Grandes sagas del cine. Rocky (y III)

Finalizamos nuestro repaso a la saga Rocky (partes i y ii de este mega-artículo, lo digo por lo extenso) con las dos películas que supusieron el término de la saga. Rocky ya se ha retirado por fin. Bueno, al menos está retirado durante casi todo el metraje de las películas.

En este último artículo comentaremos la 5ª y 6ª parte de la serie, que podemos llamar “coletazos” y que tienen bastante de nostalgia. Recuerden que estos comentarios contienen spoilers, así que ojito si no han visto alguna de las películas y quieren mantener la tensión.

Coletazos (años 90 y 2000’s)

En las entregas anteriores presenté las películas agrupadas de dos en dos, y cada pareja tenía ciertos elementos comunes: las dos primeras, más oscuras y callejeras; las siguientes más comerciales y luminosas. Las cuatro películas se estrenaron en un intervalo de 9 años. Cada nueva entrega aparecía 3 años después de su predecesora, por lo que podemos hablar con propiedad de que esto es una saga. En cambio, Rocky V se hace esperar hasta 1990 (5 años después de la anterior), y Rocky Balboa, el final de la franquicia (esperemos), no se estrena hasta 2006, nada menos que 16 años después de su predecesora. De hecho, transcurre más tiempo entre el estreno de Rocky V y Rocky Balboa que entre Rocky I y Rocky V.

De algún modo, las dos son un intento de cerrar la saga de una forma más o menos digna. Sólo que la primera vez no salió del todo bien y se intentó de nuevo.

Rocky V (1990)

Como el resto de películas de Rocky desde que apareció Rocky II, Rocky V comienza con los últimos momentos de la anterior entrega. Además, engancha con el momento de su regreso a los Estados Unidos. En algún momento el hijo de Rocky, que era un niño de unos 5 años, se ha convertido en un preadolescente de 12 ó 13 primaveras. Supongo que será alguna elipsis que se me pasó (o que esté mal hecha).

Se nota que en Rocky V se intenta volver a los orígenes después haber estirado tanto la saga. Rocky se encuentra arruinado y tiene que volver con su familia a los suburbios de Philadelphia, donde intentará vivir una vida sencilla. De hecho, aunque el guión lo firma Stallone, para la dirección se recupera a John G. Avidsen, director de la primera entrega. También se retoma la banda sonora épica de Bill Conti, esta vez sin temas pop rock como en Rocky III o Rocky IV.

De la misma forma, el boxeo deja de ser el elemento central de la película (las entregas de los 80 eran de mucho combate) para servir más de trasfondo. Así la trama muestra cómo Rocky y su familia intentan rehacer su vida ahora que Rocky ha perdido su fortuna y ya no puede seguir boxeando. Surgen así los conflictos: desde los intentos de Adrian por recuperar su antiguo puesto de trabajo a los problemas del hijo de Rocky en el colegio al ser objeto de bullying, aunque sin que lo graben en el móvil. Y como hilo conductor tenemos a un Rocky que no quiere apartar el boxeo de su vida, y que será el entrenador de un joven boxeador de Oklahoma (Tommy Gunn, interpretado por un boxeador real). Lo que permite generar tensiones del tipo “el boxeo es más importante para ti que tu familia”.

Se quiere recuperar el mensaje de denuncia que se quiso contar en un principio en la primera parte de Rocky: mánagers tiranos que se aprovechan de los púgiles, entresijos sucios en torno a un deporte, etcétera. Al final de la película, hay una pelea callejera entre Rocky y su pupilo (que lo abandonó por uno de eso mánagers tiranos), de la que sale victorioso, y de paso se reconcilia con su hijo. Nada como zurrarse la badana para recuperar el amor y el respeto de un hijo.

La película fue un fracaso en taquilla en Estados Unidos (tuvo que competir contra McCauly Culkin y Sólo en casa el primer fin de semana), aunque en el resto del mundo consiguió amortizar un poco el batacazo. También fue muy vapuleada por la crítica. Sin embargo, a pesar de no ser una película redonda, creo que se trató de un intento de cerrar la saga de una forma más o menos digna, renunciando a “un nuevo combate” a favor de un argumento más plausible, en el que Rocky se retira de una vez por todas (¿recuerdan que se iba a retirar en la primera entrega?).

Rocky Balboa (2006)

Cuando quisieron hacer una secuela de Los Inmortales, el resultado fue un bodrio de categoría. No obstante, como al final de la primera parte sólo había quedado un inmortal (ya lo decía la profecía: sólo puede quedar uno), intentaron buscar alguna justificación, y recurrieron a indagar en el origen de los inmortales, que resulta que eran extraterrerstres, en vez de venirnos con esas de “uy, que al final no, que nos habíamos dejado uno suelto y no nos habíamos enterado”. Años más tarde, Los Inmortales III, que sitúa la acción entre la primera y la segunda parte, recurre precisamente a eso, a un inmortal que se quedó atrapado en no sé qué cueva y que no había contado para eso de que tenía que quedarse uno.

Les cuento todo esto porque con Rocky Balboa pasa lo mismo. En Rocky V, aunque no fuera una peli brillante, Balboa se ha retirado y no se plantea volver al ring. De hecho, la única pelea que tiene es callejera. Pues van y hacen una nueva peli donde se cargan el único acierto que habían tenido en la anterior. Todo por no haberse cargado a Rocky en la pelea callejera de Rocky V como tenía pensado Stallone al principio.

La sexta entrega de Rocky se llama Rocky Balboa, de la misma forma que se recuperó la saga Rambo con John Rambo (posiblemente la saga en la que los títulos menos ayudan a saber de qué entrega se trata) un par de años después. Lo mejor de la peli es ver qué ha pasado con Rocky tras estos años: cómo regenta un restaurante italiano en el que cuenta sus batallitas y es un vecino más del barrio, junto con su cuñado, el eterno cascarrabias de Paulie. Vemos que además se ha quedado viudo, aunque Talia Shire aparece en algún flashback, así que imagino que Stallone pensó así el guión.

El argumento de la película es el que menos me convence. Las tensiones y conflictos que plantea (por ejemplo, con su hijo, o el personaje de la pequeña Marie, que viene a ser el rol de Adrian) no terminan de encajarme, y las vueltas de tuerca para justificar un regreso de Rocky al cuadrilátero son de traca. Piensen en que han pasado 30 años desde el primer Rocky. Balboa está cercano a los 60. ¡¡Y SE ESTABA RETIRANDO DESDE LA PRIMERA ENTREGA!! Ya se había jugado la vida incontables veces peleando, y un nuevo combate, aunque sea de exhibición, es demasiado. Además, después del bótox que se puso Stallone, está muy raro en pantalla, y parece que está más acabado de lo que en realidad está.

Total, que llegamos a un combate final en el que se nota el poder de los grandes grupos multimedia. En cualquier peli de Rocky, vemos un combate. Aquí vemos un combate por la tele (en concreto en pay per view en la HBO, que se note que han puesto pasta). Al final, Rocky aguanta en pie todos los asaltos. Se rodaron dos finales. En uno, el que descartaron, Rocky resulta vencedor. En el que escogieron para la película, Balboa abandona el cuadrilátero antes de que anuncien el ganador, que finalmente sería su rival, porque ya ha demostrado que era capaz de aguantar todo el combate, como en la primera parte. Todas las ovaciones son para Rocky, por supuesto. Incluso uno de los espectadores observa impertérrito, medio oculto por las sombras, mostrando gran respeto por el protro italiano. ¿Puede ser Iván Drago? Anda que no habría molado que apareciese Dolph Lundgren.

En conclusión

La saga Rocky tiene películas muy buenas. Tanto las dos primeras, más personales y dramáticas, como las ochenteras, muy entretenidas y divertidas, funcionan estupendamente como películas aisladas. Sin embargo, debido a cómo se plantea la primera parte, resulta muy inverosímil alargar una saga como se hizo con Rocky, y los argumentos para justificar la permanencia de Rocky en el ring a veces se van de madre.

Tal vez, si Rocky V hubiese funcionado mejor como película, habría sido un buen cierre de la saga, situándola cerca de sus orígenes, y podría haber resultado una serie redonda. Pero tras el fracaso de la quinta entrega, intentarlo de nuevo tantos años después fue rizar el rizo.

No obstante, la saga Rocky nos ha dado grandes momentos del cine, y su protagonista ha pasado a ser una leyenda.

2 pensamientos en “Grandes sagas del cine. Rocky (y III)

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Tras terminar la entrada (entradaza), he de decir que me parece una revisión muy peculiar, tan acertada como graciosa. Sin duda un trabajazo, sobre todo para rememorar tanto momento Balboa.

    Francamente, creo que como en todo, lo poco es bueno y lo mucho cansa. Poca gente ha sido capaz de llevar con inteligencia y acierto una saga, sobre todo si se lanzan a sobrepasar la trilogía, momento en el cual aparecen los esperpentos cinematográficos. Por regla general, un título con más de dos secuelas, a mí pasa automáticamente al rango de “Película Karate Kimura”, o sea, el truñaco aumenta en proporción a las partes sobrantes.

    De más a menos, de entretenida a pesadísima, de cine modesto y sin aspiraciones a franquicia cinematográfica aburrida y sin sentido. Siempre me pareció de las peores películas de boxeo, aunque las primeras partes las admito por el mito del señor Potro.

    Dale duro! A ver cual es la próxima saga…

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