El discurso de Alex de la Iglesia en los Goya

Normalmente, no hablaría de una gala de entrega de los Premios Goya. Me dan relativamente igual los paseíllos por la alfombra roja, verde o de esparto, aunque como cualquier varón, me recreo la vista en las actrices y sus modelitos. Tampoco quiero sacarle punta a si la gala fue corta, larga, aburrida, o si ya hay un grupo en Facebook sobre señoras que se hacen pis en la gala de los Goya porque no hay anuncios. Una gala es una gala: hay muchas categorías que premiar, otros tantos premiados y sus correspondientes discursos. No se le puede pedir que se despache en media hora y que tenga el mismo ritmo que un episodio de Cómo conocí a vuestra madre.

Sobre los premios y premiados, también vais a encontrar a lo largo del día de hoy sitios de sobra que comentarán el reparto de estatuillas en plan electoral (ya sabéis: nadie pierde y todos barren para casa). Además, no he visto casi ninguna de las grandes nominadas, a pesar de que en su momento me las apunté en la lista de pendientes.

De la gala de anoche, me voy a quedar con tres momentos:

El primero. El saludo envenenado que le dedicó Andreu Buenafuente, presentador de la gala, a la Ministra de Cultura. “No bajo a saludarla porque delante de usted no me atrevo a bajarme nada”. Todo un zas, en toda la boca! que la ministra tuvo que encajar con diplomática sonrisa.

El segundo. El premio a la mejor actriz principal que se llevó Lola Dueñas. Más que nada porque momentos antes de leer el sobre, vaticiné que se lo llevaría Lola porque hacía de fea en la película. No hay nada como salir despeinada y sin maquillar para que la crítica lo considere un gran ejercicio de interpretación. Vaya por delante que no he visto la película y que Lola Dueñas me parece una gran actriz, y que me alegro por su galardón.

Y tercero, y más importante, que da título a esta entrada. El discurso de Álex de la Iglesia. Frente a los topicazos de “es que la gente no va a ver nuestro cine, la culpa es de los espectadores por apátridas, el cine es cultura, van a matar la cultura, la piratería nos lleva a la ruina, déme, déme déme…”, De la Iglesia puso firme a la concurrencia con unos argumentos que tenían los pies en la tierra. Para empezar, dijo que el cine español está teniendo más espectadores que nunca, pero que no era excusa para que los cineastas se creyeran ya lo más de lo más. Por el contrario, dijo que había que ser más humilde, y que de los fracasos también eran responsables. Animó a la diversidad creativa, a que existiera todo tipo de cine, pero desde la Industria, porque De la Iglesia entiende que el cine, aunque es cultura, también es industria: menos subvenciones y más industria fuerte. Por supuesto que barrió para casa: es el presidente de la Academia de las Artes Cinematográficas. Defendió la cantidad de puestos de trabajo, directos e indirectos, que genera la industra, pero lo hizo sin victimismos, sin insultar a los espectadores. Por todo ello, Álex de la Iglesia merece estar donde está.

Para rematar la noche, De la Iglesia fue el artífice de que Pedro Almodóvar se reconcialara con la Academia, que no es moco de pavo (aunque a mí no me quite el sueño). Al final, el nombramiento de González Sinde como Ministra de Cultura ha tenido algo bueno: al dejar la presidencia de la Academia, dejó paso al bueno de Álex. Igual sigue su estela y nombran a De la Iglesia Ministro de Cultura. Seguro que veíamos un par de cosas interesantes.

Un pensamiento en “El discurso de Alex de la Iglesia en los Goya

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s