Festival Mundo Idiota. Pa’ habernos matao. (Actualizado)

Entre la fecha del evento (31 de octubre, noche de Halloween) y lo selecto de su clientela, no faltó gente disfrazada. Os puedo asegurar que vi cosas. Entre otras, un pollo con corbata, monjas varias, y el clan Wallace al completo. Y yo allí, tan normalito.

El festival empezó con puntualidad. Vamos, que para cuando quise entrar (10 ó 15 minutos después de las 6, hora de apertura de puertas) los chicos de El hombre linterna ya estaban subidos al escenario tocando Oliver y Benji. Imagino que sería el primer o el segundo tema a lo sumo. El repertorio de los chicos de El hormiguero se compone de sintonías de series de los ochenta y noventa, un género que han bautizado como cartoon rock, y eso les daba la ventaja de tener los coros asegurados. A eso hay que sumarle otros dos puntos a favor. El primero, que fue uno de los grupos con mejor sonido de todo el festival a pesar de contar con media docena de integrantes sobre el escenario. El segundo, que el periplo radiotelevisivo de sus principales miembros (Juan y Damián, las voces de Trancas y Barrancas) les ha convertido en unos showmen cojonudos, que supieron animar al público desde el primer momento. La banda transmitió muy buen rollito sobre las tablas, y eso lo notó el público, que respondió en consecuencia.

Cuatro grupos en cinco horas de show no da mucho tiempo para cada banda. Poco después de las 7, Juan Luis Cano de Gomaespuma estaba ya presentando a los siguientes del cartel: El Reno Renardo. Me atrevería a decir que era el grupo más esperado del festival a pesar de actuar en segundo lugar. Y es que a pesar de la popularidad que tienen las maquetas de estos chicos, no han sido muchas las oportunidades de verlos en directo. Desde luego, no defraudaron. Hicieron gala de actitud metalera, y como buen grupo heavy, iniciaron la actuación con la intro de El reino de la cagalera de Bisbal, para arrancarse inmediatamente con el épico Cipote ancho. Los nuevos miembros del Reno demostraron su valía, y sorprendió la calidad musical de toda la banda en directo. Una lástima que el sonido no fuese muy bueno, ignoro si sería cosa de la sala o del grupo, y se oía poco la voz de Zarigüeya, incluso cuando hablaba entre tema y tema. Con tan poco tiempo para actuar, se echaron de menos muchos temas, una lástima. Se notó que a la banda le falta rodaje, aunque calidad tienen de sobra. También sorprende darse cuenta de la buena producción de las maquetas, en especial la segunda, ya que muchos arreglos desaparecieron en las versiones en directo. Tal vez en un futuro podrían plantearse tirar de sonidos pregrabados, a lo Manowar, o incluso contratar un teclista.

No me acuerdo si fue durante la presentación de Mamá Ladilla cuando Juan Luis Cano anunció la inesperada presencia de Esperanza Aguirre entre el público. Afortunadamente para el respetable, se trataba de una broma. Qué cachondo el tío. No faltaron durante el festival alusiones a la presidenta de la comunidad, al regidor de la Villa y Corte, a Ramoncín y al Alcorcón, esto último muy vitoreado por el público. Qué te puedes esperar de una sala que está al lado del Vicente Calderón…

La banda de Juan Abarca fue desde luego la actuación más austera, en el sentido de que el trío tocó sin más ornamentos en el escenario. Al principio noté un descenso del público en la sala, y me sorprendió cómo los grupos en principio teloneros estaban generando más expectación que una formación veterana y casi cabeza de cartel. Sin embargo, conforme avanzaba el espectáculo, el recinto volvió a llenarse. Por desgracia, es la banda que menos conozco y no puedo decir gran cosa de la actuación. Eso sí, sus incondicionales no dejaron de saltar y corear esos grandes estribillos como tengo los cojones negros, los cojones negros, los cojones negros y otros grandes éxitos. Y por supuesto, tocaron Chanquete ha muerto.

Los gandules, cabeza de cartel, ya me dejaron fuera de juego. Tras la introducción a cargo de Los hermanos escafandra, que desgranaron de tirón algunos de sus temas arrítmicos, como Hellraiser, Dun y Tobo Gandul aparecieron en bata. Presentaron a la banda con parsimonia y comenzaron un show absolutamente genial y delirante en el que los maños interrumpían sus canciones para hacer cualquier tipo de reflexión que se les pasaba por la cabeza. Se notó al fin una mejora en el sonido, porque ya pensaba que estaba asistiendo al primer concierto donde los teloneros sonaban mejor que los cabeza de cartel. La banda contó además con la presencia de La Charanga, que amenizó algunas de las canciones. En total, más de una hora de actuación que supuso el gran broche a un festival de lujo. Lástima que no tocasen su temazo Bayas, bayas.

Después de eso, sólo me quedó arrastrarme al coche para volver a casa. Eso sí, con una buena noticia para los lectores: este viernes, si no hay sorpresas, entrevisto a Juan y Damián de El hombre linterna, y el lunes podréis escucharlo en el blog.

Actualización: ya está disponible la entrevista con Juan y Damián.

3 pensamientos en “Festival Mundo Idiota. Pa’ habernos matao. (Actualizado)

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. te ha faltado comentar la cerveza y las gominolas que es de lo mas grande que tiene la riviera por lo demas todo correcto y muy bien comentado

  3. Pingback: Trancas y Barrancas. Confesiones bajo la mesa. « El tahúr manco

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