La leyenda urbana de que Internet se creó para una posible guerra nuclear

La historia del nacimiento de Internet es compleja. Es el resultado de la combinación de esfuerzos y recursos económicos procedentes del ámbito académico y militar. Algunos trabajos teóricos se desarrollaron de forma paralela en varios sitios (el Instituto Teconológico de Massachusets, la RAND Corporation en California, el Laboratorio Nacional de Física en el Reino Unido) durante el mismo periodo de tiempo (o casi) sin que ninguno de ellos tuviese conocimiento de la existencia de los otros. Por lo tanto, decir que Internet fue creada por el Gobierno de los Estados Unidos para tener una red de comunicaciones que resitiese un posible ataque nuclear de la Unión Soviética es una explicación simplista… además de falsa.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA en sus siglas en inglés, actualmente con el nombre de DARPA) se creó en 1958, un año después de que la URSS lanzase el Sputnik, y depende del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. El objetivo de la agencia, a grandes rasgos, era canalizar el talento académicos y mantener la superioridad tecnológica de EE.UU. frente a sus rivales soviéticos.

Durante los años 60, ARPA desarrolla un proyecto menor llamado ARPANET, que buscaba la forma de lograr una red de ordenadores. Con esto se pretendía por un lado compartir recursos informáticos, como el tiempo de computación y conexión a la red, con el fin de distribuir costes, ya que entonces los ordenadores eran unos recursos caros y poco accesibles. Por otra parte, se buscaba una forma de que los investigadores científicos y académicos pudiesen colaborar de una forma más fácil y efectiva a través de las redes, y por tanto facilitar el avance tecnológico y científico de la nación. La red ARPANET se hizo finalmente realidad en 1.969, y ahí comienza la historia de lo que acabó siendo Internet.

Para posibilitar las conexiones en red hubo un concepto fundamental: el de la conmutación de paquetes, que ofrecía claras ventajas frente a la conmutación de circuitos (habitual en las comunicaciones telefónicas). ARPA se basó principalmente en los trabajos del MIT, la RAND Corporation y el NPL, que ya he citado arriba, para desarrollar la tecnología de la conmutación de paquetes. Es aquí donde empieza la leyenda urbana de que Internet se construyó en previsión de un ataque nuclear.

Paul Baran, del que ya hablé en la entrada anterior, realizó un trabajo para la RAND Corporation, un think-tank de California que colaboraba habitualmente con el Pentágono, en 1964. El trabajo se titula On Distributed Communications (aquí el documento en PDF) y se preparó para las fuerzas aéreas estadounidenses, aunque más tarde le sirviese a ARPA para su proyecto ARPANET. El trabajo de Baran y la RAND estaba relacionado con la governabilidad, el mando y el control en un sistema de comunicaciones distribuido (y digital) que proponían. Paul Baran explicaba en el documento las diferentes tipologías de redes para así poder explicar las ventajas de las redes distribuidas.

Topologías de Red

El memorándum de la RAND, elaborado para los militares, hablaba de la seguridad y robustez de los sistemas de comunicación. Baran explica cómo las redes distribuidas pueden aprovechar la redundancia de conexiones para seguir funcionando tras sufrir un ataque, ya que si uno o varios nodos se pierden, la información puede encontrar rutas alternativas para llegar a su destino. Por el contrario, las redes centralizadas (total o parcialmente) poseen nodos estratégicamente importantes, que de ser atacados pondrían en peligro el funcionamiento de toda o gran parte de la red.

De las investigaciones que utilizó ARPA, sólo el trabajo de Paul Baran hacía una referencia expresa a posibles ataques enemigos. No obstante, la seguridad y robustez de las comunicaciones fueron aspectos que se tuvieron en cuenta en posteriores investigaciones y trabajos. Por el contrario, el descenso del coste de los recursos informáticos hizo que el primer objetivo (compartir tiempo de computación, etc.) quedase superado rápidamente.

El rumor de que Internet fue creado como un sistema que resistiese un ataque nuclear empezó ahí, en ese trabajo de Paul Baran (posiblemente alimentado por los subsiguientes trabajos que enfatizaban la robustez y posibilidad de supervivencia de las comunicaciones en red). Sin embargo, la posibilidad de un ataque nuclear nunca fue una directriz a la hora de crear Internet.

—————————-

Fuentes:

  • Manuel Castells: La Galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad. Plaza & Janés, Barcelona. 2001.
  • Barry M. Leiner, Vinton G. Cerf, David D. Clark, Robert E. Kahn, Leonard Kleinrock, Daniel C. Lynch, Jon Postel, Larry G. Roberts y Stephen Wolff: “A Brief History of the Internet, Part I”. Disponible aquí.

—————————–

Imagen por David de Ugarte y liberada al dominio público. Esta imagen está basada en el trabajo de Paul Baran. El documento que elaboró Paul Baran para la RAND Corporation (pdf) puedes encontrarlo aquí.

Al realismo a través de las convenciones de género

Siegfried y su espadón imposible

Pues si crees que la espada es grande, deberías ver cómo tengo la...

En esa gran fuente de información que es Twitter, un domingo me encontré con un enlace a un artículo tan interesante como largo (primera y segunda parte) acerca de los tópicos sobre las espadas que se perpetúan a través de películas, series, libros y cómics, y que no son ciertos. Porque si bien algunos de estos mitos se caen por su propio peso, otros suelen tomarse como ciertos. Es un artículo muy interesante y aunque su autor reconoce no ser ningún experto, aporta datos y referencias que no se ven todos los días.

En los comentarios algunos usuarios opinaban que muchas de estas falacias se debían a la preferencia de criterios estéticos frente a los de verosimilitud o fidelidad a la realidad histórica. Hay que tener en cuenta que además de películas históricas también nos encontramos con producciones de fantasía heróica en las que el aspecto visual tiene mucha importancia. Ahí tenemos al amigo Siegfried, de la saga Soul Calibur, al que le caerían dos o tres tópicos del artículo. A los criterios estéticos yo añadiría los criterios narrativos: a veces dos personajes tienen que “trabar armas y mirarse con cara de cagar duro” (sic.) o conversar sobre cómo les ha ido últimamente para que en la narración todo quede atado. Que quede claro que el autor ya explica que a él le encantan las películas de este tipo, pero que simplemente a veces echa de menos un poco de realismo. No es mi intención ponerle de vuelta y media, entre otras cosas porque lo mismo me desafía a un duelo a espada, y aunque sólo sea por la teoría que conoce lo llevo crudo. 🙂

Esta entrada va de por qué muchas películas parecen (o no) realistas cuando en realidad tienen bastantes fallos, y algunos muy gordos. En realidad, si lo analizamos detenidamente, prácticamente cualquier película adolece de una preocupante falta de realismo. En cualquier película de acción hay escenas arriesgadas que se planifican, se ensayan, y se ruedan con especialistas y tomando todas las precauciones posibles, pero que se supone que llevan a cabo personajes inexpertos que arriesgan su vida y les sale bien a la primera. Eso sin contar con que se añadan efectos especiales en la postproducción. O si no, hay fallos en el diseño de vehículos o artilugios (de nuevo el ejemplo de las espadas, muchas de ellas inefectivas para el combate real). ¿Por qué una película cuela como creible a pesar de estos errores, o por qué se introducen si se conocen de antemano? Se me han ocurrido tres razones.

La primera ya la hemos comentado. Hay criterios estéticos y narrativos que prevalecen sobre el realismo del film. Y más cuando se trata de géneros a priori poco realista. Si en El Señor de los anillos hay elfos, enanos, hobbits, orcos, magos, y los árboles andan ¿qué importa si aparecen armas mal diseñadas o si durante los combates Aragorn hace giros de 360º entre golpe y golpe? Cuando hemos asumido como cierto todo lo anterior, ese tipo de fallos parecen menores. Si hablamos de libros, cómics o juegos de rol, depende además de lo versado que esté el autor en estas lides, de las molestias que se tome en investigar y su pericia a la hora de recabar datos y lo fiables que sean sus fuentes.

La segunda razón que se me ocurre es que las películas son una labor de equipo. Normalmente empiezan con un guión, y si nos vamos al sistema de Hollywood, lo que se hace es contratar a un guionista para que se encargue de ello, es decir, que la idea no parte de un guionista que escriba motu proprio sobre un tema que le apasione. Volvemos a la primera razón: entran en juego criterios narrativos y estéticos, así como la profesionalidad del guionista. Pero además, durante la producción de una película, el proyecto pasa por decenas de reuniones entre los responsables: guionista, director, productores… y todos los departamentos imaginables (peluquería, vestuario, atrezzo, etcétera). Por lo tanto, la realización de la película no sólo depende de la calidad de estos departamentos (y muchas veces, del presupueto que manejen), sino que hay que aplicar una regla primordial: normalmente, el máximo responsable no tiene ni pajolera idea del tema de la película, e impondrá su criterio arbitrariamente.

La tercera y última razón es que el realismo, o la sensación de realismo, esta muy relacionada con el género de cine en cuestión. Existen una serie de mecanismos (puesta en escena, estética, lógica narrativa) que contribuyen a conseguir esa sensación. El espectador sabe qué tipo de película va a ver y su cerebro la decodifica en función de ese género. Lo que vale para una película de acción o para una comedia no resulta verosímil para un drama costumbrista. Y casi nunca suele resultar un cambio de género a mitad de la narración[1]. El ejemplo más tonto y fácil de entender son los musicales. Ya sabéis, cuando un tipo se pone a cantar en mitad de la calle y la gente de alrededor baila con él una coreografía que sale a la perfección. ¿Resulta verosímil algo así? Difícilmente pasaría en la vida real, pero dentro de la película, como musical que es, se trata de un mecanismo narrativo propio de su género. Una forma de contar la historia en la que lo importante son los criterios estéticos. No se trata de si la escena es realista o no. De la misma forma, la comedia es el único género en el que se permite que el protagonista rompa la cuarta pared y hable con el espectador. No es realista, pero es una convención del género y está permitido.

Aparte de estos ejemplos extremos, hay convenciones de género que pueden pasar como realistas o verosímiles. En las películas de acción los coches explotan con bastante facilidad. Sin embargo, provocar una explosión simplemente con un choque o por la combustión de la gasolina es altamente improbable (se necesita una mezcla específica de gasolina y aire). Por lo general, cuanto más versado se está en un tema, más decepcionante resulta una película sobre ese tema. Ahí tenemos a esos frikis que cuestionan la viabilidad de los diseños de las naves de Star Wars, cuando esa película es una ópera espacial, no una ciencia ficción, en la que para empezar hay sonido de lásers y explosiones en el espacio exterior.

Con el tiempo, los diferentes géneros de cine evolucionan. Lo que ayer resultaba verosímil puede no servir para hoy. Películas como Braveheart o Salvar al soldado Ryan supusieron un pequeño hito por la crudeza de las batallas y pasaron como películas más “realistas” en sus respectivos géneros.

En resumen, lograr realismo en una película es más difícil de lo que pudiera parecer. Interviene demasiada gente y hay muchas convenciones que seguir. Al final, una narración bien estructurada que respete las convenciones de su género puede resutlarle más creíble al espectador que una historia escrupulosamente realista. El grado de satisfacción dependerá de cada uno (cuanto más cine se consume, más se disfruta viendo películas). Siempre es bueno exigir un cierto realismo, pero al fin y al cabo, cuando entramos en una sala de cine, sabemos a lo que venimos.


[1] La serie Lost, que empezó como un drama realista sobre un accidente de avión, y acabó como una soberana ida de olla, es una de las raras excepciones donde funcionó, aunque yo me mantengo escéptico al respecto. Sobre el tema estuve conversando con Pedro Jorge Romero (entrada y descarga del archivo).

Cómo distinguir un correo de Windows Live de un ‘hoax’

Vamos a revisitar la entrada que hablaba del hoax del cierre de Hotmail, pero esta vez en un tono mucho más didáctico y pedagógico, al estilo de ese pequeño éxito que fue el experimento para diferenciar un tomate de una canción.

En esta pequeña tutorial, aprenderemos a distinguir un correo oficial de los servicios de Windows Live, frente a la leyenda urbana de que van a cerrar Messenger, o van a convertir Hotmail en un servicio de pago. Para ello, bastará con que nos fijemos en una serie de elementos que difieren en ambos mensajes, al estilo del juego “las 7 diferencias”.

En primer lugar, observemos un correo original de Windows Live:

Correo de Windows Live

Click para ampliar y ver resaltados los elementos distintivos

Vamos a repasar los elementos más distintivos de este tipo de correos, que podéis ver resaltados pinchando sobre la imagen:

  1. El remitente se identifica como Equipo de Windows Live Messenger, es decir, usa el nombre oficial de Messenger.
  2. Se envía a un único destinatario.
  3. En el asunto, indica con exactitud el objeto del mensaje. En este caso, instalar una actualización de Messenger.
  4. Está escrito en HTML, es decir, como una página web. Está bien maquetado, utiliza enlaces (algunos en forma de botón, como el de Descargar ahora) e incluye imágenes con los logotipos y símbolos del servicio (Windows Live, Microsoft y la imagen de los hombrecillos verde y azul característica de Messenger).
  5. Incluye enlaces con diferente información como requisitos del sistema y política de privacidad. Esto no es por sí sólo una garantía, y hay que verificar que los enlaces no nos lleven a una página distinta (en este caso, hablaríamos de phishing). Pero al menos, se trata de enlaces concretos.
  6. Como firma, pararece el nombre Microsoft Corporation y la dirección de la empresa.

Ahora vamos a ver un correo enviado como una cadena que afirma que van a hacer Hotmail de pago. Las diferencias saltan a la vista.

Correo falso sobre la conversión de Hotmail en servicio de pago

Click para ampliar y ver resaltados los elementos distintivos

  1. El correo te ha llegado a través de un amigo.
  2. Ese amigo se lo ha enviado a mucha más gente. Para colmo, podemos ver debajo que a su vez alguien se lo ha enviado a tu amigo y a muchos más destinatarios (la imagen está cortada, pero la lista de remitentes y destinatarios original es ingente).
  3. El aunto empieza con un FW (fordward, es decir, reenviado). Es poco claro a la hora de contarnos el tema del correo, y encima dice que ya lo han dicho por televisión, como queriendo buscar un argumento de autoridad.
  4. Esta escrito en texto enriquecido: texto normal al que le han dado un poco de formato, como negrita, diferentes tamaños y colores, etcétera. Vamos, lo que puede hacer cualqueir a la hora de escribir un correo. La maquetación es horrible, y parece que han unido dos o tres mensajes diferentes.
  5. Apenas incluye enlaces. El único que incluye al principio del mensaje es un escueto Si no me crees, ve a http://www.msn.com. ¿Si no me crees? ¿Microsoft desafía a sus usuarios a confirmar su información? ¿Y lo hace remitiéndonos a la página principal de MSN, y no a una noticia concreta que explique el asunto?
  6. El correo no está firmado por Microsoft. En su lugar, se refiere a la compañía como Microsoft Internet Services. ¿Perdón? Ahora resulta que no es MSN, sino MIS. (Pausa para que hagáis chistes). Majetes, las siglas MSN significan Microsoft Service Network.
  7. Y luego tenemos los elementos típicos de los mails en cadena, como la petición de reenviar (¿ahora resulta que no pueden pedir confirmación a sus usuarios personalmente?), la incoherencia de la información, el uso de nombres falsos como supuestos administradores de la compañía… Pero eso lo explican mejor en este post que destripa el correo a base de bien.

Bien, creo que ya ha quedado bastante claro la diferencia entre un correo de verdad de Microsoft y un mensaje en cadena. La historia que te cuenten en un hoax puede variar, pero siempre verás las mismas incoherencias, las mismas prisas (URGENTE! Reenviar!) y siempre te pedirán que reenvíes el correo.

Yo ya no puedo hacer más. Si después de esto no os entra en la cabeza… me rindo 🙂 Y por favor, dejad de reenviar este tipo de idioteces “por si acaso”. Así sólo comprometéis vuestra seguridad y la de vuestros amigos.

ACTUALIZACIÓN (9/11/2012): Microsoft ha anunciado la integración de Messeger con el servicio Skype. Esta vez es oficial. Podéis verlo con más detalle aquí.

Bardem y la incoherencia de la fábula de los tomates

El 24 de diciembre, Javier Bardem publicó un artículo en El País, al igual que otros muchos autores y artistas que se lamentaban del rechazo a la Ley Sinde. En su artículo, Bardem imaginaba un botón mágico capaz de materializar tomates en nuestras neveras. Y aunque un dispositivo como ése podría subsanar el hambre en el mundo, Javier Bardem, en cambio, se lamentaba de las pérdidas que supondría para el pobre agricultor que cultivaba sus tomates al estilo tradicional.

La noticia llegó a portada en Menéame, y llovieron los comentarios, de entre los que se destacó uno realizado por el usuario humistec, quien continuaba la analogía entre el consumo de tomates y la copia privada y las descargas de internet para rebatir los argumentos de Bardem. Y a pesar de que el comentario es muy acertado, comete el mismo error de base: equiparar el consumo cultural con el consumo material.

Por suerte o por desgracia, este humilde blog no ha llegado nunca (ni creo que lo haga ahora) a portada de Menéame. Con el atrevimiento del que pasa desapercibido, les invito a realizar un sencillo experimento para que aprendan de una vez por todas las diferencias entre estos dos tipos de consumo. Así, la próxima vez que hablen del tema podrán hacer analogías más acertadas y no decir tantas gilipolleces.

El experimento del tomate y la canción

Realizar este experimento es muy sencillo y cualquiera puede hacerlo en su casa en este mismo instante. Seguro que tienen los elementos necesarios.

En primer lugar, necesitarán un tomate. Si no tienen ninguno en la nevera, puede servirles perfectamente una pera, una manzana, o cualquier otro alimento como un yogourt o una lata de conservas. La única condición es que sea algo que se pueda comer directamente. Si eligen la pechuga de pollo con la que se van a preparar la cena, este experimento les va a resultar un poco desagradable.

Ahora necesitan lo que denominamos un producto cultural. Es decir, un producto comercializado por las Industrias Culturales (siempre en plural, por favor), que algunos llaman Industrias de Contenidos, Industrias del Ocio o del Entretenimiento, o Industrias Creativas. En otras palabras, una canción, un libro (en papel o electrónico) o una película. Que no les intimide el adjetivo cultural. Si no tienen nada cultural, pueden usar una canción de Shakira, una película de Bruno Mattei, o un libro de Paulo Coelho. Les voy a pedir que sea un producto original (libro, DVD, CD, etc). No es esencial para el experimento, pero así evitaremos enfurecer aún más al señor Bardem, y de paso podremos extraer algunas conclusiones adicionales. Yo les aconsejo que utilicen una canción, que suelen durar entre 3 y 4 minutos, a no ser que hayan elegido algo de Dream Theater o Symphony X, y que además se pueden escuchar usando auriculares o altavoces.

Ahora sólo necesitamos la colaboración de un amigo o conocido para proceder con el experimento. Reunan los elementos y comencemos. Cómanse (sólo ustedes) el tomate. Ahora pídanle a la otra persona que se coma el tomate. Como podrán observar, su amigo no podrá atender ese requerimiento. Puede comerse otro tomate, pero no el mismo tomate. O en cualquier caso, pueden compartir el tomate (si es que aún no se lo han comido ustedes), lo que supone que cada uno disfrutará de la mitad del tomate aproximadamente.

Anoten la primera conclusión: cuando usted consume el tomate, privará necesariamente a la otra persona de poder hacerlo, y, una vez consumido, el producto queda agotado y no puede volver a utilizarse.

Ahora repitan el proceso con la canción. Colóquense los cascos y escuchen la canción. Mientras, ofrezcan algo de comer a su invitado. Esto no tiene nada que ver con el experimento, pero después de haberse comido un tomate, sería de mala educación no ofrecerle un piscolabis. Cuando terminen de oír la canción, pídanle a la otra persona que haga lo mismo. Observará que en este caso, la otra persona puede escuchar la canción de nuevo sin ningún problema. De hecho, pueden prescindir de auriculares y escuchar ambos la canción al mismo tiempo, sin que eso afecte a la naturaleza del producto, al contrario de lo que ocurría con el tomate. Es decir, pueden disfrutar los dos de toda la canción, en lugar de disfrutar de media canción cada uno. Podemos llegar incluso más lejos, y ustedes podrían hacerle una copia de la canción (sin que se enteren Javier Bardem ni Alejandro Sanz, ya saben) y así su amigo podría disfrutar de la canción cuando quisiera, y en cambio ustedes no habrán renunciado a dicha canción…Tienen múltiples posibilidades, cosa que no podíamos aseverar en el caso anterior, da igual si han utilizado una canción, un libro o una película.

Anoten pues la segunda conclusión: el consumo de una canción no priva del consumo de esa canción a otra persona, y además no agota el producto.

Por tanto, ya hemos encontrado las…

Diferencias entre el consumo material y el consumo cultural

Si ustedes han llegado a este punto, se estarán llevando las manos a la cabeza ante la cantidad de sandeces que he dicho durante el experimento. Las comparaciones entre el tomate y la canción son, cuanto menos, peregrinas. Como se suele decir: qué tiene que ver la velocidad con el tocino. Solo que aquí no podemos responder: una carrera de cerdos.

Y las comparaciones son absurdas por la razón que muchos de ustedes ya han descubierto: el tomate es un producto material, mientras que la canción es un producto inmaterial (basado en la información). Y la principal característica de su consumo es la que ya hemos adelantado en el experimento:

Los productos culturales son bienes inagotables, basados en la información, cuyo consumo no priva a otros usuarios de consumir esos productos.

El consumo cultural tiene otras características. Mi favorita es que se trata de un consumo de naturaleza acumulativa, que genera un aprendizaje que permite un mayor disfrute de cara al futuro. En otras palabras: cuanta más cultura consumimos, más disfrutamos al consumirla.

Tradicionalmente, estos productos inmateriales se habían comercializado en soportes materiales para posibilitar su distribución. Sin embargo, dos avances nos han hecho darnos cuenta de que no compramos objetos físicos (CD`s, DVD’s, libros…) sino el contenido inmaterial que almacenan:

  • Uno es la digitalización. Como productos basados en la información, los productos culturales son susceptibles de tranformarse en cadenas de ceros y unos, ya sean música, vídeo, texto, etc. Esto, además, hace que sea virtualmente posible hacer un duplicado exacto del producto, a pesar de la teoría de los tomates de baja calidad que enunciaba el señor Bardem.
  • El otro es el desarrollo de canales de información como internet, que permiten la distribución de todo tipo de información, y por tanto han hecho que los soportes físicos pasen a ser irrelevantes.

Y a partir de aquí, empieza el debate. Ahora es cuando empezamos a hablar de las características de las Industrias Culturales (que no solo son las que venden música, cine y libros; hay más), de las crisis propias de su sector, de las economías de escala que requieren, de las profundas implicaciones sociales que hay en todo este asunto, de los derechos de autor, de que no toda la cultura está en las Industrias Culturales, y un largo etcétera. El tema es largo, complicado, y no se puede simplificar en creadores vs piratas, ni empezar a mezclar churras con merinas.

Pero yo sólo quería colocarles en la casilla de salida, y que entendiesen que para empezar a hablar de todo esto, primero hay que tener claras un par de ideas básicas. A partir de aquí, el trabajo es de todos.

¡Y por el amor de Dios, que alguien le compre un kilo de tomates a Bardem!

Los especiales de Halloween de Los Simpson

La noche del 31 de octubre se celebra Halloween en los países de influencia anglosajona, y cada vez tiene más presencia aquí, aunque fundamentalmente debido a las fiestas temáticas que hacen bares y discotecas como excusa para atraer clientes. Por eso, no quisiera acabar el mes de noviembre sin hablar del tratamiento que hace mi serie favorita de esta festividad.

El primer especial de Halloween de Los Simpson se emitió en la segunda temporada de la serie. En él, Bart y Lisa contaban historias de miedo que eran protagonizadas por los miembros de la familia. La tercera y última historia era la lectura que hacía Lisa del poema El cuervo de Edgard Allan Poe, que en la versión original era narrado por James Earl Jones. El especial de Halloween se tituló La casa del árbol del terror, ya que los dos hermanos se habían contado las historias en la casita del árbol que tienen en el jardín. Aunque la casa no volvió a aparecer en estos episodios, el título genérico de La casa del árbol del terror se mantuvo como forma de denominar estos especiales.

Los primeros 4 especiales de Halloween (temporadas 2 a 5) tenían un hilo conductor que enlazaba las historias: los relatos que se contaban en la casita del árbol; las pesadillas que sufren los niños después de un atracón de caramelos conseguidos en Halloween; historias contadas por la famila en una fiesta de Halloween… En el especial nº 5 se suprimió el hilo conductor por razones de tiempo (si bien se había recuperado la “advertencia inicial” de Marge al principio del episodio). Después de eso, se abandonó el hilo conductor para presentar las tres historias de forma independiente. La advertencia inicial tampoco aguantó. Asímismo, la secuencia de apertura, que hasta entonces consistía en un travelling de la cámara por el cementerio de Springfield (en las que aparecían nombres de famosos y frases ingeniosas) se diversificó.

Con hilo conductor o sin él, las historias que se cuentan en los especiales de Halloween son ficciones dentro de la serie. Por lo tanto, se abandona la continuidad de la serie y se permiten algunas cosas que no ocurren durante el transcurso normal de los episodios. Así, es normal que en estas historias mueran algunos de los personajes. Por ejemplo, en el especial nº 5 (T6), el bedel Willie era asesinado de la misma forma (de un hachazo en la espalda) en las tres historias, justo cuando estaba a punto de ayudar a los protagonistas. Todas las historias son autoconclusivas y no guardan relación entre ellas, salvo pequeñas bromas como la de las tres muertes de Willie, ni de un especial para otro.

Las historias de estos especiales no sólo son de terror. También beben de la ciencia ficción y de películas clásicas (desde King Kong a El resplandor). Prácticamente cualquiera de las historias hace referencia más o menos directa a una película, serie de televisión, novela, etc. Las parodias son interminables: El cuervo de Poe, Pesadilla en Elm Street, La guerra de los mundos, El resplandor, King Kong, La mosca, o diversos episodios de En los límites de la realidad (también Dimensión desconocida o Twilight Zone). Los protagonistas de estos relatos, además de los miembros de la familia Simpson, pueden ser cualquiera del extenso reparto de la serie. No obstante, hay dos personajes que nacieron con estos especiales: los extraterrestres Kang y Kodos. Salvo rarísimas excepciones, sólo aparecen en estos episodios, y aunque ya no tienen el protagonismo que tenían al principio, siempre se les puede ver en estos especiales, bien sea como parte de alguna de las histrias, o bien haciendo un pequeño cameo.

Los especiales de Halloween, al emitirse el 31 de octubre, corresponden al principio de la temporada (normalmente dentro de los 6 primeros episodios). De hecho, durante varios años han sido el capítulo inaugural de la temporada. Son episodios complejos, ya que requieren tres historias distintas en lugar de una, y necesitan escenarios diferentes a los del resto de la serie. Por ello, son planteados a final de temporada para que el equipo tenga más tiempo para escribirlos y dibujarlos.

¿Y vosotros? ¿Cuál es vuestra historia favorita de los especiales de Halloween?

Información adicional extraída de este artículo. El resto es fruto de mi propio frikismo

¿Quiéres saber quién visita tu perfil en Facebook? No puedes

Mucha gente que me conoce sabe que soy un auténtico cruzado en la lucha contra las cadenas de correos electrónicos. Hablo de esos e-mails también conocidos como hoaxex. Un hoax es un correo cuyo contenido es falso, y que se distribuye mediante el reenvío masivo. Mensajes que hablan de catástrofes, de virus informáticos peligrosísimos, de leyendas urbanas, etcétera. ¿Qué se consigue con ello? Bien, en la mayoría de los casos, el hoax incorpora un software que recoge las direcciones de correo a las que reenviamos el mensaje. Después, estas direcciones se usan para enviarnos publicidad no deseada (spam), o en su defecto se venden a alguna empresa que al final hará lo mismo. Además, saturan los servidores inútilmente y a la larga perjudican a las cadenas que son verdaderas y realmente necesitan ser difundidas. Siempre que puedo, aviso de la falsedad de estos mensajes a quienes me los mandan, e incluso he publicado alguna entrada tanto en este blog como en el anterior que tuve.

La red evoluciona, y ahora lo que prima son las redes sociales. Los hoaxes también evolucionan y han encontrado en estas redes un caldo de cultivo ideal. De la misma forma que en su forma de correo electrónico necesitaba “ser reenviado a todos tus contactos”, los grupos-hoax en Facebook y similares quieren que “invites a todos tus contactos a unirse al grupo”. La razón es la misma: obtener información y en consecuencia algún beneficio económico. Eso en el mejor de los casos. Hace bien poquito, Blogoff nos advertía de una página en Tuenti para obtener contraseñas de messenger. Para lograrlo, había que descargar un programa (la página decía que desactivases el antivirus si te saltaba). Obviamente, el programa era un troyano que obtiene la contraseña de Tuenti del incauto.

Lo que hace más preocupante a los hoax en su versión Facebook (o en cualquier red social) es que la información que pueden obtener no se limita a una simple dirección de e-mail. Ojo, que no es un dato baladí. Pero en una red social damos mucha información, y de carácter personal. Información que estamos revelando alegremente.

Los grupos-hoax de Facebook se caracterizan porque ofrecen alguna ventaja o utilidad al usuario que se une a ellos. Son del tipo “averigua quién visita tu perfil”, “averigua quién te ha eliminado del Facebook”, “averigua quién ha visto tus fotos”, etcétera. También pueden ser de tipo lúdico, intentando batir un récord: “vamos a crear el grupo de Facebook más grande de España”, “a ver si conseguimos equis número de gente” o similares. Este tipo de grupos son tan abundantes  que de hecho existe otro grupo en Facebook cuyo propósito es advertir sobre ellos. Como norma, requieren que se invite a un número determinado de contactos para obtener el beneficio prometido.

Siempre me ha llamado la atención los grupos o páginas para averiguar quién visita tu perfil en Facebook. ¿Qué objeto tiene eso? Si estás en una red social, estás dispuesto a compartir cierta información. Y lo que publiques va a aparecer en el muro de tus amigos. ¿Qué más da si alguien se limita a ver lo que pones en su muro (junto con las actualizaciones de todos su amigos) o pincha en tu perfil? Por supuesto, nunca está de más revisar la privacidad de nuestra cuenta. Es más, creo que hay que tomarse unos minutos y dejarlo todo lo mejor atado posible para procurar evitar que alguien vea lo que no queremos (aunque los agujeros de seguridad de Facebook están a la orden del día). Así que si alguien quiere saber quién visita su perfil por una cuestión de privacidad lo mejor es que configure la privacidad de su cuenta como es debido, o en todo caso que abandone la red social. Porque lamento deciros que no se puede saber quién visita tu perfil de Facebook, por mucho que os digan.

Ahora bien, si quieres saberlo por una cuestión de ego o vanidad, quizá lo más recomendable sería que en vez de abrirte una cuenta en Facebook optes por escribir un blog y pongas un bonito contador de visitas. Con eso, podrás sentir cómo se infla tu ego. Cuanto más chapuza sea el contador mejor. Así contabilizarás tus propias visitas y eso alimentará aún más tu sentido de la vanidad.

Otro grupo muy común en Facebook es aquel que te asegura que podrás saber quién te elimina de su lista de amigos. Supongo que éste es una adaptación de las páginas que te dicen quién te ha eliminado de Messenger. Lo que pasa es que entre Facebook y Messenger hay una pequeña diferencia. Cuando alguien te elimina en Facebook, desaparece de tu lista de amigos. Es así de sencillo. Ni grupos, ni páginas ni nada por el estilo. Simplemente tienes que revisar tu lista de contactos.

En definitvia, para detectar este tipo de grupos basta con un poco de sentido común, a lo que hay que sumar una adecuada configuración de la privacidad. Seguro que algún grupo de estos os suena, e incluso a lo mejor os habéis unido. Abandonadlo y denunciadlo, y de paso advertir a vuestros amigos. Quizá, si todos lo hacemos, consigamos que estos grupos no campen a sus anchas.

ACTUALIZACIÓN (20/12/2010): He encontrado una aplicación externa a Facebook que permite obtener información sobre las visitas a tu perfil en Facebook, aunque no me inspira mucha confianza. Tenéis toda la información en el post que he publicado analizando la aplicación.

Hotmail será de pago por enésima vez, o la ingenuidad del ser humano

A estas alturas de la película, donde las redes sociales son lo más cool del mundo mundial, cuesta creer que este tipo de bulos sigan circulando. Me ha llegado uno de esos e-mails donde se me avisa de que el servicio de correo de Hotmail y su aplicación de mensajería instantántea Messenger pasarán a ser de pago este verano. Obviamente, esta noticia es más falsa que un Euro de chocolate, así que no dejéis que cunda el pánico. En la web de Experiencia Digital podéis encontrar un artículo con el texto del mensaje, así como una divertida tutorial que destripa a base de bien el texto y deja en evidencia sus contradicciones. Sin embargo, este bulo, lejos de ser nuevo, lleva años circulando. Una búsqueda simple en Google me permitió encontrar indicios de esta cadena de correo ya en 2005.

Desde hace un par de años o cosa así, uso cada vez menos el messenger, así que cada vez que me llega un correo de este estilo, pienso para mis adentros eso de “ójala sea verdad y así dejáis de dar por saco”. No hace falta que diga que las redes sociales son ahora mismo más efectivas para compartir información, aunque a veces eso de tener nuestros documentos en el ubicuo y escurridizo ciberespacio nos puede provocar un cierto temor, en ocasiones infundado, sobre la seguridad y privacidad de nuestros documentos. En mi caso, si bien casi nunca reenviaba chorradas o advertencias (muchas veces por pereza, ya que no tengo mis contactos ordenados en listas), me gusta compartir un par de enlaces cada día en Facebook o Twitter, y la actualización de mis propios artículos en estas redes seguramente suponen un porcentaje nada despreciable de las visitas a este blog. Claro que eso se debe a que tengo menos de cien visitas diarias. El caso es que a día de hoy, aunque cada uno hará un uso diferente de las redes sociales y el correo, Facebook es una buena forma de compartir información, Twitter empieza a ser un buscador tan bueno como el intocable Google, e incluso ese Tuenti tan denostado por lo que hemos alcanzado la treintena está dando pasos agigantados para acercarse a su rival Facebook y mojarle la oreja.

No espero ni pretendo que todo el mundo deje de enviar correos y en su lugar comparta la información mediante redes sociales. Pero no deja de sorprenderme que la gente me mande estos mensajes. “Por si acaso” es el motivo más común. Pero no estaría de más pararse a pensar un poco. Sin llegar a ser tan minucioso como los chicos de Experiencia Digital y el enlace que os he puesto arriba, los argumentos que se dan en este tipo de correos son, cuanto menos, peregrinos.

En primer lugar, cualquier usuario de Hotmail recibe mensajes del equipo de Windows Live. Estos correos son muy característicos porque vienen maquetados con html como si fueran una pequeña web en sí mismos (imágnes, logos, etc). Una noticia de esta importancia aparecería en casi todos los medios de comunicación, y sería notificada a través de mensajes de correo oficiales, es decir, como los que suele enviar Microsoft regularmente. ¿De verdad no os parece raro que para deciros que van a hacer de pago Messenger tenga que circular un correo como si fuera una cadena? Vaya que se lo curran un poquito e intentan imitar el estilo visual de los mensajes o buscan el nombre real de los directivos.

Más allá de lo obvio, es una ingenuidad creer que un servicio de correo web pueda hacerse de pago. El bulo de que se cerrarán las cuentas de correo inactivas puede pasar, pero lo de hacer pagar por usar el correo o el messenger es una estupidez que se cae por su propio peso. Los únicos servicios de correo que se pagan son los de los ISP, en tanto que se ofrecen al contratar el propio ISP; o las cuentas de correo que pueden crearse al contratar un servicio de hosting. Los servicios de correo web normales se han convertido prácticamente en una commodity. Salvo algunos gigantes como Gmail de Google, Hotmail o Yahoo, pocos pueden aportar un valor añadido, algo que les proporcione una cierta reputación como marca. Pretender hacer pagar por Hotmail y Messenger sería regalarles cientos de miles de usuarios a Gmail y Yahoo, que ofrecen los mismos servicios y seguramente de mejor calidad (me gusta Messenger como servicio de mensajería instantánea, pero para el correo soy acérrimo de Gmail).

Me parece mentira que tenga que volver a explicar de qué va esto de los hoaxes. Simplemente os diré que no reenviéis nada de los que se os pida porque es la forma que tienen estos correos de recopilar más y más direcciones de correo para luego sacar dinero con ello. Y como yo me pongo muy serio hablando de esto, mejor que veáis a David Bravo contándoselo a Dani Mateo, que quieras que no, tiene más gracia.

Actualización: aquí tenéis otra entrada para aprender a distinguir los correos de Windows Live de los mensajes en cadena.