Reflexiones sobre el cine en 3D tras ver Avatar

Anoche estuve en el cine, viendo Avatar. Sí, lo sé, ya era hora. Pero es increíble lo difícil que ha sido encontrar entradas para poder verla en 3D. Aunque me gusta mucho el cine, lo cierto es que ya no voy tanto a las salas como antes. Hubo épocas en las que pasaba por taquilla prácticamente todos los fines de semana. Ahora soy más de series. Será que me hago mayor.

No voy a hacer una crítica de la película a estas alturas. No esta mal, aunque sospecho que es de las que si ves varias veces se les saca cientos de fallos. Pero la novedad, la abrumadora técnica, y el hecho de verla en 3D hace que se preste más atención al continente que al contenido. Y es de eso de lo que quiero hablar, del cine en 3D. Hasta ahora sólo había visto una película en este formato, Ice Age 3. Pero al ver ayer Avatar, pensé en volcar aquí un par de reflexiones que tenía en mente. Si dentro de unos años este blog sigue en pie, siempre habrá tiempo de echarse unas risas viendo si tenía razón o no.

Lo primero de todo: la experiencia del 3D aún resulta bastante incómoda. Es bastante engorroso ponerse unas gafas encima de las que ya uso a diario (sí, soy un cuatro ojos). Aparte del dolor de cabeza que te produce el invento (las patillas aprietan las sienes), es difícil ver toda la pantalla correctamente. El foco de la visión se ve bien, pero se pierde el efecto tridimensional en la periferia. Varios de mis amigos comentaron que les costó adaptarse al principio. Puede que sea cuestión de acostumbrarse a ver películas en este formato. Por cierto, ayer descubrí que hay varios formatos de proyección en 3D, así que como en todo, habrá películas que se verán mejor y peor en función del que use la sala donde veamos el film.

Desde un principio he visto la proyección en 3D como un reclamo para revalorizar el valor del cine en sala. Y eso va más allá de luchar contra la piratería. Es cierto que ver una peli en 3D incita a acudir a la sala (por cierto, muy grande eso de avisar antes de que empiece el largometraje de que grabar en sala es delito: no sé a quién se le ocurrirá grabar una proyección estereoscópica). Eso es algo que también intentan todas esas películas de efectos especiales espectaculares y sonido revienta-tímpanos que sólo se disfrutan en condiciones en pantalla grande de según qué cine. Pero además de eso, aunque los ingresos por taquilla están en torno a la mitad de los beneficios de una película (los ingresos por venta y alquiler de DVD, derechos de antena, merchandising cuando procede, y ahora también distribución online, son cada vez más importantes), el éxito en salas sirve de caja de resonancia. Una peli con éxito en taquilla funcionará en el resto de ventanas donde se exhiba (siempre hay excepciones), y es normal que se quiera mimar ese punto.

Las entradas para una peli en 3D son más caras (unos 3€ más que para una proyección en 35mm). Eso hace que los ingresos por taquilla aumenten, como es el caso de la propia Avatar. Habría que ver qué parte de ese récord de taquilla se debe al recargo por el 3D. También habría que ver si el coste adicional de una entrada en 3D amortiza (y cómo) el coste adicional de adaptar la película a un sistema de proyección en 3D.

Por el momento, estoy observando que atrae más el continente que el contenido, es decir, atrae más la idea de ver una película en tres dimensiones que la calidad de la película en sí. Un ejemplo claro es precisamente Avatar. Sus efectos especiales y su espectacularidad son incuestionables, pero la historia, sin ser mala del todo, no es ninguna obra maestra. Además, parece notarse que la posibilidad del 3D condiciona de alguna manera la realización de la película: hay multitud de planos pensados para ser vistos con sensación de profundidad, o donde delante de los protagonistas hay objetos. Si se abusa de este tipo de realización puede ocurrir que el visionado en 2D de la película (no sólo en el cine, sino en DVD o televisión) resulte una experiencia frustante, donde se note demasiado que el director estaba más preocupado por conseguir encuadres chulos que por contar una historia. Es lo que pasaba con Pesadilla Final: la muerte de Freddy (la sexta de la saga), que tenía una parte rodada para ser vista en 3D (un sistema bastante más cutre, que se veía con esas gafas de cartón de usar y tirar, con una lente roja y otra azul). En esas secuencias había muchos planos de objetos acercándose directamente a la pantalla, para impresionar al espectador. Esas escenas, vistas en televisión, quedan bastante peor.

En resumen, estamos ante un nuevo avance tecnológico, nada más. Y en realidad no es nuevo, pues tiene una larga historia. El 3D, como el sonido, fue algo en lo que se pensó desde un primer momento, aunque después de tantos intentos, parece que se ha conseguido una tecnología en condiciones y que será más duradera que los experimentos hechos antes. No veo el 3D como el futuro del cine, por mucho que se empeñen los productores, y no es comparable con el hito que supuso el cine sonoro. El sonido es algo que se pedía y era necesario porque las historias eran cada vez más complejas y necesitaban de voces y diálogos (y aún así hubo detractores que no lo veían necesario). En cambio, el color llegó más tarde, y tuvo una transición más lenta (también es cierto que el color no exigía un cambio de infraestructura en la sala, como ocurrió con el sonido). ¿No es artificial ver una imagen en blanco y negro? Yo diría que incluso más que ver una imagen plana. Como dije en el post anterior, en la percepción trabaja el cerebro. Del mismo modo que en un sistema en 3D, el cerebro interpreta la profundidad a partir de imágenes planas, en una imagen plana también hay claves que nos ayudan a ver una perspectiva en profundidad, aunque no sea así. En el peor de los casos, la inversión en tecnología para el cine en 3D podría hacer que Estados Unidos se distancie aún más de países más modestos en cuanto a producción cinematográfica (España entre ellos). De todas formas, dudo que el 3D se imponga tan rápido como lo hizo el cine sonoro. Primero porque habría que estandarizar formatos. Y segundo, porque ahora los cines son complejos con varias salas (multiplex y megaplex), así que la coexistencia de sistemas puede ser mucho más larga.

6 pensamientos en “Reflexiones sobre el cine en 3D tras ver Avatar

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Yo todavia no he visto Avatar, a pesar de las insistencias de mis amigos a quienes les encanta (la historia).

    Espero que el 3D no sea el futuro, pensando egoistamente y sin tener en cuenta que las peliculas tengan mejor calidad o no, no lo se porque no he visto ninguna en 3D todavia.

    Yo tambien soy “cuatro ojos”. Llevo lentillas, pero en el cine me gusta llevar las gafas no se por qué. Asi que esa es una razon; llevar gafa sobre gafa tiene que ser incomodisimo.

    La segunda razon es que me da la impresion de que tiene que dar dolor de cabeza. Tanto tiempo mirando artificialmente no puede ser bueno.

    Y la tercera es que las pelis de miedo se disfrutan en tension. Tapandote los ojos con las manos, acurrucandote en el brazo de quien tienes al lado… y con las gafas de 3D no se puede.

    Ya te digo que no he probado la experiencia, así que solo puedo basarme en suposiciones. Lo probare cuando se estrene “Alicia en el pais de las maravillas” de Tim Burton.

    A mi tambien me gusta ir al cine, pero con los precios que llevan ahora me lo pienso un poco antes de ir.

    • Hola, Nago:

      Este artículo es más subjetivo. Me he atrevido a hacer un par de predicciones basado en lo que conozco del cine como industria. Habrá quien esté de acuerdo conmigo y tenga sus razones (como es tu caso) y otros no. Por cierto, ya te adelanto que las gafas acaban dando dolor de cabeza, no sé si por estar encima de otras gafas, por lo rígidas y apretadas que son las patillas, o por la visión artificial que supone el 3D. (El hecho de tener dolor de muelas también influye, jeje).

      Viendo que eres la comentarista más fiel que pasa por aquí últimamente, te invito a seguirme a través de los RSS o de Twitter, para que no tengas que estar visitando el blog cada dos por tres esperando un nuevo artículo. Página de Facebook aún no hay. Todo se andará.

      Saludos

  3. Los RSS no se lo que son, que las tecnologias las tengo bastante atrasadas, pero Twitter si que tengo, asi que te buscare ahi. Asi le saco un poco de uso que todavia no tengo muy claro para que sirve.

    De todas formas no me supone ningun esfuerzo pasarme por aqui. Lo tengo en los bookmarks, asi que cuando me planto aqui delante hago una ruta bloggera y ya de paso saco ideas para mi blog, que estoy un poco escasa.

    Un beso!

    • Los RSS (o feeds) es una forma de seguir blos y webs sin tener que visitarlas cada dos por tres. Para ello, hay aplicaciones como Google Reader, aunque hay otros lectores de feeds que se pueden instalar en el ordenador. Es útil cuando la lista de blogs que sigues aumenta. Yo los estoy usando desde hace un par de meses.

      En cuanto a Twitter, hay muchos sitios donde leer para qué es y cómo usarlo para sacarle rendimiento. Puede ser la herramienta más banal del mundo, o se le puede sacar provecho. Los mensajes que escribo en Twitter aparecen en la barra lateral (El Twitter manco). En “Sigue al tahúr” puedes acceder a mi perfil de Twitter (icono azul), y una vez allí, convertirte en seguidora.

  4. Pingback: 3D: El cine se reinventa. Otra vez | El Ninho Naranja

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