Diferencias entre cine de Hollywood y cine español: cifras

Las Industrias Culturales, pese a tener una serie de características comunes, poseen dinámicas de producción y consumo que las diferencian entre sí. El cine es tan peculiar como sus industrias hermanas. Una de las cosas que diferencia al cine de otras industrias culturales es precisamente que el cine nace como industria, aunque aquí en Europa no tardase en ser calificado de séptimo arte. No es que cuestione el valor cultural del cine, ni mucho menos. Simplemente quiero destacar el hecho de que mientras que la industria fonográfica o la industria editorial permitieron la difusión masiva de artes como la música o la literatura, en el caso del cine fue la industria (avances técnicos) lo que permitió la aparición de una nueva forma de contar historias (pronto quedó patente que la gran pantalla era mucho más que teatro grabado).

Ahora que la Ley Sinde ha levantado tanto revuelo y ha generado tantas oponiones, cabe preguntarse si los directores españoles esperan que esta ley ayudase a mejorar la situación de crisis endémica del cine español, si es que la Ley Sinde llegase a servir para algo en el tema de las descargas. Y es que, como bien dijeron en la desaparecida web Soitu.es, internet es el menor de los problemas del cine español. Hablar de los motivos por los que el cine español tiene pocos espectadores sería el cuento de nunca acabar. Pero en cuestión de producción, se resumiría en esto: si hemos dicho que el cine es una industria, en España lo que hay es una artesanía.

Los riesgos del negocio de las Industrias Culturales hacen que se desarrollen economías de escala y que haya una tendencia a la concentración de empresas. Esto es más que evidente en Estados Unidos, donde las grandes empresas cinematográficas (majors) existentes desde 1925 han permanecido con muy pocas variaciones hasta nuestros días(1). Alguna de las grandes ha sido relegada a la categoría de “mediana” (como la Metro Goldwyn Mayer) y otras han ido creciendo desde la nada hasta hacerse un huego entre las majors (claro ejemplo de Walt Disney). Dicho sea de paso, el aspecto clave del negocio está en el control de los canales de distribución, mientras que otros aspectos (creación, producción) se externaliza y es realizado por empresas subsidiarias o independientes.

Estados Unidos tiene una cuota de pantalla del 70% en España y en la mayoría de países extranjeros, salvo en zonas como La India, en la que su producción nacional tiene gran protagonismo (2). En EE.UU. las seis majors de cine se agrupan en la MPAA (Motion Pictures Asociation of America), que es la encargada además de otorgar la calificación por edades tanto de las películas como de sus tráilers, con independencia de si son filmes producidos por las majors o no. En su informe sobre las estadísticas cinematográficas de 2009 (en PDF) podemos ver algún que otro dato interesante. Por ejemplo, las cifras de producción (página 11), donde podemos ver que:

  • En 2009 se estrenaron 558 largometrajes en las salas norteamericanas, de las cuales:
  • 158 fueron producidos por las majors.
  • De esas 158 películas, 111 corresponden a sus largometrajes realizados en sus propios estudios.
  • Las otras 47 fueron cintas producidas por estudios subsidiarios (Dreamwokrs pertenece a Paraount, por ejemplo).
  • 400 películas han sido producidas por estudios fuera de la MPAA.

Aunque la proporción de largos de la MPAA con respecto al total es un poco reducida en 2009 (en 2005 se estrenaron 507 películas, 194 de la MPAA y 313 independientes; y en 2006, de los 594 estrenos, 204 fueron de la MPAA frente a 390 independientes), tenemos una media de 26-27 películas por compañía. Insisto, y eso en 2009: en otros años se alcanzaron medias de más de 30 filmes.

Y ahora nos vamos a España:

En 2009 se llegaron a producir un total de 186 largometrajes, una cifra que salvo casos puntuales ha estado en constante crecimiento. Cabe decir que producir no es lo mismo que estrenar en sala, y que de esos 186 largos, 51 son coproducciones, quedándose en 135 películas producidas íntegramente en España. ¿No está mal, eh?

Si nos vamos a las cuotas de pantalla, la cosa cambia. España ha llegado a tener en cartel 365 filmes en algún momento de 2009, lo que supone un 24,65% del total de películas exhibidas. En cambio, el cine español sólo consiguió el 15,89% de los espectadores y el 15,55% de la recaudación. Aunque en efecto hubo más películas norteamericanas en cartel (568, un 38,35% del total), los porcentajes de espectadores (70,75%) y de recaudación (71,57%) son mucho mayores proporcionalmente.

Vale, y ahora es cuando hablamos de artesanía y no de industria. Si consultamos las productoras que mayor recaudación han obtenido en 2009, vemos un ránking de 25 empresas, pero si sumamos el nº de películas producidas, nos sale un total de 119. Menos de 5 filmes por productora. Aunque en este caso no podemos hablar de medias. 12 productoras han entrado en el ranking con una sola película producida. Entre otras, Himenóptero S.L. en el 4º lugar, y El secreto de sus ojos, agrupación de intereses económicos, en la posición nº 15. La primera es la productora creada por Alejandro Amenábar a través de la cual financia sus películas; mientras que la segunda es una productora creada con el mismo fin (en este caso, producir El secreto de sus ojos). Es así como funciona el cine español: la película es una idea de una persona que en muchos casos la escribe, dirige y produce a través de una compañía creada a tal efecto. Así ocurre, que en este ambiente artesanal, una peli de Amenábar o una nueva entrega de Torrente hacen que la cuota de espectadores mejore con respecto al año anterior.

Así que os dejo un par de noticias alentadoras. La primera es que los grupos mediáticos españoles están empezando a meter dinero en el cine, y eso ha permitido que crezca el número de productoras que realizan más de 5 largos al año, como es el caso de Telecinco Cinema (1ª posición del ránking de productoras con mayor recaudación con 15 cintas), Antena 3 films (puesto nº 2 con 13 largos) o Mediaproducción (La Sexta. 18ª posición con 7 películas). Es decir, empieza a haber un poco de industria, aunque tenga que haber venido de fuera. La segunda es que este año se estrena Torrente 4 (y encima en 3D, que las entradas son más caras), así que volverá a subir la cuota de espectadores.

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Fuentes:

  • (1) Flichy, P.: Las multinacionales del audiovisual. Por un análisis económico de los media. 1982. Gustavo Gili. Barcelona.
  • (2) Álvarez Mozoncillo, J.M.: Cine: riesgos y oportunidades se equilibran ante el cambio digital, en Bustamante, E (coord).:Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital. 2003. Gedisa. Barcelona.

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ACTUALIZACIÓN (28/04/2011): Gonzalo Martín, que tiene conocimientos mucho más amplios que yo sobre las estructuras económicas y el funcionamiento del sector audiovisual, me añadía estas correcciones en un comentario a un artículo del blog de Kurioso:

Sobre tu artículo sobre las diferencias entre cine americano y español, te haría una observación sobre las productoras españolas acerca de el caso de la productora de El Secreto de Tus Ojos. No es el ejemplo del modelo que señalas: que se hacen productoras para una sola película es cierto, pero en este caso es por razones fiscales, para aprovechar los incentivos a las inversiones por la vía de las AIE’s. Detrás de ella se ecuentra Gerardo Herrero, quien controla productoras como Tornasol, Messidor o Castafiore. Si te fijas en el número de producciones anuales por productoras verás que este conjunto de productoras se encuentra presente en muchas de ellas, también en las financiadas por RTVE. Estos esquemas son cada vez más frecuentes para aprovechar ayudas a la producción por comunidades autónomas y los mencionados esquemas de desgravación fiscal.

Rectificar es de sabios, y me encanta que el blog genere diálogo, aunque sea fuera de él. Si no, escribiría estas cosas en un cuaderno y lo guardaría en el cajón.

3 pensamientos en “Diferencias entre cine de Hollywood y cine español: cifras

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