Profesionales de lo cool

Inauguramos una nueva sección en el blog, bajo el título El dominical. Serán artículos de opinión sobre un tema más o menos genérico y con una extensión determinada, como esas firmas que vienen en las páginas de los suplementos dominicales. Porque si a Juan José Millás o Pérez Reverte le funcionan ¿por qué a mí no? Estos artículos apareceran los domingos (no todos). Esperemos que no signifique el comienzo del declive del blog ante la falta de ideas para nuevas entradas.

Es posible que esta tarde de domingo te quedes en casa descansando. Porque ya saliste ayer, porque no te apetece o porque te toque hacer cualquier tarea de ámbito doméstico, desde poner una lavadora a estudiar para un examen. Si se te ocurre pasearte por Facebook para matar el tiempo, te encontrarás con las fotos y comentarios de tus contactos (rehuso llamarlos amigos sólo por compartir información en esa red social). Y pensarás que todo el mundo se lo pasa bien menos tú. ¿Te resulta familiar?

No te preocupes, es muy común. Y te diré una cosa. Esa gente que cuelga tantas fotos no es tan guay como parece. De hecho, es posible que no quieran presumir. Somos nosotros los que percibimos que el resto del mundo vive la vida a tope. Hace poco fui a ver una película con unas compañeras de facutad a las que hacía tiempo que no veía. Una de ellas me preguntó qué tal me iba con mis blogs y mis programas de radio. Y es que no suelo poner mucha información personal en Facebook, y la mayoría son enlaces a las nuevas entradas de este blog, o al programa Nuestras Propuestas. También suelo compartir podcast de amigos, así que tal vez mi amiga pensase que estoy en varios programas. De hecho, no es la primera que la gente me comenta la cantidad de actividades de este tipo que hago.

Y en efecto mi rutina es mucho más aburrida de lo que podáis pensar si sólo te fías de mis actualizaciones en Facebook (mi Twitter es un caso aparte, ahí me dedico a hacer el animal). Mi rutina y la de todos. Porque todos actualizamos sólo las cosas que creemos que merecen la pena. Vale, para ser honestos conozco a una o dos personas que parecen estar escribiendo su diario en su muro de Facebook. Pero no es lo habitual. El resto procuramos evitar nuestras miserias.

Y algunos son conscientes de la imagen que desean proyectar. Saben que nuestros perfiles en las redes sociales los ven más gente de la que nosotros creemos. Así que si van a espiarles, por lo menos que vean algo que mole: vida social activa, fotos de platos de comida tirando a exóticos (o al menos que hayan requerido una cierta preparación), fotos de lugares que se visitan (si son en el extranjero mucho mejor), logros profesionales y corrección política. Son profesionales de lo cool, pequeños community managers que manejan sus cuentas como si ellos fueran una empresa. Porque de eso se trata, te argumentarán. Hay que saber venderse. Tú eres un producto.

Así que si seguís en casa este domingo, tranquilos. Cerrad el Facebook y continuad con vuestras tareas. No os agobieis, no pasa nada por quedarse en casa descansando. No estáis desperdiciando la vida. Seguramente los protagonistas de esas fotos tienen una vida como la vuestra, ni más ni menos.

Guía para conocer la aplicación Buffer

Compartir contenidos en las redes sociales está a la orden del día, no hace falta ser un gurú de las nuevas tecnologías para darse cuenta. Y las aplicaciones que permiten compartir esos contenidos de forma fácil pueden resultar especialmente atractivas para dispositivos móviles, puesto que en ellos es más farragoso copiar enlaces desde el navegador para pegarlos manualmente en nuestras actualizaciones de estado.

La aplicación Buffer permite publicar la información que queramos, desde páginas web a tuits ingeniosos, en las redes sociales donde tengamos perfil. La diferencia es que esos contenidos pueden aparecer de forma instantánea o bien podemos “almacenarlos en el buffer” y dosificarlos a lo largo del día. Esta característica es muy útil para los que dedican momentos concretos del día a leer blogs o mirar la prensa online pero en cambio no quieren saturar de pronto su Timeline de Twitter o su muro de Facebook con enlaces a noticias y artículos.

Cómo funciona

Se puede acceder a través de su página web, desde la que podemos controlar el panel de control y la totalidad de las funcionalidades. También tiene aplicación para Android y iPhone/iPad y se pueden instalar extensiones de Buffer en los navegadores Firefox, Chrome y Safari. En ese sentido se parece mucho a utilidades como Pocket.

La versión gratuita de Buffer permite conectar un perfil de cada una de estas redes sociales: Twitter, Facebook, LinkedIn y App.net. También permite conectar una página de Facebook o un grupo de LinkedIn, pero sólo si no hay conectados perfiles personales en estas redes. La versión de pago, llamada versión awesome, cuesta 10€ al mes, y elimina estas restricciones y con ella se pueden conectar hasta un máximo de 12 perfiles de las 4 redes en cualquier combinación (varias cuentas de Twitter, perfiles y páginas de Facebook…). También se elimina el tope de posts almacenados en el buffer, que en la versión gratuita son 10. Este tope de contenidos no suele ser un problema, ya que conforme se vayan publicando iremos vaciando la “cola”.

Conexión de cuentas

Para utilizar Buffer podemos acceder a través de Twitter o Facebook, o bien crearnos una cuenta al efecto. Una vez dados de alta, podemos conectar nuestros perfiles de redes sociales atendiendo a las limitaciones (o no) de nuestra versión. Lo ideal es hacerlo desde el panel de control de la web. Podemos establecer cualquiera de nuestros perfiles, o incluso varios a la vez, como “default”, que es en el que se compartirán por defecto los contenidos, aunque siempre podremos seleccionar dónde queremos publicar cada post.

Cuentas conectadas en Buffer

El Tahúr en versión avatar, casual y formal

Publicar contenidos

Una vez hemos conectado nuestros perfiles, podemos empezar a compartir contenidos. Existen multitud de formas. Desde el móvil, si seleccionamos la opción de ‘Compartir’, nos aparecerá la posibilidad de ‘Añadir a Buffer’. La extensión para navegadores añade un botón (en Firefox está a la derecha de la barra de navegación) que permite añadir a Buffer la página en la que estemos. Con el plug-in, además, cuando naveguemos por las webs de Twitter o Facebook nos aparecerá un nuevo botón de color verde cuando vayamos a compartir contenido (escribir un tweet, retuitear, compartir en Facebook). Por último, desde la web de Buffer podemos añadir manualmente un post.

Publicar en Buffer

Retuiteando algo al azar…

Cuando añadamos un contenido a Buffer nos aparecerá un cuadro de diálogo como el de la imagen. Podremos modificar el texto del post y seleccionar las redes sociales en las que queramos publicar el contenido. Disponemos además de la opción de publicarlo en el momento o añadirla a la cola de espera, en cuyo caso se publicará automáticamente de acuerdo a nuestra programación (ver más adelante).

Por cierto, en el caso de que nuestro navegador (móvil o de escritorio) nos suponga un impedimento para compartir directamente en Buffer, este post de Blogoff explica cómo saltarse la restricción mediante el truco de enviar por e-mail el contenido.

Una característica interesante de Buffer es que genera estadísticas de los contenidos que publiquemos a través de la aplicación, como las veces que se ha vuelto a compartir (retweets o compartir en Facebook), el alcance potencial en función de nuestros seguidores y los seguidores de la gente que haya distribuido el contenido, los favs o ‘Me gusta’ que ha recibido, o si hemos incluido un enlace, cuántas veces han pinchado en él.

Programar la publicación

A diferencia de otras aplicaciones como Tweet Deck, en las que cada tuit se puede programar manualmente, en Buffer hay que fijar de antemano los horarios de publicación para cada red social. Esto puede resultar un poco tedioso al principio, pero una vez lo tengamos completado podremos olvidarnos de programar la hora a la que queremos publicar cada contenido. Quizá lo peor sea tener que programar los horarios para cada uno de nuestros perfiles. Al fin y al cabo, es normal hasta cierto punto, ya que Buffer te permite controlar cada red de forma individual en vez de publicar en lote. Por otra parte, si programamos horas diferentes de publicación para cada red social evitaremos dar la impresión de que publicamos indiscriminadamente en todos nuestros perfiles.

Progamar posts en Buffer

a primera hora tenemos mates, a segunda lengua…

Por defecto, los horarios de publicación son los mismos para todos los días, pero podemos personalizarlos tanto como queramos, y establecer unos tiempos diferentes para los fines de semana, por poner el ejemplo del mundo. Cuando añadamos contenidos a la cola de Buffer, irán publicándose de acuerdo a las horas que tengamos programadas a partir del momento de añadirlo, siempre que no estén ocupadas. Por ejemplo, siguiendo los horarios de la imagen, si a las 10 de la mañana añado dos contenidos a Buffer, el primero se publicará a las 12:39 y el segundo a las 14:52. Pero si la noche anterior (pasadas las 12) hubiese añadido 3 posts, entonces los que compartiese por la mañana no aparecerían hasta las 17:02 y las 19:27 respectivamente. En cualquier caso, desde el panel de control podemos ver los posts proramados y reordenarlos o eliminarlos a nuestro gusto.

Podemos añadir tantos puntos de publicación como deseemos. Tan sólo debemos recordar que no podemos exceder (en la versión gratuita) un determinado número de contenidos en la cola de espera. A medida que éstos se vayan publicando podremos añadir nuevos enlaces, tuits y demás.

En conclusión

Buffer es una buena aplicación para tener tuits y actualizaciones de Facebook o LinkedIn programadas o para poder compartir varios contenidos con un intervalo de tiempo entre uno y otro y así no saturar a tus seguidores con muchas noticias de golpe. Uno de sus puntos fuertes es el de poder controlar cada cuenta por separado, especialmente si sois como un servidor y en cada red social vuestra identidad digital es ligeramente diferente. En general la forma de compartir es sencilla y al poco de empezar a usar Buffer las funcionalidades básicas se controlan sin mayor problema.

Entre sus aspectos menos atractivos, personalmente hubiera preferido un bookmarklet (marcador) antes que una extensión, puesto que las extensiones recargan demasiado los navegadores. Además, en mi caso tuve que desactivar los atajos de teclado ya que no funcionaban bien (ignoro si fue algo puntual o es un bug de la versión para Firefox). La versión gratuita puede quedarse un poco corta al permitir sólo un perfil por red social. No hace falta ser una gran empresa para tener una página de Facebook dedicada a un blog o manejar un par de cuentas de Twitter. Aunque para un uso básico (tuits y actualizaciones de esado) es una opción estupenda.