El continuo viaje al pasado de las series de TVE

Parece que esta va a ser una semana prolífica en entradas, y es que tengo algunos temas pensados para estos días, a los que hay que añadir la recuperación de la entrada Buscando estilo, que he enviado al limbo provisionalmente pero que creo que mañana (puede que hoy mismo) volverá a estar disponible para todos los lectores.

El pasado lunes finalizó La señora, una de las series estrella de TVE. Bueno, quizá de la antigua Televisión Española, y es que la producción relativamente esmerada de esta serie, ambientada en los albores de la Segunda República (su final coincide con la proclamación de ésta) puede que no encaje en el nuevo modelo de televisión sin publicidad, y que ya está prescindiendo de los formatos más caros como el Telemaratón que se celebraba cada año o Mira quién baila, cuyos derechos han sido adquiridos por Telecinco.

El caso es que la emisión del último capítulo de la serie (no habrá más temporadas, al menos eso parece al haber muerto la protagonista) logró un récord histórico para el espacio, con más de 5 millones de espectadores, lo que supone un 25% de share. La secuencia de la muerte de Victoria Márquez (la protagonista), le valió a la cadena el minuto de oro, con un 28% de cuota de pantalla, que se traduce en casi 6 millones de espectadores. Una noticia agridulce: es una putada que el espacio más visto del lunes no vaya a rentabilizar su enorme audiencia al no insertar publicidad.

Ayer, los chicos de Sé lo que hicisteis bromeaban con la posibilidad de que la muerte del protagonista se convierta en la tónica de TVE para finiquitar series y de paso llevarse un buen puñado de estériles puntos de share. Al oír esto se me iluminó la cara, fantaseando con la posibilidad de que Cuéntame tenga un final digno y redentor, que no es otro que la muerte de Antonio Alcántara. Debería haber ocurrido hace unas cuantas temporadas, pero más vale tarde que nunca.

Desde hace ya tiempo, me llama la atención la sucesión de series ambientadas en épocas anteriores que está emitiendo el ente público. La primera de ellas fue la ya mencionada Cuéntame, un presunto retrato costumbrista de una familia media a finales de los sesenta. Y digo presunto porque lo de “familia media” les duró el primer capítulo. Mercedes pasó de mediocre ama de casa a super-woman todo terreno, y no tardó en perder un ambiguo acento entre andaluz y extremeño (los productores aún no habían establecido el origen de los Alcántara en un pueblo de Albacete). Del resto de personajes, quien más y quien menos tendrá una idea de los líos en los que se han metido.

Después vino Amar en tiempos revueltos. El culebrón de las tardes comenzó situando su trama en 1936, y según leo en la web de la serie, van por la quinta temporada, ambientada en los años 1952-1953. Estoy convencido de que terminarán en 1969, justo donde empieza Cuéntame, haciendo alusiones a los personajes que protagonizarán ésta última. Eso es más o menos lo que podría haber hecho perfectamente La señora, que fue la que me sugirió esta teoría. La serie que acaba de terminar arranca en un idílico 1920. El último capítulo, perteneciente a la tercera temporada, se ambienta en los días en que es proclamada la Segunda República, en abril de 1931. Por un momento llegué a pensar que TVE estaba inventando un nuevo género que podríamos llamar “precuelas spin-off“, pero me equivoqué. Aunque La señora y Amar en tiempos revueltos comparten un par de actores, éstos interpretan a personajes diferentes en cada serie.

Lo siguiente parecido a una serie de ambientación histórica es Águila Roja, que recrea con poca fortuna un siglo XVII de cartón piedra. Las aventuras del ninja español y su ridículo escudero (se diría que quieren hacer de él una especie de Sancho Panza, pobres ilusos) no alude a personajes o sucesos históricos, y no va más allá de la recreación estética.

Pero quién sabe. Quizá Aguila Roja no esté dentro de la continuidad retrospectiva que he señalado, y aún nos queden por ver emocionantes series que se paseen por los momentos claves de la historia española: la trágica historia de amor del monarca más campechano de todos los Borbones: Alfonso XII (en cine tuvo mucho tirón); la Primera República; un romance prohibido entre un soldado francés y una chica española perteneciente al movimiento de resistencia (un poco al estilo Carmen), en la que puedan aparecer Napoleón y José Bonaparte; la caída de la Casa de Austria y la llegada de los Borbones tras una sangrienta guerra de sucesión (esto podría dar para unas cuantas temporadas y alguna spin-off como la pérdida de Gibraltar); el incestuoso romance entre dos jóvenes de la nobleza que dará lugar al nacimiento de un nuevo Estado (los Reyes Católicos eran primos), con multitud de subtramas como la conquista de Granada o el descubrimiento de América; series varias sobre la Reconquista y el Imperio Romano… hasta llegar al origen de todo, Amor en Atapuerca.

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