Grandes sagas del cine. Rocky (II)

Continuamos con este repaso por la saga Rocky que empezamos en la anterior entrada. Rocky, que iba a retirarse en la primer parte, parece ser que se ha olvidado de que ya tiene una edad para esto del boxeo, de que estuvo a punto de perder un ojo en su primer combate contra Apollo y que corrió un gran riesgo peleando contra él por segunda vez.

En este artículo repasaremos las dos entregas más comerciales.

Los años 80

La tercera y cuarta parte de Rocky se estrenan en los 80, y como tales rebosan del espíritu de esa década. Son más alegres, mas pop, más comerciales… más luminosas en definitiva. Su duración es menor que las de sus predecesoras (de los 120 minutos que dura Rocky pasamos a los 99 de Rocky III y los 91 de Rocky IV). Además, su ritmo se hace más ágil cuando al score de Bill Conti se le añade una soundtrack rockera de la mano de Survivor entre otros.

Por su parte, ese patito feo que era Adrian está cada vez más guapa y glamurosa, y su hermano Paulie se muestra más gruñón, envidioso y hostiable que nunca.

Rocky III (1982)

Creo que Rocky III es la primera peli de la saga que vi. La alquilamos en vídeo en casa, con el estreno de Rocky IV aún reciente en España y posiblemente todavía no disponible en vídeo. Ya saben que antes las películas tenían un ciclo mucho más largo que ahora, que a los 4 meses de salir en sala ya están en DVD (el tráfico por internet lo dejamos aparte). Por eso es la que recuerdo con más cariño. Además, es el perfecto ejemplo de una peli de la saga Rocky.

Como la trama del enfrentamiento Apollo/Rocky ya no da más de sí, hay que buscar otro malo para la película. Así, la cinta arranca con un montaje en el que se ve cómo Balboa defiende con éxito el título en varias ocasiones duante tres años, al tiempo que se convierte en un personaje popular y con pasta. Todo esto al ritmo de Eye of the tiger.

Paralelamente, un boxeador amateur, Clubber Lang, comienza a escalar puestos en el ránking. Lang es un nuevo Apollo (que ya no está doblado por Constantino Romero en la versión en castellano, qué lástima), pero esta vez, malo hasta la médula. Porque Apollo, aun siendo el antagonista, tenía cierto honor en sus actos, y peleaba deportivamente. Clubber Lang es chulo, prepotente, antideportivo,  pelea de una forma un poco sucia en ocasiones, y es un bravucón de tomo y lomo. Hasta se atreve a increpar a Rocky en un acto público (cuando inauguran una estatua suya en Philadelphia) para retarle a un combate, y de postre le dice a su mujer Adrian que le podría demostrar lo que es un hombre de verdad. No sé ustedes, pero eso en mi barrio es pelea. Y en el de Rocky, por lo visto, también. Pero puestos a pegarse, mejor se organiza un combate y tal.

Y como Rocky, en efecto, no es tan buen boxeador, pierde en el segundo asalto. Pero tenemos excusa: estaba más pendiente de la salud de Mickey (no, el ratón de Disney no, el viejo que le entrenaba), que en efecto la palma poco después, y para nuestra sorpresa descubrimos que no era irlandés sino judio. ¡Y todo por culpa de un ataque al corazón que le ha provocado en propio Lang! ¿Se puede ser más malo? Es Aída Nizar en versión negra y con guantes de boxeo.

Aprovechando que Rocky vuelve a estar “en lo más bajo”, volvemos a ver una historia de superación a través del esfuerzo y de recuperar la confianza perdida. La película juega muy bien sus cartas.En primer lugar, recupera el personaje de Apollo y lo convierte por fin en uno de los buenos. Y de qué manera: será Apollo quien entrene a Rocky tras la muerte de Mickey para que el potro italiano recupere el título (¿pero no nos íbamos a retirar?), como si fuera un sensei en una peli de artes marciales, un guerrero que tras retirarse decide transmitir sus conocimientos al joven padawan. De paso, el film aprovecha esta circunstancia para cambiar de aires y llevar a los dos púgiles a entrenar a Los Ángeles, donde protagonizarán memorable escenas homoeróticas mientras corren por la orilla de la playa con camisetas de tirantes fashion.

Otras grandes bazas de la peli son la banda sonora pop-rock para acompañar estas secuencias y la presencia de celebrities como Hulk Hogan (al que aún tendríamos que esperar a los 90 para conocerle en España, cuando Tele 5 empezó a emitir Pressing Cacht), que interpreta a un luchador de Wrestling un poco fanfarrón pero de los que al rato es super colega, y que aparece en un combate de exhibición. Por su parte, a Clubber Lang lo encarna Mr. T, que tras Rocky III inició una breve carrera en el boxeo, luego se pasó al Wrestling, y acabó interpretando a  B. A. Barracus (Bad Attitude, de ahí que en castellano se llamase M. A.) en El equipo A.

En cuanto al combate final, Apollo le ha enseñado a Rocky la importancia de la rapidez, algo que ya sabía Ten Shin Han en Dragon Ball. Además, le transmite una poderosa arma que sólo conocen él y Fiti el de Los Serrano: la mirada del tigre. Total, para que el combate Rocky se limite a recibir hostias, como siempre, para cansar al oponente y tumbarlo en el último asalto.

A pesar de todo, es una de las mejores partes de Rocky. Una peli de boxeo (es en la que se ven más combates) con buen ritmo y entretenida de ver. Personalmente, es una de mis favoritas.

Rocky IV (1985)

¿Cómo podemos alargar una saga donde cada película es básicamente lo mismo que la anterior? Fácil: “…y esta vez, es personal”. Vale, pero volver a sacar a un boxeador que reclama su oportunidad de pelear el título contra Rocky va a ser como repetir Rocky III. No pasa nada, para algo estamos en plena etapa Reagan y se han reavivado las tensiones de la Guerra Fría. Qué mejor que poner como malo a un ruso, que por entonces eran soviéticos. Sí, ya saben, de los de la U.R.S.S.

Pues allá que vamos. Rocky, está pensando (otra vez) en retirarse, por eso de la edad. Sin embargo, un petit comité del otro lado del Muro se da una gira por yankilandia para promocionar lo fornidos que son sus atletas. Ahí tenemos al malo: el capitán Iván Drago, un militar que es medallista olímpico, y al que encarna Dolph Lundgren. ¿Un sueco (nórdico) encarnando a un ruso (eslavo)? Peores cosas se han visto en Holywood. Curiosamente, Brigitte Nielsen, entonces esposa de Stallone, interpreta a la mujer de Drago. Aunque bueno, lo que se dice tensión sexual no hay mucha. El comité de Drago presume de cómo la ciencia y la tecnología han ayudado a perfeccionar los métodos de entrenamiento para así crear a este superhombre, y que de no ser porque la U.R.S.S. no está dentro de las organizaciones internacionales de boxeo, quizá los yankis no tendrían la hegemonía en este deporte.

El desafío lo recoge Apollo, a pesar de que él sí se ha retirado, que pelea contra Drago en un combate de exhibición. El combate se celebra en Las Vegas, y la presentación incluye espectáculo patriotero, de esos que tanto les gustan a los yankis, con actuación de James Brown incluida: Living in America. Comienza la pelea y al principio Apollo baila alrededor de Drago, intentanto hacer ver que ha recuperado la forma… hasta que Drago le calza el primer hostión. Lo que sigue a partir de ahí es un palizón en toda regla que termina la forma más dramática posible, con la muete de Apollo en el ring. ¡Se cargan a Apollo! ¿Pero cómo tiene tanta mala leche Stallone como guionista? ¿Se la tenía jurada a Carl Weathers por algo o qué?

Así que Rocky acepta pelear contra Drago en un combate que contará por la disputa del título… y esta vez, es personal. Rocky viaja a la gélida U.R.S.S. y comienza un entrenamiento en un entorno hostil y helado que podría dar lugar a infidad de chistes sobre vascos. Todo ello acompañado del entrenador del difunto Apollo y del gruñón Paulie, y con la partitura de Bill Conti así como el tema Hearts of fire de John Cafferty. El paralelismo entre los métodos de entrenamiento de los dos púgiles es muy divertido. Ciencia versus naturaleza, para que reflexionen.

Al final, Rocky consigue vencer la pelea usando su táctica habitual: aguantar hostias como panes hasta el final para luego poder pegar cuando el rival está agotado. Hasta el hostil público (incluido un supuesto Mijaíl Gorbachov) acaba rendido ante el italiano americano.

La película fue la más taquillera, que no la más rentable, de la saga tanto dentro como fuera de Estados Unidos, y es la película de boxeo más taquillera de la historia. El excesivo patriotismo y un contexto hoy desaparecido le ha pasado factura. Aquí tampoco funcionó mal, aunque todo ese americanismo nos chirriase un poco. Además, los rusos no eran tan malos a nuestros ojos, y por entonces vivíamos en una época muy progre, que hasta los programas infantiles contenían alegatos anticapitalistas. Política aparte, la cinta es igualmente muy entretenida y se deja ver gracias a su ritmo y su banda sonora.

En la próxima entrega, la conclusión de la saga Rocky. Ya la tenéis disponible.

Un pensamiento en “Grandes sagas del cine. Rocky (II)

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