Ender. Jugando a la guerra

Hacía tiempo que un libro no me sorprendía tanto ni disfrutaba tanto con una lectura. El juego de Ender ha sido un auténtico soplo de aire fresco ahora que nos invaden sagas de vampiros moñas (sólo les falta hablar por messenger) y secretos enterrados en la Edad Media que pueden hacer que se tambaleen los pilares de la religión cristiana (siempre lo mismo). La riqueza de los temas que he encontrado en esta novela, además de la vigencia los mismos casi un cuarto de siglo después de ser publicada, ha hecho que me decida a inagurar la categoría de críticas. Eso sí, espero no ser demasiado spoiler.

El juego de Ender es una novela escrita por Orson Scott Card, publicada en 1985, y que ganó los premios Hugo, Nebula y SF Chronicle, además de ser nominada para el premio Locus. La historia original apareció inicialmente en forma de relato en 1977 en la revista Analog Science Fiction and Fact. A día de hoy es una auténtica novela de culto de ciencia ficción. Curiosamente, aunque posee los elementos clásicos del género (naves espaciales, aliens, maquinaria futurista), tuvo (y tiene) muy buena acogida en los lectores no habituales de la ciencia ficción.

El argumento de El juego de Ender transcurre en un futuro en el que la humanidad ha sido atacada en dos ocasiones por una raza alienígena conocida como los Insectores. Ante el temor de una tercera y definitiva invasión, la sociedad humana necesita un genio militar que acabe con los Insectores. Por esta razón, el gobierno permite que nazca Andrew (Ender), el tercer hijo de un matrimonio en un mundo donde la natalidad está limitada a dos niños por pareja. A los seis años, Ender es recultado en la escuela de batalla, donde comenzará su formación.

Al estar escrito en 1985, el libro planteaba una sociedad que ha superado el antagonismo de los bloques capitalista y comunista como un elemento futurista y de cambio. Sin embargo, hay un toque orwelliano en la forma en que ambos bloques están aliados ante la amenaza de un enemigo exterior, común a ellos. El lector descubre que las tensiones entre bloques persisten en las nuevas formas de gobierno, configurando una auténtica paz armada. Este ambiente de desconfianza y paranoia que tanto nos recuerda al Gran Hermano (el libro, no el programa) se acentúa cuando el lector descubre que la amenaza de la guerra es mucho más efectiva que la propia guerra.

Uno de los aspectos de la obra de Card que más vigencia tiene, y por tanto hace que esta novela no haya quedado desfasada, es la universalización de las redes de comunicaciones. No olvidemos que Neuromante, de William Gibson, ha aparecido un año antes, lo que supone el nacimiento del cyberpunk y la aparición del término ciberespacio. La red de ordenadores y consolas que se muestra en El juego de Ender se asemeja bastante al uso que hacemos hoy en día de la web para consultar información. Este punto más geek puede suponer una de las claves de su éxito fuera de los lectores habituales del género. Y aunque los permisos de acceso a las redes están jerarquizados (por ejemplo, para los menores) y en principio las personas que aparecen en las redes son “personas reales” (no hay chats de ligue llenos de nicks estúpidos), la sociedad de la red valora a sus individuos en función de su conocimiento y habilidad, sin prejuicios por la edad. Para los que hayáis leído el libro, me refiero al caso de Locke y Demóstenes.

Pero más allá del imaginario tecnológico descrito en la novela, la clave está en sus personajes. Es la historia de niños que son reclutados como soldados, que no tienen infancia, y que son siempre empujados hacia sus límites. Es una historia de soledad y aislamiento, de instrumentalización de un ser humano por parte del poder para servir a sus propios fines. Es una historia de la cruda violencia que Ender se ve forzado a utilizar para superar las pruebas que le ponen sus superiores. Pero también es una historia del compañerismo y la amistad que desarrollan esos mismos niños desprovistos de infancia, y de cómo, curiosamente, la mejor manera de ganar esa guerra es convertirla en un juego. El juego de Ender.

El juego de Ender

  • Título original: Ender’s game.
  • Autor: Orson Scott Card
  • Editorial: Zeta de bolsillo (sello perteneciente a Ediciones B)
  • Información adicional: la novela inaugura la llamada Saga de Ender. A esta saga hay que añadir la Saga de las sombras, una serie de novelas paralelas que se narran desde el punto de vista de personajes secundarios del primer libro. Existe además una recopilación de historias cortas, la mayoría desarrolladas en los años previos a la historia de El juego de Ender. Las novelas, por tanto, se pueden leer según su orden de publicación o respetando la cronología del universo de Ender.

Saga de Ender (los títulos en inglés no están publicados en España)

  1. El juego de Ender (1985)
  2. La voz de los muertos (1986)
  3. Ender el Xenocida (1991)
  4. Hijos de la mente (1996)
  5. A War of Gifts: An Ender story (2007)
  6. Ender in exile (2008) (encuentro de Ender con un personaje de la Saga de las Sombras, transcurre antes de La voz de los muertos)

Saga de las Sombras

  1. La sombra de Ender (1999)
  2. La sombra del Hegemón (2001)
  3. Marionetas de la Sombra (2002)
  4. La sombra del Gigante (2005)
  5. Shadows in Flight (en preparación. Supondría el final de las dos sagas como un todo)

Un pensamiento en “Ender. Jugando a la guerra

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