Crónica de la Monstrua 2012

Lo mejor de los eventos pequeños como la Monstrua de Cine Chungo es que pueden ser cada año un poquito más grandes. Y así pasa, que los fieles seguidores como un servidor, e incluso los propios organizadores, se quedaron sin palabras al ver que el éxito de la presente edición hace que la anterior parezca un juego de niños, y eso que la del año pasado ya de por sí hacía que la del año anterior pareciese una reunión de cuatro amiguetes… El festival de ayer contó con unas 100 personas desde sus inicios, y rozó los 400 invitados en su momento álgido, más del triple que el año pasado.

Para la 4ª cita anual con los títulos más funestos del infra-cine, la Monstrua contó con la colaboración del mismísimo Ayuntamiento de Getafe, que cedió el Teatro García Lorca para que siriviera de auditorio del evento, y del Festival Getafe Negro (festival de novela policiaca de Madrid), que al igual que el pasado año, ha incluido la Monstrua dentro de su calendario (yo tampoco sé el porqué). Pero además, multitud de tiendas y webs han aportado su granito de arena, principalmente aportando algo de merchandising para regalar a lo largo del día: la web Malgusto, Versus Entertaiment, Otaku Center (ahora Omega Center), la tienda de cómics Gotham Central y el portal Tumba Abierta.

La Monstrua 2012

Cartel oficial del evento

La novedad de este año es que además del maratón de cine hubo más actividades. Así, la jornada empezó a las 12 del mediodía con una proyección de monstráilers, una selección de tráilers sucios de películas de la época dorada de los videoclubes (sí, cuando el reclamo era “ya en su videoclub” o similares). Dicha selección corrió a cargo del gran conocedor de la cultura pop de los 80 y los 90 J.L. Viruete. De entre las películas destacaron títulos como La bestia de la noche amarilla o Naked Fist (“Puño Desnudo”, que se anunciaba como el primer gran éxito de kung-fu erótico). Y no sólo las películas eran chungas, también los tráilers en sí, como demostraron las promociones de los grandes éxitos de Lina Morgan, Antonio Ozores y Raúl Sender entre otros. Una selección que por problemas de tiempo no pudo emitirse en su totalidad.

Le siguió una mesa redonda acerca de la evolución del cine chungo y el análisis de los estrenos más sucios de la temporada 2011-2012. Moderada por Viruete, en ella participaron Paco Fox (Vicisitud y Sordidez y Canal+), Carlos P “Oso” (Cinecutre), Victor Olid (La hora de Ving Rames) y Nacho Estrada (Cine y Comedia). Una charla muy amena en la que Carlos “Oso” cedió a las presiones de la industria y acabó con una camiseta de Battleship, película que odia a muerte. Al que vi que le costó un pelín más entrar al trapo fue a Nacho Estrada, más acostumbrado a títulos comerciales y no a los niveles de “chungueza” por los que se movían el resto de contertulios. En cualquier caso, fue un coloquio brillante.

Mesa Redonda

Carlos “Oso” ya llevaba la camiseta de Battleship

Después de comer y de airear la mente comentando la jugada con el resto de asistentes, empezó el maratón de cine en sí. Se proyectaron 4 películas que gracias a su corta duración (todas rondaron los 75 minutos de media) permitieron concentrar el festival cinéfago por la tarde y poder terminar a las 11 de la noche, sorteos y descansos incluidos.

Comenzamos a abrir boca con Kill Squad, titulada en español Grupo Asesino (Patrick G. Donahue, 1982), que presentó Miguel Ángel Tejero (Scanners). Fue sin duda la cinta más canónica de esta edición. Película de acción y artes marciales, con negros con el pelo “a lo afro” y un ninja/francotirador. Unos Expendables de barrio y descampado, con unas coreografías de lucha que bien podría haberse acompañado de la música de Benny Hill. Serie B, sin duda, pero lo más parecido a un film profesional que hubo en toda la velada. A partir de ahí comenzó una espiral de decadencia y sordidez.

Viruete y Aramando Gasalla “Armabot” introdujeron Érase una vez el diablo (o Devil Story en su título en inglés) (Bernard Launois, 1985). Este film francés de “arte y ensayo” contaba numerosos simbolismos y metáforas a lo largo del metraje. Reconozco que no lo vi en su totalidad, aunque sí que asistí al comienzo y al final del mismo. Argumento semi-onírico, los monstruos más lentos de la historia del cine y un raccord cuestionable son algunos de los elementos que salpicaron la película. Y eso sí, las víctimas sangraban abundantemente tras fallecer. Mención especial para Armabot, que subtituló los escasos diálogos de esta cinta, que nos tragamos en versión original en gabacho.

The amazing Bulk (Lewis Schoenbrun, 2010) fue la gran sorpresa de esta Monstrua. Viruete y Paco Fox ya prometían grandes momentos en su presentación. Los organizadores ya nos advirtieron que no buscásemos información de esta joyita para mantener nuestra sorpresa. De hecho, fueron ellos los que tradujeron el título como “El increible Balumba”. Paco Fox y Miguel Ángel Tejero se encargaron de subtitular esta cinta. Nos encontramos ante un despropósito cuyo argumento podría asemejarse a una historia de El increíble Hulk. La gracia está en que su director ha utilizado los samples gratuitos de las páginas de los programas de tipo 3D studio. Toda la película está hecha sobre decorados virtuales sacados de estos samples. Imaginad unos gráficos cutres, sin texturas, y unas animaciones de aprendiz de flash. Eso es El increible Balumba, un Hulk rosa y amorfo cuyas proporciones variaban a cada plano y tenía un grácil estilo a la hora de salir corriendo. Inenarrable.

Terminamos con Leonardo Dantés the Movie, a.k.a. L.A.R.R. (Julian Lara, 2002), película seleccionada por La hora de Ving Rames, la web invitada de este año, y que fueron los encargados de presentarla. Un año más se confirma que las cintas españolas, y además las que aportan terceros, son las películas “de castigo”. Las mamarrachadas del friki del baile del pañuelo poco entonaban con el resto de cintas de la Monstrua. Era como revivir los años del Crónicas Marcianas y similares, por mucho que se trate de una cinta prácticamente inédita con sólo 3 copias en circulación. Se trataba de un falso documental que sólo se hizo digerible gracias a la complicidad del público, al Twitter, y la animación del freak team, que se subió a bailar el baile del pañuelo durante la proyección.

Paco Fox (izq.) y Tahúr Manco (dcha.)

Paco Fox y yo, felices por haber sobrevivido a otra Monstrua

Terminó así una de las Monstruas más épicas. Lo que empezó con una improvisada reunión de colegas cuando La Parada de los Monstruos se emitía en su anterior hogar radiofónico, ha ido creciendo poco a poco. Me dejó impresinado ver a más de un centenar de personas guardando cola frente al García Lorca mientras esperábamos a que se abrieran las puertas para la sesión vespertina del evento. Todo un logro que debemos agradecer a los responsables del evento: David “Freakman” Royuela y J. Lynnott, junto con los miembros del Freak Team J. Viruete, Armabot, Miguel Ángel Tejero, B. Sánchez, y el resto de colaboradores como Paco Fox, Carlos “Oso”, Victor Olid… pero sobre todo, hay que agradecérselo a los fans.

5 muertes “mierder” de la pequeña y gran pantalla

Uno de los artículos que me reporta más visitas al blog es el Top 5 de muertes estúpidas. Para seguir la estela de esta recopilación de decesos vergonzantes, os presento un pequeño Top 5 de muertes mierder. El concepto de “muerte mierder” difiere del de muerte estúpida del anterior post. Se trata de la muerte de un personaje que se suponía importante en la trama de una forma rápida y cutre, sin épica, sin heroicidades… vamos, más o menos como la mayoría de las muertes de la serie Canción de fuego y hielo. He aquí un compendio de 5 muertes que podemos considerar bastante mierders:

(ADVERTENCIA: lo que viene a partir de aquí puede ser considerado spoilers)

#5: John Travolta en Pulp Fiction

Quentin Tarantino sorprendió a propios y extraños con esta película, entre otras cosas, por su narrativa fragmentada en tres historias que no siguen un orden cronológico. Eso explica en parte por qué en mitad de la película muere uno de los personajes protagonistas (ya que volverá a aparecer más tarde).

Una muerte mierder en un sentido bastante literal, ya que John Travolta acababa de salir del baño. En cualquier caso, hay que ser gañán para dejarse la pistola fuera y que la pueda coger cualquiera. Lo que convierta a esta muerte en una muerte mieder es lo rápido que se zanja la tensión cuando John Travolta y Bruce Willis se encuentran cara a cara. No hay diálogo, no hay deux ex machina… Travolta la palma con la misma rapidez (y sin contemplaciones) que cualqueir extra de un tiroteo.

#4: Anne Lewis en Robocop 3

Lewis, la compañera de Alex Murphy en Robocop (Paul Verhoeven, 1987), sobrevive junto al policía de hojalata durante las dos primeras entregas. Si tenía que morir en esta tercera entrega (Fred Dekker, 1993, con guión de Frank Miller; secuela que bien se podrían haber ahorrado), lo mínimo era que su muerte tuviera algún sentido, y no que fuese tan gratuita. (a partir del minuto 2:30)

Estamos ante la típica escena del segundo acto para hacer avanzar la trama. Hay una confrontación con el ejército de la OCP, y cuando Robocop y Lewis se ponen gallitos, el malo de turno no duda en freírla a tiros. A ver, bonita, que Robocop aguanta los tiros, pero tú no. Por lo demás, una muerte indigna. Su sacrificio no sirve para salvar a nadie. No tiene un peso específico en el desenlace. Y no hay nada peor que estar agonizando y que te “consuele” Robocop.

#3: Mecha Freezer en Bola de Dragón

Una serie no es el mejor ejemplo para una muerte mierder, ya que los personajes importantes en un arco argumental pueden dejar de serlo en otro arco, y por tanto morir vilmente como meros secundarios. Esto es especialmente cierto en Bola de Dragón, serie basada en la hipérbole y en la exageración, donde cada villano tiene un poder que deja al anterior como un aprendiz. En cualquier caso, después de lo que dio de sí el enfrentamiento con Freezer y sus Fuerzas Especiales en Namec y el pifostio que se montó para derrotarlo (de Namec no quedaron ni los cimientos), manda huevos que su muerte y la de su padre se salde en 10 minutos

Un Freezer hecho de piezas de desguace no podía tener futuro. Toda una premonición sobre el futuro de la Ley de Dependencia. Tanto diálogo, tanta tensión y tanta historia para que Trunks (que aparecía por primera vez en la serie) se lo cargue de un espadazo. Lo grave es que se veía venir, que Freezer si se cubre ni nada, después de la súper-velocidad de sus combates.

#2: El padre de Freezer, también en Bola de Dragón

Mecha Freezer murió de un espadazo que lo partió por la mitad, que quieras que no es una muerte chula. No podemos decir lo mismo de su padre, que tuvo una muerte mucho más cutre. Se lo tiene merecido por insensible, que ni se lamenta de la muerte de su hijo ni nada. (a partir del minuto 5)

Si es que mucho parecer chungo por ser el padre de Freezer pero luego ná de ná. A la primera herida en las costillas ya está caput. Con la de palos que aguantan el resto de personajes de la serie y ahí los tienes, sin oírles quejarse ni cogerse una triste baja médica (que ya se olían la tostada de la Reforma Laboral). Un par de habichuelas mágicas y pá’lante.

#1: Jonhy Cage en Mortal Kombat: Aniquilación

En su día, la adaptación al cine de Mortal Kombat (Paul W.S. Anderson, 1995), aunque era bastante floja, destacó entre tanta película hostiable sobre un videojuego como Street Fighter: La última batalla o Super Mario Bros. En cambio, su secuela (John R. Leonetti, 1997) no hay por dónde cogerla, y si no preguntadles a los amigos de Cine Cutre. A pesar de ser una “segunda parte”, Mortal Kombat: Aniquilación se ambienta sobre todo en el trasfondo de la tercera entrega del videojuego. Y claro, hay personajes, como Jonhy Cage, que ya no aparecen en la saga. Y como la película empieza justo donde acababa su predecesora, hay que resolverlo de alguna manera:

Obviamos el efecto estela de la patada voladora de Jonhy Cage, que ya bastante humillación es su muerte. Tanto campeón de artes marciales para acabar de rodillas esperando a que el malo acabe contigo. Y lo mismo con respecto a sus compañeros, que ni intentan salvarlo ni nada. Qué poca sangre.

Bonus track: Golpe en la Pequeña China

Esta cinta de John Carpenter (1986) cuenta con un buen puñadode muertes mierder. Mucha pinta de semidiós con poderes para luego palmarla de formas tan tontas como éstas:

Mucho zombi y poco extraterrestre

Hace unos días, Wortex preguntaba en Twitter sobre el auge que tienen hoy en día los zombies, mientras que otro género como el de los extraterrestres no vive su mejor momento que digamos. Le dejé una escueta respuesta en 140 caracteres diciéndole que cada género tiene sus ciclos de revival, pero que además, cada uno permite tratar un tipo de historias diferentes. Poco después, Wortex publicó este artículo en la web de La Parada de los Monstruos (de momento, estamos pendientes de la segunda parte) dando su punto de vista, con el que comparto muchas cosas. Pero claro, yo también estaba dándole vueltas al asunto y me pareció que daría para un buen post.

Como le dije a Wortex por Twitter, cada género se revitaliza cada cierto tiempo. En cualquier momento histórico dado, habrá un grupo dominante en las industrias culturales con unos rasgos comunes. Esos rasgos pueden ser simplemente demográficos. Y ese grupo tendrá referentes comunes a la hora de crear productos culturales. Dicho en otras palabras, la gente que dibuja cómics, escribe libros, dirige películas y programa videojuegos tiene una edad determinada, que se va renovando con los años (se van los viejos y entran los jóvenes), y a la hora de contar todas esas historias recurrirá a sus temas favoritos, posiblemente a lo que veía, leía, jugaba de pequeño. Por eso en los 80 había tanta moda de los 50 y hace poco hubo un revival de los 80. En parte, el género zombi ha resucitado porque los que ahora tienen ocasión de publicar y producir son los que de pequeños veían los films de George A. Romero.

Obviamente, la renovación demográfica no justifica por sí sola que ahora se pongan de moda los zombies. Las Industrias Culturales necesitan una renovación constante que no podría esperar a la década siguiente para renovar temáticas, historias y estéticas. Hay intereses comerciales y, en definitiva, si algo da dinero, surgirán productos en la estela de lo que triunfa, ya sean zombies, robots, o realities.

La ciencia-ficción es un género muy amplio, en el que los extraterrestres son sólo uno de los posibles enfoques. Un tipo determinado de ciencia-ficción estuvo muy de moda en los años 50 y 60, durante la carrera espacial. Cuando el espacio era un gran desconocido, resultaba creíble decir que podía haber vida inteligente en la Luna, en Marte, o en algún planeta pasado el Cinturón de Asteroides. Además, en un contexto de Guerra Fría contra los rusos, el enemigo estaba claramente identificado, y los extraterrestres simbolizaban muy bien la “amenaza exterior” (en este caso, la amenaza al sistema de vida capitalista y norteamericano).

Con los años, estas premisas se fueron haciendo obsoletas. La posibilidad de vida inteligente en el Sistema Solar está descartada, y los extraterrestres tendrían que venir desde alguna galaxia a miles de años luz, distancia poco conveniente de cara a la narrativa. La carrera espacial no tiene la ambición que tenía entonces (la idea de que el hombre visite Marte no tiene fecha a la vista). Y la Unión Soviética ya no existe, y el mundo es mucho más homogéneo en ese aspecto. La ciencia ficción hace ya tiempo que no mira a las estrellas sino a nuestra civilización, nuestra decadencia y nuestra tecnología: el cyberpunk. Les recomiendo este artículo de Iluminatus en la web de Viruete, especialmente la introducción.

El género zombie, en cambio, se adapta mucho mejor a las condiciones sociales de la actualidad. El enemigo ya no viene de fuera sino que nace de entre nosotros (con el revival, los zombies suelen serlo por contagio, como si se tratase de una pandemia). Y aquí coincido con Wortex: lo interesante del género no es huir de los zombies, que no tiene mucha complicación sobre todo si son zombies que andan y no que corren, sino el comportamiento de los supervivientes. Las nuevas historias de zombies plantean un escenario apocalíptico, en el que la población está diezmada y los grupos de supervivientes tienen que arreglárselas no sólo para mantener a raya a los muertos vivientes sino para subsistir en el día a día: encontrar comida, desplazarse, curarse de heridas y enfermedades… todo ello en un entorno en el que recursos como la energía eléctrica o el combustible se han agotado o están muy limitados.

Superada la primera fase de ponerse a salvo y buscar un lugar relativamente seguro, los supervivientes se enfrentan a la difícil tarea de empezar de cero en la sociedad. ¿Pueden mantenerse indefinidamente cazando y buscando comida o necesitarán organizarse para cultivar y criar animales? ¿Les conviene ir en grupos pequeños o unirse a grupos más grandes? ¿Cómo gestionar los recursos y tomar las decisiones: de forma democrática o estableciendo jerarquías de autoridad? ¿Qué hacer si otros supervivientes se convierten en una amenaza para lo poco que han conseguido reunir (comida, medicinas, armas, una porción de terreno donde se hayan establecido)? En una época en que el sistema económico se ha colapsado y estamos pagando las consecuencias, la persepctiva de tener que empezar de cero, aunque sea espantosa, tiene sus alicientes.

En resumen, el escenario pesimista de nuestro momento actual, en el que no existe un enemigo definido y corpóreo, sino una serie de amenazas etéreas (crisis, déficit…), hace que las historias de zombies nos resulten mucho más atractivas, frente a las aventuras de conquistas espaciales o de amenazas extraterrestres, más propicias en una época de optimismo y progreso.

Reajustando la cronología en la franquicia Terminator

The Terminator fue uno de esos productos de bajo presupuesto que logró un notable éxito en taquilla, y que con los años se fue convirtiendo en un film de culto. Tenía una atractiva premisa (un futuro postapocaliptico en el que la raza humana libra una encarnizada guerra contra máquinas inteligentes) y una trama original (un cyborg enviado desde el futuro tiene como misión matar a la madre del que será líder de la resistencia humana antes de que éste nazca). La película tenía unos efectos especiales bastante decentes para la época (1984) y el presupuesto; y las carencias económicas se resolvieron con cierto ingenio, convirtiéndola en una cinta con un look oscuro y algo techno.

Su éxito daría pie para varias secuelas, algunas con mayor fortuna que otras. Pero como todas las obras con premisa futurista, Terminator tenía el problema de que tarde o temprano llegará ese futuro que preconizaba. Esto ha obligado a reajustar la cronología de los hechos, especialmente entre la segunda y la tercera parte.

NOTA: Si no habéis visto alguna de las tres primeras películas, os aviso de que a continuación vienen spoilers.

Terminator (1984)

La primera película de la saga Terminator se rodó en 1984 (titulada inicialmente The Terminator) y la acción transcurre en ese mismo año. Es la que plantea la premisa de la guerra contra las máquinas, que se mantendrá a lo largo de toda la franquicia. Según esta premisa, una inteligencia artificial utilizada por los militares norteamericanos (SkyNet) toma conciencia de sí misma. Al percibir a los humanos como una amenaza, SkyNet provocará un holocausto nuclear que diezmará la población mundial (“el jucio final” o “judgment day” en inglés). Lo que sigue es una guerra entre humanos y máquinas y la jugada de SkyNet de enviar una unidad de infiltración (el terminator), mientras que la resistencia logra enviar un soldado.

Esta primera entrega no se pilla los dedos. Plantea la fecha de los combates en 2029 (a 45 años vista) pero no especifica cuándo se produce el “juicio final”). Es en ese año cuando SkyNet envía al terminator para matar a Sarah Connor, madre de John Connor, líder de la resistencia.

En la película, cuando Kyle Reese (el soldado enviado por el bando humano para proteger a Sarah) le pregunta a un mendigo la fecha, éste contesta que es el día 12 de mayo (quédense con este dato). La acción de la peli transcurre en unos pocos días (menos de una semana).

Cuando la policía detiene a Reese y les explica toda la historia, vemos que la mayoría de detalles de la premisa del juicio final se mantendrán a lo largo de la franquicia, aunque algunos otros se obvian. Entre otras cosas, Reese asegura que las máquinas estaban prácticamente derrotadas y que el intento de asesinar a Sarah Connor enviando a un terminator a través del tiempo es una última jugada. También dice que el dispositivo utilizado para viajar en el tiempo queda destruido después de que él y el cyborg hayan sido enviados.

Terminator 2: el jucio final (1991)

La continuación de Terminator contó con un presupuesto mucho mayor y básicamente los productores se permitieron todo lo que no pudieron en la primera parte: escenas de acción más impactante, una lucha entre terminators (más cosas que romper), una de las muertes más estúpidas del cine… y esta vez sí, Arnold Schwarzenneger es el bueno.

En esta segunda parte se explica con detalle el origen de SkyNet y el jucio final. Eso hace que la cronología se quede muy ajustada como para seguir estirando del chicle. La película comienza con la voz en off de Sarah Connor dando una fecha para este “juicio final”: el 29 de agosto de 1997. Y al igual que su predecesora, las escenas de la guerra entre hombres y máquinas son de 2029. Ambos bandos enviarán de nuevo a un soldado a través del tiempo para intentar cambiar el futuro.

Cuando el T-1000 (Robert Patrick) aparece por primera vez y suplanta la identidad de un policía, busca los datos de John en el ordenador del coche de policía. Según la base de datos, John nació el 22 de febrero de 1985 (punto para los guionistas: 9 meses después de los hechos de Terminator 1) y tiene 10 años. Es decir, que la película, a pesar de ser de 1991, transcurre en 1995.

Hay una escena al final del segundo acto de la película en la que Sarah Connor le pregunta al T-800 sobre la historia de Skynet. El cyborg le explica que Miles Dyson, de Cyberdyne Systems creará un procesador revolucionario llamado SkyNet (irónicamente, a partir del chip del primer terminator) y que en 3 años, Cyberdyne será el mayor proveedor de computadoras militares del gobierno. Será entonces cuando SkyNet cobre conciencia de sí mismo y provoque el desastre nuclear.

Vale, 1997 menos 3 a mí me da 1994. Se supone que Sarah Connor intenta asesinar a Dyson antes de que invente SkyNet. En la película vemos cómo está trabajando con el chip del primer terminator pero aún no lo ha logrado. Esto se explica mejor en una escena eliminada que se recuperó para la versión extendida. Podemos asumir que Dyson está a punto de crear el procesador de SkyNet. Puede ser un pequeño despiste de guión, y que la película debería transcurrir en 1994 (John tendría entonces 9 años). O simplemente, que esos 3 años de los que habla el cyborg son los años 1995, 1996 y 1997. En cualquier caso, son ganas de buscarle tres pies al gato.

Terminator 3: la rebelión de las máquinas (2003).

Para mí,la saga Terminator tiene sólo 2 partes. Esta tercera entrega entra dentro de lo que yo llamo “continuaciones apócrifas” (entre las que están American Psycho 2 y La reina de los condenados). No sólo manda a la mierda toda la cronología de las dos primeras partes, sino que además rompe ciertas reglas que tenían en las predecesoras (por ejemplo: el terminator puede provocar incidentes graciosos, pero no hacer el ridículo). Ah, y si me preguntáis por Terminator: Salvation, más que una secuela, no pasa de ser un spin-off medianamente curioso.

Terminator 3 parte de la premisa de que el juicio final es inevitable, y que lo ocurrido al final de la anterior película no evitó el holocausto nuclear, sino que solamente lo retrasó. La nueva fecha es el 25 de julio de 2004. Los terminators son enviados pocos días antes, aunque con fines ligeramente distintos. Esta vez, el objetivo no es John Connor, sino los que serán sus oficiales en el futuro, incluyendo su mujer Kate Brewster.

Con tanto lío de fechas, es normal que los guionistas la cagaran ligeramente al intentar justificar que John y Kate ya se conocían. Kate le cuenta a John que iban juntos al instituto (y más adelante en la película, que se habían enrollado la noche antes de que John desapareciese y sus padres adoptivos fuesen asesinados). Aunque el término “instituto” (high-school) es un poco ambiguo en Estados Unidos, se sobreentiende que los chicos deberían tener entonces entre 12 y 14 años. Y en fin, ya hemos dicho que John nació en 1985…

Es lo que ocurre cuando se estruja una gallina de los huevos de oro que tenía fecha de caducidad. Lo mismo ocurre con las precuelas. Y si no, fijaos en Star Wars 🙂

El top 10 tweets del #13negro

No estuvo mal el día del humor negro en Twitter, que ya os anuncié en la última entrada. El hashtag #13negro consiguió posicionarse entre los Trending Topics de España a media mañana, aunque no pudo aguantar el tipo y no se mantuvo ahí por la tarde. Por lo que yo vi, la iniciativa se recibió bien, en el sentido de que todo el mundo sabía que se trataba de hacer humor y no hubo demasiadas protestas. No obstante, si alguno sabe de cabreos y piques, que nos lo diga en los comentarios (a ser posible con enlaces).

Hubo muchas bromas (llámalo broma, llámalo chiste reciclado) sobre los habituales en estos casos: Irene Villa y Carrero Blanco fueron dos de los personajes más mencionados; pero no faltaron Michael Jackson, Lady Di, Miguel Ángel Blanco, Hitler y Amy Winehouse por nombrar algunos. Evidentemente, no puedo hacer una crónica detallada de todos los tweets. Aunque parezca mentira, no vivo en Twitter. Pero entre los tweets de la gente a la que sigo y las búsquedas que hice esporádicamente del hashtag, aquí os dejo un Top 10 de tweets, en el orden en el que fui tomando nota:

En el nº 10, la ocasión de gol de Lady Di:

¡¡¡Lady Diiiiiiiiiii va a ser GOOOUY!!! ¡¡AL PALOOO!! (por @elbicharraco)

En el nº 9, la (falta de) memoria histórica en UCD:

A Suarez no le gustaba Zapatero por lo de la memoria histórica (por @candidoxprs)

En el nº 8, espera, Farru, que me quito:

Farruquito se pajea viendo la portada del Abbey Road de los Beatles. (por @ultramudo)

En el nº 7, los nervios de Irene Villa:

-Doctor, no puedo parar de morderme las uñas. -¿Las de las manos? -No, las de los pies. -No cuela, Irene (por @DrZurdo, uno de los responsables de la iniciativa)

En el nº 6, Bin Laden, ese fucker:

¿Quien es el mejor amante del mundo? Bin Laden, porque se tiro a dos gemelas y el polvo duro 10 dias (por @egokaiautos)

Y vamos con los 5 que quedan….

En el nº 5, Carrero Blanco “el prisas”

Carrero Blanco el prisasEn el nº 4, el perrito que no viene

el perritoEn el nº 3, transporte público

transporte publico

En el nº2, abuelito dime tú

abuelito dime tu

En el nº 1, Hitler cocinillas

Hitler cocinillasAh, y os dejo unas perlas que fui soltando a lo largo del día:

Esperemos que esta iniciativa se repita todos los martes y 13. Yo me lo pasé la mar de bien.

El Colectivo Onanista abre una librería

Tras mucho tiempo sin tener noticias de ellos, mis amigos del Colectivo Onanista me invitaron a pasarme por un pequeño negocio que habían abierto. Se trataba de una tienda de libros. Decidí acercarme a echar un vistazo y aprovechar para charlar un poco con ellos.

Cuando pensé en una librería regentada por esta asociación se me ocurrieron dos posibles temáticas. La primera, que estuviera llena de libros y revistas de corte erótico y pornográfico. Muchos miembros del Colectivo tienen gran afición por el coleccionismo, así que no me extrañaba que la tienda pudiese tener ejemplares históricos de revistas como Playboy, Penthouse o Interviú. En definitiva, una tienda para satisfacer el hobby que les caracteriza. La segunda posibilidad era que se tratase de una librería de carácter divulgativo, para romper el tabú que sigue siendo la práctica onanista en muchas ocasiones y que ellos defienden con tanto fervor.

Sin embargo, cuando llegué allí lo único que me encontré fue una librería normal y corriente. Había libros de muchas clases: best-sellers, clásicos, ficción, no ficción, poesía, teatro… Me extrañó mucho, y más aún cuando advertí un detalle. La librería no estaba clasificada por materias o géneros como lo están las librerías normales. Los libros se agrupaban en función de sus características de edición. Había libros de bolsillo, de tapa dura, tapa blanda, rústica, libros usados, ediciones de coleccionista, y un largo etcétera. Empecé a olerme la tostada, pero aún así, le pregunté a Benito Crazymonkey, su portavoz y la persona con la que suelo hablar para estos artículos.

“Desde que aparecieron los eBooks, la gente no hace más que mencionar que adoran el tacto del papel, sentir los tomos de hojas en las manos. Dicen que les encanta el color e incluso el olor de las páginas. Nos dimos cuenta de que no se trataba de afición por la cultura, sino de una serie de parafilias latentes.”

Pues sí, mis sospechas eran ciertas. Le pregunté cuáles eran las parafilias que podían satisfacerse visitando la librería.

“El público de esta tienda son aquellos que se exciten con el tacto y el olfato de los libros. No hemos encontrado ninguna parafilia que se ajuste a esa definición. Curiosamente, no hemos incluido la lectolagnia [excitación mediante lectura de textos eróticos]. Buscamos filias basadas en el continente, no en el contenido. Si encuentras algún libro erótico será por la edición que tiene.”

Por razones de higiene, se trata de una de las pocas librerías que no admite devoluciones de ningún tipo, ni siquiera de ejemplares precintados. Les pregunté si no temían una denuncia de la OCU o algo por el estilo. Sus abogados ya les habían asesorado al respecto: los clientes están informados del tipo de servicio que se presta (al fin y al cabo, no se trata de una librería convencional) y de las condiciones de venta. Esperan poder evitar así malentendidos.

Obviamente, del préstamo ya ni hablamos.

La indeterminación de las pegatinas de tráfico

Ya sabrán que a partir de mañana el límite de velocidad baja de 120 a 110 km/h. Tampoco me voy a poner aquí a hablar de si hacen bien o no en bajarlo. Total, a mí como que me da un poco igual, porque voy en metro a la facultad. Si acaso, soy de la opinión de Fuckowski, que no termina de ver eso de que vayamos a 110 en calles de un solo carril y sentido, pero que si hay que sacrificarse…

No obstante, mi principal preocupación es el tema de las pegatinas que pondrán en las señales de tráfico para que nos indiquen el nuevo limite. Y no me refiero al tamaño que tiene que tener una pegatina para que le quitemos el diminutivo, como decía Buenafuente. No, me refiero a… ¿cuánto se tapa de la señal original? Me explico.

Hacer una pegatina igual de grande que la señal, con su borde rojo y todo, es exagerado. Además, creo que el borde rojo de las señales de tráfico está en relieve con respecto a la zona blanca, y claro, si pones una pegatina así pues te hace bolsa. Y oye, que si hacemos pegatinas más pequeñas, lo mismo sale más barato, que se supone que lo de bajar la velocidad se hace para ahorrar.

Así que se puede hacer una pegatina redonda que ocupe la zona blanca de la señal. Esa parece una de las mejores opciones. Pero si nos paramos a pensar, el número con el límite de velocidad, el famoso 110, tampoco ocupa taaaanto. Sólo representa una zona rectangular en el centro del área blanca de la señal. Por lo tanto, bastaría con hacer pegatinas rectangulares con el 110 y pegarlas encima del actual 120.

Pero si nos fijamos, la diferencia son 10 km/h, y de las tres cifras que conforman el número 12o, sólo varía la cifra central. Así que bastarían con pegatinas con un 1, que sustituyesen al 2 de la cifra 120. En principio, al ser las más pequeñas serían las que menos coste supondrían. Claro que tienen otros inconvenientes.

Uno de ellos es la estética. Que en el número 110 se note que el 1 del medio es una pegatina queda cutre. Un poco como cuando escribes algo y al equivocarte le pones un poco de típex, pero no a la palabra entera, sino a un par de letras. El resultado es una chapuza. Además, si el operario no está fino, se le puede torcer un poco la pegatina, y lo que debería ser un 110 se coniverte en un 110. Y claro, hay que cambiar unas 6.000 señales en una noche, así que la probabilidad de que en alguna se cometa un fallo es elevadísima. No te digo nada si el 1 de la pegatina tapa parcialmente otro número o deja asomar el 2 del 120 original.

Por último, hay que estar atento a la cifra que se tapa. De las tres cifras que conforman el 120, hay que tapar la del medio. Porque si tapas la primera no hacemos nada, que también es un 1, y se queda igual. Y si tapas la tercera, el 0, pues no sólo no bajas el límite de velocidad sino que lo subes en un kilómetro: 121. En el caso improbable de que la pegatina acabe al lado del número 120, sin tapar nada, podríamos encontrarnos con señales que limiten la velocidad a 1120 ó 1201 km/h, dependiendo de si la pegatina del 1 ha acabado a la izquierda o a la derecha. Que imagínense a los sufridos conductores pisando a fondo para poder circular de acuerdo con el límite reglamentado. Poca gasolina íbamos a ahorrar así.

Ya me contarán cómo son las pegatinas finalmente.