7 villanos de cine que me calaron

El malo de la película es sin duda el papel que más mola. Si fuese actor, preferiría hacer papeles de villano. Y es que aunque algunos héroes como John McLane lo petan, no hay nada como un antagonista de los que acojonan de principio a fin del metraje, en vez de esos héroes incorruptibles que siempre luchan por el bien.

A continuación os dejo una lista de los malos de cine que más me han influido. ¿En qué me han influido? Bueno, sólo tenéis que leer mi twitter para ver que no sigo el sendero recto de la virtud. No se trata de un ránking. El orden es relativamente aleatorio.

Ommadon (El vuelo de los dragones)

El vuelo de los dragones es una deliciosa cinta de animación de 1982 en la que se enfrentan no sólo el bien y el mal, sino la magia contra la ciencia.

Carolinus, el mago verde, ha notado que sus poderes están mermando. Convoca a sus tres hermanos a un consejo. El reino de la magia está en declive ante el avance de la ciencia del hombre. Carolinus propone un retiro espiritual, una Arcadia donde se conserven las maravillas de la magia para así dejar que el hombre herede la tierra. Solarius (el mago azul) y Lao Tae Zhao (el mago amarillo) están de acuerdo. En cambio, Ommadon (el mago rojo, amo de la magia negra) no está dispuesto a rendirse de esa manera.

ommadon

El plan de Ommadon es pervertir al ser humano, volverle codicioso, envidioso, enfrentar a hermano contra hermano. Para detenerlo, los hermanos “buenos” convocan una misión sagrada. Caballeros, dragones y otras criaturas partirán hacia la Torre Detestable, fortaleza de Ommadon, con el fin de arrebatarle la corona roja, fuente de su poder.

Un villano clásico que destila maldad por los cuatro costados. No le faltaba un fiel compañero, el temible dragón negro Bryagh. Me fascinó el duelo final de magia contra ciencia, pero sobre todo me impactó el discurso con el que Ommadon dejaba clara su postura, que terminaba diciendo “y le daré la respuesta final a todo lo que su ciencia [la del hombre] quiera saber”, tras lo cual veíamos explotar una bomba nuclear. Lástima no haber encontrado el vídeo.

Freddy Krueger (Pesadilla en Elm Street)

De entre todos los psicópatas de slasher, le tengo especial cariño a Freddy Krueger, y no sólo por la similitud de su nombre de pila con el de mi identidad secreta. Su look característico y su sentido del humor hicieron el resto.

Lo que diferencia a Freddy Krueger de otros villanos de este tipo de películas es que vive en el mundo de los sueños, lo que lo hace particularmente difícil de matar (en cada entrega de la saga se tienen que inventar una forma nueva), además de coferirle una enorme imaginación a sus muertes. Un malo del que no puedes huir ¿qué más se puede pedir?

Freddy

Conforme avanzó la saga, el personaje fue evolucionando. De un ser siniestro responsable de muertes tan impactantes como las de Tina (su primera víctima) o de Johny Depp en uno de sus primeros papeles, su sentido del humor fue convirtiéndose en histrionismo para acabar como un bufón, una parodia de sí mismo.

Pero siempre quedará el recuerdo de esa garra con cuatro cuchillas. Una imagen icónica del cine donde las haya.

Tetsuo (Akira)

La adaptación del cómic de Katsuhiro Otomo salió en 1988, aunque no llegó a las salas españolas hasta el verano de 1992. Su estreno fue en gran parte responsable, junto con la serie Bola de dragón, de la irrupción del manga y el animé en nuestro país.

En Akira, Tetsuo pasa de ser el amigo looser del protagonista Kaneda a convertirse en el peligro que hay que detener. Y todo a raíz de una desdichada casualidad en la que se descubre el potencial del chico y empiezan a experimentar con él.

Tetsuo

Admito que no he leído el manga (principalmente por falta de tiempo y de dinero, no necesariamente en ese orden), pero me gusta el arco del personaje: un eterno segundón que encuentra la oportunidad de destacar y eso a la larga acaba con él. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, decía el tío Ben. Tetsuo no hizo caso de la lección.

Darth Vader (Star Wars)

Uno de los villanos más clásicos ya desde su concepción. George Lucas tuvo muy en cuenta los diferentes roles de las historias para componer su ópera espacial: el héroe, la princesa, el tipo atrevido y su fiel compañero… y el malo de la función.

Desde su primera aparición, Vader deja bien claro cómo las gasta. Es implacable y sus enemigos no le pueden ocultar la verdad durante mucho tiempo. Tampoco deja que sus subordinados cuestionen su autoridad (la escena en la que hace uso de la Fuerza por primera vez es mítica).

Darth Vader

Es el brazo ejecutor del Emperador, sin dar mayores explicaciones de su jerarquía exacta su autoridad es absoluta. De hecho no es hasta la El imperio contraataca cuando vemos brevemente la figura del Emperador. Es la eterna amenaza, aparezca o no en pantalla. Fue molón hasta su final, incluso sin su máscara. Una lástima que la nueva trilogía lo estropease bastante.

El T-800 (Terminator)

En 1984, James Cameron lo petó con este thriller casi de serie B sobre un cyborg venido del futuro. Endoesqueleto metálico cubierto de tejido orgánico vivo. No duerme, no descansa, no siente el dolor, y no tiene sentimientos. La razón de su existencia es cumplir la misión para la que está programado.

Por si no son motivos suficientes para hacértelo encima, hay uno más. Inicialmente, el papel del terminator era para Lance Henriksen, y el concepto del cyborg era el de unidad de infiltración.Pero finalmente fue Arnold Schwarzenegger el encargado de interpretar al robot en lugar de asumir el rol de Kyle Reese. Con ello se potenciaba el concepto del terminator como máquina poderosa e indestructible. Henriksen, por su parte, encarnó al detective Hal Vukovich.

Mi temor hacia el T-800 se remonta a mi infancia. La primera vez que vi The Terminator apenas contaba con 7 años (lo sé, una edad poco recomendable para ver esa peli). No me asusté especialmente hasta la última escena, cuando el T-800 persigue a Sarah Connor siendo meramente el endoesqueleto de metal. En el momento en que pierde las piernas por una explosión y aún así no ceja en su empeño el miedo se apoderó de mí y me fui del salón.

Sólo me perdí unos minutos de esa escena final y el epílogo. No tuve ocasión de volver a ver la peli hasta varios años más tarde, después de que saliera en cine la continuación.

El T-1000 (Terminator 2: el juicio final)

Terminator se había convertido en una cinta de culto y varios años más tarde, su director se dio el lujo de rodar una de las mejores secuelas del cine aprovechando que tenía presupuesto para aburrir.

En Terminator 2 se recuperan los conceptos originales que se descartaron en la primera entrega. Arnold Schwarzenegger encarnaba al bueno de la película (aunque seguía siendo un robot) y el terminator malo es una unidad de infiltración que puede moverse sin levantar sospechas.

Si en la primera parte Kyle Reese (un humano) tenía que detener a un enemigo mucho más poderoso, en esta secuela era necesario un rival que fuese capaz de plantar cara a un T-800. El T-1000 es igual de poderoso a pesar de su aspecto más “normal”, y al estar hecho de una “polialeación mimética” (metal líquido) puede cambiar de aspecto, camuflarse prácticamente en cualquier sitio, y es un cuchillo andante.

Al ser una superproducción, Terminator 2 cuenta con unas escenas de acción espectaculares y con unos efectos especiales que a día de hoy siguen quedando bien en pantalla. Además, al enfrentarse dos terminators, se pueden zurrar de lo lindo.

Si bien el T-1000 no me acojonó como lo hizo el T-800 en Terminator, es tan molón que se merece un puesto en esta lista.

El Joker (El caballero oscuro)

No voy a entrar el debate de lo acertado o no del enfoque de Christopher Nolan a la hora de revisitar la figura del Caballero Oscuro. Si su Joker está aquí, ya sabéis mi postura.

A diferencia del Joker de Burton,  más elegante, refinado e histriónico (y un pelín gordo para ser Joker), Christopher Nolan muestra la versión más cruda y descarnada del bufón, magníficamente interpretado por el fallecido Heath Ledger. Su escena de presentación no puede ser mejor.

Es un personaje sin orígenes, sin motivaciones ni objetivos. Es anarquía en estado puro. Todo lo que hace lo hace con el único propósito de sembrar el caos a su alrededor, y ve en Batman a su némesis, ese enemigo sin el cual su existencia no tiene sentido.

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