Hablamos de El Padrino en El Ninho Naranja

Pues eso. Mi colaboración mensual con los capos de El Ninho Naranja habla sobre una de las películas más famosas en la historia del cine. Sobre esta película ya se ha contado todo lo que se puede contar, y para variar quería escribir algo no demasiado largo. En la entrada me centro en la novela que sirvió de material original para el guión y en las tramas que se caen en la película y lo que añade el resto de la saga. Os dejo un aperitivo:

Si sois lectores habituales de este blog hay un 99% de probabilidades de que hayáis visto la película El Padrino (1972), dirigida por Francis Ford Coppola y protagonizada por Marlon Brando y Al Pacino entre otros muchos. Se considera una de las mejores películas (y sagas) del cine y contó con una continuación dos años más tarde, tan buena como su predecesora, y una tercera entrega en 1990 que no obtuvo el éxito de las otras dos.

Existe incontable material escrito y audiovisual acerca de esta saga. Hubo reediciones con escenas eliminadas y montaje en orden cronológico. En definitiva, que poco se puede aportar con una reseña breve como ésta. No obstante, me gustaría centrar vuestra atención en uno de los aspectos de esta trilogía, y es que si bien la primera parte (y un poco de la segunda) está basada en la novela de Mario Puzo, el resto de la historia es exclusiva de la película. Aunque en cualquier caso, Puzo colaboró en el guión de todas las películas. No en vano, Mario Puzo, además de novelista, ha trabajado como guionista de cine. Aparte de la trilogía El Padrino, podemos destacar las dos primeras películas de Superman entre sus títulos.

Podéis leer el resto de la entrada aquí.

Presentación de la revista Quevedalia

El pasado sábado 9 de abril asistí a la presentación de la revista Quevedalia, que acaba de sacar su primer número.

La revista está editada por la Orden Literaria Francisco de Quevedo, de Villanueva de los Infantes. En ella se encuentran los poemas ganadores del XXX Certamen Literario, que tuvo lugar el 28 de agosto del año pasado. La Orden espera publicar un nuevo número cada año en el que se recojan los poemas ganadores de los sucesivos certámenes.

Además, podéis encontrar las colaboraciones, tanto en verso como en prosa, de varios de los miembros de la Orden, de entre los que destacan (por ser el más conocido a nivel nacional) el escritor Antonio Gómez Rufo. También hay contribuciones de gente externa a este grupo literario. Como miembro de la Orden, hice una pequeña aportación: un relato corto que se titula La chica del vagón del metro, y que publiqué en el blog en su momento.

Acto de presentación de la revista Quevedalia

De izquierda a derecha: Presentación Pérez González, escribana mayor de la Orden, Juan José Guardia Polaino, Gran Maestre, y Gabino Marco, alcalde de Villanueva de los Infantes

Fue un evento que a pesar de su moderada repercusión estuvo muy bien y contó con ese puntito de magia que tienen las reuniones no demasiado multitudinarias. El marco en el que se celebró, el patio de la Alhóndiga (actual Casa de Cultura y Biblioteca de Villanueva de los Infantes), sin duda contribuyó al encanto de la velada. Se leyeron algunos poemas y relatos, y puedo decir orgulloso que mi nombre figura junto al de estos grandes autores.

La revista es gratuita. Esperamos publicarla próximamente en versión electrónica en el blog de la Orden. Mientras tanto, si estáis interesado en tener un ejemplar, podéis poneros en contacto con nosotros.

La Regenta pudo estar inspirada en la Condesa de Vilches

AVISO: Esta entrada fue escrita un 28 de diciembre. Es decir, es una inocentada y no es verdad. Si leíste la entrada cuando la publiqué originalmente, seguramente te diste cuenta del engaño. Pero si has llegado aquí, pongamos, un 15 de febrero, no está de más que te avise. Así que si tienes que preparar un trabajo sobre La Regenta para el instituto, no uses la información de este artículo, aunque puedes descargarte este programa de radio que hice en 2008, que tal vez sí que pueda ayudarte. El romance entre “Clarín” y la Condesa de Vilches es inventado, y no tengo constancia de que llegaran a conocerse siquiera. Algunos datos “de relleno” sí son ciertos, como la tendencia política de uno y otra. Las dos primera imágenes son reales y están dentro del dominio público en España (en otros países puede que no). La última es parte de la broma: no se trata de la Condesa de Vilches, sino de la escritora Carolina Coronado, retratada por Federico Madrazo en 1850.

El personaje principal de La Regenta, obra cumbre de Leopoldo Alas “Clarín”, puede estar inspirado en una persona real, Amalia de Llano, Condesa de Vilches. Esa es la conclusión a la que ha llegado un equipo del Departamento de Filología Española de la Universidad de Oviedo al revisar la biblioteca familiar y los archivos del escritor, que habían sido cedidos en depósito al Principado de Asturias el pasado mes de marzo.

Leopoldo Alas en su juventud

Clarín en la década de 1870

Al parecer, “Clarín” coincidió con la Condesa de Vilches durante la estancia de éste en Madrid en la década de 1870. Según parece por la correspondencia revisada, ambos entablaron amistad hasta la muerte de la Condesa en 1874. La diferencia de edad entre los dos era notable (Amalia de Llano era 30 años mayor que el escritor), pero todo indica que Alas quedó prendado de la Condesa, una mujer de reconocida belleza a pesar de su madurez. Según portavoces del equipo artífice de este descubrimiento, esa amistad derivó en una relación secreta: “No podemos afirmar que fuesen amantes, pues de eso no hemos encontrado pruebas. Los términos que se ajustarían más a esta relación serían amor platónico o relación romántica. No obstante, aún nos quedan bastantes documentos por revisar”.

La relación terminó de forma abrupta con la muerte de la Condesa de Vilches. Hasta cierto punto es fácil entender por qué se mantuvo el secreto, en vista de la moralidad de la época. Además, el romance tiene todos los ingredientes de una novela folletín, pues la tendencia política de los dos era radicalmente opuesta. Mientras que “Clarín” era partidario de la República, Amalia de Llano fue favorable a la Restauración Borbónica.

Amalia de Llano

Retrato de la Condesa de Vilches por Federico Madrazo. 1853

A tenor de las cartas remitidas por la Condesa de Vilches a Leopoldo Alas, relatándole la infelicidad que le causaba su matrimonio, todo apunta a que el personaje de Ana Ozores de Quintanar, protagonista de La Regenta, está inspirado en aquélla (no es casualidad la incial “A” en el nombre de ambas). “Clarín” decidió dedicarle este tributo amoroso póstumo, probablemente como forma de contarle al mundo la vida secreta de su amada sin que el mundo se enterase. Una vez revisada la totalidad de los documentos, el trabajo continuará con el análisis de la novela para intentar determinar cuánto de lo narrado en la novela pudo ser verdad y qué parte fue invención del autor. Los personajes cobran una nueva dimensión con este descubrimiento. ¿Pudiera ser que “Clarín” se estuviese proyectando en alguno de los personajes? En ese caso ¿en quién? ¿En Don Fermín de Pas, un ambicioso clérigo cuya admiración por la Regenta acaba degenerando en una pasión sacrílega? ¿O acaso en Álvaro Mesía, un donjuán de provincias, militante del Partido Liberal Dinástico, que hasta ahora se creía objeto de las más feroces críticas de Alas? ¿Acaso en ambos, reflejando su conflicto moral? ¿La abundante crítica vertida en la novela refleja el sentimiento de culpa de “Clarín”?

Amalia de Llano

La Condesa de Vilches en su madurez

Puede que nunca sepamos la respuesta de algunas de estas preguntas.

Felicidades, Espido

En mayo de 2008 tuve el honor y el placer de entrevistar a Espido Freire. Fue el hito más importante hasta la fecha del programa de radio que hacía junto a un amigo. La posibilidad de la entrevista surgió un poco por casualidad, ya que la empresa E+F tenía conocimiento de un primer programa que le habíamos dedicado a una novela de Espido, Melocotones helados. Cuando me enviaron información sobre el nuevo ensayo que iba a salir a la venta, aproveché la oportunidad. Eso convirtió a Espido en una de nuestras madrinas (junto con Victoria Francés), y en la única autora que ha repetido sección en el programa.

La entrevista duró algo más de media hora y en su momento ya me deshice en elogios sobre lo atenta y encantadora que fue Espido, que por entonces tenía una agenda de lo más apretada. El siguiente fin de semana me fui a Villanueva de los Infantes para grabar el programa, el jueves 29 se emitió por la radio, y por primera vez, lo estrené simultáneamente en la web.

Aquel mismo verano decidimos terminar el programa, con la intención de hacerlo exclusivamente para la web. Sin embargo, la distancia y los compromisos que teníamos mi compañero de radio y yo hicieron imposible continuar con el proyecto. En su lugar, fundé este blog. Irónicamente, la mejor forma de que conozcais la trayectoria del programa es escuchar la última emisión.

Momentos como la entrevista a Espido Freire, esa ilusión al preparar las preguntas, el rato que estuve hablando con ella, la grabación del programa, las peripecias a los mandos de control para pasar el audio de la entrevista, etcétera, son esas cosas que me llenaban a la hora de hacer un programa, y las que más echo de menos. Quién sabe, tal vez a la vuelta del verano recupere los podcast y las entrevistas, que tenían su aquél.

Por lo pronto, hoy es el cumpleaños de Espido Freire, y desde el blog quisiera enviarle mis felicitaciones y mis mejores deseos para los próximos 365 días. Mucha suerte con la empresa y con tus futuros libros. Te lo mereces.

Espido Freire firmándome su libro "Mileuristas" tras la entrevista

Espido Freire firmándome su libro "Mileuristas" tras la entrevista

Neal Stephenson, el escritor friki

Neal Stephenson en una firma de librosLa primera ver que oí hablar de Neal Stephenson fue durante unas jornadas de rol y fantasía, en una charla a cargo de Cels Piñol y Ricard Ibánez. En algún momento del coloquio, Piñol mencionó un libro de este autor, el Criptonomicón, que recomendaba con entusiasmo. El título, tan sugerente, se me quedó grabado a fuego, y no tardé mucho en ir a buscarlo a las librerías. Compré la primera de las tres partes de la novela. Al empezar a leerla, comprendí que no se trataba de una trilogía, sino que era una sola novela editada en tres libros. Eso fue a mediados de 2005. Desde entonces, se ha convertido en uno de los pocos autores cuya obra sigo con cierta regularidad. Por algo será.

Encuadrar a Neal Stephenson en un género de novela es imposible. O un error. La era del diamante (1995) nada en las aguas de la ciencia ficción. Snowcrash (1992) y el Criptonomicón (1999) podrían calificarse más como ciberpunk. El Ciclo Barroco, por su parte, es una trilogía (en castellano, cada novela se ha editado en 2 ó 3 tomos por razones de extensión) que transcurre a finales del siglo XVII y principios del XVIII, pero que es tratada con los códigos del género de la ciencia-ficción y se convierte en una especie de “ficción histórica especulativa”.

Desde luego, Neal Stephenson es un escritor muy friki (o quizás, muy geek). Pero el tratamiento que le da a sus novelas hacen que sea difícil encasillarlo como un escritor de ciencia ficción o ciberpunk. Las novelas de Stephenson se convierten en un largo paseo narrativo donde lo importante no es llegar al final, sino disfrutar del camino. Las tramas y situaciones del argumento sirven de excusa para tratar temas como la criptografía, las finanzas, la filosofía o la religión. No tiene prisa en concluir las tramas, algo fácil de entender cuando uno ve la titánica extensión de sus novelas. Se regodea en detalles que perfectamente podrían excluirse de sus libros pero que precisamente constituyen el mayor encanto de su narrativa. Así, en el Criptonomicón hay una escena que explica la forma perfecta de comer cereales con leche, técnica que ha desarrollado el protagonista y la aplica con la solemnidad de un ritual religioso mientras ve un curso de baile en vídeo.

Las páginas destilan un gran sentido del humor, muy irónico y sutil, y un tanto perverso. También es frecuente que recurra a figuras históricas (desde Sir Isaac Newton a Alan Turing) que incluye en las historias e interactúan con los personajes principales. Sorprende ver el vasto despliegue de conocimiento que suponen sus novelas: científico, económico, tecnológico, filosófico, sociológico y geográfico (que ve más allá de ese cosmopolitismo snob del que hacen gala muchos best-sellers actuales). Un conocimiento que usa para construir un mundo propio en sus libros, como ocurre en El Ciclo Barroco. Mientras que, por poner un ejemplo obvio, la saga del Capitán Alatriste de Pérez Reverte (otra gran lectura) nos muestran una sociedad distinta a la nuestra y la explica a los ojos actuales, el Ciclo Barroco de Stephenson (que transcurre en unos años no muy distantes a los de la saga del capitán) nos presenta una realidad mucho más cercana, donde las intrigas, el sexo y las infecciones venéreas están a la orden del día. Y ese siglo XVII, que se parece tanto al presente, no chirría, no queda extraño; sigue siendo el siglo XVII, tan real como el de Alatriste.

En definitiva, un autor inclasificable pero tremendamente divertido e interesante, que se ha ganado a pulso el favor de los lectores y de la crítica, aunque sus sagas (que se venden y muy bien) no le hagan sombra a las sagas de niños magos, vampiros sensibleros, o títulos increíblemente largos. Claro, como llevar sus novelas al cine es imposible… (se estaba preparando una adaptación de Snowcrash, pero no sé cómo va el proyecto). No espero que le guste a todo el mundo, pero desde luego es una opción más que recomendabe.

Imagen: Neal Stephenson signs, por wasoxygen. Licenciada bajo CC-BY-2.0