El adiós de “Sé lo que hicisteis”

El pasado viernes terminó un programa que ha sido buque insignia de La Sexta. Sé lo que hicisteis finalizaba su andadura después de 5 años de emisión y nada menos que 1010 programas.

Sé lo que hicisteis empezó como programa semanal bajo el título de Sé lo que hicisteis la última semana. Y como su propio nombre indicaba, parafraseando el título de aquella infame película, era un espacio semanal. Admito que al principio no lo veía. Pensé que se trataba de un programa más con vídeos de otras televisiones, al estilo Zapping o Surferos (o la gañanada que tiene ahora Antena 3 los fines de semana por la mañana, de nombre Los más…). Más tarde se trasladó a la sobremesa diaria, y la última semana se cayó del título por razones obvias.

Sin embargo, el cambio de horario le favoreció. Ahí estaban los chicos de la cueva, con Patricia Conde y Angel Martín al frente, dejando en evidencia a los programas del corazón que se emitían en su misma franja horaria. ¿La fórmula del éxito? Quién sabe. Puede que una mezcla adecudada de buenos guionistas (encabezados por el propio Ángel), chicas bastante explosivas (y más listas de lo que algunos se creen) y un terreno muy fértil y hasta la fecha intocable del que sacar material: la ponzoña de la prensa del corazón.

Al principio la cosa fue muy bien. Los guiones eran ágiles, los colaboradores tenían chispa y las reporteras, empezando por Pilar Rubio, tenían morro y sabían aprovecharse de sus cualidades (anda que no se coló veces Pilar Rubio donde no podía pasar camelándose a algún vigilante de seguridad o jefe de prensa). El público y la crítica respondió en consecuencia: una audiencia más que digna para la cadena en la que estaban y para la hora y la competencia que tenían; y varios premios de la Academia de TV, premios TP, etcétera.

Obviamente, eso no gustaba a según qué programas. Los chicos de Globomedia se cebaban especialmente con algunos subproductos de Telecinco (puede que fuera un pique entre productoras, o porque realmente Telecinco tiene mucha más mierda que ofrecer). Y donde el derecho al honor era indefendible (al fin y al cabo, Aquí hay tomate era mucho más ruin y rastrero en su campo), se recurrió a la propiedad intelectual. Telecinco fue la primera en abrir la veda. La denuncia prosperó y al final la ganó, sentando un peligroso precedente. La libertad de expresión se cercena con la propiedad intelectual: las imágenes son mías, y si no las usas como a mí me gusta, simplemente te prohibo usarlas.

La prohibición tuvo su lado bueno y su lado malo. Lo bueno fue que sin esas imágenes, el programa empezó a desarrollar contenidos propios (y a darles espacio en pantalla). Surgieron personajes chanantes que tenían personalidad propia al margen de la celebridad a la que imitaban (si es que imitaban a alguien), como el esmirriao, el señor que huele a vino, Berta Lomana o el mentiroso (que para ser un personaje de un solo chiste aguantó lo suyo y sin aburrir demasiado). Lo malo es que sin esa gran fábrica de carroña que es Telecinco, el resto de cadenas eran un blanco mayor, y los minutos que rellenaba el Tomate había que repartirlos entre DEC y la Tárrega.

El resto de cadenas siguieron la senda abierta por Vasille. Y aunque Sé lo que hicisteis sabía aprovechar todo lo que tenía en su contra para hacer más bromas y sketches y seguir generando expectación y así mantener el interés y la audiencia, poco a poco el programa se desinflaba. Cada vez que no podían usar imágenes de una cadena, tenían que cebarse más con el resto (a veces aquello parecía un monográfico de algunos programas, era como verlos enteros). Finalmente tuvieron que reinventarse. Bueno, en realidad se estaban reinventando constantemente. Pero el formato ya estaba muy trillado.

La marcha de Ángel Martín, la más sonada en el baile de caras de Sé lo que hicisteis (un baile que incluía la deserción Pilar Rubio, Cristina Urgel, aunque supuso la llegada de Paula Prendes y Cristina Pedroche) era el enésimo augurio de que el programa se acababa. ¿Fue el definitivo? Puede. Aún así, el programa aguantó otros 3 meses largos (casi 4) y pudo llegar al programa número 1.000 . Del que también decían que sería el último. Y ahí casi aciertan, porque tras su vuelta de unas mini-vacaciones en un nuevo plató (el bar de 7 vidas reciclado), sólo duró 2 semanas.

Entre todos la mataron y ella sola se murió. Denuncias aparte, el formato del programa supuso un soplo de aire fresco en la parrilla televisiva, pero también estaba destinado a agotarse. Surgieron las imitaciones, como El 8º mandamiento, en Localia TV, capitaneado por Javier Cárdenas. Pero nada igualaba la frescura y el ritmo del original. Era un programa con defectos, que seguramente repateaba a muchos, y en todos esos sitios hay intereses.

No creo en buenos ni malos absolutos. Pero en su momento fue un programa que sirvió para sacar a relucir la miseria de unos programas que precisamente sacaban a relucir las miserias de la gente. Y sobre todo, sirvió para que nos pudiéramos echar unas risas después de comer, que es lo más importante.

2 pensamientos en “El adiós de “Sé lo que hicisteis”

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Efectivamente, la fórmula mágica yo creo que estuvo en que la calidad y creatividad del humor venía de unos guionistas muy buenos y la ponían en práctica unos conductores de programa muy buenos también. En otros programas similares, la proporción se desvía más hacia los guiones o más hacia los presentadores, pero en SLQH, se consiguió un buen término medio.

    Personalmente creo que las reporteras femeninas siempre bajaron el listón (Berta Collado es la única que ha mantenido siempre una buena relación entre el tamaño de sus pechos y la calidad de sus apariciones), pero supongo que para cierto sector del público eran necesarias. Tiran más dos tetas…

    La salida de Ángel era impredecible pero justificable si analizas el recorrido de su personaje y sus posibilidades reales para hacer humor. En su caso, el personaje mató al actor.

    Sin embargo, los colaboradores siempre fueron un acierto, especialmente Dani Mateo (y pensar que no aguantaba a este tío, cuando estaba en ‘Noche sin tregua’) y eso le dió vidilla al tema más tiempo.

    Pero volviendo a lo básico, supieron hacernos reir mucho y bien y eso ya es un punto, analizadas todas las cosas que tenían en contra.

    Todos los programas parecían una juerga y si consigues eso, transmites más, que si simplemente actúas.

    Unos genios, que coño.

    Te olvidaste de los Papparazzis, una sección que sacó al gran Alberto Casado a primera línea, pero que a mí siempre me llenaron mucho más en conjunto.

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