Publicidad engañosa. Puede escoger el color del coche, siempre que sea negro

La semana pasada hablé del anuncio de Zonzoo.es y planteaba el interrogante sobre si podía considerarse publicidad engañosa. Al final del post ya dejé claro que no. Al menos, no se puede considerar publicidad engañosa sólo por el hecho de que no acepten un modelo de móvil que aparece en el spot.

Hablar de publicidad engañosa puede ser complicado. Algunos podrían decir que toda (o casi toda) la publicidad es engañosa. No en vano, la publicidad es la reina del discurso persuasivo, su reino es el de los modelos aspiracionales (el quiero y no puedo) y se alimenta de necesidades creadas. Todos los productos y marcas nos prometen ser más guapos, más jóvenes (o al menos parecerlo), más cool, tener más éxito con las mujeres… Por suerte o por desgracia, no podemos meter en la cárcel a toda la gente que promete algo y luego no lo cumple. De poder hacerlo, este país se quedaría sin políticos.

Como todas las cuestiones relacionadas con publicidad, la ley que regula esto es la Ley 34/1988, de 11 de noviembre de 1988, General de Publicidad. Ley General de Publicidad para los amigos. LGP para los muy amigos. La publicidad engañosa es considerada una forma de publicidad ilícita (art. 3), igual que la publicidad comparativa cuando incurría en competencia desleal. En los artículos 4 y 5 se explica qué se entiende por publicidad engañosa y cómo se determina cuándo existe este tipo de publicidad:

Artículo 4:
Es engañosa la publicidad que de cualquier manera, incluida su presentación, induce o pueda inducir a error a sus destinatarios, pudiendo afectar a su comportamiento económico, o perjudicar o ser capaz de perjudicar a un competidor.
Es asimismo engañosa la publicidad que silencie datos fundamentales de los bienes, actividades o servicios cuando dicha omisión induzca a error de los destinatarios.

Y para determinar esto, se tienen en cuenta las características del producto, su naturaleza, el precio… todos ellos elementos que puedan ser mesurables y objetivos. Lo subjetivo queda excluído a la hora de hablar de publicidad engañosa. ¿Qué quiere decir esto? Que si te compras un bote de Axe y cuando sales a la calle las chicas no se lanzan a por ti (asumiendo que tus hábitos de higiene son los adecuados) no puedes demandar a Axe por publicidad engañosa. Si no te comes un rosco, lo mismo no se debe (únicamente) a tu olor corporal. En cambio, la pulserita Power Balance ha sido denunciada debido a sus promesas de “aumento del equilibrio, la fuerza, flexibilidad, resistencia, enfoque, coordinación y ritmo”, si bien la ley que regula estos aspectos no es la LGP sino el Real Decreto 1.907/1996, de 2 de agosto, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria debido a la naturaleza del producto (por mucho que la use la propia Ministra de Sanidad).

Productos milagrosos aparte (que son otro jardín), los anunciantes, que no son tontos, saben cómo evitar las acusaciones de publicidad engañosa. Para ello, se sirven de enunciados plagados de preposiciones y verdades condicionales. La frase que da título a este post la pronunció Henry Ford para vender sus coches (no estoy seguro, pero supongo que se referiría al modelo Ford T). Aunque más bien parece un chiste, ilustra muy bien cómo funciona esto. Ford no podía ofrecerte coches rojos porque no los fabricaba. Pero en cambio, podía darte la opción a elegir el color, y a continuación dejar claras las condiciones: tiene que ser negro (por cierto, un amigo me explicó que los coches eran todos negros porque era la pintura que se secaba más rápido por entonces).

Si os fijáis en los anuncios actuales, abundan este tipo de condiciones: coches que se venden desde 18.000€, velocidades de hasta 25 megas en conexiones telefónicas, ofertas sujetas a disponibilidad, seguros y productos bancarios anuncian unos beneficios que se calculan para  unos casos determinados, y un largo etcétera. Son la letra pequeña de los anuncios.  Así que cuando veáis estos anuncios, fijaos bien en esa letra pequeña, prestad atención a esas preposiciones (desde, hasta, a partir de…) y tened cuidado. Como se suele decir: nadie da duros a pesetas.

Un pensamiento en “Publicidad engañosa. Puede escoger el color del coche, siempre que sea negro

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