Lo que hemos heredado (y lo que no) de las culturas de Internet

Internet es mucho más que las páginas web. Tiene más de 40 años a sus espaldas, y a lo largo de su historia, diferentes grupos de usuarios han transmitido sus valores a la hora de definir el uso de la red. Martin Lessard señala un total de 6 culturas de Internet. Estas culturas surgen secuencialmente a lo largo del tiempo y van dejando un legado en las siguientes en forma de valores.

De forma muy resumida, las 6 culturas son las siguientes:

  1. La cultura de los militares es una especie de “planta 0”. No transmitieron valores pero fueron los que levantaron la infraestructura técnica que hizo posible Internet.
  2. Los primeros usuarios provenían del mundo científico y académico, y eran a la vez los desarrolladores de la red. La cultura de las “tecnoélites”, como la llama Castells, trasladaron el sistema meritocrático (reputación en función de publicaciones y de reconocimiento por parte de sus iguales) a Internet.
  3. La cultura de los programadores proviene de los estudiantes universitarios que comienzan a acceder a Internet en los años 70. También se la llama cultura hacker. Extienden la meritocracia a un plano más informal: la reputación no proviene del ámbito institucional sino de la contribución a la comunidad y del reconocimiento de otros hackers. Fueron los que abogaron por la libertad de la información y nos legaron conceptos como el software libre.
  4. Las comunidades virtuales es la primera cultura no tecnológica de Internet, que deja de ser un fin en sí mismo y pasa a ser un medio. Su valor fundamental es la comunicación horizontal, y libre, frente a unos medios de masas de estructura vertical y unidireccional.
  5. La web 1.0 es la quinta cultura. Es la cultura de los primeros intentos de monetización de contenidos a través de la red, entonces sin éxito, antes de que estallase la burbuja puntocom.
  6. Y por último está la cultura de la web 2.0, que todos conocemos: blogs, redes sociales, user generated content. Como veis, es el resultado de las culturas anteriores, y ha heredado valores de todas ellas.

Seguro que muchas de las cosas que he mencionado os suenan. Hay que tener en cuenta que las culturas de Internet se han mantenido a lo largo del tiempo y han coexistido juntas. Lo que ocurre es que cada una fue la cultura dominante en su momento. Si hay algún denominador común en estas culturas es que aparecen cuando Internet se extiende a un nuevo grupo de usuarios, que se “apropian” de la red y modifican los usos sociales de éstas en función de sus necesidades y valores.

Lo que ocurre es que este tipo de cuestiones es más fácil observarlas cuando ha pasado el tiempo, pero nosotros aún estamos en la web 2.0 (buscando la siguiente moda, eso sí). El artículo de Lessard es de 2006. Él habla de los blogs como el gran estandarte de esta web 2.0, pero no menciona las redes sociales puesto que aún no constituían el fenómeno en el que se convirtieron unos años después. Mi punto de vista es que dentro de la cultura 2.0 hay pequeñas subculturas, aunque están íntimamente relacionadas. Las dos principales son la de los blogs y las de las redes sociales. Y dentro de la herencia de las culturas anteriores, cada subcultura ha cogido de lo que le ha interesado.

Los blogs heredaron fundamentalmente el sistema meritocrático, como explican muy bien el propio Lessard y Juan Carlos de Miguel, aunque en un plano relativamente informal. La reputación de un blog se basa en la cantidad de enlaces (citas) que apuntan a él y a sus entradas. Recordad webs como Tecnorati, que medían la influencia de los blogs en función de los tags (keywords) de sus entradas,o agregadores como Bitácoras o Menéame. Incluso el propio Google, en su algoritmo, tiene en cuenta el número de enlaces a una determinada web.

En las redes sociales la meritocracia se ha heredado sólo parcialmente (quizá, el caso de las Tweetstars, aunque están más cerca de la fama que del mérito). En cambio, han heredado más valores de las primeras comunidades virtuales. De sobra conocidos son los casos de movimientos sociales que se han organizado a través de Twitter y Facebook, y cómo han recurrido a una comunicación más horizontal como alternativa a lo que los medios tradicionales cuentan (el 15M aún lo tenemos calentito y sobre la mesa). Sin embargo, el anonimato de los primeros entornos virtuales (Usenets, foros, BBS, MUD’s) ha ido desapareciendo, y en determinadas redes y perfiles de usuarios, los criterios de cercanía han vuelto a cobrar importancia. Por ejemplo, los jóvenes en Tuenti se relacionan con sus amigos “reales”, con los que están en contacto a menudo ya que viven en el mismo barrio o ciudad.

Es difícil saber cuál será la siguiente cultura dominante. Internet se ha convertido en un instrumento cotidiano, y no quedan grandes grupos de usuarios por conquistar la red. La brecha digital aún separa de Internet, eso sí, a muchos países subdesarrollados y a determinados grupos de usuarios en el primer mundo, como las personas mayores. ¿Será la séptima cultura la de los abuelos en Internet? ¿Se rebelarán las “señoras de Facebook” y dominarán el mundo?

Otras opciones de momento no me parecen cercanas. La web 3.0 (web semántica) es aún una eterna promesa más que una realidad a la vista. Quizá la explosión de dispositivos móviles supongan un pequeño cambio por la necesidad de apps y versiones móviles de las páginas web que demandan. En cualquier caso, rechazo el determinismo tecnológico. La nueva cultura dependerá de la forma en que usemos la red, no de la velocidad de conexión o de usar una app móvil frente a una versión web normal.

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Referencias:

4 pensamientos en “Lo que hemos heredado (y lo que no) de las culturas de Internet

  1. Pingback: Lo que hemos heredado (y lo que no) de las culturas de Internet

  2. Precisamente, la última revolución la estamos viviendo ahora mismo con la integración de los smartphones y tabletas en nuestra vida cotidiana.
    Esto ha supuesto que ahora estemos conectados de forma permanente, es más, aunque no miremos el teléfono éste se encarga de avisarnos de la última novedad con su sistema de notificaciones.
    Los siguientes pasos, si esta crisis que lo devora todo no lo impide, tenderán a integrar y controlar aún más nuestro entorno cotidiano, mediante sistemas domoticos e incluso control mental (yo no me estoy riendo)
    Tenemos ahora más que nunca el mundo al alcance de la mano, sólo hace falta curiosidad y tiempo para descubrirlo.

    • El “internet de las cosas” podría ser el siguiente paso: ahora todo se conecta a la Red, no sólo ordenadores o smpartphones, sino también televisores, neveras, etcétera. En cualquier caso, aquí hablamos de “culturas”. La nueva cultura vendrá cuando una nueva generación de internautas le demos unos usos sociales determinados a Internet.

      Como siempre, gracias por el comentario

  3. Pingback: Reseña Ready Player One. El afán por lo retro | El Ninho Naranja

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