El día del lazo rojo

Últimamente me encuentro con que hay días mundiales o internacionales de todo tipo. Habría que ir pensando en ponerlos en los calendarios de mesa y de pared, en vez de tanta onomástica de santos con nombres inverosímiles. Eso sí, no puedo escribir una entrada para cada día de estos, porque si lo hiciera este blog parecería la sección de efemérides de los periódicos.

Pero el día de hoy es uno de los que, en mi opinión, deben ser recordados, a pesar de que (o precisamente por eso) el SIDA ya no tenga el protagonismo mediático que tuvo en la primera mitad de los años noventa en España.

El número de muertes anuales a causa del SIDA en España ha descendido desde el máximo histórico que tuvo en 1995. Las estadísticas nunca son simples, y no consisten en contar, sumar, dividir y hacer la media, sino que intervienen una serie de cálculos más complicados, de los que sólo conozco una pequeña parte. De las estadísticas en España, como nota curiosa diré que hasta 1989 el SIDA no se registró como causa concreta de muerte, ya que los criterios de mortalidad usados se habían establecido en 1975, cuando la enfermedad era desconocida. Antes de ese año (este tipo de estadísticas se empezaron a publicar en 1981), la muerte a causa del SIDA entraba en el grupo más genérico de transtornos del mecanismo de la inmunidad. A partir de 1996 comenzó a notarse un descenso moderado de muertes por esta enfermedad, coincidiendo con el uso de tratamientos antirretrovirales de alta eficacia. En 2006, las 1.315 defunciones por SIDA (casi el 80% eran hombres) supusieron el 3,01% de todas las muertes de ese año. Hay que tener en cuenta que las estadísticas españolas del Ministerio de Sanidad registran el diagnóstico del SIDA y no la infección del VIH, por lo que no deberíamos chuparnos las pollas al ver estos buenos resultados, ya que las estimaciones de infectados por el VIH son mayores. Pueden pasar meses o años desde que una persona se infecta por el VIH y se convierte en portadora (seropositivo) hasta que desarrolla la enfermedad. De hecho, un porcentaje importante de seropositivos (hasta un tercio) ni siquiera son conscientes de ser portadores. Y si hacemos casos de las teorías conspiranoicas que cuestionan la relación entre el virus y la enfermedad ya ni te cuento, pero intento que este post sea mínimamente serio.

No obstante, aunque en España y en los países desarrollados la calidad de vida de las personas que padecen SIDA ha mejorado ostensiblemente, esta enfermedad sigue siendo un problema de primer orden en África. La desnutrición y las precarias condiciones de la vida en muchas zonas del África subsahariana son un caldo de cultivo peligroso para cualquier enfermedad, máxime cuando la vida sexual de sus habitantes difiere tanto de la nuestra. El Gran Wyoming contaba que cuando estuvo en África en una campaña al respecto en calidad de médico, le explicó a una anciana de unos setenta años el uso del preservativo. Como allí el concepto de usar y tirar no es algo con lo que estén familiarizados, la anciana le preguntó y tras su uso debía lavar el preservativo para dejarlo listo para la siguiente vez. Wyoming le dijo que no, que sólo debía usarlo una vez, y que después tenía que tirarlo y usar otro nuevo en su siguiente relación. A lo que la mujer respondió que entonces tendría que darle unos 7 u 8 condones para cada día. La Iglesia, a este respecto, podría colaborar un poco en lugar de predicar ideas peregrinas cuestionando la viabilidad del preservativo o pretendiendo imponer la abstinencia y la castidad como método de prevención, que viene a ser como si ante el miedo a contraer gripe aviar al comer pollo optásemos por dejar de comer. También sería de agradecer que los de Intereconomía no difundiesen estupideces difamatorias contra la seguridad del preservativo en África (buscad el vídeo en Youtube, porque no pienso enlazarlo de la vergüenza que da).

Para terminar, os recuerdo una idea que empieza a ser habitual en los lugares que aconsejan sobre la prevención del SIDA: no existen grupos de riesgo sino prácticas de riesgo. De hecho, se producen más contagios a día de hoy debidos a relaciones heterosexuales que homosexuales. Y es que aunque hemos avanzado mucho en el aspecto sanitario, aún nos queda un buen trecho en el tema social. Hay muchas webs donde se puede consultar información acerca del SIDA, como la web de la Fundación Triángulo o infosida.es.

Y de propina, un temazo de Leonard Cohen: Everybody knows.

2 pensamientos en “El día del lazo rojo

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