El martes se celebra el día del humor negro en Twitter

 

AVISO

El próximo 13 de Diciembre, Twitter se verá envuelto en una espiral de humor negro incesante.

Este perfil participará.

Este es el mensaje que os conviene tuitear o poner en vuestro blog si pensáis tomar parte en esta iniciativa… pero mejor vayamos por partes, como haría Jack “el destripador”.

Este martes coincide en que es 13 de diciembre. Y ya que existen los viernes negros (descuentos en las tiendas), existe un jueves negro (el crack del ’29) y en general cada vez que la bolsa pega un bajó es el día negro en cuestión, pues alguien ha decidido que este martes será el 13 negro. Podéis encontrar un resumen de la iniciativa en el blog Puenting sin cuerda. Básicamente, consiste en que dejéis volar vuestra pútrida y sucia imaginación en vuestros perfiles de Twitter y soltéis vuestras mejores perlas en forma de tweets, ésas que os daba miedo escribir por temor a enfadar a vuestros seguidores (y perder a algunos), por miedo a una avalancha de respuestas furibundas y, en último extremo, a un linchamiento virtual y al baneo de vuestra cuenta… vale, se ha ido la pinza, pero sabéis a qué me refiero.

Sólo hay una regla: tenéis que etiquetar vuestros tuits con el hashtag #13negro. En primer lugar, para identificar los tweets pertenecientes a la iniciativa, que siempre hay algún monguer que se los toma en serio (habrá alguno que lo hará aunque lo etiquetéis con el hashtag, tenedlo por seguro). Y en segundo, porque así podréis seguir los tweets que se apunten a esta fiesta. Los mejores serán publicados en la web de Visto en Twitter. Obviamente, podéis alternar los tweets “negros” con los “normales”, que para eso ponéis un hashtag, y me imagino que ese día también tendréis algo interesante que decir, no van a ser todo despropósitos.

Por lo demás, no hay reglas ni medida. Afilad vuestro ingenio de hienas y desmelenaos por un día. Lo mismo os véis recompensados por una oleada de nuevos fans. O como mínimo, os podréis echar unas risas con las reacciones indignadas de los monguers (así que no vale que vosotros os enfadéis, que sabéis a lo que venís). Y si perdéis algún que otro follower, tampoco es para tanto: si no tiene sentido del humor es que no valía la pena 😉

Ah, y el miércoles pondré aquí una breve crónica de cómo ha ido la velada. Ya tenéis disponible la entrada con el top 10 de tweets macabros.

¡Llega la 3ª Monstrua de cine chungo!

¡Superhéroes! ¡Gore!¡Música disco! ¡Humor chungo!

La Monstrua de Cine Chungo vuelve, ya en su tercera edición, para traer a los madrileños las películas más extrañas y divertidas de la filmografía mundial. El día 15 de Octubre y desde las 17hs, los asistentes podrán disfrutar, de manera totalmente gratuita, de cuatro películas de cine psicotrónico y bizarro con las que gritar, patalear, cantar y disfrutar en una cita imprescindible. Tras el éxito de las ediciones anteriores, el evento cuenta con un nuevo emplazamiento: la sala C.M.C. (c/Madrid 52, Getafe), con mayor aforo y mejores instalaciones, ideal para acoger hordas de sedientos cinéfagos.

¡Superhéroes! ¡Gore!¡Música disco! ¡Humor chungo!

Estuve el año pasado y la verdad es que fue una delicia pasar el día viendo cine casposo, tirando a cutre, pero aún así entrañable; y además, rodeado del equipo de La Parada y de un montón de aficionados al género con los que reir y comentar las películas. Tenía claro desde hace mucho que iba a repetir la experiencia.

Organizada por el programa La Parada de los Monstruos y Radio Ritmo, y enmarcada en esta ocasión dentro de las actividades de festival Getafe Negro, esta tercera edición promete ser la más marciana de todas. Una maratón con cuatro films ideales para asombrar y divertir al público con su torpeza técnica y absurdos argumentos. Las películas proyectadas serán las siguientes:

White Fire (Jean-Marie Pallardy, 1985)

Fred Ginty, el bigotudo protagonista de la clásica El Exterminador, se a Turquía a luchar contra el crimen y a intentar ligarse a su hermana. Gore ratonero, peleas y sierras mecánicas en un título de acción que combina los peores rasgos del cine cutre americano y turco en una sola cinta.

Operación Mantis, el exterminio del macho (Paul Naschy, 1985)

La aportación española a la Monstrua. Seleccionada por nuestra web invitada, presenta a una organización destinada a convertir a todos los hombres en esclavos. Un absurdo intendo de humor a lo Aterriza como puedas… con José Luis López Vázquez, Paul Naschy y Fedra Llorente “La bombi”.

Mágico, el enviado de los dioses (Ángel Rodríguez Vázquez, 1990)

Posiblemente, superhéroe más lamentable de la historia del cine mundial. Las fuerzas del mal amenazan Monterrey, y sólo Mágico podrá enfrentarse a estos un grupo de los villanos más lamentables de la historia del cine. Este héroe, descendiente del “Rey Candau”, une lo mejor de los luchadores mejicanos… con lo peor de los Power Rangers.

The Apple (Menahem Golan, 1980)

La revista Popular 1 la definió como “un engendro entrañable”. Un absurdo delirio israelí con las peores canciones de la historia, que vuelve a contar la historia de Adán y Eva en el futurista año de 1994. El mundo está dominado por el B.I.M., una música hortera y macarra a la que la juventud es adicta. Una joven pareja luchará por no caer presa de las tentaciones infernales. ¡Hay que verla para creerla!

Las películas serán presentadas por los componentes de La parada de los monstruos y la web invitada, y habrá varios sorteos por cortesía de Otaku Center y Asian Trash Cinema. La entrada es libre hasta completar aforo, por lo que se aconseja la reseva mandando un mail a contacto@paradadelosmonstruos.com o el evento en facebook.

Toda una jornada de diversión de manera gratuita por cortesía de Radio Ritmo, Parada de los Monstruos y Getafe Negro, con la colaboración de Otaku Center, Viruete.com, Scanners, Cine Cutre y Dimensión Fantástica. Yo desde luego no me la pienso perder y ya me he apuntado. ¿Os la vais a perder vosotros?

¡Larga vida a la Monstrua!

¡Superhéroes! ¡Gore!¡Música disco! ¡Humor chungo!

NOTA: entrada realizada a partir de la nota de prensa y el material gráfico que ha puesto a disposición de los usuarios la web de La Parada de los Monstruos. (Artículo en la web / Dossier de prensa)

Las 5 muertes más estúpidas en el cine

Hoy es un día como otro cualquiera. Te levantas para ir al trabajo. Hoy tienes una reunión como los jefazos. O no. O puede que prefieras llevar a tu hijo a entrenar con su equipo de baseball. Sin embargo, hoy no va a ser como el resto de los días. Porque hoy te aguarda la muerte. Hay dos terminators que van a enfrentarse y de esa lucha dependerá el futuro de la humanidad. O las máquinas han decidido rebelarse y acabar con nosotros. Pero no vas a morir porque seas una pieza clave del rompecabezas. Simplemente, pasabas por allí. Vas a ser un daño colateral, una muerte absurda, y no te vas a enterar de nada de lo que se está cociendo tras ese accidente tan tonto.

He escogido este ranking del top 5 de muertes estúpidas basándome en esa premisa: son personajes sin ninguna relevancia que mueren no por lo que hacen o dejan de hacer, sino porque todo el follón les pilló con ellos en medio. También son películas que conozco y he visto. Así, aunque hay muertes muy simpáticas como el láser revienta-cabezas en Chopping Mall, no la he incluido la lista porque no he visto la película.

#5: El autobús con mucha prisa mortal

Escena: Vale, Destino Final (James Wong, 2000) no es un buen ejemplo de este top 5, por eso está en último lugar. En primer lugar porque es una película de suspense/terror y la protagonista de la escena es uno de los jóvenes que está destinado a morir (literalmente, de acuerdo a la premisa de la cinta). En segundo, porque las muertes de este film son todas bastante absurdas: accidentes imposibles en la bañera o con cuchillos de por medio. Sin embargo, éste en concreto me hizo mucha gracia. El espectador ya sabe cómo funciona el argumento y el protagonista ya ha visto el reflejo de un autobús, así que se sabe lo que va a pasar. Pero para nuestra sorpresa, todo sucede en una décima de segundo. Se ve que el director sabía que ese personaje (una rubia un poco indeseable) no se echaría en falta y decide castigarlo con una muerte rápida y anodina, sin dedicarle los malabarismos que dedica a otros personajes.

La muerte: ¿A dónde iba ese autobús que tenía tanta prisa, que ni frena ni hace sonar el claxon ni nada? Ni siquiera para una vez se produce el atropello. Y tú, rubia ¿no te enseñaron a mirar antes de cruzar? ¿Tenías que ponerte en medio de la calzada a echarle el sermón a tus amigos? Si en el fondo te lo mereces…

#4: La rebelión de las máquinas: death Coke

Escena: Las máquinas se han cansado que las utilicemos de modo indebido, enviando Power Points de gatitos, y han decidido castigarnos. Se han rebelado y ahora atacan indiscriminadamente a todo lo que pillan en su camino. Ése es el argumento en síntesis de Maximum Overdrive, titulada en España La rebelión de las máquinas (Stephen King, 1986). Pero claro, no es lo mismo que te mate un cortacésped o la máquina de cortar chóped del Ahorramás, que llevarte un latazo de Coca Cola primero en todo el bate y luego en plena frente cuando te acercabas inocentemente a sacar un refresco.

La muerte: poco hay que decir del pobre entrenador, que tampoco sabía la que se avecinaba. La muerte ya es bastante humillante de por sí. Encima, la máquina se quedó con su dinero. De regalo, al final del vídeo uno de los chicos es arrollado por la apisonadora. Una muerte mucho más digna, dónde va  a parar. Pero tú también vaya momento que elegiste para caerte de la bici, machote.

#3: Royale with cheese brain

Escena: Tú y tus amigos los tenéis cuadrados. Habéis intentado timar a uno de los jefes mafiosos de Los Ángeles. Normal que hayan ido dos gangsters (John Travolta y Samuel L. Jackson) a tu casa a ajustaros las cuentas. Hablamos de Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994), claro. Pero resulta que cuando parece que te has librado de todo y los hombres de Marcellus Wallace te llevan sano y salvo en su coche, resulta que se ponen a hablar de Dios y de milagros, y uno de ellos te pretunta tu opinión… con el arma apuntándote. Y claro, un pequeño bache y la pistola se dispara accidentalmente

La muerte: Lo más cruel de la muerte es eso, que ocurra cuando el pobre Marvin parecía haberse librado de lo peor. También tiene narices que Jimmy (John Travolta) siga con el revólver en mano en el coche (bueno, mientras no sea un móvil no hay que temer por la multa, supongo) y te pregunte tu opinión mirándote directamente y de paso mientras te encañona. ¿No le habías echado el seguro a la pistola, majo?

#2: Tiene derecho a permanecer en silencio… para siempre

Escena: La OCP, esa malvada organización que sale en Robocop (Paul Verhoeven, 1987), tiene un contrato con la policía que ríase usted de las privatizaciones de Esperanza Aguirre. Los principales directivos acuden a una reunión para ver el nuevo prototipo de robot que patrullará las calles, el ED 209, todo un icono del cine de los 80. Los técnicos hacen una demostración para ver cómo es el procedimiento para arrestar a un sospechoso, y un voluntario apunta con un arma real al robot. Éste reacciona y le pide que deje el arma en el suelo. Pero no escucha el sonido del arma caer al suelo y… bueno, al menos cuando falla Windows sólo se ve la pantalla azul y la sangre no llega al río. Una de las muertes más gores (y tontas) que nos ha dado el cine.

La muerte: Bien, por dónde empiezo ¿a quién se le ocurrió poner munición real para una demo? ¿No había un botón para abortar? De la presunción de inocencia ni hablamos, claro. Y claro, al ejecutivo de pacotilla… ¿tenías que ponerte justo delante del robot precisamente cuando la cuenta atrás llega a cero? Lo mejor es la reacción del responsable: ha sido un problema técnico.

#1: Un tiroteo, yupi. El momento ideal para cruzar al otro lado.

La escena: Skynet no consiguió acabar con Sarah Connor, madre del líder de la resistencia humana, en su primer intento (Terminator, 1984). Así que envía un nuevo asesino para que liquide a John Connor cuando apenas cuenta con 9 años (Terminator 2, James Cameron, 1991). Eso sí, ahora los humanos han podido reclutar al Chuache para la causa y pueden enviar un terminator para defender a John, aunque no tan sofisticado como el T-1000 enviado por Skynet.

Los dos terminators llegan a la vez al lugar donde está John Connor, los recreativos de un centro comercial. John, que se huele la tostada, se escabulle por los pasillos de servicio. Un joven trabajador le dice que no puede andar por ahí, aunque tampoco se esfuerza en hacer cumplir la orden. Cuando los dos terminators se encuentran frente a frente, empiezan a dispararse el uno contra el otro. John Connor se salva. No podemos decir lo mismo del joven trabajador. (a partir del minuto 3)

La muerte: Vamos a ver, alma cándida. Has visto venir al poli y al matón fortachón. Uno ha sacado la recortada y ha dicho “al suelo”. No te lo decía a ti, pero era un consejo que merecía la pena seguir. El matón ha pegado el primer tiro y ha aprovechado que el poli se tambaleba para coger al niño y cubrirle. Son unos cinco segundos, los he contado. ¿Qué coño has hecho tú en ese tiempo? Es que ni te pegas a la pared. De hecho, a veces creo que saltas a ver si te dan las balas. ¿Intentabas cruzar al otro lado del pasillo para ver mejor?

Hasta aquí el Top 5 de las muertes estúpidas. No están todas las que son, porque muertes tontas hay un rato. Mismamente el T-1000 es responsable de un par de ellas en la peli. ¿Cuál habríais añadido? Dejad un comentario, a ser posible con vídeo.

ACTUALIZACIÓN: También podéis leer mi artículo 5 muertes “mierder” de la pequeña y gran pantalla. Muertes cutres, de las de mucho ruido y pocas nueces, que le ocurren a personajes presuntamente importantes en la trama.

El Colectivo Onanista abre una librería

Tras mucho tiempo sin tener noticias de ellos, mis amigos del Colectivo Onanista me invitaron a pasarme por un pequeño negocio que habían abierto. Se trataba de una tienda de libros. Decidí acercarme a echar un vistazo y aprovechar para charlar un poco con ellos.

Cuando pensé en una librería regentada por esta asociación se me ocurrieron dos posibles temáticas. La primera, que estuviera llena de libros y revistas de corte erótico y pornográfico. Muchos miembros del Colectivo tienen gran afición por el coleccionismo, así que no me extrañaba que la tienda pudiese tener ejemplares históricos de revistas como Playboy, Penthouse o Interviú. En definitiva, una tienda para satisfacer el hobby que les caracteriza. La segunda posibilidad era que se tratase de una librería de carácter divulgativo, para romper el tabú que sigue siendo la práctica onanista en muchas ocasiones y que ellos defienden con tanto fervor.

Sin embargo, cuando llegué allí lo único que me encontré fue una librería normal y corriente. Había libros de muchas clases: best-sellers, clásicos, ficción, no ficción, poesía, teatro… Me extrañó mucho, y más aún cuando advertí un detalle. La librería no estaba clasificada por materias o géneros como lo están las librerías normales. Los libros se agrupaban en función de sus características de edición. Había libros de bolsillo, de tapa dura, tapa blanda, rústica, libros usados, ediciones de coleccionista, y un largo etcétera. Empecé a olerme la tostada, pero aún así, le pregunté a Benito Crazymonkey, su portavoz y la persona con la que suelo hablar para estos artículos.

“Desde que aparecieron los eBooks, la gente no hace más que mencionar que adoran el tacto del papel, sentir los tomos de hojas en las manos. Dicen que les encanta el color e incluso el olor de las páginas. Nos dimos cuenta de que no se trataba de afición por la cultura, sino de una serie de parafilias latentes.”

Pues sí, mis sospechas eran ciertas. Le pregunté cuáles eran las parafilias que podían satisfacerse visitando la librería.

“El público de esta tienda son aquellos que se exciten con el tacto y el olfato de los libros. No hemos encontrado ninguna parafilia que se ajuste a esa definición. Curiosamente, no hemos incluido la lectolagnia [excitación mediante lectura de textos eróticos]. Buscamos filias basadas en el continente, no en el contenido. Si encuentras algún libro erótico será por la edición que tiene.”

Por razones de higiene, se trata de una de las pocas librerías que no admite devoluciones de ningún tipo, ni siquiera de ejemplares precintados. Les pregunté si no temían una denuncia de la OCU o algo por el estilo. Sus abogados ya les habían asesorado al respecto: los clientes están informados del tipo de servicio que se presta (al fin y al cabo, no se trata de una librería convencional) y de las condiciones de venta. Esperan poder evitar así malentendidos.

Obviamente, del préstamo ya ni hablamos.

La indeterminación de las pegatinas de tráfico

Ya sabrán que a partir de mañana el límite de velocidad baja de 120 a 110 km/h. Tampoco me voy a poner aquí a hablar de si hacen bien o no en bajarlo. Total, a mí como que me da un poco igual, porque voy en metro a la facultad. Si acaso, soy de la opinión de Fuckowski, que no termina de ver eso de que vayamos a 110 en calles de un solo carril y sentido, pero que si hay que sacrificarse…

No obstante, mi principal preocupación es el tema de las pegatinas que pondrán en las señales de tráfico para que nos indiquen el nuevo limite. Y no me refiero al tamaño que tiene que tener una pegatina para que le quitemos el diminutivo, como decía Buenafuente. No, me refiero a… ¿cuánto se tapa de la señal original? Me explico.

Hacer una pegatina igual de grande que la señal, con su borde rojo y todo, es exagerado. Además, creo que el borde rojo de las señales de tráfico está en relieve con respecto a la zona blanca, y claro, si pones una pegatina así pues te hace bolsa. Y oye, que si hacemos pegatinas más pequeñas, lo mismo sale más barato, que se supone que lo de bajar la velocidad se hace para ahorrar.

Así que se puede hacer una pegatina redonda que ocupe la zona blanca de la señal. Esa parece una de las mejores opciones. Pero si nos paramos a pensar, el número con el límite de velocidad, el famoso 110, tampoco ocupa taaaanto. Sólo representa una zona rectangular en el centro del área blanca de la señal. Por lo tanto, bastaría con hacer pegatinas rectangulares con el 110 y pegarlas encima del actual 120.

Pero si nos fijamos, la diferencia son 10 km/h, y de las tres cifras que conforman el número 12o, sólo varía la cifra central. Así que bastarían con pegatinas con un 1, que sustituyesen al 2 de la cifra 120. En principio, al ser las más pequeñas serían las que menos coste supondrían. Claro que tienen otros inconvenientes.

Uno de ellos es la estética. Que en el número 110 se note que el 1 del medio es una pegatina queda cutre. Un poco como cuando escribes algo y al equivocarte le pones un poco de típex, pero no a la palabra entera, sino a un par de letras. El resultado es una chapuza. Además, si el operario no está fino, se le puede torcer un poco la pegatina, y lo que debería ser un 110 se coniverte en un 110. Y claro, hay que cambiar unas 6.000 señales en una noche, así que la probabilidad de que en alguna se cometa un fallo es elevadísima. No te digo nada si el 1 de la pegatina tapa parcialmente otro número o deja asomar el 2 del 120 original.

Por último, hay que estar atento a la cifra que se tapa. De las tres cifras que conforman el 120, hay que tapar la del medio. Porque si tapas la primera no hacemos nada, que también es un 1, y se queda igual. Y si tapas la tercera, el 0, pues no sólo no bajas el límite de velocidad sino que lo subes en un kilómetro: 121. En el caso improbable de que la pegatina acabe al lado del número 120, sin tapar nada, podríamos encontrarnos con señales que limiten la velocidad a 1120 ó 1201 km/h, dependiendo de si la pegatina del 1 ha acabado a la izquierda o a la derecha. Que imagínense a los sufridos conductores pisando a fondo para poder circular de acuerdo con el límite reglamentado. Poca gasolina íbamos a ahorrar así.

Ya me contarán cómo son las pegatinas finalmente.

Los 7 sinners en el concierto de Helloween

Después de ir a varios conciertos el pasado otoño, parecía que la temporada de shows en vivo tocaba a su fin. Pero sabiendo que Helloween venía de gira por España, y acompañados nada más y nada menos que por Stratovarius, no me lo podía perder. Y es que Helloween en directo es sinónimo de diversión asegurada. Así que allí que fuimos a verlos a La Riviera, donde presentaban su nuevo disco 7 sinners. Y ahora que lo pienso… éramos 7 personas las que fuimos.

Teloneando a estas dos leyendas del metal estuvieron Trick or Treat, quienes se encargaron de abrir la velada mientras el respetable iba llenando la sala (se agotaron las entradas anticipadas, e imagino que el porcentaje reservado a taquilla no duraría mucho). Esta banda italiana surgió precisamente como tributo a Helloween, por lo que esta gira tiene que ser un sueño para ellos. Con un look inquietante (mucha malla a lo Richie Blackmore) y en el poco espacio que tenían en el escenario (demasiadas baterías y parafernalia) se ganaron el favor del público. Excelente el buen humor que tenían, el desparpajo y las ganas de cachondeo y de fiesta. El cantante era todo un showman que no dejó de sacar artículos de coña, a saber: orejas de conejito, guitarra hinchable, sombrero de fiesta, y guante a lo Mickey Mouse. De los mejores teloneros que he visto últimamente. Cuando hicieron una versión del Girls just wanna have fun de Cindy Lauper me quedé a cuadros. Y lo mejor es que la clavaron.

Una vez entrados en materia, fue el turno de Stratovarius, que por desgracia fueron los más flojos del concierto. Como nota positiva, Jörg Michael se había incorporado a la gira tras recuperarse, increíblemente rápido, del cáncer que le diagnosticaron el pasado otoño. En cambio, el cantante Timo Kotipelto seguía padeciendo los efectos de alguna bacteria que ha cogido en diciembre durante la gira. Había perdido casi toda la voz y era incapaz de hacer agudos, por lo que se apoyó mucho en el público para cantar casi todos los temas. Además de eso, se ausentaba con frecuencia del escenario, hasta el punto de que se modificó el setlist para eliminar algunas canciones e incluir solos de bajo y guitarra y algún tema instrumental como el mítico Stratosphere. Realmente se le veía que lo estaba pasando mal: tenía mala cara al volver al escenario y bebía agua con frecuencia (la bacteria le provoca, entre otras cosas, deshidratación). Eso sí, no perdía ese puntito de chulería (en el buen sentido) que le caracteriza.

El resultado fue un show bastante corto, con un setlist escaso, en el que apenas se tocaron temas de la era post Tolkki. Vale, hay que tener en cuenta que el último disco lleva tres días a la venta, pero aún así… Por su parte, el reemplazo de Tolkki, aunque es un guitarrista competente, parece estar como de invitado. Casi no interactuaba con los demás miembros del grupo y no ofrecía espectáculo. La afección de Kotipelto no sólo hizo mella en su voz (que ya de por sí está perdiendo bastante en los directos últimamente), sino también en sus aptitudes como frontman. Estuvo más frío que en otras ocasiones, y sin él llevando la voz cantante (nunca mejor dicho), el resto de la banda no se comunicaba con el público. Una lástima, porque me encanta este grupo aunque no estén ni de lejos en su mejor momento. Esperemos que se recupere pronto para su próxima visita a España.

Y por fin fue el turno de Helloween. Los alemanes no decepcionaron. Desplegaron una estupenda puesta en escena y arrancaron muy fuerte con Are you metal? de su último álbum. No obstante, sólo hubo dos canciones más del recién estrenado 7 sinners a lo largo de la actuación. El resto del setlist se apoyó muchísimo en los Keepers. Incluso el Keepers: the legacy estuvo presente en el popurrí que hicieron de sus temas más largos: Keeper of the 7 keys, King for a thousand years y Halloween. El resto fueron un par de temas del Time of the Oath y del Better than raw, e incluso una canción del Walls of Jericho: el clásico Ride the Sky, que en su momento interpretase Kai Hansen. Particularmente, me hizo mucha ilusión escuchar en directo I’m alive. Eché de menos algún tema, pero como ocurre con estos grupos, es normal que con una trayectoria tan larga tengan que seleccionar sólo una parte de su repertorio, variando un poco respecto a sus anteriores tours.

Pero con independencia del setlist, Helloween es un espectáculo en sí mismo. Sobre el escenario se les ve muy unidos y compenetrados, y se nota que se lo pasan bien tocando. Tanto los veteranos como los nuevos miembros tienen mucho carisma. Sascha Gerstner está demostrando su valía en la composición de nuevos temas, y Dani Löble es una bestia parda en la batería, como nos demostró haciendo un impresionante solo. En cuanto a Andi Deris, es sencillamente el mejor frontman que he visto en escena. Bromea con todos los miembros y disfruta como nadie durante las canciones. Además, con eso de que tienen los estudios Mi Sueño en Tenerife (qué raro, unos alemanes que no prefieren Mallorca) se defiende muy bien en castellano y eso es una gran baza a la hora de ganarse a la audiencia. Entre sorbo y sorbo de vino, no paró de hablar con el público, animándolo en todo momento… incluso pidiéndole que le gritásemos ¡¡Maricón!! al batería.

En definitiva, cuatro horas de espectáculo que merecieron la pena. Salimos la mar de contentos del concierto. Ahora toca esperar hasta la próxima ocasión. Menos mal que no son como los Manowar y no tardan 6 años en sacar un nuevo álbum de estudio.

El Tahúr en la Monstrua de Cine Chungo

Por si no tuve bastante con el concierto de Blind Guardian el viernes, el sábado acudí a la segunda edición de la Monstrua de Cine Chungo que organizaron los chicos del programa de radio La Parada de los Monstruos. Un maratón de cine bizarro y de serie Z (porque no hay más letras) que hizo las delicias de todos los frikis asistentes al evento.

Llegué a eso de las 12, con la segunda película del programa recién empezada. En ese momento me di cuenta de dónde me había metido. Uno imaginaba películas de segunda fila que se proyectarían en mitad de un respetuoso silencio. Cuando empecé a oir las risas descontroladas, los comentarios hechos en voz alta (muchos por parte de los organizadores), las ovaciones y demás, comprendí que me había hecho una idea equivocada de lo que es un festival de cine chungo.

No obstante, me metí rápidamente en situación. Y no era para menos con el peliculón que estaban poniendo: Operación Las Vegas. Madre mía, qué trama argumental, qué diálogos, qué personajes, qué raccord, qué montaje… ¡Qué puta mierda! La persecución del vídeo os puede dar una idea de por donde van los tiros, nunca mejor dicho. Por no haber, no hay ni balas de fogueo. Aunque por el final de la peli hubo un par de explosiones y todo. Lo cierto es que dejó el listón muy alto y estuvo repleta de momentos y frases memorables.

Después de comer volvimos ávidos de más cine basura. Nos esperaba una sorpresa: la nueva entrega del video-cast Videofobia, una joint venture de J.L. Viruete y Paco Fox. Los chicos trabajaron contra reloj para poder tener lista una copia de trabajo. En breve se terminará el montaje definitivo y lo tendréis en su web. Y creedme, no os defraudará. La película que comentan en este 4º programa cuenta con una aparición “que roza la perfección” (leed entre líneas).

Tras el aperitivo asistimos a la exhibición de la película española El Barón contra los Demonios. Se trataba de un proyecto realizado por el canario Ricardo Ribelles en sus ratos libres, autofinanciado, y que le llevó la friolera de 7 años terminarlo. El resultado fue un pastiche demasiado pesado, y los soliloquios imposibles de los personajes (largos hasta decir basta) le dieron el sobrenombre de El Barón Brasas. Hubo risas, pero del surrealismo de ver a los protagonistas declamar durante cinco minutos sin descanso.

Menos mal que el fin de fiesta fue el filme turco El Hombre León (Lion Man). Se proyectó la versión en inglés, que subtitularon los organizadores junto con la gente de Cine Cutre (colaboradores del festival). Las acrobáticas peleas de Cuneyt Tarkin hicieron las delicias del respetable. Varias veces se escucharon ovaciones al grito de “¡Lion Man! ¡Lion Man!”

Hubo sorteos y regalos, y el ambiente fue inmejorable. Chapeau también para la organización, que nos ofrecieron un maratón sin problemas técnicos de ningún tipo y donde los tiempos se cumplieron a rajatabla. Por mi parte, fue un placer conocer en persona a los integrantes del programa, a ese freak team capitaneado por David Royuela “Freakman: M.A.T. (encargado del equipo técnico), Jota “rizos de ébano” Lynott y J.L. Viruete. Hasta la próxima Monstrua, amiguitos.