido era muy directo, sin adornos, sin efectos, sin playbacks de los coros y demás, así que temas que en los discos suenan muy épicos, en el escenario sonaron crudos y contundentes. Cuestión de gustos.

Siguiendo con las tradiciones, DeMaio soltó su típico discurso (hablando en “el peor español del mundo”, según sus propias palabras) sobre lo heavys que son, lo alto que tocan, lo larga que la tienen, lo que quieren a los fans, y más a los de España, y en concreto a los de Madrid, etcétera. No obstante, no se excedieron mucho en este punto. Por lo demás, hubo un par de momentos divertidos, como cuando DeMaio interrumpió a la banda en mitad de un tema porque el batería (durante la gira están tocando con Donnie Hamzik, batería de su primer disco, ya que Scot Columbus al parecer ha abandonado la banda, aunque éste es aún un punto turbio) se había equivocado de ritmo, y ni cortos ni perezosos volvieron a empezar.

Pero al final la sensación que me quedó fue muy buena. A pesar del setlist, había temas que me encantan y que llegaron a emocionarme, y al final del concierto se marcaron un par de clásicos que hicieron que toda la sala (se habían vendido todas las localidades) enloqueciera. La perspectiva desde donde me encontraba era impresionante. Fue una noche de concierto, una noche de mucho metal y mucho ruido, y fue el momento de saldar una cuenta pendiente. Así que acabé más que satisfecho. Como les dije a mis amigos, ya me puedo morir en paz.

Bueno, no: me falta ver a los Iron Maiden.

La música no desaparece en cinco años, ni en cincuenta

Hace un par de semanas, al salir de una de mis visitas relámpago a la facultad, recogí un ejemplar gratuito de la revista Mondo Sonoro. Bajo la cabecera se podía leer su slogan: musical, gratuita e independiente. A pesar de la pomposidad de la palabra independiente (muy manida por los medios), y de que desconocía al grupo que aparecía en la portada (La Bienquerida), me llevé la revista para echarle un vistazo. Además, como se suele decir… total, si es gratis.

Ya en casa, examiné un poco más a fondo la publicación. Sin intención de cantar sus alabanzas, y sólo para que os podáis hacer una idea, comentaré un par de cosillas. Lo primero que me llamó la atención es el volumen de información de la revista. Hablamos de un formato grande, casi como un periódico, de 54 páginas más una separata central con otras 26 que corresponde a la edición local (en mi caso, Madrid). El peso de la publicidad en las páginas es el que nos podemos esperar al tratarse de una revista gratuita, esto es, que son los anunciantes los que la pagan: generosa pero tampoco tan excesiva como para entorpecer la lectura. La edición local tenía también una profusa relación de anunciantes y distribuidores (yo la recogí en la facultad, pero se puede encontrar además en pubs y bares). Tiene una periodicidad mensual y tira 11 números al año (no sé si es que descansan en agosto aprovechando que las facultades están cerradas o es que los números tardan un poco más de un mes en salir). Tiene una distrubución fuerte, en casi todas España (echo en falta mi querida Castilla-La Mancha entre las ediciones locales), agrupando a veces un par de comunidades en una sola edición. Eso sí, me pareció muy simpático que en lugar del habitual disclaimer diciendo que la revista no comparte necesariamente las opiniones vertidas por sus colaboradores, etc… Mondo Sonoro se desmarca con un texto mucho más simpático: “Mondo Sonoro no solo comparte la opinión de sus colaboradores sino que se acuesta con algunos de ellos”

En cuanto a su contenido, y esto es lo que da pie al título del artículo, la revista habla de música. Y mucho. Soy un heavy al uso, en concreto un freak que solía jugar al rol y se aficionó a grupos como Blind Guardian, así que no tengo un gusto musical demasiado amplio. La revista tocaba una gran variedad de géneros: pop, rock, metal, new age, rap, hip hop, electrónica, folk… Así que, como era de esperar, apenas me sonaban dos o tres de los grupos de los que hablaba. La publicación está orientada a la escena independiente, así que obviamente no se ven los artistas habituales que suelen verse en los 40 principales y que se manifietan frente al Ministerio de Industria porque la gente se baja sus canciones de internet. En su lugar vi un montón de nombres (principalmente de la escena española) con muchas ganas de hacer música y sobre todo de tocar en directo, con trayectorias desiguales. Algunos sólo tenían maquetas o un único disco. Otros llevaban más tiempo pero moviéndose en circuitos poco comerciales. Me resultó muy simpático el look de la hierática cantante de los Punsetes.

Decir que la escena musical española está en su mejor momento sería una estupidez por mi parte, no sólo porque no sé si eso es verdad, sino porque no puedo sacar conclusiones por haberme leído un número de una revista en concreto. Tampoco pretendo alardear de haber inventado la rueda. Cualquiera que tenga un poco de interés en música conocerá innumerables ejemplos de revistas y webs de este tipo. Pero con las declaraciones de L. E. Aute tan recientes (“en cinco años esto desaparece”), no está de más mostrar la otra cara de la moneda. Y es que por cada músico que había protestando frente al Ministerio de Industria y llevándose las manos a la cabeza porque sus canciones son bajadas impunemente de internet (en el número que leí de Mondo Sonoro apenas se hablaba de internet, si acaso como plataforma de apoyo para la circulación de maquetas y trabajos), hay diez bandas que componen simplemente por el placer de componer, que pasean sus maquetas de discográfica en discográfica intentando conseguir un contrato para grabar un disco y que se quejan de la escena musical pero no porque no se vendan discos, sino porque hay pocas salas donde tocar (ese sería otro debate interesante: si la música es cultura ¿por qué se quieren cerrar páginas de internet pero no no se apoya la música en directo?).

En definitiva, si las apocalípticas predicciones de Aute se cumplieran y nadie comprase discos y los sellos discográficos y los músicos de renombre se arruinasen, veríamos atónitos cómo cientos de bandas saldrían a la calle a celebrar ese falso día en que murió la música, porque para ellos sería el día de su nacimiento.